Tierra Adentro

Cada recuento es un tanto azaroso e inexacto; ninguna lista es perfecta, completa y justa. Muchos factores influyen y pasan por la estética del reseñista, el perfil de cada medio y algunos otros elementos menos visibles. Además elegir una decena es un acto terriblemente exigente. Siempre se cometen atropellos y omisiones. En este mismo espacio ofrecí un primer recuento, pero siempre quedan discos extraordinarios para compartir y que no gozan de las predilecciones de gran parte de la prensa especializada. Con la idea de resarcir un poco está situación, ahora revisemos a unos grandes álbumes a los que hay que tener en cuenta entre lo mejor que la música nos entregó en estos meses y que no siempre recibieron las loas mediáticas que se merecían.

Habremos de destacar también que está selección de discos esquiva los dictados de los grandes corporativos; casualmente, la sección procede de disqueras independientes que se destacan por su ética y estética.

The Wave Pictures

City forgivness

Moshi Moshi

Se trata de un trío que procede de la pequeña población de Wymeswold en Inglaterra y están acostumbrados a trabajar sin parar. Tan es así que este es un disco doble de 20 canciones de raíces acústicas y gran inventiva en la guitarra eléctrica –cuando el blues rock exhibe su pasado africano-. A partir de allí hacen un indie pop que ahora además de Darren Hayman nos hace pensar en David Byrne. Su doceavo álbum es el más consistente, inspirado y divertido. Con mayor apoyo mediático tanto Arctic Monkeys como Vampire Weekend estarían en riesgo ante un grupo tan bueno.

Phosphorescent

Muchacho

Dead Ocean

La música bien puede servir como método de sanación existencial pero hay que dar un salto hacia la inspiración para que devenga también en fino arte y no se quede en expiación sentimental. Matt Houck lo ha hecho en su sexto álbum compuesto durante un auto-exilio en Tulum. Luego volvió a Brooklyn para sazonar su folk rock de cepa dylaniana y consolidar su homenaje a la perdida y la reconciliación. Algo tiene de mantra hippie, pero no le resta encanto. “Song for zula” es una de las bellezas del año.

 

Bill Callahan

Dream River

Drag City

El norteamericano de vox profunda y larga carrera dentro del folk rock (incluyendo sus años firmando como Smog) goza de un reconocimiento total y  como figura de culto –especialmente en Europa-. En esta ocasión robustece sus canciones con una mayor instrumentación y arreglos un poquito más ambiciosos. Es un hombre taciturno y sabio que vierte lo que aprehende yaprende del mundo en sus historias musicalizadas. Ha perdido un poco de tristeza, pero jamás las letras profundas y el estilo misterioso.

 

Matías Aguayo

The visitor

Cómeme

Este chileno, radicado en Alemania, ha hecho lo que muy pocos a la hora de tratar de congraciar música popular con electrónica avanzada. En este disco usa de una manera peculiar la voz, a la mitad del rapeo y el canto, además de recurrir a un carnaval rítmico lleno de sabrosura. Rompe los cánones y las convenciones de los géneros para abrir una brecha hacia una expresión desparpajada que conduzca hacia una lúcida forma de baile y hedonismo.

Toy

Join the dots

Heavenly Recordings

Hay que tener habilidad para traer de vuelta al dark, recurrir a los ritmos motorik y que no terminen diciendo que te pareces a The horrors. El segundo disco de estos británicos apuntala todo lo bueno mostrado en su debut. Saben menear la balanza que tiene a melodía y ruido en cada extremo. Con el tiempo aprendieron a componer canciones sólidas aun con su halo lúgubre. A ellos no les benefició que apareciera el álbum casi al final del año. Poseen además un directo devastador. Se les abre un panorama inmenso.

 

Volcano Choir

Repave

Jagjaguwar

Durante mucho tiempo hemos estado fascinado con el enorme talento de Justin Vernon mostrado en Bon Iver. He aquí su proyecto alterno, que ahora lo ocupa de tiempo completo, y en el que se reúne con miembros de Collections of Colonies of Bees, All Tiny Creatures y Death Blues. En este álbum ya no hay básicamente folk sino un vistazo a los sonidos de los setenta y hasta al rock progresivo. Hacen una música que ensancha el alma y posee propiedades volátiles. Hay geniales variaciones de intensidad y crescendos a lo largo del disco. Sus temas nos hacen reconocer la grandeza de la música.

