Tierra Adentro
Cartel ciclo El primer Hitchcock/Cineteca Nacional

Desde el 1 de octubre de 2013, la Cineteca Nacional presenta el ciclo “El primer Hitchcock”, el cual reúne películas mudas de este maestro del suspenso. Las cintas exponen los primeros atisbos del estilo, los recursos y temas que más adelante desarrollaría con exuberante genialida

El programa se presentará todos los fines de semana de octubre, hasta el primer fin de semana de noviembre.

Cineteca Nacional

Sala 1. Jorge Stahl

El inquilino (The Lodger, 1926)

Viernes 4, 21:00 hrs.

Sábado 5, 19:00 hrs.

Cuesta abajo (Downhill, 1927)

Viernes 11, 19:00 hrs.

Sábado 12, 21:00 hrs.

Vida alegre (Easy Virtue, 1927)

Viernes 11, 21:15 hrs.

Sábado 12, 19:00 hrs.

El ring (The Ring, 1927)

Viernes 18, 19:00 hrs.

Sábado 19, 21:15 hrs.

Champaña (Champagne, 1928)

Viernes 18, 21:15 hrs.

Sábado 19, 19:00 hrs.

La esposa del granjero (The Farmer Wife, 1928)

Viernes 25, 19:00 hrs.

Sábado 26, 21:00 hrs.

El hombre de la isla de Man (The Manxman, 1929)

Viernes 25, 21:00 hrs.

Sábado 26, 19:00 hrs.

Chantaje (versión silente) (Blackmail, 1929)

Viernes 1 de noviembre, 19:00 hrs.


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.
Amaranta Caballero

Cuando di cuenta de una parte de los contrastes que me caracterizan, comencé a hacer más preguntas y a observar con mayor detenimiento. Evidentemente ese hábito cobró fuerza cuando me mudé de ciudad. Entre Guanajuato y Tijuana, también hay contrastes eminentemente visibles y otros no tanto. Alguna vez pensé las dos ciudades con el ejemplo de unas primas hermanas, que se ven poco, de vez en vez, pero que cuando se reúnen se divierten escandalosamente. He pensado las dos ciudades durante los últimos doce años, desde aristas opuestas y colindantes, desde contrastes sublimes hasta sincronicidades jungianas. Muchas de las veces: vasos comunicantes. Luego de un año de vivir mis fronteras, acuñé un gentilicio: tijuanajuatense irremediable.

Durante las siguientes semanas tendré la oportunidad de participar en las actividades del Festival Internacional Cervantino, así que parafraseando a don Ibar, les contaré de “la Atenas de por allá”, desde allá. Por lo pronto, en este post, comento brevemente qué andaré haciendo por los callejones, plazas y plazuelas de mi Cuévano natal.

Reza la información online: “Guanajuato se convierte en el centro de la cultura continental con la participación de 3 mil 518 artistas de 31 países en más de 540 funciones de todas las disciplinas artísticas.” ¿Cuándo, cómo y porqué? Bueno, en puerta se encuentra la cuadragésima segunda edición del Festival Internacional Cervantino. Del 9 al 27 de octubre, una vez más, Guanajuato celebra a las artes. En esta ocasión, los invitados de honor son Uruguay y Puebla. El Festival tendrá por primera vez dos ejes temáticos: El arte de la libertad (dedicado a artistas de diferentes disciplinas y épocas, que a través de sus obras enfrentaron o han enfrentado a la violencia, la injusticia, al miedo, o a la discriminación), y en el segundo eje, el Festival celebra el bicentenario del nacimiento de Verdi y Wagner. Sobre esto y las múltiples novedades de esta emisión comentaré luego. Ahora quiero describir un poco, específicamente, sobre la ruta literaria que realizaré durante los fines de semana. Para ello, y para la prensa, escribí el siguiente texto:

