Tierra Adentro

Quiere la ausencia, no sé por qué, ser contada. En la edición 2014 de la gira de documentales Ambulante −que arranca el 30 de enero al 13 de febrero en el Distrito Federal− pareciera, de manera muy sutil, que es la ausencia el hilo tejedor de esa rebanada de realidad que muestra Ambulante, uno de los festivales más elocuentes que suceden en México cada año.

Una de las cintas claves del festival es The Missing Picture, un documental que estará en la competencia por el Oscar, que rememora a partir de la niñez del director, aquellos años a mediados de los setenta en que Camboya fue aterrorizada por los Jemeres Rojos, el temible Khmer Rouge. Dice su director Rithy Panh que al crecer quiso recuperar su memoria, para asegurarse de que sus recuerdos no eran pesadillas.  Buscó por todos lados esa imagen del genocidio que se llevó a su familia y a otras dos millones de personas, pero la imagen no existe: los Jemeres la borraron con todo lo demás. ¿Cómo pueden dos millones de personas desaparecer sin dejar huella? Y de haberla encontrado, dice Rithy Panh, ¿no habría sido una imagen obscena e insignificante? “Así que la fabrico” dice su voz en off. “Esta película no es una imagen ni la búsqueda de una imagen única, lo que les doy es la imagen de una búsqueda, eso que sólo permite el cine”. Lo interesante del documental de Panh es que se apropia del pietaje propagandístico del Khmer Rouge para contar su historia. Lo yuxtapone con sombríos figurines de arcilla −salidos de un recuerdo infantil− y sólo así logra construir aquella ausencia. Pahn pinta las ropas de negro de sus padres en los campos de concentración y es como si sacara de su memoria una extraña fotografía de lo que nunca sucedió para los Jemeres.

Quiere la ausencia ser contada por todos lados y a todas horas, en Beckett y en Kafka, desde luego, pero también en esos retablos barrocos mexicanos que recargan todo para ahuyentarla. Aunque nunca he leído ese libro, sé que fue la ausencia la que empujó a Georges Perec a escribir La Disparition (1969), una novela que prescinde por completo de la letra “e” (excepto por el apellido del autor). Se trata de un experimento inspirado en la ausente muerte de su madre a manos del nazismo, que habría sido una tragedia de cuerpo entero si tan sólo Perec hubiera recibido un acta de defunción y no el documento que le dieron: L’Acte de Disparition. En algún lugar de los retruécanos argumentales de la trama detectivesca de La Disparition, uno debe empezar a llorar sin saber por qué.

Invito a todos a revisar la programación de Ambulante que este año viene melancólica e indispensable.

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Autores
nació en un hospital público de Av. Toluca (ciudad de México, 1973) pero creció en la Calzada de Las Águilas, lo que supone una infancia feliz aunque cuesta arriba y llena de topes. Le da un poco de pena decir que estudió Comunicación (pero se la aguanta porque no hizo la tesis en balde). Ha escrito algunos guiones y dirigió un cortometraje premiado por IMCINE. Escribe en muchas revistas pero su comentario mensual sobre cine aparece en Chilango. Este año publicará su primera novela en una editorial catalana. En su cabeza revolotean cómics y canciones de los Flaming Lips todo el tiempo.
Miguel Ángel Burciaga. Fotografía de Eugenia Montalván.

8 de enero de 2014. Esta Navidad no podría haber faltado la nieve en Durango, aunque fuera de mentiritas; por eso fue buena idea decorar los árboles de la Plaza de Armas, frente a la Catedral, con ese toque blanco de luz chorreada entre las ramas, para que alucináramos un invierno fantástico; el clima era realmente propicio para hacernos a la idea de una nevada, y seguimos con mucho frío, aunque ya sin foquitos. Pero ese ambiente de luces, noche buenas y mensajes de amor y paz en las calles matizó el gran concierto que ofreció la Orquesta Filarmónica de Durango el 21 de diciembre, fecha significativa para la ciudad porque se abrió el Teatro “Ricardo Castro” con El Cascanueces de Tchaikovski en una memorable noche para quienes tuvimos el placer de conocer a un talento joven de la ciudad en su debut como director. Se llama Miguel Ángel Burciaga Díaz, tiene 21 años de edad y es músico de tiempo completo desde niño… La expectación era tremenda. Miguel Ángel es conocido, y respetado y querido como pianista; sin embargo, a los 15 años dejó la ciudad para irse a Buenos Aires, y regresó de la mano de Beethoven con su famosa 7ª Sinfonía, esa sutil, gloriosa y célebre obra maestra conmovedora, con cientos de miles de vistas en YouTube.

El Siglo de Durango, patrocinador oficial del concierto, ofreció a sus lectores una publicidad muy acertada: ¡logramos teatro lleno! Vaya, creo que todos compartimos este sentimiento de éxito, pues aquí, como en cualquier otra ciudad del mundo, queda bien hacer nuestro cada gran evento cultural, sobre todo si se trata de consentir a una orquesta que no está todavía perfectamente consolidada a pesar de que se fundó hace cinco años, sus integrantes son músicos de primer nivel y su director, el trompetista Juan Manuel Arpero, hace un trabajo magnífico. El hecho es que la orquesta se arma esporádicamente, invitando a músicos del D.F. y otras partes para un concierto nada más, pues aún no existe el presupuesto que garantice estabilidad para ofrecer un programa dividido en las temporadas de rigor.

Entonces, abrigada, discreta y entusiasta, me colé a los ensayos, y confieso haberme emocionado con la fortaleza y valentía serena del joven músico que se colocó frente a la orquesta vistiendo pantalón de mezclilla, camisa de cuadros y una cola de caballo negra a tono con el ajuar discreto que lo llevó a plantarse en el escenario.