Majical Cloudz

Impersonator

Matador Records

Cada año debe tener uno de esos discos tristísimos, y bueno James Blake y Scott Matthew nos dieron un buen par de estos, pero el que nos ocupa no se queda atrás en belleza y emoción. Desde una electrónica minimalista, nos llega un dueto nativo de Montreal –muy cercano a Grimes-. Sus canciones son muy narrativas pero también llenas de atmósferas conmovedoras. De ellos se ha dicho que cuentan con: “un discurso muy afligido, introvertido y vulnerable”. Lo cual es totalmente cierto. Con su música se goza mucho la sufridera.

 

Mark Kozelek & Jimmy Lavalle

Perils from the sea

Caldo Verde

Se suele valorar en sobremedida a los grandes temas –amor y muerte-, las situaciones extremas –sexo, drogas y rock and roll- pero quien dice que de la cotidianidad aparentemente más sencilla no puedan surgir espléndidas narraciones que calen hasta la médula. Eso lo sabe Mark Kozelek (Sun Kil Moon, Red House Painters) y puso su talento al servicio de Jimmy Lavalle (The Album Leaf). Juntos han dado con una indietrónica preciosista elaborada con muy pocos instrumentos. Nos emocionan mucho con pocos elementos.

Jon Hopkins

Immunity

Domino

Colaborador de Brian Eno y King Creosote, ente otros, firmó también el score de la película de ciencia-ficción Monsters (2010) y desde el 2001 viene madurando su relación con la música -pasó brevemente por el folk pop-. Es un disco con un comienzo trepidante y está dedicado a la noche como tema central, por lo mismo recorre sus estados de ánimo –de la euforia festiva pasando por el misterio y el delirio hasta llegar al reposo y al sueño. Va desde un crepitar ruidoso al remanso de un minimal acolchonado. Oxígeno puro para la actual electrónica.

 

Federico Aubele

5

13 Records-Ingrooves-Fontana

Este colaborador del Bajofondo no se ha quedado en el tango electrónico, aunque no por ello va a negar el acento porteño. A  fin de cuentas podíamos decir que ha llegado a ofertar un pop electrónico sudamericano –tanguero, nocturnal– que se ha potenciado con la presencia de vocalistas invitadas. Son piezas down tempo que acarician y que en un par de ocasiones se atreven incluso a tener letras en inglés. Debería ser escuchado con mayor atención y esta es la obra que ratifica los merecimientos. Exquisitez pura.


Autores
De los años sesenta tomó la inconformidad recalcitrante; de los ochenta una pasión crónica por la música; de los noventa la pasión literaria. Durante la década de los dosmil buscó la manera de hacer eclosionar todas sus filias. Explorando la poesía ha publicado: Loop traicionero (2008), Suave como el peligro (2010) y Combustión espontánea (2011). Rutas para entrar y salir del Nirvana (2012) es su primera novela. Es colaborador de las revistas Marvin, La mosca, Variopinto e Indie-rocks y los diarios Milenio Hidalgo y Reforma, entre otras publicaciones.

Ya fui y vine. Diciembre, a mi ver, duró menos que el canto de un estornino amaestrado de pico recto, alas largas, cola corta y forma rechoncha, paseriforme, pues. Diciembre, como el estornino que describo, tuvo sus días de plumaje negro y sus días con reflejos verdes y morados, días de pintas blancas. También como buen pájaro, Diciembre ya se fue.

Voy a abrir la mochila y luego la maleta. Sacar a la luz los diablos de los frescos en los muros del Santuario de Atotonilco, por ejemplo. Traer aquí las muchas formas de las nubes que entre cúmulos y estratos, nimbaron mi cabeza; también los colores, lo liso de las piedras de río acomodadas en las calles, callejuelas y recovecos de algunas ciudades pequeñas  y pueblos.

Anoto que en una de esas calles, la denominada “Hospicio” en la ciudad de San Miguel de Allende, mientras iba cuesta arriba, sentí la mirada poderosa de una persona. Al voltear y detener la vista sobre la suya, antes de reconocer el rostro, reconocí su fuerza; un relámpago también es percibir la intensidad de alguien, en tres segundos a través de sus ojos.