Una ciudad también es un espejo. Topografía, espacios, intersticios, lugares cerrados o abiertos: una ventana. Esta ruta literaria tiene la intención de caminar una parte de la ciudad de Guanajuato, de la mano de Jaime Ceballos, el personaje principal de la novela titulada “Las buenas conciencias” escrita por Carlos Fuentes. Conocer la arquitectura, los callejones, las plazas que el joven Ceballos narra durante los trayectos de una de las novelas más interesantes y no tan comentadas de la literatura nacional del siglo XX. Conocer también una manera de pensar y hacer a partir de los preceptos y las tradiciones, en una sociedad que hoy por hoy sigue tratando de revelarse.
¿Ha escuchado el viento que sopla por la plazuela de San Roque a eso de las 11:00 de la noche? ¿Ha visto de cerca las costillas del Cristo del Templo de La Compañía? ¿Ha tenido usted que cambiar, dejar, modificar un acontecimiento parteaguas en su vida, sólo por atender al “qué dirán”? Jaime Ceballos escuchó, vio y tuvo entonces revelaciones. Venga, acérquese. Le invito a caminar —y conversar— con él y conmigo los curiosos vericuetos en la ciudad donde la paradoja y la ironía a pesar de todo han aprendido a llevarse bien.

Como ya está anunciado, este será el itinerario, lo transcribo aquí un poquitillo más desglosado:

1. Inicio en la plaza de San Roque.
2. Observación exterior de la casa principal, sede de la familia de Jaime Ceballos, en la novela.
3. Descripciones de casa y plazuela.
4. Bajar hacia el Jardín Morelos y subir por callejón de Cañitos hacia la     Alhóndiga.
5. Caminar calle de Galarza hacia la Alhóndiga.
6. Entrar a ver exclusivamente las pinturas de Hermenegildo Bustos.
7. Salir y caminar de regreso por calle de Galarza hacia calle de Positos.
8. Comentar la casa de Diego Rivera.
9. Llegar a la Universidad. Subir escaleras, señalar desde ahí Pípila, Panteón Municipal, Teatro Juárez y cúpula del Templo de la Compañía.
10. Bajar y llegar al Templo de la Compañía, observar al cristo. (Costillas, uñas, cabello.)
11. Salir y caminar hacia plazuela del Baratillo subir callejón de la Cabecita hacia plazuela de Mexiamora y pasar por callejón de Perros Muertos.
12. Bajar y comentar el callejón del Hinojo. Continuar por cantarranas hacia el Jardín de la Unión. Señalar el antiguo casino.
13. Comentar Teatro Juárez y templo de San Diego.
14. Caminar de regreso por calle de Alonso subir por callejón de la Estrella y salir a Plaza de la Paz. Comentar el antiguo Palacio de Gobierno.
15. Bajar calle Juárez pasando por plazuela de Los Ángeles, comentar las señales de la gran inundación de 1905.
16. Caminar hacia el callejón de Saavedra que entra por la parte de atrás de las escalinatas ubicadas en la plazuela de San Roque.
17. Llegar a la casa. Fin de la ruta.

En algunos de estos sitios nos detendremos a leer ciertos pasajes de la novela y serán comentados algunos lugares por los que pasemos durante la ruta. La importancia de un recorrido de esta naturaleza considero que es acercar al público en general a la literatura, a partir de una novela basada en un cuestionamiento crítico, que narra contextos, formas y tradiciones de la sociedad del centro de México, a través de la historia.

Se trata de una aproximación, un recorrido que atiende a los sentidos, las percepciones, la posibilidad de lo cotidiano a través de un espacio geográfico. Participar de la obra literaria y sus reflexiones e imaginerías de una manera palpable, in situ.

La ruta literaria basada en la novela Las buenas conciencias, de Carlos Fuentes, se llevará a cabo los sábados y domingos en un horario de 10:00 y 14:00 horas, será por supuesto, entrada libre.


