Ciertas ciudades se distinguen por determinada celebración, sea fiesta patronal, feria regional o más recientemente congreso de profesionales del libro o de las artes. Xalapa, sin embargo, después de su temprana denominación antonomásica, La Ciudad de la Feria, ya que durante varios años del siglo XVIII se desarrolló en este poblado de descanso la feria mercantil con los productos de ultramar aportados por la flota, carece de una festividad distintiva. Hemos comentado ya cómo en años recientes el Hay Festival ha buscado atraer turismo cultural a una ciudad aquejada por la pobreza –con Oaxaca lista entre las capitales mexicanas más pobres y con mayor desigualdad social–.
Apenas días después de concluido el Hay comenzaron dos nuevos festivales. Uno cuyo título y eslogan parafrasea y parodia al Hay Festival: Hay Títeres (“moviendo al mundo”). Otro: Festival Ser Urbano. No bien concluyen esos comienzan otros: Festival de Teatro Universitario, Festival Internacional de Jazz.
Cartel Hay Títeres 2013 Xalapa
El lector foráneo seguramente estará pasmado al leer estos datos: ¡cinco festivales en menos de un mes! Sí, parece impresionante. La realidad es que todos estos festivales, unos dirigidos a un público específico, como lo son el de títeres y el de teatro universitario, no conmueven la ciudad. Nada que se asemeje a una celebración multitudinaria, a una fiesta que a diferencia de las fiestas patronales de Xico o el carnaval de Veracruz, distinga Xalapa a nivel regional o la convierta en centro de atracción o de identidad a nivel nacional e incluso internacional, como lo son la Feria Internacional del Libro para Guadalajara, el Festival Internacional Cervantino para Guanajuato o el Festival Internacional de Cine de Morelia.
¿Podremos conocer una cifra exacta de los festivales en Xalapa? Una somera inmersión en la red no ofrece resultados; no hay registro de los festivales. Por una parte nos enfrentamos a la falta de planeación de las autoridades culturales, por la otra a la necesidad de los creadores y gestores independientes de efectuar actividades fuera de los programas de las instituciones culturales. Ello explica la eclosión festivalera y también su corta vida; suelen desaparecer ante la falta de apoyo, tanto de los institutos correspondientes como de la iniciativa privada.
Debilidad de gestión o codicia proverbial, lo cierto es que un festival se enfrenta al reto de arraigar, de consolidarse, crecer, expandirse y asentarse; como si no fuera suficiente, además debe resolver cómo atraer público y conseguir financiamiento. La mayoría de los festivales en Xalapa no han resuelto este cuestionario y en consecuencia han desaparecido.
Junio Musical. Universidad Veracruzana
Antaño el festival más importante fue Junio Musical, un ambicioso programa elaborado por la Universidad Veracruzana que programaba conciertos de música sinfónica y convocaba a solistas de renombre (Krzysztof Penderecki, Gyorgy Lakatos, Valerie Hartmann-Claverie, Pascal Rogé fueron algunos de los más renombrados). Nacido en 1996, con vigencia hasta el año 2010, su justificación era semejante a la que hoy rige el Hay Festival en Xalapa:
La disminución del presupuesto asignado por la universidad a la difusión cultural aunado a la polémica gestión de su responsable y al nulo interés por la cultura de las otras instituciones participantes, menguó la calidad del festival al punto que en sus últimas ediciones, además de sumar otras expresiones –como blues, jazz, trova, cada vez con mayor participación de los artistas locales y mudar de fecha se recurrió a contratar artistas de exposición mediática en busca de generar recursos-. Sin embargo, resulta difícil imaginar que alguien viajaría a Xalapa para asistir a un recital de Denisse DeKalafe, Gualberto Castro o Armando Manzanero.
Ha habido otros intentos notables, algunos nacidos con los mejores augurios y que por su singularidad uno esperaba tuvieran mejor suerte: el Festival de Música Sacra –que conocerá una nueva edición totalmente transformado en este octubre, la Bienal Internacional de Diseño, Mayo Fotográfico. Hay también por supuesto expresiones del más rancio provincianismo: encuentros de estudiantinas, rondallas, concursos de balcones y macetas. Cuando se carece de una formación estética a cualquier arreglo navideño se le considera alta cultura.
Lo cierto es que Xalapa puede verse como la ciudad de los muchos festivales y al mismo tiempo de ninguno. Con un número tan alto de festivales nos topamos con que muy pocos se reseñan y consignan en ese archivo alejandrino llamado Internet. Quien busque huellas digitales de estos festivales se topará con referencias únicas al Hay Festival o al festival internacional de Jazz.
Cartel del Sexto Festival Internacional de Jazz
Como dije en la entrega dedicada al Hay Festival. Acaso Xalapa ya tiene su gran festival y no lo reconocemos: el Festival Internacional de Jazz, una verdadera proeza de gestión. De él hablaremos en la siguiente entrega.
Xalapa fue el centro comercial más importante del virreinato de la Nueva España durante un periodo. De 1720 a 1778 fue sede, mediante real cédula emitida por el rey, de la celebrada feria comercial donde se mercaban los productos traídos desde Asia (vía Filipinas-Acapulco por la Nao de China) y de Europa vía Cádiz-Veracruz). Cada dos años la feria convocaba a los comerciantes del altiplano y de todas las regiones de la Nueva España para el intercambio comercial de las mercancías traídas por la Flora. Entonces se denomina a Xalapa, la Ciudad de la Feria y gracias a la prosperidad la villa de descanso y de una apacibilidad rural se transforma en poco tiempo.