Nada mejor en el octavo día de Enero para hacer brevísimo recuento de viaje. Para con el diminuto filtro que es la distancia, atender a ciertos detalles, ciertas peripecias del espacio-tiempo, ciertas palabras clave. Recordar que “el ir y venir” atiende sin duda, a una decisión propia, a determinados lenguajes en el decir y hacer la palabra “autoexilio”, again.

¿Por qué se regresa a un lugar? Lo escribo en el sentido de la propia movilidad: ya lo dije: “fui y vine”, luego digo: “voy y vengo”.  Se regresa a un lugar por invariables razones, en mi caso, en esta circunstancia: por sobrevivencia. Voy a Cuévano y regreso a Tijuana. Vengo a Tijuana pero regreso a Cuévano. Autoexilio. Sobrevivencia. Al parecer la fórmula es fácil. Autoexilio. Sobrevivencia.

Me gustaría enlistar aquí, ahora, las palabras de las plantas tradicionales, estrellas, y constelaciones que anuncian en el pabellón del metro La Raza. Cada vez que paso por ahí los leo por diversión, por juego. Caminar entre el tumulto, leyendo las paredes sin tropezar, leer todo el fragmento a la velocidad del paso dado, además de peligrosa la acción contiene –para mi– alto grado de entretenimiento. Lo malo es que de esas palabras, como de los días después no me acuerdo.

Desglosar en este fragmento los sabores, los olores de los condimentos de alimentos exquisitos y singulares: la salsa manchamanteles, el panecillo cubierto de piña. Transcribir los enunciados dichos antes o después de cada trago específico, ya sea agua, ya sea licor. ¡Vaya!, las diminutas pero enormes maneras de reconocerse viva, o vivo. Los sentidos.

Traducir los encuentros con gente diversa: sus gestos, sus movimientos, los míos. Reencontrar personas amadas o deseadas y también personas menos pensadas. Secuencia infinita de ideas, transposición de mensajes, interacciones, semblantes.

De todo un poco el movimiento se trata. Y luego la continuación. Sublimes por necesidad: el sentido y la ocurrencia. He de decir que ya ha llegado el noveno día de Enero de un 2014 que empieza. Comenzamos.


Autores
(Guanajuato, 1973). Realizó estudios de licenciatura en Diseño Gráfico y la maestría en Estudios Socioculturales. Ha publicado los siguientes libros: Libro del Aire (Editorial De la Esquina, 2011), Okupas (Letras de Pasto Verde, 2009), Todas estas puertas (Tierra Adentro, 2008), Entre las líneas de las manos (en el libro Tres tristes tigras, Conaculta, 2005) y Bravísimas Bravérrimas. Aforismos (Editorial De la Esquina, 2005). Participó en el Laboratorio Fronterizo de Escritores/Writing Lab on the Border (2006), participó en el Festival de Poesía Latinoamericana LATINALE 2007 con sede en Berlín. Recibió la beca del FONCA para escritores en 2007. En Mayo de 2012, participó en las jornadas literarias “Los límites del lenguaje” con sede en Moscú. Su trabajo escrito y gráfico ha sido incluido en varias antologías así como en revistas nacionales e internacionales. Desde el año 2001 vive en Tijuana. Ama la música y ama dibujar.

El año pasado, mientras leíamos el prestigioso volumen Best American Short Stories correspondiente al 2012, nos encontramos con un cuento, “Navigators”, que nos llamó no sólo por su excelente factura, sino porque había sido publicada en una pequeña revista literaria Hobart, a diferencia del resto de los textos, que provenían de las más importantes publicaciones periódicas de Estados Unidos. Además, su autor no tenía aún ningún libro publicado. “Navegantes” cuenta la historia de un padre y un hijo que encuentran solaz en un videojuego muy peculiar. ¿Cómo es que llegó este cuento de una pequeña revista a ser reconocido como uno de los mejores del año? Para indagar sobre esta y otras cuestiones, decidimos hacer una breve entrevista con Mike Meginnis.