Autores
(Guanajuato, 1973). Realizó estudios de licenciatura en Diseño Gráfico y la maestría en Estudios Socioculturales. Ha publicado los siguientes libros: Libro del Aire (Editorial De la Esquina, 2011), Okupas (Letras de Pasto Verde, 2009), Todas estas puertas (Tierra Adentro, 2008), Entre las líneas de las manos (en el libro Tres tristes tigras, Conaculta, 2005) y Bravísimas Bravérrimas. Aforismos (Editorial De la Esquina, 2005). Participó en el Laboratorio Fronterizo de Escritores/Writing Lab on the Border (2006), participó en el Festival de Poesía Latinoamericana LATINALE 2007 con sede en Berlín. Recibió la beca del FONCA para escritores en 2007. En Mayo de 2012, participó en las jornadas literarias “Los límites del lenguaje” con sede en Moscú. Su trabajo escrito y gráfico ha sido incluido en varias antologías así como en revistas nacionales e internacionales. Desde el año 2001 vive en Tijuana. Ama la música y ama dibujar.
Paulina Cortés Salgado. Nazca

En el número de octubre de Tierra Adentro publicamos una interesante conversación entre Juan Villoro y Alma Guillermoprieto sobre el periodismo narrativo. Revista Paco, por su parte, publica un texto de Nicolás Mavrakis sobre los límites de la crónica, que bien puede servir de contrapunto a esta conversación:

¿Qué significa que la crónica trate con la verdad? ¿Qué es la verdad? ¿La crónica no es un desprendimiento del periodismo con pretensiones estetizantes? ¿Su radio de acción y trabajo no son los hechos? ¿La verdad y los hechos son conceptos isomorfos? ¿A un periodista le interesa la verdad o le interesan los hechos? En tal caso, ¿por qué un género como la crónica se considera más cercano a laverdad que, por ejemplo, la novela, un género que trata sobre “algo que no está sucediendo”, como dice Martin Amis?

Como crítico —es decir, como alguien obligado ante lo dado a establecer relaciones—, la pregunta sobre la verdad y los hechos es importante para preguntarse sobre el valor y la función de la crónica como género y discurso ahora. ¿Cómo funciona esa relación identitaria y naturalizada casi al paso, en general cómodamente incuestionada, entre la verdad y los hechos? Hoy no hace falta ser periodista para que la idea de una identidad sin fronteras entre la verdad y los hechos provoque una risa cínica, o al menos un reservado pudor.

El resto del texto en Revista Paco.


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.
Portada del programa de Hay Festival Xalapa.

“Se juntó el hambre con la enfermedad” fue la coloquial respuesta de uno de los organizadores foráneos del Hay Festival en Xalapa cuando en una cena le pregunté cómo se entablaron conversaciones para celebrar festival tan importante en Xalapa. No era para menos. En julio de 2010 se había desarrollado en Zacatecas la primera edición en México de este festival que nació en Gales, en el poblado Hay-on-Wye, famoso por sus librerías, con la presencia de escritores, periodistas, músicos e intelectuales como Carlos Fuentes, Jon Lee Anderson, Bob Geldof, Jorge Volpi, Laura Restrepo, Francisco Goldman y Héctor Abad, entre otros; y la dedicación a la memoria de Carlos Monsiváis y José Saramago, entonces recién fallecidos. Realizado por la entonces gobernadora, la perredista Amalia García, activa partícipe en el programa, se pretendió que el festival fuera la piedra de toque para impulsar la lectura. Sin embargo dado el inminente relevo en la gubernatura se temía que la siguiente administración cancelara la continuidad.

De modo que en enero de 2011 el Hay Festival buscaba anfitrión en México. Del 19 al 23 de enero se celebró en Madrid, España, la edición número 31 de la Feria Internacional de Turismo. Conforme a las cifras de la feria acudieron a este mercado, visitado en mayor número por hoteleros (15% del total) y promotores de viajes (18%), más de doscientos mil asistentes. Algunos fueron visitantes profesionales; y dentro de éste, un 1. 3% correspondió a “organismo oficial extranjero” . Conformando este porcentaje se encontraba una nutrida representación de Veracruz, que comprendía a emisarios de la Secretaría de Turismo, Cultura y Cinematografía y del Ayuntamiento de Xalapa. Elizabeth Morales, flamante alcaldesa de reciente ingreso, asumiéndose inesperada vocera de la delegación, anunció, a su regreso, como logro personal la contratación del Hay Festival para Xalapa; aunque en ese momento se anunció que se efectuaría en 2012, no en 2011. Dislate atribuible a cierto desconocimiento del carácter del festival: se trata de un festival itinerante que se realiza en cuatro continentes, no de un festival con sede móvil.

