¿Nos extrañaron?
Este 2014 estará lleno de sorpresas.
Este 2014 estará lleno de sorpresas.
Queridos lectores:
Después de un año especialmente intenso para Tierra Adentro, nos tomamos unas breves vacaciones. Volvemos el 8 de enero de 2014. Durante las vacaciones es muy probable que no podamos atender correos, mensajes o sugerencias, pero los leeremos y responderemos cuando volvamos.
¡Felices fiestas!
En un ensayo sobre Jorge Ibargüengoitia que publicó recientemente en la revista Letras Libres, Enrique Serna (Ciudad de México, 1959) dice algo que bien podría aplicarse para su propia obra: “el humor cruel es quizá la única herramienta eficaz para diagnosticar las patologías sociales”. Así, el ojo satírico de Serna le sirve para diseccionar una realidad que muy pocos ven o que ven pero se callan, tal vez porque en la meritocracia social es mejor visto quedarse callado que decir las verdades. Entonces, si quieren nombrarse, las patologías sociales sólo se pueden presentar a través del lenguaje mordaz e incisivo en cuentos satíricos como los del propio Ibargüengoitia o José Joaquín Blanco y, desde hace unos años, Serna.
En La ternura caníbal, el tercer libro de cuentos de Serna después de Amores de segunda mano (Cal y Arena, 1994) y El orgasmógrafo (Seix Barral, 2010), nadie queda a salvo de su corrosivo humor: machos con celos enfermizos que llevan a la mismísima tumba, parejas swingers pero con arrebatos de último momento o cansadas de la larga vida de casados hasta para emprender un viaje al Amazonas, locas del ayer enamoradas platónicamente de mayates a los que protegen en secreto, poetas provincianos que ven una oportunidad de éxito al amparo de una de las vacas sagradas de la literatura, las envidias en la relación de pareja cuando ambos buscan la vida chic del arte o mujeres convenencieras que declaran sus artimañas en el lecho de muerte de su esposo… Con gran maestría, en cuentos de impecable factura, Serna presenta una variedad de nuevas formas en el orden amoroso. Sólo viéndonos en la parodia podemos distinguir nuestro lugar en el retrato: como la sociedad inglesa de la que se burlaba Wilde en sus obras de teatro y en las que esa sociedad sólo atinaba a soltar estruendosas carcajadas.
Un par de los cuentos ahora reunidos en La ternura caníbal ya se habían publicado en revistas: “La incondicional” en Letras Libres y “Cine cosmos” en Luvina. Sin embargo, a lo largo del libro me llamó la atención que varios de los cuentos tuvieran como ingrediente que desata el final escenas de bravuconerías, pleitos, golpes, botellazos como de cantina… Quiero pensar que no es deliberado –pues los cuentos se escribieron con varios años de diferencia–, pero al leer el libro de corrido uno no puede dejar de pensar que la fórmula tan repetida va en detrimento de los cuentos pues además de ser efectista es predecible que aparezca ese arranque de furia en algún protagonista de la historia.
Finalmente, hay que lamentar que la edición de La ternura caníbal a cargo de la editorial española Páginas de espuma esté plagada de tantas erratas, como se consigna en una hojita adjunta de fe de erratas, y de otras tantas que no se registraron en ella. Leer a saltos el libro con la susodicha hojita al lado le quita emoción y fluidez a la lectura.
Durango, Durango, 19 de diciembre. Está por terminar uno de los años más intensos de mi vida. El 2013 marcó, a paso de banda, mi historia. No es el género de música con el que más me identifico, pero ahora que vivo en Durango la escucho con gusto, y sé que K-paz de la Sierra tiene una versión de “Mi credo”, canción con la que cierra mi documental “Don Mammie Blue” –en versión balada, al estilo de Daniela Romo– cantada, con play-back por Mammie Blue en la escena final de esta película que le ha tocado el corazón a algunas gentes, como se notó en la proyección más reciente en el Hospital Psiquiátrico de Mérida, a principios de diciembre, en función especial para psicólogos, psiquiatras y estudiantes, con quienes al final hablamos sobre la homosexualidad y el travestismo en Yucatán, temas esenciales de esta producción que estrené en febrero y que se exhibió una larga temporada y en función especial en el Museo del Chopo en el marco de la exposición Confetti Make-up como un testimonio/documento de la realidad en un momento crucial de la historia del país.
Por donde vayas iré/ Con una venda en los ojos/ Lo que decidas seré. El amor cuando es verdad es uno solo…
Eso dice la letra, y no me importa confesar que la he cantado a todo volumen y a veces de manera más discreta con la piel chinita de emoción, aquí en la Sierra, escalando una montaña a 1900 metros sobre el nivel del mar, cifra que pronuncio eufórica en la primera oportunidad que puedo, al grado de presumírsela a mis amigos del trópico para marcar ese contraste con la planicie que le ha dado tanto valor a mi 2013, por el constante ir y venir entre Yucatán y aquí.
La debilidad por las cifras y las fechas cruciales se me acentuó últimamente, es más, sin pensarlo se han dado casualidades gloriosas en fechas precisas con muy profundos significados: que si el día 5 tal cosa, que si el 15, otra… y así.
Ha de ser también que mis sentidos están más alertas… Cualquier conversación con durangueñismos me conmueve profundamente.
–¿Le acabala pa’ una boleada?
–Sí, pero pos dónde.
–Ahí en la plaza.
–Acá traigo algo de morralla.
–Ya de perdis usted trae feriecilla, yo ni eso…
A principios del 2013 estaba muy tensa; todo era una confrontación constante conmigo misma, con quien se me acercara y con mis mejores amigos, que si el amor, las lecciones de vida, los viajes frustrados, la imposibilidad de tener dinero suficiente para realizar los proyectos de trabajo más anhelados, etcétera, aparte del bochorno ocasionado por el desquiciante y desproporcionado aumento de vehículos en Mérida (soy dada a sobrestimar el desastre de la contaminación y el tráfico). Y este último tema que pareciera no venir al caso, me marcó un punto y aparte: dejé el auto y empecé a caminar y a andar en bici, y ocasionalmente en burro y a caballo. Sin embargo, no lo planifiqué, se dio de repente a partir de una decisión radical: volver a vivir en Durango en la primavera del 2013, después de haberme ido en el 88, cuando terminando la prepa salí disparada a ver qué carrera me deparaba el destino. Y fue cuando sin saber ni jota de Yucatán, tomé mi Omnibus al D.F.; ahí me esperaba mi hermano Miguel Ángel con Santiago, su pareja; dos días después me llevaron a la TAPO, donde tomé el ADO al Sur. Mi hermano Gabriel lo dijo ayer; en ese entonces yo todavía creía en la Virgen de Guadalupe, y no sabía nada de los mayas ni cómo dormir en hamaca. La urgencia era inscribirme en una universidad pública, donde fuera, por suerte ¡ya tengo título! Pero pasaron 25 años para volver a juntarme con las niñas y adolescentes con las que crecí, amigas – mujeres con las que hacía un cuarto de siglo que no cotorreaba ¡Que Facebook ni qué nada, en vivo y a todo color! ¿Pos pa’ qué viaja una tanto?
Durante todo este tiempo solo vine a Durango en las vacaciones de Navidad, pero no cada año, ni muchos días, y pasaba la mayor parte del tiempo en la cocina de la casa de mi mamá, sin ganas de salir, desconectada de todo.
Durango no ofrecía tantas maravillas como ahora que, por si fuera poco, me acaba de poner la librería del Fondo de Cultura Económica “José Revueltas” a cuadra y media de mi cama.
Entre marzo y abril, reconocer mi ciudad me transportó a un estado de paz que anhelaba de manera inconsciente. Ni yo sabía la falta que me hacía caminar otra vez en este clima, tomar el agua de aquí, escuchar el acento duranguense, comer gorditas y tomar mezcal calientito, recién hecho. Ojo. No soy una vendepatrias, como hace poco me dijo un amigo (medio en broma – medio en serio). Tengo un pie en Yucatán; su suelo me atrae, y también allá pertenezco.
–Ta’ bueno, ah te paso a buscar a las 7.
–No, mejor te veo en el Parque de La Madre, voy a estar frente al Fantasio, contemplando la luna…
Mérida es romántica por naturaleza, y más mi amiga Michelia.
Durango este año me hizo crecer un poquito, pero de golpe: el paisaje, la vibra y mi casa han influido en mi manera de percibir el amor, mis múltiples oficios, las relaciones, el cine, la bebida, la comida, el sexo, la música y la poesía. De la noche a la mañana me fortalecí anímica/espiritual y literalmente, al grado de que por fin pagué una deuda grande, empecé la producción de un nuevo documental, del que ya tengo un avance en plena promoción, véanlo: http://vimeo.com/70255428
Por eso le doy al 2013 un grado superior con bombo y platillos, tuba, tololoche, trompetas… Es como si a cada una de las pláticas con mis confidentes especiales le antecediera un redoble, también a los encuentros con mis nuevas amigas, y a las salidas con mi auténtica banda, la del Barrio, con quienes me junto los miércoles, como anoche, que salí a jugar con ellos en la calle… ¡otra vez!, a pedalear cañón.
Además, a la hora de la comida, Zita Barragán la nueva presidenta de la Sociedad de Escritores me tomó protesta como nueva integrante, a mí y a otros nuevos socios (Ismael Lares se ausentó: ahorita regreso, dijo) y me dieron la bienvenida con horchata, no dudo que fuera yucateca; unos minutos antes, además, pacté un proyecto con el músico Enrique Escajeda, así que lo digo a los cuatro vientos: ¡Adiós glorioso 2013! Y a seguir dándole.
Siempre me ha parecido absurda la Navidad. No quiero decir que odie los regalos o la comida. Lo que me parece descabellado es esta especie de locura que nos incita a colocar muñecos de nieve, trineos y renos en un valle donde solían crecer lirios acuáticos, perros sin pelo y pencas de nopal. Imagino el mundo si nosotros hubiéramos ganado esta guerra cultural y fueran los noruegos quienes, en lugar de pinos de navidad, se vieran en la desternillante necesidad de colocar enormes magueyes tequileros en medio de su sala, con xoloitzcuintles de peluche, jaguares o místicos naguales para colgar como adornos. Ya los querría ver a los pobres alemanes comer camotes poblanos y cocadas en lugar de tristes y desabridas galletitas de jengibre −quién sabe, quizás en una de esas evitaríamos así otra guerra−.
La cuestión es que a muchos les molesta la Navidad por el tráfico, el desfalco o la inevitable tragazón, pero es a través de su iconografía que se pone en evidencia lo que realmente debería pesarnos: ante todo, se trata de una cuestión de poder. Cada diciembre nos recuerdan, bajita la mano, quién ganó la guerra cultural y al son de quiénes marchamos. ¿Que nos estamos cansando de los colores coca-cola y nos empezamos salir del huacal? No se preocupe usted. Ya hace unos años que tenemos arbolitos morados, azules. O-p-c-i-o-n-e-s. Usted tiene opciones. Aunque dejar de celebrarla, no sea una de ellas. El verdadero espíritu navideño es perpetuar esa relación vertical entre unos humanos y otros.
Claro que hay cosas lindas de la Navidad, como que muchos eligen precisamente estas fechas para salir del clóset o aprovechan la cena familiar para presentar a la novia fea. También hay otros fenómenos sociales silentes que no dejan de sorprenderme: mucha gente elige estas fechas para morir. Algunos se dejan caer por los puentes peatonales, otros simplemente adelantan el reloj para morir a tiempo, antes de que los agarre un nuevo ciclo.
Pero ahí, en medio de una gran melancolía y dulzura decembrina, sentimientos mucho más viejos y mucho más importantes que la mugrosa Navidad, allí mezclada se encuentra, seguramente, la sensación de impotencia y desamparo que nos trae ese gran zapato cultural que nos aprieta el pescuezo. Como niño nos la tragamos sin filtros y para cuando somos adultos, ya no hay escapatoria.
Si nos resistimos tanto a aceptar la adultez, es quizás porque sabemos que en algún punto vamos a tener que tragarnos mentiras como La Democracia o La Monogamia. Así, con mayúsculas. Y bueno, es horrible, pero ninguna mentira tan absurda y tan política −que además tragaremos junto a un enorme guajolote relleno de carísimos piñones− como La Navidad.
NOCHEBUENAS
Se ha preguntado usted a bocajarro:
¿hormonas? ¿cambios corporales?
¿malos hábitos anquilosados? ¿miedo? ¿cierre de año?
Estar sentada todo el tiempo no ayuda.
Usted necesita tomar agua, comer plátanos y nueces.
Muévase.
El domingo está bien. Hay diez macetas con nochebuenas
sin respuesta ninguna. Les oigo entre lo rojo canturrear:
“Navidad, Navidad…”
La hoja en blanco. El silencio de la página. La pausa o la pauta. El Aire. Llega de repente el sonido de un tren a lo lejos, como llega de repente el cierre de año. ¿Funciona para algo hacer el recuento? ¿Ver nuestras mejores fotos? ¿Volver a lo escrito para saber si la fecha de caducidad se ha pasado o si el texto sigue vigente? Ha manera de pájara-pausa-pauta (el instante en que un pájaro se sostiene en un cable y luego se va) aquí algunos de las líneas, frases, poemas o párrafos que durante estos meses pasaron en parvada pero me siguen cantando al oído:
#1
Todas las ciudades se transforman, cambian, permutan. Quizá la diferencia particular en las ciudades de la frontera norte de México en cuanto a la forma de la experiencia vital, posiblemente responde a la velocidad con la que estos cambios pueden observarse. La velocidad en sus procesos de identidad/es. La velocidad en las dinámicas de un contexto social en el cual problemáticas altamente conflictivas: hacinamientos urbanos, feminicidios, tráfico de drogas, violencia, problemas migratorios, prostitución, maquiladoras, muerte, comunidades indígenas desplazadas o en vías de extinción, van de la mano a un escenario donde es fácil observar el nacimiento y desarrollo de una cultura intensa, energética y rica en sus diferentes manifestaciones: literaria, musical, cinematográfica, performática, gráfica, dancística, gastronómica y tecnológica.
#2
7. ¿La diferencia entre lo siniestro y lo ridículo?
“Una reacción corporal hace la diferencia.”
#3
No finjamos demencia, en la escritura como en la vida, no es fácil arriesgar. Arriesgar en la poesía como un registro de existencia, atiende a los paisajes del haikú pero sin sus limitaciones en la forma, (Binôme, dix it). Particularmente me gusta leer la escritura que, siendo honesta, no necesita de altavoces, gritos, piruetas o faramallas. En ningún momento tampoco necesita que adjudiquen sobre ella el verbo “fluir”.
#4
Tijuana, again, ha despertado. Lo escribo celebrante, contenta. Siendo partícipe-artífice de esta época jovial. En el transcurso de doce años (que en realidad son pocos), he tenido la experiencia de vivir en esta ciudad algunas etapas urbano-sociales que aluden a contrastes específicos, fácilmente observables. Cómo olvidar las nubes negras de ceniza sobre el año 2003, o los secuestros pandecadadía en 2006, o las balaceras adentro de restaurantes, hospitales y guarderías en 2007. Puntos más, puntos menos, pero siempre “Leyenda negra”, full time. Claro, no dejo de lado la subjetividad de mis aportes. Visión personal; sin embargo, estos registros dan pie para celebrar —en este momento— las intensidades con las que una ciudad tan controversial, tan fatal y geográficamente trazada — con andrógina andréica falla—, denostada y por lo mismo, envidiada también, convive y hecha mano de su multiversatilidad y posibilidades para provocar y consecuentemente crear, construir cultura: Inmoral mito. Tijuana multiplicada no dividida. Amalgamadoramente Tijuana.
*
Algunos meses después del 11 de septiembre de 2001, desolación, abandono, silencio fueron el único turismo local y extranjero que poco a poco habitó las calles. El turismo norteamericano de antaño tuvo que acatar las nuevas reglas y leyes de su país, que triplicó requisitos de salida y entrada tanto a sus ciudadanos como a visitantes. Durante los años 2007 y 2008 las guerras del narco, el pleito de plazas territoriales y el miedo fungieron como actores principales en el cotidiano de la ciudad. La gente prefería la seguridad de las casas, el salir y volver rápido de trabajos, escuelas, negocios. Parecía Tijuana en muchas áreas y recovecos la proyección de una película de Troma Entertainment, donde luego de una devastadora masacre, la ciudad en ruinas, apenas murmuraba.
#5
El objetivo de transcribir estas palabras es un agradecimiento. Un guiño de amistad hacia una persona que de múltiples maneras, desde sus ideas y sensibilidades participó cotidianamente en una comunidad cultural, en una ciudad tan ruda como amable y generosa: Tijuana. Esta ciudad o experiencia colectiva construida por muchas personas –tijuanenses o no– que desde sus posibilidades, contribuyen de manera directa e incidente en la transformación cultural de la que muchos somos partícipes.
#6
“Poesía es la recreación de todos los sucesos diarios, es abrir un camino neuronal, es llegar a la nada que es todo. Poesía es estar en el presente de todos los tiempos.”
#7
¿Qué pasa cuando con lupa se empieza a diagnosticar la violencia? Se cae en cuenta que obviamente Ciudad Juárez no representa “nada más” los feminicidios continuos, registrados desde 1998. Ciudad Juárez da cuenta —como el espejo fragmentado de la fragmentada sociedad mexicana, en una fragmentada época— de cómo la fragmentada historia del fragmentado país ha pasado de carroña a neocarroña. Es decir, los cambios no son cambios; los avances, hacia donde sea, tampoco son avances. Desgraciadamente, la historia de México, como sociedad en supuesto progreso, continúa en declive.
#8
¿Cuál es el resultado? Un libro delicadamente reescrito, una serie de poemas puntuales, un puñado de noticias nuevas que con palabras recortadas, permiten leer la violencia en cada corte, cada tajo. He comprobado también que los poemas encontrados entre los periódicos suelen ser sanguinarios, aguerridos, tristemente mutilados. Atrapar el poema entre sus nervaduras, a partir de su origen periodístico, permite desde el comienzo observar que no hay muchas posibilidades para decantar el sentido del texto. Al mismo tiempo existen todas.
#9
Cuando di cuenta de una parte de los contrastes que me caracterizan, comencé a hacer más preguntas y a observar con mayor detenimiento. Evidentemente ese hábito cobró fuerza cuando me mudé de ciudad. Entre Guanajuato y Tijuana, también hay contrastes eminentemente visibles y otros no tanto. Alguna vez pensé las dos ciudades con el ejemplo de unas primas hermanas, que se ven poco, de vez en vez, pero que cuando se reúnen se divierten escandalosamente. He pensado las dos ciudades durante los últimos doce años, desde aristas opuestas y colindantes, desde contrastes sublimes hasta sincronicidades jungianas. Muchas de las veces: vasos comunicantes. Luego de un año de vivir mis fronteras, acuñé un gentilicio: tijuanajuatense irremediable.
#10
I
Un coro infantil
revela:
Fue un artista modesto
al óleo;
nato al temple,
y auténtico
cuando retrataba
con algún producto derivado
de hormigas muertas.
De joyería discreta
y atuendo sobrio,
al reverso de un cuadro escribió:
“Me retraté para ver si podía.”
#11
Los sonidos del hospital son argollas. La canción de la tisis: gradual y lenta. El lamento de los órganos. Su descomposición. Amoroso el contagio como el ladrido de los perros. Aquí la vida es otra cosa. La electricidad tensa.
Suene altivo el paso del tiempo. Quédese mudo, no hable. Mas cuando un sonido lo atribule, grite entonces: ¡Vade retro Satana! ¡Vade retro!
#12
Yo me debatí entre aguantar los pedradones de hielo que las nubes lanzaban, o dejar la fiesta en paz y protegerme en algún sitio. Cuando sentí el agua adentro de mis botas subir nivel hasta debajo de las rodillas, opté por lo segundo. He de decir que es aquí cuando -sin haberlo siquiera intuido- comenzó a consumarse el viejo sueño: correr, saltar, seguir un trayecto en Guanajuato al más puro estilo de la música, en las películas de Kusturica.
#13
La descarga de lenguaje, el ritmo y la astucia de las palabras, el neobarroco uruguayo en la voz de sus poetas, inundaron la sala, -para luego, a manera de serpiente- bajar por los escalones de la gran escalinata del edificio universitario y confundirse entre túneles, ruidos, gente.
#14
¿Cuál es la diferencia entre escribir del otro y con el otro? ¿Cuál es la diferencia entre el singular individual y el plural clave en un texto de escritura comunal? A través del análisis depurado, el entendimiento de la unidad silábica y sus complejas participaciones en el lenguaje —como portador de agencia—, Rivera Garza y Javier Raya además de una lectura inicial intensa en matices y sonoridades, comentaron, conversaron con la audiencia sobre la amplia gama de posibilidades que el lenguaje y la escritura tienen para y con lo social, efectivamente, más allá del concepto de autoría y la famosa y en muchos casos inquebrantable: torre de cristal.
#15
“Vanitas #32, trozo de periódico”
También pienso las historias. Las que sí y las que no. Las que no son y las que han sido. Pienso en muchas clases y estilos de historias. Pienso en la bendición y en una guerra. Pienso en dos locos insoportables y pienso en cantidades inauditas de amor como cuerpo dentro del ominoso ataúd de costumbres.
#16
Viento. Montaña. Leño. Algodón. Agua.
Azul. Crepúsculo. Orilla. Ánades.
Silencio. Lengua. Chasquido. Piedras.
Vuelo. Aproximación. Caída. Ciegos.
Contracción. Salto. Riesgo. Brote.
Niebla. Grumos. Carboncillo. Lecho.
Azul. Madrugada. Orilla. Ánades.
Ramas. Cirros. Tela. Lluvia.
Tintineo. Rocas. Elipses. Frutos.
Gélido. Vorágine. Jirones. Esgrima.
Tropa. Faldas. Peces. Colina.
Juncos. Gorjeos. Cítricos. Nítido.
Locomoción. Conciencia. Respiración. Cuerpo.
Ventisca. Distancia. Música. Invisible.
Agujas. Triángulos. Carpas. Setas.
Azul.
Crepúsculo.
Orilla.
Ánades.
#17
Dolorosamente genial el registro de una problemática social que hasta el día de hoy, no ha sido resuelta y mucho menos detenida. Dolorosamente genial la pieza de arte frente a una circunstancia de silente guerra violenta; no dicha. Dolorosamente genial la participación en pantalla de sus jóvenes cantando un futuro malherido e incierto. Un futuro que es probable nunca llegue.
#18
Hoy me resulta complejo y difícil escribir un texto sobre violencia, luego de haber sido asaltada y golpeada en mi ciudad natal. Lo que puedo escribir por ahora es que la violencia, de género o no, la violencia como tal es un acto común del México de hoy. Cotidiano. La violencia sucede en todas partes, a todas horas. La violencia desde hace años dejó de ser un problema de “las ciudades del norte.” La violencia en todas sus facetas carcome las calles de las ciudades del centro y del sur. De la provincia y de las metrópolis. He aprendido también que el silencio, luego de tales circunstancias, es lo peor.
#19
Durante esa tarde, entre su par de gatos, café, y el sonido de la máquina de coser, le hice muchas preguntas. Las mismas que Vanessa respondió con la franqueza que la caracteriza. Nunca pasa de largo además, la tranquilidad del tono de su voz, en contraste con la sonoridad entera de su carcajada. Disfruté muchísimo observar y escuchar a una mujer completa, satisfecha, realizando en cada momento las cosas que le preocupan y que le apasionan. Todo aquello por lo cual hace algunos años decidió para sí.
#20
La lectura realizada por los alumnos de los diversos talleres de creación literaria para jóvenes fue interesante. Estuvimos presentes los organizadores de esta actividad, Antonio León, Claudia Solórzano, Julio Álvarez y la que esto escribe. Los jóvenes lectores son miembros del taller 2036 de la Preparatoria Ibero Tijuana, Talentos Artísticos de Baja California, CEAL (Centro de Escritura y Apreciación Literaria) de la UABC y tres alumnas de secundaria del Colegio Calmécac Tijuana con sede en Santa Fe.
#21
“Me gusta ocupar el lugar del afueriño”, dice Javier así como no diciendo nada. Mientras conversa me doy cuenta que es un poeta que habla de soslayo, que habla como la lluvia en chipi-chipi, pero cuando menos lo piensas, el poeta afueriño, de soslayo y casi en silencio, se convierte en el narrador que lleva la razón: lleva la risa de la ventaja. “Inteligencia sudaca”, bromea él.
#22
Ráfagas de imágenes son las que llegan al recordar muchas de las veces que he cruzado “hacia el otro lado”: caminando, en auto o en motocicleta. En los dos últimos casos siempre como copiloto dado que soy uno de esos extraños casos que hoy por hoy —aún sin pena— dicen: no sé manejar.
#23
Considero felizmente importante el hecho de que la nueva generación, aún bajo la consigna de vivir relacionada estrechamente con los medios virtuales de la tecnología, se detenga a participar activamente creando editoriales que sitúen en primer lugar el libro. Ya como objeto, ya como texto. El libro como conductor. El libro como plataforma en constante cambio y movimiento. El libro como receptáculo materializado de palabras, sonidos y silencios.
#24
Como todo caballero andante, ha tenido que pelear contra monstruos enormes, resolver injusticias, concretar objetivos, provocar desafíos y proteger un ideal que más allá del factor económico, a pocos les importa: la vida de los libros.
#25
11. ¿Cuáles son tus expectativas para la editorial?
“Consolidar el proyecto en la ciudad y ser un punto de referencia en cuanto al quehacer editorial en Baja California; una de las cosas en las que estamos trabajando es en la proyección de nuestra colección en otras ciudades del país y fuera de él, no tanto por ganar “prestigio” y “reconocimiento”, sino por lograr compartir con más personas lo que nos gusta, y tener la oportunidad de mostrarle nuestro trabajo a otras editoriales independientes y autores con los que pudiéramos llegar a colaborar. Lo primordial es disfrutar lo que hacemos, aprender en el camino y fortalecernos para estar listos para dar lo mejor en cualquier circunstancia.”
#26
Observar la palabra miedo desde la perspectiva del arte, en esta ocasión me llevó a entrar en sus andamios, olfatear residuos, verificar estructuras naturales entre la fragilidad y lo impensable. Detenerme por unos días frente a las diversas propuestas y representaciones de los artistas y escritores invitados; además de una experiencia única me permitió concentrarme en reflexionar y visualizar los distintos lugares internos en que el miedo se acumula, esconde, arrincona, gesta, adapta, crea, asimila, desecha, asume o se traga.
De entrada, se planteaba como un reto aparentemente complicado, primero por el predominio de lo anglosajón en nuestro consumo musical, pero ello no quiere decir que en Hispanoamérica se dejen de producir discos apasionantes; todo lo contrario. Para sorpresa de no pocos, se trata de un territorio que es visto con entusiasmo por expertos de diversas latitudes como un centro neurálgico de la vanguardia musical.
He aquí un puñado de discos que abogan con muy buenos argumentos en contra de sus detractores, muchos de ellos auténticos talibanes de la asimilación y crítica de nuestra música y cultura. Es importante apreciar el conjunto, ya que no se trata de un orden jerárquico sino de un grupo representativo de un territorio más bien lingüístico y cultural que geográfico.
La Yegros
Viene de mí
ZZK Records
Desde Argentina el colectivo Zizek Urban Beats ha logrado proyectar a la cumbia hacia el futuro entrecruzándola con el universo digital de la electrónica. La progresión es evidente, mucho más cuando La Yegros se atreve también con el chamamé, otro ritmo folklórico nativo. El trabajo de producción corrió a cargo de King Coya, otro miembro del grupo, que supo dosificar a la perfección la parte orgánica con las programaciones. Una mujer con un registro vocal muy peculiar que hace un música llena de llena de garbo y una personalidad atrayente.
Joe Crepúsculo
Baile de Magos
Mushroom Pillow
Muy pocas personas, como Joel Iriarte, pueden jactarse de convertir en oro sonoro a la electrónica de baile más ramplona, esa a la que en España llaman bakalao. Lo suyo consiste en tecno-pop que en lo kitsch tiene su piedra de toque. Ya sea convirtiendo al periodista Luis Troquel en letrista o acompañado por la dulce voz de Russian Red, este disco nos prepara para la verbena posmoderna. Una perfecta maquinaria hedonista que se regodea en los noventa. El catalán no se anda con medias tintas a la hora de reciclar elementos de la chatarra popular.
Juana Molina
Wed 21
Crammed Discs / Sony, 2013
Se ha ganado el respeto internacional como una mujer que compone, arregla y toca su material. ¿Folk electrónico? ¿Pop deconstruido? ¿Free folk sintetizado? Todo a la vez y nos quedamos cortos. Va en su sexto Lp y su búsqueda experimental no ha cesado. Sus canciones pop parece que muestran las entrañas; poseen estructuras arborescentes que diversifican sus ramas. Ahora acude a una instrumentación que incluye bajo y batería en vez de programaciones y gana en sonoridad orgánica. En total, 12 canciones generosas en espíritu aventurero y exploración sonora. Un álbum que especula acerca del peso de la edad en la vida de una persona.
León Benavente
León Benavente
Marxophone
Eduardo Baos (Tachenko), César Verdú (Schwarz) y Luis Rodríguez y Abraham Boba (Nacho Vegas) decidieron sumar sus horas de vuelo dentro del rock español y crear una nueva entidad con personalidad propia a la que la prensa especializada no deja de señalar como supergrupo. Se apegan a un rock bien eléctrico y lleno de guitarras punzantes. Destaca por ocuparse de letras contundentes y hasta descarnadas que dan cuenta de lo vivido; por otro lado, utilizan de tal manera el español que pueden incluir al Quijote y Sancho Panza en sus letras. Hay nostalgia, valor y rabia a partes iguales.
La Santa Cecilia
Treinta Días
Universal
La ciudad de Los ángeles es un caldo de cultivo burbujeante que mezcla culturas, identidades y estéticas y, debido a ello, está llena de propuestas sorprendentes, pero lo cierto es que la oferta latina había acusado una falta de relevo generacional y bajado su calidad. Este combo aparece para reivindicar a la ranchera, lo norteño y filtrarlo por algo de soul y ska rock. Su proyección se potencia debido a la gran voz de su cantante, Marisoul, que incluso fue invitada por Elvis Costello para su disco y luego devuelve el favor en el de los californianos. Debemos celebrar y alegrarnos por la aparición de un Lp tan festivo y bien ejecutado.
Dorian
La velocidad del vacío
PIAS
No es fácil encontrar la manera de crear canciones de rock pop que se respeten y los de Barcelona lo consiguen con suficiencia. Marc Gili posee un espíritu innato de narrador y además le gusta trabajar con el lenguaje. Sus temas son como películas en miniatura que cada vez logran comunicarse con públicos más amplios. El disco fue grabado en México por Phil Vinall (Pulp, Zoe). El grupo suena más consistente que nunca –aferrado a temas pegadizos- y se da tiempo para hacer un pequeño homenaje a Soda Estéreo. 10 canciones impecables y llegadoras.
Pedropiedra
Emanuel
Quemasucabeza
Una de las cualidades que ha llevado a la música chilena hasta lo más alto del continente americano es ampliar las posibilidades del pop. A veces hacia el folk, en otras –como en este caso- con pespuntes electrónicos. Así aparece una amable versión de la canción contemporánea que fluye y se adhiere al cancionero de todos los días. No necesita complicarse las cosas de más, sus temas son directos e inmediatos, además de cálidos. Es ideal para lo momentos en que nuestro instinto popero aflora.
Armadillo
Es posible
Independiente
Colombia ha entendido que entreverando los ritmos afroantillanos con la electrónica puede redefinir su presente musical. Mauricio Álvarez (Cero 39) y Diego Maldonado (Juepuchas) viajaron al corazón de la música vallenata, Valledupar, para reinterpretar el cancionero popular y el resultado es más que estimulante. Sumaron a músicos locales de distintas generaciones y el disco es un producto híbrido en más de un sentido. Dos instituciones lo apoyaron por su cariz de investigación cultural.
Manel
Atletes, baixin de l’escenari
Warner
El hecho de que canten en catalán es casi un dato secundario ante la calidad de la música. El tercer disco de los de Barcelona los confirma como lo más trascendente ocurrido en la música en dicha lengua en más de veinte años. Y lo celebran con su disco más indie rock y más austero. Los arreglos barrocos y llenos de cuerdas de antaño desaparecen para dar paso a una fórmula elemental de rock muy afinada y efectiva. Canciones esplendentes y variopintas, y gran versatilidad interpretativa. Sobriedad e inspiración, música que eleva la capacidad de imaginar.
Andrés Calamaro
Bohemio
Warner
No es ni por mucho uno de los mejores discos de El salmón, pero vamos, regresa a lo que mejor sabe hacer: canciones de pop rock. Desde hace años mantiene un romance con los estribillos, similar al que recientemente ha montado con una actriz guapísima y mucho más joven que lo revitaliza. Precisamente a aquella sílfide debemos que Andrés explore la composición desde la perspectiva de quien se encuentra embriagado de amor. El álbum nos hace tener la certeza que el músico todavía aportará mucho, aun con siendo una figura histórica.
Con motivo de las primeras 100,000 impresiones de nuestra página web, quiero compartir con ustedes algunos números sobre la misma:
¡Gracias por acompañarnos estos tres meses y medio!