Lo seguí con la cámara durante el ensayo, nunca se distrajo, nunca sonrió, nunca hizo un movimiento en falso: estaba embebido con su debut, y no podría haber sido de otra forma.

La noche del concierto, Juan Manuel Arpero lo presentó con estas palabras: “De corazón, con toda humildad, le doy la bienvenida al maestro Miguel Ángel”.

El chico salió al escenario. Los músicos se pusieron de pie, la gente lo recibió con cariño, él levantó los brazos y Beethoven resucitó de entre los muertos, aunque quizá había hecho acto de presencia con más contundencia en los ensayos, sin duda. Pero fue una noche triunfal, desde luego; con frac, Miguel Ángel brilló con luz propia.

Obviamente le pedí que nos hablara de lo que significó para él este trance, y dijo: “A veces uno tiene el tabú de que la gente no lo va a comprender, pero a los 21 años Beethoven compuso su primera sinfonía y con ella le dio la vuelta a todo el clasicismo; a esta misma edad

Mozart era uno de lo músicos más grandes de Europa, sin embargo Revueltas empezó a componer a los 30 años; más que la juventud, cada uno de ellos encontró el momento de su vida para aportar, crecer y beneficiar a la sociedad”.

–¿Qué granito de arena aportas o aportarás tú?

–Poder difundir la música académica o clásica desde el piano o la dirección es importante, porque esta música no es solo para disfrutar ni tampoco representa pensamientos complicados; esta música demuestra la intención que siempre tuvo la sociedad por avanzar. A mí siempre me llama la atención ese afán de los compositores de revolucionar cada época; me pregunto por qué si ya hubo un Beethoven o un Bach el ser humano tiene la necesidad de cambiar y superarse… La música ha seguido creciendo y avanzando, y cada uno de los compositores dejó un legado sobre el espíritu y la necesidad de expandir el pensamiento y la visión de una sociedad a pesar de que en el momento no siempre fueron bien recibidos. El músico es un motivador de la sociedad y debe de aportar un conocimiento que realmente la induzca a crecer. La música es entretenimiento en cierto sentido, hay momentos para distenderse, para cantar, pero a la gente le hace falta apreciar esta clase de música porque en estas obras se muestra la necesidad de la sociedad de mirar hacia delante.

Miguel Ángel Burciaga Díaz ensaya la 7a Sinfonía de Beethoven2

–¿Cómo te sientes estando frente a la Orquesta Filarmónica de Durango?

–Bueno, esta es una experiencia muy especial porque es la primera vez que dirijo una orquesta profesional, digamos que es mi debut como director, si bien he trabajado con la orquesta en la universidad donde estudio, no es igual que ser el responsable absoluto de la interpretación de una obra, y estoy muy contento; me gusta mucho cómo trabaja la orquesta, y me han recibido de forma muy cálida, y creo que he podido trabajar muy cómodamente con ellos; además, todos son muy buenos músicos, son profesionales muy destacados cada uno en su instrumento, y para mí es un placer ser partícipe de su trabajo.

–¿Ya conocías a la orquesta?

–Sí, desde su inauguración, estuve presente en ese primer concierto, pero también hice dos conciertos con ellos como solista al piano.

–Háblanos de tu carrera, ¿cuánto te falta para terminar? ¿Cuál es el siguiente paso?

–Principalmente soy pianista. Empecé desde muy niño con el piano, me fui a Buenos Aires a los 15 años a especializarme en el instrumento con la maestra Alicia Belleviye, con quien sigo estudiando hasta la fecha, y a los 17 años ingresé a la licenciatura en dirección orquestal en la UCA, Pontificia Universidad Católica Argentina; ahora estoy en el cuarto año de la carrera, me falta uno para recibirme, y de alguna manera me he destacado; de hecho, la universidad me becó por ser promedio elevado, y es una beca que se defiende año con año y que yo tengo desde que arranqué, así que esto me ayudó para que el ingeniero Enrique Escajeda (director técnico de la Orquesta Filarmónica de Durango), quien me ha impulsado tanto en el piano como en la dirección, me abriera esta oportunidad, y el maestro Arpero, director titular de la Orquesta Filarmónica me cedió un espacio y aceptó compartir un programa. Para mí, tener la experiencia de trabajar profesionalmente antes de titularme es muy importante, y es una de las cosas que tiene la música, pues así como juega con el tiempo, que básicamente es su función, también en el ámbito profesional uno puede desarrollarse antes de tener un título, un papel que lo certifiqué, y a mí me queda un año más en Buenos Aires. Mi idea es regresar a México y ver la posibilidad de especializarme, todavía no sé si en piano o en dirección, pero quiero continuar mis estudios en Estados Unidos.

–¿Cómo ha sido tu relación con la música de los 15 años hasta ahora?

–La verdad, no recuerdo nada de mi vida sin música. Empecé a los 4 años con el piano como un compañero o como un juego… Pero cuando me fui a Buenos Aires me di cuenta de lo apasionante que era para mí la música. A los 12 años decidí dedicarme profesionalmente a esto, y a los 15 se me dio la oportunidad de hacerlo abiertamente, y la música es el motor de mi vida. Me ha enriquecido mucho como persona. A partir de la música he entendido a la sociedad, he entendido la función que cumple la música no solo en el plano sentimental o emocional en el público, sino en el desarrollo de una sociedad, y poder participar de eso es una experiencia hermosa. La música es una de las ramas del conocimiento humano que más resalta los sentimientos, pero no deja de tener esa conjunción entre el sentimiento y el pensamiento, que es lo más elevado a lo que puede llevarse el espíritu. La verdad, muchas veces me dicen que me la paso encerrado ocho o diez horas al día estudiando, pero yo no me doy cuenta porque vivo muy feliz haciendo música.

–Si tuvieras que poner en la balanza el piano y la dirección de orquesta, ¿hacia dónde se inclinaría más?