En marzo, sin embargo, se anunció que el festival se desarrollaría en Xalapa en octubre, gracias a la gestión de Óscar Montes, director del Hay Festival México, quien ya había colaborado con Veracruz durante la gubernatura de Miguel Alemán.

Programa

El Hay Festival Xalapa 2011 se desarrolló del 6 al 9 de octubre. El programa incluyó personalidades de importancia mundial. Varios, escritores candidatos al Premio Nobel de Literatura: Martin Amis, Richard Ford… Otros, personajes menos mediáticos aunque con una trayectoria que los sitúa entre las personalidades más influyentes en sus campos respectivos: Marcus du Sautoy, Niall Fergusson. Y claro, Michael Nyman, Brian Nissen. Para el público de a pie había nombres más atractivos: Elena Poniatowska, Diego Luna, Molotov… Y para los amantes de la literatura, esa cofradía cada vez más reducida, surgía la posibilidad de conocer a Rodrigo Rey Rosa, Ricardo Piglia, Alfredo Bryce Echenique, Edmundo Paz Soldán, además de la oportunidad de volver a escuchar a Sergio Pitol, Margo Glantz, Rosa Beltrán, Juan Antonio Masoliver, Carmen Boullosa.

Amarre

En una comida en la residencia del gobernador, la embajadora de Gran Bretaña en México expresó al gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, su satisfacción por el éxito del Hay Festival en Xalapa y manifestó su deseo de que se asentara en tal localidad. Aprovechó para recordar los lazos que unen a Gran Bretaña y Veracruz siendo uno de ellos el convenio contra el cambio climático. La diplomática no era la única satisfecha. El galés Peter Florence, fundador del Hay y presidente del comité de organización a nivel mundial, buen diplomático al fin, agradeció la hospitalidad y refrendó su voluntad para que el festival continúe en Xalapa.

Es comprensible la algazara expresada por autoridades y organizadores. Para el Hay, quien perdió en 2010 la sede en Granada, España, no se pierde la presencia en México, escenario clave, por su dimensión, dentro del esquema de festivales en lengua castellana. Para Veracruz, el Hay permite hospedar un festival de gran envergadura, visible a nivel mundial, y refrendar a Xalapa y a Veracruz como sitios señeros dentro del turismo cultural, además de contribuir a la limpieza de la imagen de un estado que fuera de las fronteras regionales se percibe como peligroso e inseguro.

Epílogo

Manuel Vicent dedicó en su columna habitual en El país, un artículo, “La bestia”, al Hay Festival donde refiere el contraste entre celebrar un festival literario mientras afuera se vive una realidad violenta. Como si intuyera esa crítica, la directora del festival en castellano, Cristina Fuentes Laroche, respondió al cuestionamiento sobre el sentido del Hay:

… venir a crear comunidad. Eso es lo que tiene el Hay Festival. Y es una de las funciones primordiales del arte en general, de la poesía, de la literatura, que nos abre la posibilidad de restaurar los tejidos que se lastiman en una sociedad ante experiencias de crisis como las actuales: de violencia, de horror. Y nos hace abrir el diálogo, el diálogo es lo que hace estar en comunidad: transformar el horror que estamos viviendo en un espacio compartido”, dice.