Como pueden ver los visitantes de mike-meginnis.com es editor, escritor, diseñador y columnista. “Lo que mi sitio no dice es que tengo un trabajo de medio tiempo en un despacho de abogados”, nos cuenta Mike. "Un día normal comienza con cuatro horas ahí. Después vengo a casa, hago la comida y me encargo de lo más urgente. Trato de que mis labores editoriales y de diseño no se traslapen, pero con frecuencia esto ocupa el resto de la tarde. En el tiempo que me queda escribo y leo, a veces durante horas, a veces sólo unos minutos. Si no estoy trabajando en ninguna historia –como es el caso– paso mucho más tiempo leyendo.

»A veces mi vida es muy estresante, pero tengo una regla: aunque escribir no sea mi prioridad ese día, me aseugro de que siempre haya tiempo para ello.

Tierra Adentro: ¿Puedes contarnos como fue que “Navegantes” llegó de Hobarts hasta Best American Short Stories (BASS)? ¿Aparecer en esta compilación ha ayudado o entorpecido tu carrera literaria de alguna forma?

Mike Meginnis: Honestamente no sé cómo se haga la selección de BASS. Creo que Aaron Burch, el editor en jefe de Hobart debe haber enviado toda la revista para su consideración. No creo que marquen ciertos cuentos para Best American Short Stories como sí se hace con el premio Pushcart, aunque podría equivocarme. En algún momento Heidi Pitlor, la editora de la serie de BASS tuvo que leer la historia y seleccionarla para el editor invitado, Tom Perrotta, quién fue el responsable final de la selección tras consultar con Pitlor, según entiendo.

Es difícil decir cuanto han cambiado las cosas tras aparecer en BASS. Es cierto que la gente me percibe a mí y a mi trabajo de otra forma, y he recibido mucha correspondencia maravillosa de mis lectores. En definitiva provocó interés por mi trabajo en revistas literarias. Pero la mayoría de la gente suponía que conseguiría un agente inmediatamente y eso no ha sucedido. Los agentes leen mi trabajo con mayor consideración de la que tendrían de otra forma, pero nadie ha decidido representarme. Lo cual significa que aún hay tiempo para que un agente emprendedor se avispe y me lleve consigo.

TA: Hay grandes escritores reconocidos en The Best American Short Stories 2012, como Steven Millhauser, George Saunders y la ganadora del Nobel, Alice Munro. Parece que fue un gran año para los cuentos norteamericanos. ¿Piensas que la ficción breve está entrando en una edad dorada en Norteamérica? Parece que es más sencillo ver publicada una compilación de cuentos ahora que hace una década.

MM: No soy bueno para este tipo de generalizaciones porque no creo en ellas. Creo que las publicaciones en línea y la proliferación de pequeñas revistas en Estados Unidos (y quizá en todas partes, aunque no lo sé de cierto) permiten que todos los que quieren participar en la publicación de cuentos pueden encontrar un nicho. Eso está muy bien. Dicen que no puedes vender un libro de cuentos a una editorial grande sin una novela para endulzar el trato, pero las editoriales pequeñas editan muchas antologías, así que tal vez sea más sencillo. Yo aún no tengo un conjunto de relatos con el que me sienta confiado para enviar a dictaminación, pero estoy cerca, así que lo averiguaré pronto.

En lo personal, mi edad dorada de la ficción breve tendría muchos más cuentos largos. La mayoría de los textos que escribo son largos y puede ser muy complicado colocarlos; ciertamente lo era cuando nadie sabía quién era.

TA: Cuéntanos sobre “Navegantes” y el resto de tu trabajo. Si nos ha gustado, ¿qué más deberíamos leer?

MM: “Navegantes” es particular dentro de mi trabajo porque todo lo que sucede es literalmente posible; la mayoría de mi trabajo tiene una tendencia surrealista o fantástica más cercana al tono de la parte del videojuego. Si buscan algo similar, mi cuento “Better Weather” también es realista y viene de una emoción semejante. Tengo también una historia formalmente alocada sobre videojuegos y obsesión en una perspectiva muy distinta, llamado “Angband, or His 55 Desires”. En mike-meginnis.com pueden encontrar enlaces a otras revistas y sitios donde he publicado.

Los últimos meses he disfrutado mucho con los libros de Kiese Laymon, Gabriel Blackwell, Alissa Nutting, Lindsay Hunter, Roy Kesey y Elisa Gabbert. Evan Lavender-Smith, Rachel B. Glaser y Matt Bell son geniales, también, y estoy muy emocionado sobre los próximos libros de Kelly Link.