–La verdad, a los dos años jugaba a ser director de orquesta, y me subía a un banquito para imitar a los señores que veía con la batuta; mi madre escuchaba música clásica, aunque no es músico, pero yo sabía que para hacer una carrera había que ser instrumentista, primero, aunque yo era muy chico, y  ahí pasó algo engañoso, yo pensé que el piano iba a ser nada más un trámite para llegar a la dirección, y resultó que el piano se convirtió en el centro de mi vida musical; al piano le debo la formación, la experiencia, el conocimiento y muchas de las satisfacciones que he logrado en mi vida; interpretar el instrumento supera cualquier sensación que haya tenido. De hecho, hubo un momento en el que dije definitivamente me voy a dedicar al piano hasta que ingresé a la carrera de dirección y retomé ese viejo sueño que tuve en la infancia de ser director, y ahora que recién estoy empezando es difícil escoger entre ambas carreras, de algo sí estoy seguro: el piano no lo voy a soltar; la dirección es un campo más cerrado que requiere más tiempo y continuidad, y ahora quizá tenga un poco más de peso en mi vida la dirección porque es muy atrayente, e influyen muchos factores que no me permiten ver cuánto lo disfruto, pero realmente me gusta.

–Siendo adolescente pasaste por un cambio de vida drástico al llegar a Buenos Aires, cuéntanos.

–Sí, fue un cambio radical; había salido pocas veces de Durango (con ocasión de algún concurso), aunque la verdad casi no hacía nada fuera de Analco, mi barrio, pero durante toda mi carrera musical no salí nunca, y de repente llegar a una ciudad tan grande como Buenos Aires, donde el hecho de que hablen español no garantiza nada, y las costumbres son totalmente distintas, la gente me pareció como de otro planeta, por decirlo así, es el otro extremo del mundo, aparte de todo el movimiento cultural que hay, y me costó adaptarme. Tenía 15 años, era muy joven; mi madre se fue conmigo pero igual para ella fue cosa de irse adaptando. Mi maestra es una persona con un carácter fuerte, y la relación con ella fue muy difícil hasta que pude entrar en la dinámica porque si no hubiera estado estudiando, yo no se cómo hubiera podido sobrevivir, pero finalmente me adapté a las costumbres, ahora tengo a mis amigos, me gusta el tango, me adapté a la cultura, y de hecho ahora la aprecio, tanto que la voy a extrañar cuando la tenga que dejar; ya me encariñé con el lugar.

Miguel Ángel Burciaga aunque parece tímido, es un gran conversador, como es evidente. No esconde barajas bajo la mesa, se declara adicto a la buena comida mexicana y también se asume como una persona feliz: “una de las ventajas que tiene la música es que lo que se aprende no está en los libros, pero por las necesidades del mundo moderno es importante tener un título, y por eso entré a la carrera, donde de entrada le dicen a uno que para solventar el gasto y tener una beca debe esforzarse, y es lo que hice. Ahora puedo asegurar que soy una persona muy feliz. Me consta”.

–¿Buenos Aires es otro mundo?

–En Buenos Aires no hay maíz, no hay frijol y no hay chile… Allá no duermen. En la noche la ciudad está totalmente activa, y ¡nadie se ve desvelado! Por cualquier cosa saltan, se pelean en cualquier instante… y en cambio a mí me dicen que soy muy tranquilo, que nunca me enojo.

–¿Cuáles son tus compositores preferidos?

Miguel Ángel Burciaga. Fotografía de Eugenia Montalván.

Miguel Ángel Burciaga. Fotografía de Eugenia Montalván.

–El que más admiro por lo que hizo es Bach, y me gusta todo; soy totalmente parcial para evaluar su música porque a mí me fascina, pero lógicamente otro músico que me entusiasma mucho es Beethoven, de hecho en el piano es uno de los que más he interpretado, y elegí la 7ª Sinfonía para mi debut porque me identifico mucho con él; no sé si en el carácter tengamos algo en común, yo creo que no, pero sí coincido con la fuerza que todo el tiempo le invade, esa expresión, esa tirada hacia delante con la que movió a su sociedad y rompió paradigmas. Otra persona impresionante es Mozart, considerado por todos el gran genio de la música, y tienen razón, nadie pudo haber hecho lo que hizo él en tan poco tiempo y con esa perfección; yendo más adelante uno de los compositores que más admiro es Debussy, lo interpreto bastante en el piano, y me sorprende cómo revolucionó la música y le abrió paso en el siglo XX. Me fascinan casi todos los compositores rusos de finales del siglo XIX; los tachan de anticuados, pero su música expresa algo más lejos de una estética o una técnica. Obviamente el revolucionario Stravinski y, bueno, particularmente me fascina la música de Revueltas; de hecho, una entre las miles de rezones que tuve para escoger la carrera fue poder interpretar como director la música de Revueltas porque él no hizo nada para piano, y lo único que podría llegar a interpretar es la música sinfónica que compuso, extraordinaria y nada fácil. ¡Ojalá pudiera algún día hacerlo! Es muy reconocido en todo el mundo, no pocas personas han dicho que es el mejor músico que dio Latinoamérica.