Juan Carlos Santa Cruz Varela. Fotografía de Eugenia Montalván
Durango, Dgo. 24 de octubre de 2013. Como en cualquier concurso de esta clase, en Brasil eligieron el lunes a la más bella Transexual del país. Entre bambalinas, una representante de la comisión organizadora declaró a una periodista: “Utilizamos la belleza como estrategia política para llamar la atención sobre la necesidad de esta población de beneficiarse de las políticas públicas que pueden cambiar la situación triste y degradante en la que aún viven travestis y transexuales en América del Sur”. El objetivo para la ganadora es coronarse en Miss International Queen 2014, ¿y esto qué? También en México hay hombres que se esfuerzan por ganar una corona para culminar una vida de contrariedades, aceptándose públicamente y haciendo que la gente los acepte como son, en la dualidad de su naturaleza: ¿contradictoria?, ¿descarada?, ¿digna? Tenemos todo el tiempo del mundo para darle vueltas al asunto. Ellos, aún en los pueblos más apartados, se visten, aprenden a caminar con tacones, a depilarse con cera y a mirarse al espejo como mujeres.
En mi tierra, autonombrada Duranyork pero también Durangay, el domingo 6 de octubre se celebró el Certamen Señorita Gay 2013, y salvo un incómodo ataque por parte de dos mujeres que rociaron gases, las 500 personas que asistieron al famoso Teatro del IMSS (como se le conoce) aplaudieron felizmente el espectáculo: una muestra de civilidad admirable, ante todo por la solidaridad con los travestis capaces de todo con tal de lucir bellas esa tarde crucial de sus vidas.
Aquí no hay medias tintas, aquí se la juegan con todo, y tienen el respaldo de la familia, la anuencia de las autoridades para hacer eventos públicos y dejar claro que, en efecto, los norteños (especialmente los hombres) no son tan discriminatorios como los pintan. Sin embargo, todavía ayer escuché que un joven le dijo a otro: “Ahí te hablan”, para molestar al muchacho que pasa caminando con aires femeninos, que ni los peló. Total. Quizá lo incomodaron, no lo dudo, pero por encima de este gesto urbano común, está toda una corriente de pensamiento que reivindica a los homosexuales; su historia, sus gustos, y su fuerza.
Pienso en el libro México se escribe con J, sobre la historia del arte y la cultura. También pienso en el documental Quebranto, de Roberto Fiesco, y en la excelente novela El príncipe del Puerto de Veracruz de David Ramón: Los homosexuales son la vanguardia. Lo sostengo sin titubear. Su presencia es abarcadora. También pienso en mi documental Don Mammie Blue cuando aparece el primer productor de espectáculos para la comunidad homosexual en el Sureste: Miguel Sabido. Él se pregunta: ¿Mérida es gay? Y asegura que Mérida es gay.
Desde luego, junto con las pasarelas para las vestidas existe, en el marco del Festival de Cine de Guadalajara, el Premio Maguey. Pasiones Íntimas del Cine Queer, y el Festival Internacional por la Diversidad Sexual (FIDS), del Museo Universitario del Chopo, en México, D.F. Dos ejemplos de la inmensa cantidad de espacios y plataformas abiertas a la sociedad.
Consecuentemente, hay agencias especializadas de información, revistas, etcétera. Y, obvio, canales de expresión underground, así como grupos de amigos en Facebook intercambiando películas con sexo explícito o contactándose para relaciones fugaces.
Juan Carlos Santa Cruz con cororna. Fotografía de Eugenia Montalván
A Karina Varela I, la Reina Gay de Durango, llegué gracias Ezequiel García Torres, Regidor del Ayuntamiento de la capital del estado y líder de la comunidad gay. Me citaron ambos en la casa que tienen para reuniones del colectivo, donde se reúnen todos los martes en la noche para intercambiar información y discutir sus asuntos. En las paredes vemos planas completas de periódico enmarcadas: esto es parte de su orgullo: a las reinas de belleza los medios de comunicación les dan su lugar, y hacen lo posible también por ventilar los asuntos escabrosos, como la homofobia del santo arzobispo que es dado a hacer declaraciones que contradicen al Papa Francisco.
Con Karina, que en realidad se llama Juan Carlos, evito entrar en esas aguas turbias, y mejor le propongo empezar la entrevista a partir de un cuestionario que redacté con Alejandro, un amigo yucateco que también fue Reina de Belleza Gay, pero en “la blanca” Mérida.
Aquí la entrevista:
¿Cuál es tu nombre?
¿De mujer o de hombre?
De hombre, primero.
Juan Carlos Santa Cruz Varela.
¿De mujer?
Karina Varela I
Como toda una reina.
¿Por qué Karina?
-Me inspiré, mmhhh… No sé cómo va a sonar… en una prima muy bonita, y desde que nos conocimos a mí ella me gustó, y siempre quise lanzarla [en concursos de belleza] y ella nunca quiso. Ella se me hacía físicamente muy guapa, y una persona muy, ay no sé, digna de admirarse. Una chava de rancho que la pones en la ciudad y resalta.
¿Qué es lo que más la hace resaltar?
Su belleza interior. Es una persona muy sencilla.
¿Y a Karina Varela I, qué es lo que más la hace resaltar?
Su forma de ser.
¿Por eso ganaste el concurso?
Sí.
¿Cómo es tu forma de ser?
-¿Como mujer? Bueno, lo pregunto porque aparentemente en la calle ando como hombre, y ya cuando me piden una entrevista o algo, quiero saber si debo contestar como mujer o como hombre.
Karina Varela I. Fotografía de Manuel Castañeda
Ok, pero más que como mujer, yo diría como travesti.
-Sí.
¿En qué consiste tu vida pública como travesti (trabajo, concursos de belleza, shows, ir a fiestas/discos, edecanes, prostitución, o en la vida diaria)?