En la tercera edición sin embargo los contratiempos y la falta de arraigo en la escena cultural mexicana y aún en la veracruzana son el principal punto a resolver de un festival que para muchos ha sido incapaz de situar a Xalapa como un destino de turismo cultural, como sí lo son Guanajuato y más recientemente Oaxaca con su feria del libro. Para un estado donde la cultura sobrevive gracias a los subsidios federales contrasta la presencia de tantas celebridades en un lapso mientras que el resto del año los medios y los políticos, ufanos del festival, apenas si prestan atención a las actividades culturales, numerosas e independientes, sin presupuesto, que se desarrollan en Xalapa, una capital con fecunda vida artística y muy crítica con respecto al manejo sesgado de la cultura y las finanzas culturales.


Autores
Poeta, ensayista y editor. Fundador y editor de varias revistas y publicaciones dedicadas a la literatura y la crítica del arte y la sociedad, la más conocida de ellas Graffiti (1989-2000). De su bibliografía mencionamos: La Construcción del Amor (ensayo; Tierra Adentro, FONCA, 1992; segunda edición, 2005); Vista envés de un cuerpo (poesía; Ficción, UV, 2000), Luz de viento (Fondo de Cultura Económica, Letras Mexicanas, 2006), Verano en la ciudad (Aldus/CNCA, La Torre Inclinada, 2006), La ciudad de los muertos (Fondo de Cultura Económica, Poesía, 2012). Dirige el periódico cultural Performance en Xalapa (segunda época).

Fecha de caducidad (2011) es la ópera prima de la cineasta tapatía Kenya Márquez, que ganó el Premio del Público en el Festival de Cine de Morelia y luego se proyectó con bastante éxito durante el Festival de Cine de Guadalajara en 2012; hace un par de semanas, finalmente, se estrenó en las salas del país.

Ambientada en Guadalajara, Ramona y su hijo, Osvaldo, viven en un departamento decorado como sólo lo podría hacer una madre longeva y abnegada. Osvaldo, un haragán ya bastante mayor, sale enfurecido de casa por un error que la madre ha cometido al cortarle las uñas de los pies. Ramona lo espera para cenar, pero las horas pasan y Osvaldo no regresa. La cena está servida: una sopa de tomate, al parecer, es la cena de todos los días. Así, la inocua sopa de lata toma, no pocas veces, el papel de la sangre que le da a la película su toque entre gore y humorístico.

Cuando se dispone a buscar a Osvaldo, Ramona se encuentra de pronto, casi de improviso, en un papel que, según puede deducirse, no le tocaba jugar. Ramona ya ha buscado el cuerpo de su hijo en la morgue, en el hospital y hasta el manicomio, ¿qué le queda por hacer? La única pista que tiene para localizarlo es la herida que le hizo en un dedo del pie cuando le cortaba las uñas. La secretaria de la morgue la alienta: “Buscar entre los vivos”. Entonces, empieza a hacerlo con una sospechosa vecina que se ha mudado al departamento de al lado: Mariana, una fugitiva de su propia desgracia. En la morgue, Genaro, un multiusos, que funge como el eslabón para que las historias se entrelacen, se une al grupo de personajes raros, peculiares y excéntricos.

Fecha de caducidad es una muy lograda comedia negra, bien dirigida, bien actuada, bien producida y animada, tal vez de lo mejor que se ha proyectado de cine mexicano en el último año, lo cual, sin duda, no es poca cosa si se toma en cuenta que a la realizadora le tomó diez años llevar su proyecto a buen puerto. Sería una verdadera lástima que esta película pasara desapercibida o quedara anulada entre la serie de cintas taquilleras que coptan varias salas de los complejos cinematográficos. Así que, ya recomendada ampliamente, sólo queda correr a verla.


Autores
(Ciudad de México, 1981) es autor de La síntesis rara de un siglo loco publicado por el FETA.
Cártel Literatura y Transgresión: autores inconfesables Émile Cioran / Diseño Salvador Castañeda H.

¿Quién se revela? ¿Quién se levanta en armas?

El esclavo raramente, pero casi siempre el

opresor convertido en esclavo.

E. Cioran

Dentro del programa Literatura y Transgresión: autores inconfesables, la Coordinación Nacional de Literatura invita el 8 de octubre, a las 19:00 horas, en la Capilla Alfonsina a una conversación encabezada por Carlos Antonio de la Sierra, acerca del escritor y filósofo rumano Émile Cioran.