–Dinos más de Silvestre, ándale…

–Es una persona totalmente singular. Estaba enamorado de México. No llevó al nacionalismo una copia de lo que hacían otros compositores; él disfrutaba ver una banda de pueblo, meterse a un baile en cualquier región o ciudad, y escuchar a los músicos que aprenden de oído, eso era lo que a él le apasionaba, y es la música que tenía impregnada; cuando hicieron estudios de sus obras se dijo que nunca copió ninguna melodía, todas las inventaba y salían como si fuera un mariachi o del director de una banda de pueblo; el humor de Revueltas es singular, encarna el humor mexicano, pues la risa es uno de nuestros más grandes valores. Revueltas lo demostró, por ejemplo, cuando murió García Lorca; muchos artistas le hicieron homenajes luctuosos a través de una obra dramática y desgarradora, pero Revueltas, en cambio, planteó un funeral al estilo mexicano, con los borrachos llegando riéndose, el mariachi desafinado, las notas infantiles burlonas y resultó una de las obras más geniales; admiro esa actitud: ir en contra de todo y decir “yo compongo música y espero que les guste”, sin tratar de congeniarse con los altos intelectuales. A una persona tan grandiosa como él no le preocupaba nada más; de hecho, renuncia a ser director del conservatorio porque no tenía tiempo para componer, y eso no lo haría nadie; es una personalidad, lo único que lamento es su muerte tan prematura, ¡debió haber vivido cien años!

–Por último, define felicidad.

–Se es feliz cuando uno entiende su entorno, con sus problemas y virtudes y sabe cuál es su posición para aportar un granito de arena; también se es feliz cuando se conoce la amistad, y también estando satisfecho con lo que uno tiene. Pero, además, mientras yo pueda hacer música, que es lo que realmente me preocupa, voy a estar bien.

Miguel Ángel tiene un teléfono prestado durante su estancia en Durango. Su número de Buenos Aires no me lo dio, sin embargo, su correo electrónico está disponible para todos:miguel.burciaga92@hotmail.com

 


Autores
Es autora del libro Premio Casa de las Américas. 50 años – 11 entrevistas, investigación con la que se tituló como antropóloga con especialidad en lingüística y literatura por la Universidad Autónoma de Yucatán. Para 2014 prepara un libro testimonial sobre los contrastes culturales entre Yucatán y Durango, proyecto que surgió por iniciativa del programa Tierra Adentro.

José María Pérez Gay (1944-2013) murió en mayo pasado y, según recuerda su hermano Rafael en este libro, en los medios que dieron la noticia fue más recordado por su activa participación en las campañas presidenciales de Andrés Manuel López Obrador, en particular la de 2012, cuando lo propuso para la cartera de secretario de Relaciones Exteriores. Muy pocas notas hicieron referencia a su actividad intelectual: sus obras literarias, sus investigaciones, sus traducciones de obras fundamentales de la literatura alemana algunas por primera vez vertidas al español e incluso su vida diplomática.

El cerebro de mi hermano en realidad es la historia de dos hermanos enfermos, uno de frecuentes ataques cerebrales, el otro de un cáncer de vejiga, éste último sobrevive y el otro inicia su lenta y larga agonía. Con la condena de los días contados se hace prescindible el recuento de los días de la infancia, las lecturas compartidas, las anécdotas familiares, las creencias políticas durante la juventud. Al que sobrevive, pues, le toca escribir sobre su hermano, recién fallecido. Debe ser, por decir lo menos, una mala jugada del destino que el cerebro haya sido el órgano enfermo en una persona cuya actividad intelectual definía su vida. “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi pensamiento”, cita Pérez Gay a Wittgenstein.

Aunque las diferencias políticas los distanciaron durante algún tiempo, no mermaron las afinidades literarias de los hermanos. Los respectivos padecimientos volvieron a acercarlos y, parafraseando a Susan Sontag, la enfermedad adquirió múltiples metáforas. Rafael Pérez Gay (Ciudad de México, 1957), sin pretenderlo, cuenta la historia íntima de su hermano mayor: los frecuentes pleitos con el autoritario padre (el sino de quienes somos los primogénitos), el que todavía muy joven partió a la entonces República Federal Alemana, las cartas cruzadas con la madre, los consejos y regaños al menor. “Esto es lo que yo creo que es la hermandad: ‘dos niños jugando a que son eternos’”, escribe en un momento el menor de los Pérez Gay. Y ya enfermo, el deambular por los hospitales en varias ciudades, los últimos cuidados y el duelo ante la pérdida.

El cerebro de mi hermano es una afortunada mezcla de memorias con el ensayo. Si existe la “microhistoria”, es decir, tomar un hecho pequeño para que represente toda una cosmovisión, tal vez haya algo parecido en el ensayo cuando se cuentan estas historias íntimas y cercanas que develan más de lo que se espera de ellas.


Autores
(Ciudad de México, 1981) es autor de La síntesis rara de un siglo loco publicado por el FETA.

Cada recuento es un tanto azaroso e inexacto; ninguna lista es perfecta, completa y justa. Muchos factores influyen y pasan por la estética del reseñista, el perfil de cada medio y algunos otros elementos menos visibles. Además elegir una decena es un acto terriblemente exigente. Siempre se cometen atropellos y omisiones. En este mismo espacio ofrecí un primer recuento, pero siempre quedan discos extraordinarios para compartir y que no gozan de las predilecciones de gran parte de la prensa especializada. Con la idea de resarcir un poco está situación, ahora revisemos a unos grandes álbumes a los que hay que tener en cuenta entre lo mejor que la música nos entregó en estos meses y que no siempre recibieron las loas mediáticas que se merecían.

Habremos de destacar también que está selección de discos esquiva los dictados de los grandes corporativos; casualmente, la sección procede de disqueras independientes que se destacan por su ética y estética.

The Wave Pictures

City forgivness

Moshi Moshi

Se trata de un trío que procede de la pequeña población de Wymeswold en Inglaterra y están acostumbrados a trabajar sin parar. Tan es así que este es un disco doble de 20 canciones de raíces acústicas y gran inventiva en la guitarra eléctrica –cuando el blues rock exhibe su pasado africano-. A partir de allí hacen un indie pop que ahora además de Darren Hayman nos hace pensar en David Byrne. Su doceavo álbum es el más consistente, inspirado y divertido. Con mayor apoyo mediático tanto Arctic Monkeys como Vampire Weekend estarían en riesgo ante un grupo tan bueno.