-Consiste en parte en darme a conocer como soy y hacer mi vida como me gusta ser. Mi vida como travesti es muy, como te diré, no soy muy popular. Y en mi vida como hombre soy un chavo al que tampoco le gusta darse a conocer mucho, y pues en realidad son mis primeros pasos en el travestismo y quiero irme dando a conocer poco a poco. No hago show. No ando de edecán. Andarme exhibiendo tanto, día y noche, de travesti, pues no.
Aparte de tu prima, ¿como quién quisiera ser?
Físicamente me gusta ser como soy, y sentimentalmente quisiera parecerme a mi mamá porque somos de una familia humilde; mi familia es grande y ella nos ha sabido sacar adelante. Yo quisiera que un día se sintiera orgullosa y contenta conmigo.
¿Ahora que eres reina de belleza ella se siente orgullosa?
-Muy orgullosa. Ella quisiera decir que me quiere, pero es muy dura para decir palabras cariñosas, pero lo demuestra con hechos, y por eso la admiro sentimentalmente. Y en cuanto a una figura a la que admire por su físico, me gusta mucho Ximena Navarrete (Nuestra Belleza Miss Mundo en 2009 o 2010), y realmente ya sé lo que se siente de representar el estado de Durango, es una sensación que le recomiendo a muchos chavos y chavas.
¿Te gustaría hacer televisión?
-Sí, más bien telenovelas porque soy un poco dramático y me instalo en los papeles sentimentales y dramáticos.
¿No has pensado en hacer teatro o danza?
-Me gusta mucho la danza, y sí lo he pensado pero hay unos detalles por los que no se puede. No me gustaría dejar a mi familia.
¿Cuándo te iniciaste como travesti?
-Hace como seis-siete años. Todo empezó porque tengo un amigo, o sea, bueno yo conocí a un amigo que fue quien me sacó del closet y siempre tuvo la tendencia por inclinarse a cosas de mujeres, y así fuimos descubriendo el travestismo, así nació en mí el deseo de quererme transformar. Prácticamente todo fue gracias a un amigo. Y la primera vez todo empezó jugando, nos empezamos a maquillar, nos pusimos pelucas y vestido, zapatillas, y así nos animamos a salir a un baile.
¿Qué baile?
-Fue una boda en un rancho llamado La Ochoa.
Primero que nada, ¿cómo te sentiste?
-Raro, extraño, huy, muy incómodo.
¿Con los tacones?
-Sí, demasiado cansado. Yo decía no la hago para esto: me decepcioné de mí mismo.
¿Y tu amigo cómo se sintió?
-Mi amigo se sintió más contento porque él anhelaba ser así, nomás que nunca le ha gustado andar solo. Él ya tenía más práctica. Él ya enseñaba paralela a las chicas de la secundaria. Es muy difícil caminar con tacones, es como para un niño empezar dar los primeros pasos.
¿Cómo reaccionó la gente? Empezando por tu familia.
-Mi familia realmente no supo de esas veces, sino ya hasta como tres años después de la primera vez. Y no se enteraron. Les llegaron rumores de que a mí me gustaba eso de vestirme de mujer. La demás gente nos felicitó. Dijeron que qué guapas nos veíamos porque siempre hemos puesto nuestro mejor empeño en hacer lo mejor.
¿Y se las querían ligar? O ¿se las ligaron? ¿Consiguieron galán?
-Sí, esa vez conseguimos galán y muchas felicitaciones por parte de la gente.
¿Te enamoraste?
-No.
¿Hasta qué punto estás dispuesto a transformar tu cuerpo?
Estaría dispuesto a dejarme crecer el cabello, operarme la nariz, quitarme cachete, ponerme bubis y un poco de nalga.
¿Realmente te propones hacerlo?
Tengo otras prioridades, la verdad.
¿Cuáles?
-Primero, ayudar a mi familia a seguir adelante; después, a mi comunidad, y pues ya si queda tiempo y eso, hacerme esas transformaciones.
¿Qué riesgos estás dispuesto a asumir por tu belleza (inyección de aceite, hormonas, cirugías)?
-Pues correr el riesgo de inyectarme hormonas, de meterme implantes también, pero cortarme partes de mi cuerpo, no.
¿Cuánto dinero invertiste en tu imagen (maquillaje, vestidos, depilaciones, pelucas, accesorios, zapatos, perfumes, uñas, pestañas) para el concurso Señorita Durango Gay?
-Como algunos 5 mil pesos.
El chico sonriente y coqueto que responde mis preguntas tiene 29 años y nació en el municipio de Poanas, donde es típico comer gorditas de rajas y de huevo perdido; ahí vive hasta hoy, con sus doce hermanos y sus papás. Tiene un negocio propio en sociedad: Manuel’s, estética ubicada a un costado del Palacio Municipal, en Villa Unión, más o menos a una hora y media de distancia de la capital. Manuel inauguró este salón hace diez años, y hace seis que aceptó asociarse con Juan Carlos, nuestro entrevistado. Manuel tiene el cabello largo, la ceja perfectamente depilada y una sonrisa pícara. La amistad para ellos significa complicidad total.
Coronación de Karina Varela I. Fotografía de Manuel Castañeda
¿Cómo te conoce la gente en Villa Unión?
-Como Juan Carlos.
¿Te gusta que te asesoren en imagen o eres autosuficiente?
-Me gusta que me asesoren y contar con las opiniones de mis amigos.
¿Cuál es el valor que tienen para ti tu vestido de reina y tu corona?
-Un valor inmenso. Cada noche que veo mi vestido recuerdo la sensación, el escalofrío y la emoción que sentí cuando me nombraron reina.
Según tú, ¿qué te hizo ganar? ¿Cuál de todas tus virtudes?