Dirección

Capilla Alfonsina

Benjamín Hill #122, colonia Condesa

Delegación Cuauhtémoc  

México, D. F.

Teléfono: (01) (55) 5515 2225


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.
Oxford University Museum of Natural History

En la revista Variopinto aparece un pequeño adelanto de Dodo, de Karen Villeda. Con este libro Karen ganó en 2013 el premio Elias Nandino, el reconocimiento más alto que se entrega en México a un poeta joven. Dodo será publicado próximamente en el Fondo Editorial Tierra Adentro.


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.
Gustavo Marcovich / Fotografía de Eugenia Montalván

Durango, Dgo. 2 de octubre de 2013. Gustavo Marcovich me concedió una entrevista sobre su novela Responsables en este momento (Ficticia/Universidad Autónoma de Nayarit, 2013) a pesar de saber que yo no la había leído. El libro llegó a mis manos un par de días antes de conocerlo a él, pero no pasé de la primera página porque ya había arrancado el Festival José Revueltas que lo convocó, y en el que también participé, aparte de estar atenta de los movimientos de Lasse Soderberg, Víctor Manuel Mendiola y Evodio Escalante, amigos de la sociedad de escritores de Durango, invitados a pasarla bien en un encuentro literario más, éste salpicado de dulces de almendra, corridos y mezcal.

Marcovich cuenta que vive aislado en un pedazo de bosque de Valle de Bravo, con su mujer y su hijo Camilo, el niño capaz de platicar con los policías y divertirse cosechando hongos, muy lejos de siquiera atisbar lo que a su padre hoy le preocupa tanto: la decadencia existencial de los adolescentes y su desesperanza. Muchos pasajes de la novela nos llevan a pensar en esto, desde luego, pero para Marcovich lo malo es que todo ese vacío le va a tocar a Camilo, aunque —aclara— ahí estará él para “ayudarlo en su entendimiento del mundo”. Dicho esto, sin dejar de pensar en su hijo, se impone la ironía: “con que aprenda las tablas de multiplicar —cosa que ya nadie sabe— soy feliz”.

No hay humo de cigarro que oculte el sarcasmo que caracteriza a este profesor de física y química en una prepa.

Empecemos por lo que significa para ti esta leyenda en la portada de tu libro: Premio Nacional de Novela Breve “Amado Nervo”.

—Primero debo aclararte que iba a ser una novela de 400 o 500 páginas, pero tengo un hijo como de tres años, y gracias a él mi novela fue breve (risas); paso mucho tiempo con él. Pero volviendo al tema, es mucha condensación escribir una historia con un límite de páginas y con muchos personajes; para mí, que soy químico era como una gran ecuación a resolver, y lo tomé así: plantear las incógnitas, ver cómo se entremezclan y resolverlo todo en pocas páginas. El hecho es que por mi formación química soy más bien parco y hosco. Los químicos somos muy huevones, así que no hacemos casi nada; no nos la pasamos largas horas en el laboratorio experimentando para ver qué va a pasar, más bien lo discutimos y lo planeamos y pensamos mucho antes de hacer cualquier cosa, así que yo tenía casi toda la historia en la cabeza y un día me tuve que sentar a escribirla.

Desde tu punto de vista, ¿qué méritos tiene Responsables en este momento para haber ganado?

—Eso habría que preguntarle al jurado, pero me concentré en que estuvieran bien resueltos todos los personajes y que todas las historias acabaran; algunas acabaron bien y otras mal para desgracia de los personajes (risas).

Ya que tuviste la idea en la cabeza largo tiempo, te pido que ahondes en la idea de lo que significa vivir con los personajes.