TA: ¿Sabes que te seguimos en twitter? Se ve que eres un videojugador apasionado. ¿Qué piensas de los videojuegos como arte? ¿Cuáles son tus juegos favoritos?

MM: Creo que los videojuegos están en el mejor punto de su creatividad, en gran parte gracias a la diversidad de desarrolladores independientes y atrevidos, así como de algunos grandes estudios que hacen cosas geniales. En lo personal me emocionan más los pequeños juegos excéntricos de los pequeños desarrolladores, especialmente los juegos rougelike y roguelike-like. Ahora mismo juego mucho Spelunky, Binding of Isaac y Don´t Starve. Mi blockbuster favorito más reciente es The Last of Us, que tiene varias debilidades pero también momentos y mecánicas perfectos. Pero en general los blockbusters no me funcionan, porque se esfuerzan demasiado en historias débiles y campañas mal diseñadas.

Una de las cosas más curiosas sobre los videojuegos con mucho presupuesto es que tienden a tener más historia que los juegos indie; tienen enormes guiones con toneladas de palabras. En mayor parte esto se debe a que tratan de imitar a las películas con mucho presupuesto, pero invierten mucha energía y dinero en su historia.

Dicho esto, no creo que el problema sea tanto el dinero como el hecho de que los videojuegos son un medio joven que todavía no sabe bien a bien cómo integrar el juego y la trama. A largo plazo, tiene que haber una convergencia: el juego será la historia. Mi juego ideal es uno en el que la mecánica es tan dramática, tan rica en atmósfera y personajes, que la historia sucede siempre que juego y no sólo en escenas pre-diseñadas. Algunos juegos indie lo consiguen por breves momentos, FTL: Faster Than Light lo hace y Hotline Miami también, y hasta cierto punto las gráficas retro los ayudan, porque trabajar con recursos limitados obliga a los desarrolladores a aprovechar al máximo lo que tienen, porque las secuencias pre-escritas interfieren.

Algunos de mis clásicos favoritos son Metroid, Einhander, Super Smash Bros., Final Fantasy VII, y Final Fantasy XII. Seguro hay muchos más.

TA: Para terminar, cuéntanos qué es lo que te emociona en este momento.

MM: Hablé de Kiese Laymon arriba. Su libro Long Division es lo mejor que he leído este año. También me emocionan cosas algo menos recientes: la música de Michael Nyman y las novelas de espías de John le Carré, por ejemplo.


Autores
es escritor. Colabora para Noemi Press editando relatos de ficción. Coedita la revista Uncanny Valley. Su cuento “Navigators”, incluido en este número, apareció en The Best American Short Stories 2012 . Vive y trabaja en Iowa City, con su esposa y una gata llamada Molly. Su novela Fat Man and Little Boy, aparecerá en Black Balloon Publishing en 2014.
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.
Fotografía de Giusy Nicosia .

Un año más comienza. A pesar de la situación actual de la cultura y de los recortes tan anunciados, el teatro, experto sobreviviente de los cataclismos, parece encontrar siempre sus propios caminos para que la función continúe. Las primeras puestas en escena, convocatorias y reestrenos no se han hecho esperar. Todo indica que el formato de micro teatro, es decir, pequeñas obras de no más de quince o veinte minutos, tomará más fuerza que antes en espacios como el Foro Shakespeare y el Teatro a la Carta.

La Gruta del Centro Cultural Helénico presentará la puesta en escena del premio Nacional de Dramaturgia “Gerardo Mancebo del Castillo”, que en el 2013 fue concedido al sonorense, Carlos Iván Córdova por su obra Mujeres sin cuello. Dicha puesta estará a cargo del talentoso director Ginés Cruz; además de ser el texto merecedor de tal reconocimiento, se perfila como uno de los directores jóvenes más interesantes de México.

Por otro lado, los espacios independientes llegan con  propuestas novedosas, tal es el caso del Foro El Bicho, que inicia el 2014 con el estreno de Tiburón creación colectiva de los dramaturgos Gibrán Portela, Aurelio Vargas y Marusia Estrada; obra que dejará un buen sabor de boca, ya que dichos autores han destacado por presentar un trabajo sólido y entrañable.