-Yo creo que mi seguridad y mi belleza. Dejar que me transformaran bien.
¿Manuel te transformó?
-Sí, él me maquilló, me peinó y me hizo el vestido.
¿Él también se viste de mujer?
-Sí. Cada ocho días para ir de antro. Él ahorita es princesa de Artur’s (una de las discos gay más viejas y populares de Durango).
¿Te consideras sexy?
-Sí, soy un poco fogosa.
¿Qué estás en disposición de hacer para provocar sexualmente a un hombre?
-Lo provocaría con una mirada sensual, un gesto y una sonrisa coqueta.
¿Has tenido sexo vestida?
-Sí.
¿Qué piensas del amor?
-Es uno de los sentimientos más bonitos que hay en esta vida.
¿Estás enamorado? ¿Tienes pareja?
-No. Puras aventuras.
¿Pero has estado enamorado?
-Sí.
¿Qué esperarías de una relación?
-Dar todo de mí. Me gusta entregarme por completo.
¿Qué opinas de la fidelidad?
-Opino que es muy buena, pero no existe.
¿Eres fiel?
-A veces. No, considero que no.
¿Crees que ya no se usa la fidelidad?
-Así ponle.
¿Qué significa la soledad para ti?
-La soledad es mi punto. Necesito estar solo para pensar las cosas, para analizar puntos de mi vida, y la soledad me hace sentir bien. La soledad es mi mejor amiga.
¿Pagarías por amor o por sexo?
-Sí, como todos, ¿o no?
¿Estás dispuesto/a a vender amor o sexo?
-La crisis se está poniendo tan crítica que yo creo que igual y sí.
¿Cómo te está afectando la crisis?
-En cuestión de no darme los lujos o gustos a los que estaba acostumbrado, privándome de ciertas cosas.
Como ¿qué?
-Por ejemplo, venir a Durango seguido.
¿Ha bajado la clientela en la estética?
-Claro. Ahora resultan caros los precios. Sí, por ejemplo, clientes que tenía que iban cada 8 días ya van cada 15 días, y los que iban cada 15 días van cada mes.
¿En el trabajo en la estética cuál es tu especialidad?
-El corte de cabello de hombre.
¿Cuánto cobras por un corte de caballero?
– 40 pesos, pero hay chavos que ofrecen 30 o 25, y uno por no dejar ir al cliente, acepta.
¿Cómo te llevas con tu familia?
-Me aceptan, me apoyan y están conmigo en lo que yo decida. Somos 13. Seis hermanos, seis hermanas y yo. Soy el último.
¿Cómo te sientes siendo el más chico?
-Un orgullo, la verdad, dice mi mamá que lo último es lo que le salió más bonito.
¿Te identifico con el activismo de la comunidad gay (marchas, concursos de belleza, campañas de derechos humanos)?
-Sí. Mi postura es tratar de ser una persona muy firme en cuestión de informar a la gente, de hacerle saber que más que nada somos humanos y sabemos amar.
¿Has sentido discriminación?
-Te refieres a discriminación, así como que alguien me rechazara? Sí, antes de salir del clóset un hermano mío no me quería. Le aterraba la idea de tener un hermano gay. Pero después ya no.
¿Qué te decía?
-Con su actitud me lo decía todo, y se llegó a pelear con sus amigos porque salí a la plática. Le dijeron lo típico: a tu hermano “le gusta el arroz con popote”, “le rechina la reversa”, o “quiebra piñones con el codo”; ya sabes: puñal, puto, joto, marica, pero mi hermano nunca me llegó a decir que soy tal o cual, nunca me llegó a ofender. De hecho en mi familia nunca nos educaron a decir malas palabras, ni ofendernos entre nosotros.
¿Has recibido agresiones en la calle?, ¿en qué circunstancias?
-Me han insultado en la calle, sí, en cuestión de que le gritan a uno pendejadas: pinche joto, vato culero.
¿Hay homofobia en Durango?
-No mucha, pero sí hay.
¿Qué experiencia o recuerdo te ha marcado profundamente como travesti?
-De hecho fue la última vez que me vestí para una persona que yo quería. Me dejó vestida y alborotada prácticamente. Resulta que yo queriendo conquistar a ese fulano, le dije que le tenía una sorpresa, y la sorpresa es que me viera vestido de mujer porque me había platicado que tenía ganas de verme vestido de mujer. Se llega la fecha, el día y la hora adecuada, son cinco minutos los que me tardé en salir para que él me viera, y en esos cinco minutos le hablaron de su casa, entonces decidí mejor irme de antro pero nunca me pude divertir… Yo a esa persona la quería. Fue el último amor imposible que tuve.
*
La última vez que vi a Alejandro, el chico con el que redacté parte de este cuestionario, ya no se vestía. Cambió los vestidos de su álter ego Pía, finita y delicada, por las pesas y el gimnasio. A ver qué le depara la vida a Juan Carlos en unos años… Por lo pronto, más nos valdría -a los que podamos- dejarnos consentir en Villa Unión, hoy por hoy la meca del culto a la belleza femenina.
Ayer tuve el gusto de presentar Vanitas, el libro que escribí durante los meses entre agosto de 2007 y agosto de 2008. Recibí la beca del FONCA para concretar este libro y puedo asegurar que fue un privilegio que sigue rindiendo frutos. Sin embargo, he de decir que ese proyecto fue la continuación de algo que había comenzado a armar durante el año 2006 cuando tuve la valiosa oportunidad de participar en el Laboratorio Fronterizo de Escritores/ Writing Lab on the Border organizado y dirigido por Cristina Rivera Garza.