Phosphorescent

Muchacho

Dead Ocean

La música bien puede servir como método de sanación existencial pero hay que dar un salto hacia la inspiración para que devenga también en fino arte y no se quede en expiación sentimental. Matt Houck lo ha hecho en su sexto álbum compuesto durante un auto-exilio en Tulum. Luego volvió a Brooklyn para sazonar su folk rock de cepa dylaniana y consolidar su homenaje a la perdida y la reconciliación. Algo tiene de mantra hippie, pero no le resta encanto. “Song for zula” es una de las bellezas del año.

 

Bill Callahan

Dream River

Drag City

El norteamericano de vox profunda y larga carrera dentro del folk rock (incluyendo sus años firmando como Smog) goza de un reconocimiento total y  como figura de culto –especialmente en Europa-. En esta ocasión robustece sus canciones con una mayor instrumentación y arreglos un poquito más ambiciosos. Es un hombre taciturno y sabio que vierte lo que aprehende yaprende del mundo en sus historias musicalizadas. Ha perdido un poco de tristeza, pero jamás las letras profundas y el estilo misterioso.

 

Matías Aguayo

The visitor

Cómeme

Este chileno, radicado en Alemania, ha hecho lo que muy pocos a la hora de tratar de congraciar música popular con electrónica avanzada. En este disco usa de una manera peculiar la voz, a la mitad del rapeo y el canto, además de recurrir a un carnaval rítmico lleno de sabrosura. Rompe los cánones y las convenciones de los géneros para abrir una brecha hacia una expresión desparpajada que conduzca hacia una lúcida forma de baile y hedonismo.

Toy

Join the dots

Heavenly Recordings

Hay que tener habilidad para traer de vuelta al dark, recurrir a los ritmos motorik y que no terminen diciendo que te pareces a The horrors. El segundo disco de estos británicos apuntala todo lo bueno mostrado en su debut. Saben menear la balanza que tiene a melodía y ruido en cada extremo. Con el tiempo aprendieron a componer canciones sólidas aun con su halo lúgubre. A ellos no les benefició que apareciera el álbum casi al final del año. Poseen además un directo devastador. Se les abre un panorama inmenso.

 

Volcano Choir

Repave

Jagjaguwar

Durante mucho tiempo hemos estado fascinado con el enorme talento de Justin Vernon mostrado en Bon Iver. He aquí su proyecto alterno, que ahora lo ocupa de tiempo completo, y en el que se reúne con miembros de Collections of Colonies of Bees, All Tiny Creatures y Death Blues. En este álbum ya no hay básicamente folk sino un vistazo a los sonidos de los setenta y hasta al rock progresivo. Hacen una música que ensancha el alma y posee propiedades volátiles. Hay geniales variaciones de intensidad y crescendos a lo largo del disco. Sus temas nos hacen reconocer la grandeza de la música.

Majical Cloudz

Impersonator

Matador Records

Cada año debe tener uno de esos discos tristísimos, y bueno James Blake y Scott Matthew nos dieron un buen par de estos, pero el que nos ocupa no se queda atrás en belleza y emoción. Desde una electrónica minimalista, nos llega un dueto nativo de Montreal –muy cercano a Grimes-. Sus canciones son muy narrativas pero también llenas de atmósferas conmovedoras. De ellos se ha dicho que cuentan con: “un discurso muy afligido, introvertido y vulnerable”. Lo cual es totalmente cierto. Con su música se goza mucho la sufridera.

 

Mark Kozelek & Jimmy Lavalle

Perils from the sea

Caldo Verde

Se suele valorar en sobremedida a los grandes temas –amor y muerte-, las situaciones extremas –sexo, drogas y rock and roll- pero quien dice que de la cotidianidad aparentemente más sencilla no puedan surgir espléndidas narraciones que calen hasta la médula. Eso lo sabe Mark Kozelek (Sun Kil Moon, Red House Painters) y puso su talento al servicio de Jimmy Lavalle (The Album Leaf). Juntos han dado con una indietrónica preciosista elaborada con muy pocos instrumentos. Nos emocionan mucho con pocos elementos.

Jon Hopkins

Immunity

Domino

Colaborador de Brian Eno y King Creosote, ente otros, firmó también el score de la película de ciencia-ficción Monsters (2010) y desde el 2001 viene madurando su relación con la música -pasó brevemente por el folk pop-. Es un disco con un comienzo trepidante y está dedicado a la noche como tema central, por lo mismo recorre sus estados de ánimo –de la euforia festiva pasando por el misterio y el delirio hasta llegar al reposo y al sueño. Va desde un crepitar ruidoso al remanso de un minimal acolchonado. Oxígeno puro para la actual electrónica.

 

Federico Aubele

5

13 Records-Ingrooves-Fontana

Este colaborador del Bajofondo no se ha quedado en el tango electrónico, aunque no por ello va a negar el acento porteño. A  fin de cuentas podíamos decir que ha llegado a ofertar un pop electrónico sudamericano –tanguero, nocturnal– que se ha potenciado con la presencia de vocalistas invitadas. Son piezas down tempo que acarician y que en un par de ocasiones se atreven incluso a tener letras en inglés. Debería ser escuchado con mayor atención y esta es la obra que ratifica los merecimientos. Exquisitez pura.


Autores
De los años sesenta tomó la inconformidad recalcitrante; de los ochenta una pasión crónica por la música; de los noventa la pasión literaria. Durante la década de los dosmil buscó la manera de hacer eclosionar todas sus filias. Explorando la poesía ha publicado: Loop traicionero (2008), Suave como el peligro (2010) y Combustión espontánea (2011). Rutas para entrar y salir del Nirvana (2012) es su primera novela. Es colaborador de las revistas Marvin, La mosca, Variopinto e Indie-rocks y los diarios Milenio Hidalgo y Reforma, entre otras publicaciones.