Diego Álvarez Robledo, escritor y director, también estrena en este foro su Bestiario Humano, propuesta que él mismo denomina “documental escénico” y que parece ir en la misma línea de sus anteriores trabajos Terminal Axolotl e Intersticios, en donde se da un diálogo con la juventud actual y sus obsesiones; estos trabajos,  se reestrenarán a finales de enero en el teatro El Galeón del Centro Cultural del Bosque.

Otro reestreno es el de la obra El último arrecife en 3D, de Mariana Gandara, que también se presentará en los teatros del Bosque.

Cártel Micro Teatro en México.

Cártel Micro Teatro en México.

En cuanto a las convocatorias para compañías, la gama es variada tanto para festivales nacionales como internacionales; están el Segundo Festival Cosmicómico de Teatro Alternativo Internacional 2014, próximo a realizarse en Zacatecas y abierto a grupos de todo el mundo en cualquier género teatral, con propuestas para espacios no convencionales. Para saber de esta y otras convocatoria, la página wed Convocarte es una excelente fuente de información.

Sin duda uno de los festivales más esperados en este año será El teatro para el fin del mundo.  III Festival de la escena en emergencia, que con tan sólo dos emisiones se ha consolidado como un espacio necesario para los creadores y los amantes del teatro y, que asertivamente recibe el apoyo de Iberescena. El inconfundible DramaFest, que en esta ocasión tendrá como invitado a Australia, también dará de qué hablar este año.

Otra convocatoria que no debemos perder de vista es la que en fechas próximas, lanzará la Secretaría de Cultura para continuar con su programa Teatro en plazas públicas. Teatro en tu barrio, para programar puestas en escena durante primavera y otoño. Una muy buena oportunidad para acercarse al público y brindarle espectáculos de calidad.

Esto sólo es una pequeña muestra de lo que promete 2014 para el teatro; además, es una muestra de que, parafraseando al maestro Paez, podrán cerrarnos muchas puertas pero “no nos verán arrodillados”.

Buen inicio a todos.

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Como nota al pie, la que esto escribe, espera sinceramente que el 2014 sí sea el tiempo en el que veamos de regreso a Verónica Bujeiro, una voz necesaria en la dramaturgia nacional y  a la que ya se extraña en los escenarios.


Autores
Ciudad de México, 1980. Dramaturga. Autora de Aún no recuerdo su rostro (FETA 2014). Fue Becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas (2009-2011) y de Jóvenes Creadores, FONCA, (2008-2009). Participó en los talleres de The Royal Court of London y realizó una residencia en la misma institución en marzo del 2013. Su obra Anatomía de la Gastritis, traducida al francés por David Ferré, fue editada por la editorial Le Miroir. Ha publicado Editorial El Milagro; Los Textos de la Capilla, segunda generación; Tierra Adentro, Buena tinta y la revista Este País. Su guion Distancias Cortas fue publicado en co-edición con IMCINE y Editorial Buena tinta, en 2012.
Cártel ciclo Alfred Hitchcock

El miércoles 8 de enero de 2014 dará inicio el ciclo “Alfred Hitchcock”, en el Museo Casa de León Trotsky. Películas como El inquilino, La soga, Psicosis y Vértigo serán proyectadas gratuitamente durante todos los días miércoles de enero.

 

Ubicación: Auditorio del Museo León Trotsky

Río Churibusco #410, Col. Del Carmen, Coyoacán

México, D. F.

Horario: 18:30 hrs.


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.
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El 6 de enero de 1974 falleció a los 77 años, el pintor mexicano David Alfaro Siqueiros. Su legado artístico, con obras como Muerte al invasorEl llamado a la libertadLa marcha de la humanidad, Autorretrato de David Alfaro SiqueirosEntierro del obrero sacrificado, entre otras, dieron un dinamismo y color inconfundibles a la pintura nacional; además de un comprometido interés político inquebrantable.

David Alfaro Siqueiros nació en la Ciudad de México el 29 de diciembre de 1896.

Su obra es reconocida en diversos países. Junto con José Clemente Orozco y Diego Rivera es reconocido como un representante del muralismo mexicano más versátil y contundente.