En ese laboratorio, realizado en la frontera norte, lado izquierdo, con talleres, lecturas y actividades entre la ciudad de Tijuana y la ciudad de San Diego, CA, pude aprender minuciosamente los vericuetos de la palabra, la sonoridad de las sílabas y la cadencia de la música, el sí y no de las poéticas con Reynaldo Jiménez, poeta (Argentina), María Negroni, poeta (Argentina), Jen Hofer, traductora y poeta (Los Ángeles), Ruth Behar, antropóloga (Cuba-EU), y la misma Cristina Rivera Garza (México), durante el verano del 19 de junio al 28 de julio. Sin duda fue una experiencia inigualable en muchos sentidos. Para decir lo menos: parteaguas.
Es en ese tipo de experiencias cuando pienso en la literatura como eje transformador clave. La literatura como proceso creativo y como parte del asombro del cual nunca quiero alejarme. La literatura que al mismo tiempo exige tiempo, dedicación, respeto y disciplina. El trabajo que implica autonomía, libertad y precisión desde lo más íntimo del hacer y del decir.
Luego, una vez comenzado el proyecto, tuve también el privilegio enorme de trabajar textos, lecturas, comentarios, con los poetas Jorge Esquinca y Josu Landa Goyogana. Ambos, tutores de la generación en la cual trabajé y compartí con otros poetas de quienes admiro su trabajo.
Escribo este post para esta columna porque este libro, me significa una serie de experiencias y periplos de vida. Cúmulo de situaciones y circunstancias. ¿Por qué se piensa en una palabra y no en otra? ¿Por qué se quita o se pone un punto o una coma? Sé que se escribe en la mente, a veces arbitrariamente con la memoria, pero el registro es paradójicamente una maldita máquina de hacer pájaros.
No entraré en diatribas, sé bien que quien busca algo trabaja para ello, con becas o sin. Pero si he tenido la experiencia de participar de esta manera, entonces, de entrada quiero agradecer en primer lugar a las personas con quienes pude aprender y crecer, eso, en definitiva, me parece lo inmediato.
Comentaré brevemente sobre el proyecto: escribir a partir de los objetos que suelo recoger en las calles. A la manera de las “vanitas” en la pintura flamenca del s. XVII. Lo breve, lo vacuo, lo efímero. Lo que no le dice mucho a nadie. Pero que a pesar de todo, bien se sabe que todo lo es.
Comparto algunos de los textos del libro, y pido consideración a la audiencia, a los lectores por, en esta ocasión, comentar aquí sobre algo que particularmente implica mi trabajo.
“Vanitas #7
pájaro muerto”
De él me quedo con el canto (amarillo dijo María Negroni que dijo Borges) y con la pequeña ala. Vengo caminando de un atropellamiento. Miento. Vengo desde el centro mismo del hambre. Dejar de regodearme para no engordarme tanto. Estoy a dieta de palabras. Vuelo.
A este pájaro lo atropellaron y lo dejaron sin pico. El hombre sentado en la esquina, el mismo que a diario pasa por aquí, vio el momento cuando el auto pasó sobre el pájaro pero ya no lo recuerda. Sólo el ruido: un leve crujir. Ese hombre cada día baja la persiana de su tienda a las ocho y media de la noche.
Puedes ver la palpitación acelerada y violenta del último rumor del pájaro. Puedes ver el aleteo. Las minúsculas garras. La perfección diseccionada de las plumas. La ligereza del cadáver que apesta. nunca la gusanera como ahora. Festín.
Este pájaro me gusta para muestra de cerámica. Este pájaro me gusta para cueva. Este pájaro me gusta para una colección de objetos donde la premisa en materiales
abarque desde los periodos Preclásico Tardío hasta el Clásico Terminal. Este pájaro quiso llamarse Fénix pero solo fue ave. Un gorrión sin pena ni gloria.
Taxonomía y nomenclatura: Capodacus mexicanus. House Finch, english. Pinzón mexicano, spanish. Roselin familier, french. Este pájaro muerto que ahora tengo
en mis manos era descendiente directo de los gorriones salvados por el profesor Hermon Bumpus en la tormenta del 1o. de febrero de 1898 en Providence, Rhode Island. “selección natural” decía la regla; por aquí pasó una sombra alada.
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“Vanitas #23
superhéroe sin cara”
Calles secas cubiertas de sol. Asfáltico el día que clama una gota, dos. Los carros y neumáticos, sordos de humo, ciegos. Veloces los tráileres. Aceite. Junto al camión y la calafia un cojo pide pan. Junto al inválido con sarna una bolsa con periódicos. La silla de ruedas entre los autos. El perro muerto, inflado de días. Mosqueado. Días secos.
Las artesanías a todo color. El dorado de un león sobre algún techo. Los búhos, tiesos vigías sobre los balcones –siniestros balcones– invadidos de fierros. Telas de alambre donde los bull terrier de barro cocido nunca dejan de mirar. Canicos ojos. Por ahí la yerba, el travesti, el pollero. Por ahí jeringas y anuncios clandestinos: viagra soup.
El miedo a no mirar. El miedo a no saber. El miedo cuando una parvada de niños viejos y un bat. Caminar aprisa. No trastabillar. Pensar en la palabra frontera. Límite. sobre todo: eso: un súper héroe sin cara de bruces contra el asfalto.
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“Vanitas #32
trozo de periódico”
También pienso las historias. Las que sí y las que no. Las que no son y las que han sido. Pienso en muchas clases y estilos de historias. Pienso en la bendición y en una guerra. Pienso en dos locos insoportables y pienso en cantidades inauditas de amor como cuerpo dentro del ominoso ataúd de costumbres.