—Eso es divertido, en algunos momentos te sientes bastante potente pero en otros, harto. Yo básicamente tenía todo el asunto del estado de depresión general en que vivimos acumulado en la cabeza, pero a la vez, la novela trata de no ser depresiva ni muy descriptiva porque supongo-presupongo que la mayoría de la gente que lee ya está enterada de muchas cosas que me tomé la libertad de obviar, por ejemplo no especificar detalles de una tortura en cuarenta páginas, pues la mayoría ya sabemos cómo es una tortura, afortunadamente no en carne propia, pero mucho ya es relato escrito e historias en primera persona que cada vez nos cuenta gente más cercana. Entonces, la novela está ambientada en el pueblo donde yo vivo —aunque traté de que no pareciera— donde se mezclan todos los asuntos de hoy en día (como casi en cualquier pueblo del país), y la sensación más molesta a mi entender no es lo peligroso o lo sangriento de los hechos cotidianos, sino el nivel –por un lado, de que ya todos somos culpables o víctimas, de un segundo a otro, aun estando, como ahora, plácidamente sentados aquí– y el nivel de indiferencia que me recuerda mucho a lo que se vivía en Argentina, donde yo nací, y por lo cual dejamos el país. Yo era muy chiquillo pero pasé la infancia impregnada de la sensación de la indiferencia de la gente ante los desaparecidos; la frase normal era que si desaparecían es  porque algo habrían hecho.  En México ahora estamos en este punto: dar por hecho que si se llevan a los vecinos es porque seguro estaban metidos en el ajo.

 

Marcovich siguió la ruta de la docencia por recomendación de un profesor que, vislumbrando el desastroso declive de los jóvenes de nuestra época le dijo: “deja de chorear tanto, si quieres hacer algo da clases, y cuanto más pequeños los alumnos, mejor, agárralos chiquitos”.

A pesar del negro panorama social a la vista de todos, Marcovich concluye que ésta no es la peor época de México ni de la humanidad. El problema —rectifica— es que este camino en el que vamos, ni siquiera es un camino, sino más bien es como un estacionamiento, o una plataforma de carros chocones, y no se ve la solución.

 

¿Tus estudiantes te leen?

—No, no saben leer.

¿Saben de tu doble vida?

—Sí, pero les cuesta mucho leer. No tienen la capacidad de hilvanar una oración entera. No se pueden concentrar. Estamos trabajando mucho para que aprendan a leer, pero que me leyeran a mí sería lo de menos, me conformo con que lean cualquier cosa… Mi estadística personal indica que hasta los 18 años, entre todos, han leído medio libro en promedio. Eso sí es dramático. Lo mismo les pasa con las matemáticas: no pueden multiplicar y sumar con facilidad. Ya no les enseñaron en la primaria lo único importante: aprender de memoria las tablas de multiplicar y aprender a leer.

¿Qué tal te fue a ti? ¿Cómo fueron tus maestros?

—Unos ojetes todos. No, quizá tuve diez buenos en total —incluyendo los de las carreras de Química y Economía en la UNAM—, pero obviamente tuve de toda clase, incluyendo los que me golpeaban, no que ahora empujas a un alumno y ya te cae (la Comisión de) Derechos Humanos, pero como yo le digo a mis alumnos: los malos maestros, que somos la mayoría, somos un escollo en la vida que hay que brincar. ¿Antes cómo molestábamos a los maestros? –se pregunta el escritor–. Sabiendo más que ellos y humillándolos en público, lo cual los ponía realmente mal, pero así competíamos por la sobrevivencia y teníamos que chingar como podíamos.

Eres un ejemplo a seguir —le digo—. Y me convenzo de esto al leerlo y ver cómo encaró el valemadrismo de algunos personajes, esa actitud ruin de la que ciertas gentes se ufanan, como si la muerte no fuera capaz de sorprendernos en pleno despelote.


Autores
Es autora del libro Premio Casa de las Américas. 50 años – 11 entrevistas, investigación con la que se tituló como antropóloga con especialidad en lingüística y literatura por la Universidad Autónoma de Yucatán. Para 2014 prepara un libro testimonial sobre los contrastes culturales entre Yucatán y Durango, proyecto que surgió por iniciativa del programa Tierra Adentro.