El trabajo de Alfaro Siqueiros no puede contemplarse y entenderse sin el contenido cargadamente ideológico y político. Desde su juventud fue un activista. Fundó el periódico El Machete y fue miembro del Partido Comunista. Participó brevemente en la Revolución mexicana, en la cual  obtuvo, en 1913, el grado de Capitán Segundo en el Estado Mayor.

De 1936 a 1939 viajó a España para combatir voluntariamente en la Guerra Civil. En 1941 salió exiliado a Chile. Fue encarcelado durante dos años, en 1962, en la Ciudad de México.

Su trabajo y legado forman parte del imaginario de la arquitectura de México y parte de Estados Unidos.

Hoy recordamos su obra, a 40 años de su aniversario luctuoso.


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A 20 días de su publicación, nuestra antología de literatura fantástica mexicana, HIC SVNT DRACONES, acaba de llegar a las 1000 descargas (1032, para ser exactos). Puedes descargar la antología en formato de libro electrónico o bien puedes leerla en línea siguiendo el enlace anterior.

En noticias relacionadas con los dragones, si viven en la Ciudad de México, el 26 de febrero presentaremos la antología en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia.


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Mario Levrero

En vista de lo amañanado que se ha vuelto hacer listas de libros, he tomado la molestia de hacer la mía. Siguiendo las enseñanzas del Jefe Homero Guerrero, por aquello de que “aquí no hay novedad”, hice este recuento de lo que más me prendió durante 2013, aunque se haya publicado hace dos o 30 años. Quizá esto obedezca a un acto de justicia con el universo de títulos injustamente olvidados, a la imposibilidad de adquirir “lo más nuevo” o a las ganas de no leer lo que me recomiendan. Entiendo que ninguno de esos argumentos le da pureza u objetividad a mi lista, pero cuando menos, da la oportunidad de sugerir títulos que podrá encontrar en cualquier librería de viejo. Vámonos recio:

1.- Los amigos de Eddie Coyle, de George V. Higgins. Una novela viva, que late a cada línea, que divierte y acosa a medida que avanza. Poca trama y mucho diálogo. O mejor dicho, está construida en un universo de diálogos de cada uno de los personajes que desfilan en esta novela de culto. Imprescindible para cualquiera que desee mejorar los diálogos de su prosa y deleitable para quien  guste del género. Higgins, ex agente, abogado, periodista y escritor, hizo otro puñado de novelas, pero ésta es la mejor. Peter Yates dirigió en 1973 y de manera decente, la versión cinematográfica. Sin embargo, la fuerza de Los amigos de Eddie Coyle sigue ahí, entre los coletazos de la palabra escrita y a cada página.

2.- El abuelo saltó por la ventana y se largó, de Jonas Johason. Despreciada por cinco editoriales, Johason no se amilanó y a los 47 años publicó esta comedia con tintes de thriller. Cuenta las peripecias de la vida de Allan Karlsson, un hombre extraño, quien al cumplir los 100 años de vida, se escapa del asilo y huye. Durante su huida, se mete en más problemas y cuenta lo que ha sido su vida, que en realidad es una especie de recuerdos en efecto dominó. De Suecia, el joven Karlsson va a Estados Unidos, luego a Japón, Irán, China. Dará la vuelta al mundo sin un motivo aparente. Sin maldad, pero tampoco para hacer el bien. Una trama mordaz y entrañable.

3.- 1280 almas, de Jim Thompson. Aclamada, medianamente olvidada, pero también brutal, honesta y sin pretenciones. Thompson no se andaba por las ramas y cuenta las historias como el ritmo de un motor diesel: constante, potente e incansable. Sabe llevar su prosa a distintos terrenos: sordidez, erotismo, humor, crítica social, corrupción y belleza. No hay pausas, ni fisuras. Todo queda configurado en una novela que, pese al tiempo y a la época en que se ambienta, funciona y atrapa desde la primera página.

4.- Tropa de élite, Luiz Eduardo Soares, Rodrigo Pimentel y André Batista. Serie de crónicas en la que se basó el guión de la película homónima, dirigida en 2007 por José Padilha. Aunque se aclara que los hechos y nombres fueron modificados, en estas páginas vamos de la emoción y al asco al conocer los bajos mundos cariocas, las mafias de las favelas, los arreglos policiacos y las tácticas de guerra del BOPE (Batallón de Operaciones Policiacas Especiales), un grupo policiaco que mata, no aprehende; que pega, no interroga; que tortura, no negocia. Historias descarnadas que nos permiten observar otros modos en que el narco ha infectado otras sociedades. La versión escrita resulta mucho mejor que la de por sí chingona película.