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“Vanitas #39_a
restos de comida orgánica”
Había pan negro con manteca de búfala. Un platito azul donde la taza del té reposaba conversaciones. Repentina, entre todo ello, la cocina de mi abuela: mostaza y tentempiés. Los pliegues de la falda ya nunca se arrugaron. La espalda de una mujer frente a la estufa era el frente, el pilar de las tardes. Y también el constante abrir y cerrar de las maletas. Ese nunca acabar de irse. O de llegar. Luego ella vino. Ella, después de todo, ya había cruzado los mares. Supervivencia y utopías. La noche más larga es la forma orgánica de las cosas. Sus residuos.
Al director británico Terry Gilliam siempre le han gustado los ambientes alucinantes, los parajes siniestros y el humor negro. Bien como parte del colectivo Monty python o ya en solitario. Precisamente en 2005 da a conocer una de sus películas más enloquecidas: Tideland. En aquella historia la pequeña Jeliza-Rose huye de su cruel infancia, dejándose arrastrar por su viva imaginación, para configurar así un mundo ficticio en el que las luciérnagas tienen nombre, los hombres de barro despiertan al atardecer, tiburones monstruosos nadan por las vías del tren y cabezas seccionadas de Barbies comparten sus aventuras.
Hubiera sido el marco ideal para que Anna Calvi compusiera la banda sonora, pero esta inglesa de padre italiano todavía no publicaba su primer disco epónimo; lo haría hasta 2011, pero allí estaban esas canciones de enormes claroscuros, un estilo de cantar un tanto gótico y una desbordante energía rock. No en vano su debut la llevó a ser nominada a los Mercury Prize y los Britt Awards. En poco tiempo la BBC la incluyó en la lista de los 15 artistas más prometedores.
Para ese entonces, nada menos que Brian Eno ya había soltado un elogio de esos desmedidos. Se refirió a la Calvi como: “la cosa más grande desde Patti Smith” y eso que apenas tenía un sencillo, “Jezebel”, versión de una canción interpretada por Édith Piaf en la década de los cincuenta. Luego fu invitada para abrir los conciertos de una de las bandas de Nick Cave: Grinderman.
Tales logros vertiginosos le abrieron las puertas de uno de los sellos más influyentes de la actualidad: Domino Records. Se trata de un arranque espectacular en el que conviven estallidos casi histéricos con momentos de sosiego provenientes de una sección de cuerdas. No puede soslayarse que su estilo encuentra cercanía sobre todo con Siouxie Sioux y otro poco con P. J. Harvey. Dos mujeres que han desarrollado brillantes carreras y dejado su impronta en las nuevas generaciones.
Después de un trabajo exhaustivo con el primer disco se alejó un tanto de la vida pública para preparar su siguiente entrega, que a la postre fue grabada en los Black box estudios londinenses para posteriormente ser detallada en Texas. Como se sabe de sobra que los segundos álbumes arrastran una terrible maldición sobre muchos de ellos y terminan lastrando a muchos artistas, Ana decidió trabajar con John Congleton, productor de gente tan respetada como Bill Callahan, The Polyphonic Spree y St. Vincent, precisamente con esta última es por quien pasan las comparaciones más recientes de la prensa especializada (sobre todo por los cambios de ritmo e intensidad en los temas).
A la Calvi le gustan esos quiebres súbitos y la irrupción inesperada de cuerdas y percusiones, como ocurre en el sencillo “Suddenly”. Busca ser sorpresiva en cada uno de los temas –en su estructura- pero también en el acomodo de las piezas. Abre el disco de una manera y a la siguiente canción opta por una de muy distinta naturaleza. “Eliza” busca desatar la épica casi a cañonazos.
En los primeros contactos con la prensa a propósito de One breath ha precisado que: “Se trata de una obra reflexiva y vulnerable, a medio camino entre el optimismo y la desesperación, la belleza y su ausencia. Suena como ese momento justo antes de abrirte al exterior y sincerarte con los demás, y a lo muy aterrorizante que eso es. Da miedo, pero está lleno de esperanza, porque lo que vaya a pasarte es algo que aún no te ha pasado”.
Probablemente entre los 11 temas el que representa fielmente la intención del álbum sea el que le da título, ya que en él destaca la manera de cantar de esta mujer y el modo en que va acumulando la tensión. El escucha siente que en algún momento el estallido guitarrero llegara –como indicaría la lógica- pero en su lugar acomete primero una ruidosa maraña y enseguida la elegancia de violines y otros instrumentos de cuerda. “One breath” es espléndida e inusual, tanto como la mujer que la interpreta.
En otros momentos se torna tan misteriosa y fantasmagórica como las Cocorosie (“Sing to me”) para luego rockear a pleno en “Love of my life” y hacia el final bajar la velocidad y hacer una maravilla de bolsillo como “Bleed in to me”. Ana ha explicado que en el origen del disco se encuentra el fallecimiento de uno de sus seres queridos y por tanto refleja los contrastantes estados de ánimo por los que atraviesa. Rock multi-polar donde lo haya. Nos viene bien un poco de esquizofrenia musical.
Hoy a las 19:00 en el Museo Universitario del Chopo, Daniel Saldaña Paris (editor, poeta y novelista) y Nicolás Cabral (editor de La Tempestad) hablarán sobre la evolución de la escritura en nuestros días, tanto en lengua española como extranjera.
Museo Universitario del Chopo Dr. Enríque González Martinez 10
Col. Santa María la Ribera
Tengo conmigo un juego de fotocopias de las dos versiones mecanuscritas de La migraña, tal vez una de las varias que menciona Martha Lilia Tenorio en la escueta nota editorial que precede esta edición. Son fotocopias hechas directamente de los originales que me proporcionó generosamente Miguel Ventura a la muerte de su autor, Antonio Alatorre (Autlán, Jalisco, 1922 – Ciudad de México, 2010). Uno de los mecanuscritos, que consta de 42 hojas, es prácticamente ilegible pues está tachado y corregido a profusión, lo cual hace pensar que evidentemente es una primera versión del relato; la segunda versión de 50 folios está más limpia y pulida y sólo tiene alguna que otra corrección hecha a mano; en ambas versiones inconclusas aparece como encabezado la fecha “1º de mayo de 1973”.