Ya fui y vine. Diciembre, a mi ver, duró menos que el canto de un estornino amaestrado de pico recto, alas largas, cola corta y forma rechoncha, paseriforme, pues. Diciembre, como el estornino que describo, tuvo sus días de plumaje negro y sus días con reflejos verdes y morados, días de pintas blancas. También como buen pájaro, Diciembre ya se fue.

Voy a abrir la mochila y luego la maleta. Sacar a la luz los diablos de los frescos en los muros del Santuario de Atotonilco, por ejemplo. Traer aquí las muchas formas de las nubes que entre cúmulos y estratos, nimbaron mi cabeza; también los colores, lo liso de las piedras de río acomodadas en las calles, callejuelas y recovecos de algunas ciudades pequeñas  y pueblos.

Anoto que en una de esas calles, la denominada “Hospicio” en la ciudad de San Miguel de Allende, mientras iba cuesta arriba, sentí la mirada poderosa de una persona. Al voltear y detener la vista sobre la suya, antes de reconocer el rostro, reconocí su fuerza; un relámpago también es percibir la intensidad de alguien, en tres segundos a través de sus ojos.

Nada mejor en el octavo día de Enero para hacer brevísimo recuento de viaje. Para con el diminuto filtro que es la distancia, atender a ciertos detalles, ciertas peripecias del espacio-tiempo, ciertas palabras clave. Recordar que “el ir y venir” atiende sin duda, a una decisión propia, a determinados lenguajes en el decir y hacer la palabra “autoexilio”, again.

¿Por qué se regresa a un lugar? Lo escribo en el sentido de la propia movilidad: ya lo dije: “fui y vine”, luego digo: “voy y vengo”.  Se regresa a un lugar por invariables razones, en mi caso, en esta circunstancia: por sobrevivencia. Voy a Cuévano y regreso a Tijuana. Vengo a Tijuana pero regreso a Cuévano. Autoexilio. Sobrevivencia. Al parecer la fórmula es fácil. Autoexilio. Sobrevivencia.

Me gustaría enlistar aquí, ahora, las palabras de las plantas tradicionales, estrellas, y constelaciones que anuncian en el pabellón del metro La Raza. Cada vez que paso por ahí los leo por diversión, por juego. Caminar entre el tumulto, leyendo las paredes sin tropezar, leer todo el fragmento a la velocidad del paso dado, además de peligrosa la acción contiene –para mi– alto grado de entretenimiento. Lo malo es que de esas palabras, como de los días después no me acuerdo.

Desglosar en este fragmento los sabores, los olores de los condimentos de alimentos exquisitos y singulares: la salsa manchamanteles, el panecillo cubierto de piña. Transcribir los enunciados dichos antes o después de cada trago específico, ya sea agua, ya sea licor. ¡Vaya!, las diminutas pero enormes maneras de reconocerse viva, o vivo. Los sentidos.

Traducir los encuentros con gente diversa: sus gestos, sus movimientos, los míos. Reencontrar personas amadas o deseadas y también personas menos pensadas. Secuencia infinita de ideas, transposición de mensajes, interacciones, semblantes.

De todo un poco el movimiento se trata. Y luego la continuación. Sublimes por necesidad: el sentido y la ocurrencia. He de decir que ya ha llegado el noveno día de Enero de un 2014 que empieza. Comenzamos.


Autores
(Guanajuato, 1973). Realizó estudios de licenciatura en Diseño Gráfico y la maestría en Estudios Socioculturales. Ha publicado los siguientes libros: Libro del Aire (Editorial De la Esquina, 2011), Okupas (Letras de Pasto Verde, 2009), Todas estas puertas (Tierra Adentro, 2008), Entre las líneas de las manos (en el libro Tres tristes tigras, Conaculta, 2005) y Bravísimas Bravérrimas. Aforismos (Editorial De la Esquina, 2005). Participó en el Laboratorio Fronterizo de Escritores/Writing Lab on the Border (2006), participó en el Festival de Poesía Latinoamericana LATINALE 2007 con sede en Berlín. Recibió la beca del FONCA para escritores en 2007. En Mayo de 2012, participó en las jornadas literarias “Los límites del lenguaje” con sede en Moscú. Su trabajo escrito y gráfico ha sido incluido en varias antologías así como en revistas nacionales e internacionales. Desde el año 2001 vive en Tijuana. Ama la música y ama dibujar.

El año pasado, mientras leíamos el prestigioso volumen Best American Short Stories correspondiente al 2012, nos encontramos con un cuento, “Navigators”, que nos llamó no sólo por su excelente factura, sino porque había sido publicada en una pequeña revista literaria Hobart, a diferencia del resto de los textos, que provenían de las más importantes publicaciones periódicas de Estados Unidos. Además, su autor no tenía aún ningún libro publicado. “Navegantes” cuenta la historia de un padre y un hijo que encuentran solaz en un videojuego muy peculiar. ¿Cómo es que llegó este cuento de una pequeña revista a ser reconocido como uno de los mejores del año? Para indagar sobre esta y otras cuestiones, decidimos hacer una breve entrevista con Mike Meginnis.

Como pueden ver los visitantes de mike-meginnis.com es editor, escritor, diseñador y columnista. “Lo que mi sitio no dice es que tengo un trabajo de medio tiempo en un despacho de abogados”, nos cuenta Mike. "Un día normal comienza con cuatro horas ahí. Después vengo a casa, hago la comida y me encargo de lo más urgente. Trato de que mis labores editoriales y de diseño no se traslapen, pero con frecuencia esto ocupa el resto de la tarde. En el tiempo que me queda escribo y leo, a veces durante horas, a veces sólo unos minutos. Si no estoy trabajando en ninguna historia –como es el caso– paso mucho más tiempo leyendo.

»A veces mi vida es muy estresante, pero tengo una regla: aunque escribir no sea mi prioridad ese día, me aseugro de que siempre haya tiempo para ello.

Tierra Adentro: ¿Puedes contarnos como fue que “Navegantes” llegó de Hobarts hasta Best American Short Stories (BASS)? ¿Aparecer en esta compilación ha ayudado o entorpecido tu carrera literaria de alguna forma?

Mike Meginnis: Honestamente no sé cómo se haga la selección de BASS. Creo que Aaron Burch, el editor en jefe de Hobart debe haber enviado toda la revista para su consideración. No creo que marquen ciertos cuentos para Best American Short Stories como sí se hace con el premio Pushcart, aunque podría equivocarme. En algún momento Heidi Pitlor, la editora de la serie de BASS tuvo que leer la historia y seleccionarla para el editor invitado, Tom Perrotta, quién fue el responsable final de la selección tras consultar con Pitlor, según entiendo.

Es difícil decir cuanto han cambiado las cosas tras aparecer en BASS. Es cierto que la gente me percibe a mí y a mi trabajo de otra forma, y he recibido mucha correspondencia maravillosa de mis lectores. En definitiva provocó interés por mi trabajo en revistas literarias. Pero la mayoría de la gente suponía que conseguiría un agente inmediatamente y eso no ha sucedido. Los agentes leen mi trabajo con mayor consideración de la que tendrían de otra forma, pero nadie ha decidido representarme. Lo cual significa que aún hay tiempo para que un agente emprendedor se avispe y me lleve consigo.

TA: Hay grandes escritores reconocidos en The Best American Short Stories 2012, como Steven Millhauser, George Saunders y la ganadora del Nobel, Alice Munro. Parece que fue un gran año para los cuentos norteamericanos. ¿Piensas que la ficción breve está entrando en una edad dorada en Norteamérica? Parece que es más sencillo ver publicada una compilación de cuentos ahora que hace una década.

MM: No soy bueno para este tipo de generalizaciones porque no creo en ellas. Creo que las publicaciones en línea y la proliferación de pequeñas revistas en Estados Unidos (y quizá en todas partes, aunque no lo sé de cierto) permiten que todos los que quieren participar en la publicación de cuentos pueden encontrar un nicho. Eso está muy bien. Dicen que no puedes vender un libro de cuentos a una editorial grande sin una novela para endulzar el trato, pero las editoriales pequeñas editan muchas antologías, así que tal vez sea más sencillo. Yo aún no tengo un conjunto de relatos con el que me sienta confiado para enviar a dictaminación, pero estoy cerca, así que lo averiguaré pronto.

En lo personal, mi edad dorada de la ficción breve tendría muchos más cuentos largos. La mayoría de los textos que escribo son largos y puede ser muy complicado colocarlos; ciertamente lo era cuando nadie sabía quién era.

TA: Cuéntanos sobre “Navegantes” y el resto de tu trabajo. Si nos ha gustado, ¿qué más deberíamos leer?

MM: “Navegantes” es particular dentro de mi trabajo porque todo lo que sucede es literalmente posible; la mayoría de mi trabajo tiene una tendencia surrealista o fantástica más cercana al tono de la parte del videojuego. Si buscan algo similar, mi cuento “Better Weather” también es realista y viene de una emoción semejante. Tengo también una historia formalmente alocada sobre videojuegos y obsesión en una perspectiva muy distinta, llamado “Angband, or His 55 Desires”. En mike-meginnis.com pueden encontrar enlaces a otras revistas y sitios donde he publicado.

Los últimos meses he disfrutado mucho con los libros de Kiese Laymon, Gabriel Blackwell, Alissa Nutting, Lindsay Hunter, Roy Kesey y Elisa Gabbert. Evan Lavender-Smith, Rachel B. Glaser y Matt Bell son geniales, también, y estoy muy emocionado sobre los próximos libros de Kelly Link.

TA: ¿Sabes que te seguimos en twitter? Se ve que eres un videojugador apasionado. ¿Qué piensas de los videojuegos como arte? ¿Cuáles son tus juegos favoritos?

MM: Creo que los videojuegos están en el mejor punto de su creatividad, en gran parte gracias a la diversidad de desarrolladores independientes y atrevidos, así como de algunos grandes estudios que hacen cosas geniales. En lo personal me emocionan más los pequeños juegos excéntricos de los pequeños desarrolladores, especialmente los juegos rougelike y roguelike-like. Ahora mismo juego mucho Spelunky, Binding of Isaac y Don´t Starve. Mi blockbuster favorito más reciente es The Last of Us, que tiene varias debilidades pero también momentos y mecánicas perfectos. Pero en general los blockbusters no me funcionan, porque se esfuerzan demasiado en historias débiles y campañas mal diseñadas.

Una de las cosas más curiosas sobre los videojuegos con mucho presupuesto es que tienden a tener más historia que los juegos indie; tienen enormes guiones con toneladas de palabras. En mayor parte esto se debe a que tratan de imitar a las películas con mucho presupuesto, pero invierten mucha energía y dinero en su historia.

Dicho esto, no creo que el problema sea tanto el dinero como el hecho de que los videojuegos son un medio joven que todavía no sabe bien a bien cómo integrar el juego y la trama. A largo plazo, tiene que haber una convergencia: el juego será la historia. Mi juego ideal es uno en el que la mecánica es tan dramática, tan rica en atmósfera y personajes, que la historia sucede siempre que juego y no sólo en escenas pre-diseñadas. Algunos juegos indie lo consiguen por breves momentos, FTL: Faster Than Light lo hace y Hotline Miami también, y hasta cierto punto las gráficas retro los ayudan, porque trabajar con recursos limitados obliga a los desarrolladores a aprovechar al máximo lo que tienen, porque las secuencias pre-escritas interfieren.

Algunos de mis clásicos favoritos son Metroid, Einhander, Super Smash Bros., Final Fantasy VII, y Final Fantasy XII. Seguro hay muchos más.

TA: Para terminar, cuéntanos qué es lo que te emociona en este momento.

MM: Hablé de Kiese Laymon arriba. Su libro Long Division es lo mejor que he leído este año. También me emocionan cosas algo menos recientes: la música de Michael Nyman y las novelas de espías de John le Carré, por ejemplo.


Autores
es escritor. Colabora para Noemi Press editando relatos de ficción. Coedita la revista Uncanny Valley. Su cuento “Navigators”, incluido en este número, apareció en The Best American Short Stories 2012 . Vive y trabaja en Iowa City, con su esposa y una gata llamada Molly. Su novela Fat Man and Little Boy, aparecerá en Black Balloon Publishing en 2014.
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.
Fotografía de Giusy Nicosia .

Un año más comienza. A pesar de la situación actual de la cultura y de los recortes tan anunciados, el teatro, experto sobreviviente de los cataclismos, parece encontrar siempre sus propios caminos para que la función continúe. Las primeras puestas en escena, convocatorias y reestrenos no se han hecho esperar. Todo indica que el formato de micro teatro, es decir, pequeñas obras de no más de quince o veinte minutos, tomará más fuerza que antes en espacios como el Foro Shakespeare y el Teatro a la Carta.

La Gruta del Centro Cultural Helénico presentará la puesta en escena del premio Nacional de Dramaturgia “Gerardo Mancebo del Castillo”, que en el 2013 fue concedido al sonorense, Carlos Iván Córdova por su obra Mujeres sin cuello. Dicha puesta estará a cargo del talentoso director Ginés Cruz; además de ser el texto merecedor de tal reconocimiento, se perfila como uno de los directores jóvenes más interesantes de México.

Por otro lado, los espacios independientes llegan con  propuestas novedosas, tal es el caso del Foro El Bicho, que inicia el 2014 con el estreno de Tiburón creación colectiva de los dramaturgos Gibrán Portela, Aurelio Vargas y Marusia Estrada; obra que dejará un buen sabor de boca, ya que dichos autores han destacado por presentar un trabajo sólido y entrañable.

Diego Álvarez Robledo, escritor y director, también estrena en este foro su Bestiario Humano, propuesta que él mismo denomina “documental escénico” y que parece ir en la misma línea de sus anteriores trabajos Terminal Axolotl e Intersticios, en donde se da un diálogo con la juventud actual y sus obsesiones; estos trabajos,  se reestrenarán a finales de enero en el teatro El Galeón del Centro Cultural del Bosque.

Otro reestreno es el de la obra El último arrecife en 3D, de Mariana Gandara, que también se presentará en los teatros del Bosque.

Cártel Micro Teatro en México.

Cártel Micro Teatro en México.

En cuanto a las convocatorias para compañías, la gama es variada tanto para festivales nacionales como internacionales; están el Segundo Festival Cosmicómico de Teatro Alternativo Internacional 2014, próximo a realizarse en Zacatecas y abierto a grupos de todo el mundo en cualquier género teatral, con propuestas para espacios no convencionales. Para saber de esta y otras convocatoria, la página wed Convocarte es una excelente fuente de información.

Sin duda uno de los festivales más esperados en este año será El teatro para el fin del mundo.  III Festival de la escena en emergencia, que con tan sólo dos emisiones se ha consolidado como un espacio necesario para los creadores y los amantes del teatro y, que asertivamente recibe el apoyo de Iberescena. El inconfundible DramaFest, que en esta ocasión tendrá como invitado a Australia, también dará de qué hablar este año.

Otra convocatoria que no debemos perder de vista es la que en fechas próximas, lanzará la Secretaría de Cultura para continuar con su programa Teatro en plazas públicas. Teatro en tu barrio, para programar puestas en escena durante primavera y otoño. Una muy buena oportunidad para acercarse al público y brindarle espectáculos de calidad.

Esto sólo es una pequeña muestra de lo que promete 2014 para el teatro; además, es una muestra de que, parafraseando al maestro Paez, podrán cerrarnos muchas puertas pero “no nos verán arrodillados”.

Buen inicio a todos.

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Como nota al pie, la que esto escribe, espera sinceramente que el 2014 sí sea el tiempo en el que veamos de regreso a Verónica Bujeiro, una voz necesaria en la dramaturgia nacional y  a la que ya se extraña en los escenarios.


Autores
Ciudad de México, 1980. Dramaturga. Autora de Aún no recuerdo su rostro (FETA 2014). Fue Becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas (2009-2011) y de Jóvenes Creadores, FONCA, (2008-2009). Participó en los talleres de The Royal Court of London y realizó una residencia en la misma institución en marzo del 2013. Su obra Anatomía de la Gastritis, traducida al francés por David Ferré, fue editada por la editorial Le Miroir. Ha publicado Editorial El Milagro; Los Textos de la Capilla, segunda generación; Tierra Adentro, Buena tinta y la revista Este País. Su guion Distancias Cortas fue publicado en co-edición con IMCINE y Editorial Buena tinta, en 2012.
Cártel ciclo Alfred Hitchcock

El miércoles 8 de enero de 2014 dará inicio el ciclo “Alfred Hitchcock”, en el Museo Casa de León Trotsky. Películas como El inquilino, La soga, Psicosis y Vértigo serán proyectadas gratuitamente durante todos los días miércoles de enero.

 

Ubicación: Auditorio del Museo León Trotsky

Río Churibusco #410, Col. Del Carmen, Coyoacán

México, D. F.

Horario: 18:30 hrs.


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.