5.- Canción de tumba, de Julián Herbert. Este es un libro que fue muy mentado durante 2012. Yo lo leí apenas hace unos meses. Una historia dolorosa, abrasiva, pero también, con un alto quilataje de estética. En la prosa de Herbert hay poesía, hay un poco de ensayo y droga, mucha droga. Aquí el protagonista cuenta el proceso de muerte de su madre, enferma de leucemia. Mientras la afección se agrava, va haciendo un recuento de su vida, sus miedos, sus sueños y sus amores. Herbert ha construido una pieza de orfebrería narrativa que será recordada por mucho tiempo.

6.- Verano indio, de Hugo Pratt y Milo Manara. Aunque son dibujitos, esto no es material para niños. Es más, ni siquiera debe estar al alcance de algunos adultos. La dupla Pratt-Manara logró en esta novela gráfica uno de los puntos más brillantes de la historia del comic. Hay erotismo y brutalidad en cada página. Pero también hay una extraña forma de contar historias. En las primeras 11 páginas, por ejemplo, la trama se narra de manera visual. Sin una palabra. Pero su atractivo no termina ahí, el trazo de Manara es preciso y hermoso. No por nada en una entrevista reconoció que es la obra de la que se siente más orgulloso. Pratt, por su parte, fabricó un argumento lleno de bofetadas morales, críticas a la iglesia y a las relaciones humanas. Un verdadero deleite.

7.- Al lado vivía una niña, de Stefan Kiesbye. Primera novela de este alemán avecinado en Estados Unidos. En ella se cuenta una historia repleta de odio y violencia, pero cuyos protagonistas (una pandilla de escuincles) salen a flote por la lealtad, aunque también por miedo. Kiesbye lo cuenta con una pulcritud que se agradece, pero sin obviar la inocencia de la niñez. Sin embargo, hay que aclarar que esto no es una novela de amigos de la infancia: esto es una guerra de pandillas, en la que hay golpizas, violaciones y abuso. Un cuento de hados, eso es lo que es.

8.- Einstein vs Predator, de Sergio L. Palacios. Este libro no es propiamente literatura, sino divulgación científica. Sin embargo, este profesor de Física de la Universidad de Oviedo lo hace de una manera estupenda: toma como base a superhéroes para explicar fenómenos físicos de la vida real. Para mí, que soy extremadamente malo para la escuela, esta lectura me ayudó a comprender de una manera sencilla y amena, detalles que no habría entendido ni con clases particulares. Ojalá y la materia de Física de cualquier escuela se explicara con este método. Las cosas serían distintas.

9.- Caza de conejos, Mario Levrero. El celebrado autor uruguayo escribió este libro en 1973, pero en 2012 fue reeditado. Es un libro de relatos aparentemente independientes, que en conjunto, forman algo así como un universo sobre la caza y los conejos. El lector es retado por Jorge Varlotta (nombre real de Levrero) para imaginar al conejo como verdugo, como vigilante de bosques, como elemento mágico. No hay una línea argumentativa, sino que Levrero, cuenta sólo por el placer de contar alrededor de un roedor: lo convierte en metáfora, en misterio, en nudo. Fiel a su estilo, Levrero se anticipó por mucho a  la escena literaria de nuestros tiempos.

10.- La bestia y la bella, Thierry Jonquet. Brevísima novela negra que nada tiene que ver con el modelo norteamericano que tanto admiramos. Jonquet basaba sus tramas en lo cotidiano, en personajes demasiado comunes como nuestros vecinos y en maldad, mucha maldad. Hay quienes después de leer esta novela no han vuelto a tomar otra obra del francés, debido al asco y zozobra que experimentan. No es para menos, si la encuentran, disfruten a uno de los exponentes más extraños del género.


Autores
Ciudad Victoria, Tamaulipas. Feo, fuerte y formal. Ha publicado Dos Caminos (UNAM, 2010), Flor de Capomo (Tierra Adentro, 2011) y Noches de yerba (Tarántula Dormida, 2011).