Sin otra finalidad que la de preservar el texto, más que por si en algún momento se publicaba o no, en las navidades de 2010 emprendí su transcripción a una versión digital, que desde luego también conservo: así se lo hice saber a Ventura quien, a su vez, se lo comunicó a Silvia Alatorre, la hija mayor del filólogo, y quien me pidió que se la enviara en cuanto terminara de hacerlo. Así lo hice en cuanto concluí y les envié la misma versión a Miguel Ventura y Martha Lilia Tenorio. Según la nota de Tenorio, veo que ellos volvieron a capturarla; es probable que mi versión haya tenido algún error, un dedazo o alguna omisión, pero puedo asegurar que no fue deliberada.
Ahora ha aparecido publicada esa novelita que Alatorre siempre tuvo en mente pero que al final no concluyó y que por fortuna no destruyó como hizo con otros papeles (cartas y sus diarios, en particular). Para empezar, es lamentable que se haya suprimido la fecha “1º de mayo de 1973” de la edición pues no es una fecha al calce para consignar cuándo la escribió sino que, al encabezar el texto, es más significativa pues se hace alusión varias veces a ella en la novela y es una fecha definitiva para Alatorre, como me lo hizo notar Ventura cuando me entregó las fotocopias: ese año había renunciado a sus clases en Princeton, estaba próximo su divorcio de Margit Frenk y estaba harto de la academia y principalmente quería empezar a escribir su propia obra (como lo habían hecho sus otros dos compañeros de generación: Rulfo y Arreola).
Antes de 1979, Alatorre siempre tuvo la inquietud de escribir su propia obra, de abandonar la academia en la que sentía que se había estancado y en la que encontraba tantos pleitos gratuitos. Por eso es importante la fecha de 1973, cuando empezó a escribir su novela y cuando pensaba todo lo anterior para dedicarse de lleno a las letras, como lo hicieron Rulfo y Arreola. En 1979, sin embargo, escribió en tiempo récord Los 1001 años de la lengua española y entonces le encontró una utilidad a toda esa vida académica en la que había estado sumergido tantos años aunque hay que agregar que nunca dejó de criticarla abiertamente, como queda claro en su discurso de ingreso a El Colegio Nacional.
La migraña cuenta la iniciación sexual de un adolescente que estudia en un seminario de Tlalpan (en la primera versión los personajes se llaman autorreferencialmente Antonio y Margit, en la segunda, Guillermo y Celia) y así, entre el recuerdo de quien fue y del que es cuando lo aqueja la migraña, Guillermo reconstruye el adolescente tímido que fue, que descubre sus limitantes, sus potencialidades pero sobre todo su sexo y su sexualidad en ese ambiente de enclaustramiento y castidad. En esta edición, según explica Tenorio en su nota, aparece un “final” que redactaron los tres hijos de Alatorre, inspirados en lo que él escribió en las páginas anteriores. Para la versión digital que transcribí propuse una mejor conclusión de la novela: basándome en la primera versión del mecanuscrito, reconstruí la oración que Alatorre dejaba volando en la segunda versión (la más pulida pero que quedaba en puntos suspensivos) para concluir con la idea y así cerrar bien el último párrafo. Alatorre no habría permitido que nadie metiera mano en su obra, como no permitía que se corrigiera o malinterpretara la obra de sor Juana, por ejemplo.
Es paradójico que la obra que tanto atesoró uno de nuestros máximos filólogos, quien siempre veló porque las obras se publicaran en ediciones bien preparadas y las que estaban mal hechas las criticó severamente, tenga un trabajo filológico (fijación el texto, edición…) tan deficiente.
Existen obras entrañables que desde los primeros diálogos te envuelven. Sabes —o intuyes— que fueron hechas con el corazón y que no podían estar escritas de otra manera y cuando se está frente a ellas, uno no puede más que agradecer a la vida la agradable coincidencia.
Hace un par de años, asistí a la Muestra Nacional de la Joven Dramaturgia en Querétaro y tuve la oportunidad de encontrarme con un texto así, Viaje de tres, del dramaturgo y narrador, Jorge Fábregas.
Viaje de tres. Fotografía: Oscar García
La anécdota es sencilla: Yayo, enfermo terminal, decide recorrer cientos de kilómetros para ver a un shaman, quien asegura en anuncios televisivos que es capaz de curar el cáncer. Emilio, hijo de Yayo, va a regañadientes, pues le preocupa que dicho viaje termine de matar a su padre. Irma, la enfermera, se ve obligada a acompañarlos. Su trabajo velar por la poca salud que le queda a su paciente Todos van en busca de la respuesta a su existencia monótona.
En aquella ocasión, Viaje de tres, tuvo una exitosa lectura dramatizada, dónde elenco, director y texto, se conjugaron para hablar del alma y de esas esperanzas inútiles, a las que uno se aferra cuando la vida de un ser querido se extingue, transformando a los familiares en quijotes que intentan vencer a la muerte.
Recuerdo que Jorge Fábregas comentó al público que hasta ese momento dicha obra no tenía ni un montaje y tampoco estaba publicada. Ahora, dos años después, Viaje de tres, acaba de recibir el premio a la mejor dramaturgia y a la mejor obra de la Muestra Estatal de Teatro en Jalisco.
Con motivo de este premio recién otorgado, entrevisté al dramaturgo para que hablara un poco sobre la trayectoria que ha tenido su obra.
IL: Cuéntanos un poco sobre el rumbo que ha tenido el texto desde que lo escribiste en el 2006.
JF:Viaje de tres ganó Premio Nacional de Dramaturgia Fernando Sánchez Mayáns en el 2008, convocado por CONACULTA, SOGEM y el Gobierno de Campeche. Después se presentó como lectura dramatizada en un Dramafest, después en la Semana de la Joven Dramaturgia de Querétaro en el 2011, después, también como lectura, en el Festival Caín de pequeño formato, y también como lectura teatralizada en la Semana Internacional de Dramaturgia del 2012 en Guadalajara. Finalmente la estrenamos, bajo la dirección de Luis Manuel Aguilar “Mosco” en el Teatro Experimental de Jalisco el 15 de junio de 2013. Iniciamos una temporada de 20 funciones.
IL: ¿Cómo es que llegó a la Muestra de Querétaro?
JF: A Querétaro llegó por una invitación que nos hicieron los organizadores, en especial a “Mosco” y al tenor Jorge Taddeo, quien estaba con el grupo en ese entonces. Nos iban a dar un apoyo económico para montar la obra, que no se quedara en lectura, pero por ese entonces se cayó otro apoyo que teníamos, así que finalmente se quedó sólo en lectura. Nos fue muy bien, Querétaro fue fundamental para que hoy en día Viaje de tres exista como montaje.
IL: ¿Cuáles han sido las dificultades para tener un montaje?
JF: El dinero y el tiempo. En un principio buscamos apoyos por todos lados, no ganamos ni uno. Así que decidimos producirla entre nosotros, porque si no podían seguir pasando los años sin que se montara. Así lo hicimos, y también fuimos muy cuidadosos de los tiempos de los propios artistas, porque nuestro director y actores son muy requeridos.
IL: Háblanos un poco de su experiencia en la Muestra Estatal de Jalisco.
JF: Participamos con Viaje de tres en la Muestra Estatal de Teatro en Jalisco, que tiene una modalidad de concurso, de 12 categorías que fueron calificadas y premiadas, estuvimos nominados en 9, y ganamos 3: mejor actor, con Mauricio Cedeño; mejor dramaturgia, y la más importante, mejor obra.
IL: ¿Cuáles son los planes para la obra en adelante?
JF: Lo que sigue para Viaje de tres es una función en el Festival de las Artes de Jalisco, nuestra participación en la Muestra Nacional en Durango, que será el martes 19 de noviembre. Un fin de semana de 3 funciones en San Luis Potosí y una nueva temporada en Guadalajara el próximo año. Buscamos, desde luego, presentarnos en la mayor cantidad de foros posibles del país y fuera de éste, así que pronto tendremos sorpresas agradables.
Viaje de tres, es uno de los nuevos títulos que la editorial Los Textos de la Capilla, publicó en el 2013 y está a la venta en el Teatro La Capilla y en Foro Shakespeare de la Ciudad de México.
Javier Raya y Cristina Rivera Garza. Fotografía de Amaranta Caballero
El viernes 18 de octubre, en una de las aulas de la Universidad de Guanajuato Cristina Rivera Garza y Javier Raya, participaron como corresponsa(b)les de guerra con el tema: escribir de otra manera frente al horror.
Poesía, narrativa, ensayo y la ineludible violencia de la realidad fueron las herramientas con las cuales minuciosamente diseccionaron las articulaciones del lenguaje escrito, sus particulares usos y formas de acuerdo al concepto de Apropiación. Esto en un proyecto de escritura vía Skype, donde Cristina Rivera y Javier Raya, rompen con la idea tradicional del escritor como tal.
¿Cuál es la diferencia entre escribir del otro y con el otro? ¿Cuál es la diferencia entre el singular individual y el plural clave en un texto de escritura comunal? A través del análisis depurado, el entendimiento de la unidad silábica y sus complejas participaciones en el lenguaje —como portador de agencia—, Rivera Garza y Javier Raya además de una lectura inicial intensa en matices y sonoridades, comentaron, conversaron con la audiencia sobre la amplia gama de posibilidades que el lenguaje y la escritura tienen para y con lo social, efectivamente, más allá del concepto de autoría y la famosa y en muchos casos inquebrantable: torre de cristal.
La responsabilidad del autor: la estética: la moral: el texto. La participación del autor con el cotidiano irreversible. La transformación del discurso como parteaguas y generador de prácticas para la participación social. La reconfiguración propia con el otro a partir del documento, el texto, la realidad representada con y a partir de la violencia.
Al mismo tiempo, la lectura-conversación-cátedra tuvo como eje visual, las imágenes de los textos escritos en la plataforma de twitter por varios escritores y escritoras que participaron semanas atrás –como células de escritura directa-, en relación al tema de la violencia de género, específicamente con el tema de Lucero Salcedo Palacios, la joven guanajuatense golpeada casi hasta la muerte por un conocido, al negarse a sostener relaciones sexuales con él; Así como la injusticia y desacreditación por parte de las autoridades luego de la denuncia presentada por la joven.
De esta manera, a través de la tecnología, la escritura -y sus múltiples sentidos- como performance, la apropiación, el discurso, Cristina Rivera Garza y Javier Raya ampliaron lúcidamente el panorama del lenguaje como una corresponsabilidad hospitalaria e inteligente, mientras las palabras escritas de Carla Faesler, Sara Uribe, Gerardo Cárdenas, Claudia Castañeda, Yásnaya Aguilar, Miguel Cane y Daniel R. Barrón, se pronunciaron y participaron desde otras latitudes de la conciencia, la realidad y la perspectiva.
Del blog de Cristina Rivera Garza, tomo las imágenes siguientes: