Tierra Adentro
Rafael Pérez Gay. Foto cortesía © Michel Amado / Grupo Planeta 2013

El escritor Rafael Pérez Gay fue galardonado hoy con el Premio Mazatlán de Literatura por su libro El cerebro de mi hermano, publicado en el sello Seix Barral. Este premio entre sus pasados galardonados cuenta a  Elena Poniatowska Octavio Páz y Sergio Pitol.

Sergio Téllez-Pon reseñó para Tierra Adentro El cerebro de mi hermano:

El cerebro de mi hermano en realidad es la historia de dos hermanos enfermos, uno de frecuentes ataques cerebrales, el otro de un cáncer de vejiga, éste último sobrevive y el otro inicia su lenta y larga agonía. Con la condena de los días contados se hace prescindible el recuento de los días de la infancia, las lecturas compartidas, las anécdotas familiares, las creencias políticas durante la juventud. Al que sobrevive, pues, le toca escribir sobre su hermano, recién fallecido. Debe ser, por decir lo menos, una mala jugada del destino que el cerebro haya sido el órgano enfermo en una persona cuya actividad intelectual definía su vida. “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi pensamiento”, cita Pérez Gay a Wittgenstein.

Continúa leyendo la reseña de  El cerebro de mi hermano.

 

 


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.

La premisa de la colaboración de esta semana es algo simple: algo debe de tener tu banda de interesante para que Geoff Barrow de Portishead te fiche para su propio sello. Y no se trata únicamente de que ambas entidades procedan de Bristol, una ciudad golpeada por el mar y el mal clima, y que tiene gran fama por producir una música densa, crepitante y especulativa.

Aunque tal vez la motivación definitiva recibiera un empujoncito al darse cuenta que un destacado compositor de bandas sonoras como lo es Clint Mansell,  a quien le debemos Réquiem por un Sueño y El Cisne Negro, entre otros famosos scores, se dio a la tarea de remezclar  “Fragile”, uno de los temas de The Fauns para el Record Store Day del año pasado. Decidieron editar un millar de ejemplares que se agotaron en un solo día.

Es así que la historia de este novel grupo viene acompañada de grandes dosis de buena fortuna. En 2009 publicaron un primer disco epónimo a través de un pequeño sello de su propiedad, Laser Ghost Recordings y terminaron por vender la nada despreciable cantidad de 5 mil unidades. Una cifra que en las condiciones actuales del mercado no hace sino subrayar que no sólo se trata de suerte, este grupo tiene gran calidad, así que encaja perfecto en una micro-empresa tan atípica como Invada, que refleja la personalidad de uno de los 3 ejes de Portishead.

En tal contexto Lights (2013) arriba con gran expectativa pues estos exponentes de una versión actualizada del shoegaze pues el grupo ha girado con otros proyectos con los que comparte muchísimas afinidades; comenzando por The Pains of Being Pure at Heart –sus grandes cómplices-  y siguiendo por  The Telescopes, Savages y Alcest. No sólo aman el guitarreo y la acumulación de capas y capas de distorsión, a fin de cuentas también tienen un corazón que late al ritmo de dream-pop.

Resulta interesante tomarlos como discípulos sobresalientes de gente como My Bloody Valentine y Slowdive. Lo suyo es crear un emporio de texturas y atmósferas guitarreras que produzcan una maraña crepitante que lo envuelva todo. Tomemos pues “Intro” como lo que es y dejemos que nuestros sentidos –todos- se preparen, pues es en “Seven hours”, el segundo track donde en verdad comienza esta orgía ruidosa interpretada por un colectivo de Faunos.

De acuerdo a la mitología no podemos imaginar cómo serían las voces de los seres fantásticos, pero estos émulos del siglo XXI recurren al susurro, a un tono dulce y suave que contrasta con el resto de la música, lo cual debemos a Alison Garner, que oculta su voz en medio del chirriante barullo que la acompaña.

Y la andanada no viene a menos, “Ease Down” permanece a gran altura ejecutiva e intensidad emocional. Vale la pena señalar la amplitud de sensaciones que busca provocar el quinteto; aquí no se trata de regodearse en la tristeza o el lamento. Cierto, hay claroscuros, pero también instantes de solaz y confort.

11 canciones que no repiten el mismo esquema, ni se quedan en variaciones de la cantidad de ecos y reverb. Por ejemplo, en “In Flames” agregan una voz masculina que hace coros y aporta contraste; mientras que en el tema titular optan por un ritmo mucho más lento y acariciante.

Mucho camino han recorrido en corto tiempo; apenas están juntos desde 2007 y han obtenido también la sapiencia para autoproducirse. Ahora forman parte de una camada de grupos procedentes de distintos países que han regresado a las guitarras con mucho feedback, a las voces etéreas y a mirarse los zapatos mientras tocan como en los viejos tiempos del shoegaze; todavía quedan años de gloria para El sonido y la furia, tal como si fuera novela de William Faulkner. ¡Que sea el estruendo lo que dirija nuestros pasos!


Autores
De los años sesenta tomó la inconformidad recalcitrante; de los ochenta una pasión crónica por la música; de los noventa la pasión literaria. Durante la década de los dosmil buscó la manera de hacer eclosionar todas sus filias. Explorando la poesía ha publicado: Loop traicionero (2008), Suave como el peligro (2010) y Combustión espontánea (2011). Rutas para entrar y salir del Nirvana (2012) es su primera novela. Es colaborador de las revistas Marvin, La mosca, Variopinto e Indie-rocks y los diarios Milenio Hidalgo y Reforma, entre otras publicaciones.

El estado de Sonora no aporta mucho que digamos a la estantería de libros de narrativa que año con año se publican en nuestro país. En este lado del mapa, el género más practicado es la poesía. Aunque tampoco hay mucho que destacar, aparecen por lo menos tres poemarios al año, cosa que no pasa con el cuento o la novela. Sin embargo en el 2013 hubo varios títulos firmados por narradores sonorenses. Títulos que además fueron publicados por editoriales de circulación nacional. Para destacar tres de ellos: la novela Tardarás un rato en morir (Suma de letras), del escritor vasco-sonorense, Imanol Caneyada, y los libros de cuentos Nenitas (Nitro/Press) de Silvia Aguilar Zéleny y Musiquito de talón (Tierra Adentro) de Alfonso López Corral. Este último mereció el Premio Nacional de Cuento Joven Comala, lo cual no quiere decir gran cosa, excepto que el autor no pasa los 35 años y es el más joven de la lista.

Detrás de los relatos presentados en Musiquito de talón hay un obsesivo lector de novela negra y un entusiasta del corrido norteño. Un lector cuya formación, la psicología, le ha ayudado al momento de construir personajes ondeados, como se les conoce en el norte de México a las personas atrabancadas que siguen sus impulsos sin detenerse a pensar en las consecuencias. El primer libro de López Corral, La noche estaba afuera (Tres perros, 2010), dio cuenta de la habilidad que manifiesta el autor para representar a  desequilibrados mentales y deprimidos que se recluyen en algún tipo de manía. Con Musiquito de Talón, López Corral ha llevado sus argumentos como narrador a un punto más alto.

Los nueve relatos que completan el Musiquito, funcionan como piezas únicas que nos muestran, al ensamblarlas, un puzzle sobre el imaginario colectivo de los pobladores del sur de Sonora. Uno donde los corridos y los balazos están al orden día, pero también la contemplación y el silencio. El cuento que da título al libro nos recuerda, amén de la temática, la novela Trabajos del reino (2004) de Yuri Herrera. En los dos casos hay ese interés por contar una historia más allá de los relatos sociales. ‘Héroes entre nosotros’ es un relato sobre el clásico viaje que hace un poblador de Sonora a los Estados Unidos. Un viaje cuyos motivos están muy alejados del banal shopping. Una búsqueda por acabar con los pocos signos de caridad que aún les restan a los hombres. ‘Cajetilla’ resulta un entrañable dibujo sobre las relaciones humanas. Un dibujo que tiene el inicio de su trazo en las realidades de mexicanas que se han quedado atrapadas en un siglo de abandono y culpa.

Pero insisto. Los problemas sociales, endémicos en este país, sólo sirven de telón de fondo en Musiquito de talón. Cuando uno lee este libro es fácil advertir el empeño del autor por contarnos una historia más allá de sus implicaciones regionales —¿acaso no advertimos lo mismo en maestros del género como Faulkner y actualmente Ray Pollock?— López Corral le ha otorgado una dimensión narrativa a una población, Navojoa,  que carece de todo, menos de historias. Una población que, como cualquiera sobre la tierra, podría servir como muestra para explicar el poderío del mal y las obsesiones de los seres humanos.

Todos las historias que nos cuenta este musiquito de talón nos dejan desarmados. Pero también ansiosos y listos para la siguiente ronda.   


Autores
Hermosillo, Sonora, 1979. Se ha dedicado a la docencia, la edición, la escritura y el periodismo. Ha participado en publicaciones periódicas como La Tempestad, Shandy, Hermano Cerdo; fue editor de la Revista de la Universidad de Sonora y el periódico Vía Libre. Sus publicaciones son los libros de relato Monstruario y Mecanismos. Es además, Director de la publicación de arte y cultura Pez Banana y fundador de la editorial Tres perros.
Jimi Hendrix en el parque de diversiones Gröna Lund en Estocolmo, Suecia. 24 de mayo de 1967. Scanpix.

Empezar de cero es una biografía inusual. Planificada como un biopic por el cineasta Peter Neal, con la colaboración de Alan Douglas, está construida a partir de entrevistas, letras de canciones, fragmentos de cartas, speech’s pronunciados durante conciertos y extractos de diario. Que en lugar de cristalizar en un documental, realizaron un viaje a la inversa: el material recopilado se convirtió en un libro. Se trata de un acontecimiento único. Un texto sin autor. Aunque existen excepciones, la biografía sobre rock no goza de una elevada reputación. Por lo que la irrupción de este documento lo sitúa quizá como el mejor en su género. La agrupación de los testimonios de diversa índole del propio Jimi no se reducen a una simple cronología: cuentan una historia.

Este libro encierra varios libros. No sólo relata la vida del mejor guitarrista de nuestra era, contada en sus propias palabras, es también la narración del proceso de una mente que se despeña hacia la locura. De principio a fin se percibe como la cordura de Jimi se deteriora debido al ritmo de vida tan vertiginoso que experimenta como estrella de rock. El abuso del LSD, el agotamiento físico y espiritual, las exhaustivas presentaciones que ofrecía, la intensa vida sexual que profesaba, y la presión que le significaba la estatura de su carrera. En 1967 fue votado como el mejor músico del mundo en una encuesta realizada por Melody Maker. Su perdida de equilibrio se advierte en sus expresiones, al inicio de la obra lúcido, seguro de sí mismo, con una gran inteligencia emocional, y hacia el final, un cúmulo de confusión, desubicado y con un nulo interés por la coherencia. Si alguien desea saber cómo alguien se vuelve loco, lo puede atestiguar en este testimonio.

Y otro de los libros aquí contenidos es la derrota de un hombre por su entorno. También se revela la manera en que Jimi sufre un proceso de alejamiento de la vida pública que lo llevarán, a la par de su locura, a alienarse. Y a sentir un repudio generalizado por el mundo. Esto propiciado por sus problemas para lidiar con la fama, los conflictos internos surgidos en su banda y los constantes ataques que sufrió a lo largo de su vida: por su manera de vestir, de peinarse, su música, las sustancias que consumía y el hecho de ser un negro con sangre cherokee. Al final, tanta presión terminó por derrotar a un Hendrix que siempre se había mostrado autosuficiente. Debido a este hartazgo, comienza a desarrollar ideas acerca de la convivencia entre las personas. Y aunque él siempre se manifestó escindido del flower power, a partir de 1967, después del asesinato de un negro por los Hell’s Angels en un concierto de los Rolling Stones, Jimi comenzó a enarbolar ciertos postulados del amor y la paz.

Y el último libro que guarda es la historia del primer teórico de la guitarra eléctrica. Por todos los preceptos que vierte, fue uno de los primeros en pensar su instrumento. Un filósofo de la distorsión, el feed back y el wha wha. Los comentarios aquí leídos son lo que llevaría a músicos como Cerati a afirmar que la música estaba en los cables. Además habla de sus músicos favoritos: Dylan, los Beatles, Zappa, Clapton, Brian Jones. Y sobre sus influencias: Jimmy Reed, Muddy Waters, B.B. King, Elmore James, Howling Wolf. Pistas que revelan la gran competencia musical que existía en esa época. Que entre otras cosas llevó a enemistar a Hendrix con The Who, por ejemplo, quienes se quejaban de que Jimi les había robado a Thownsend el número de destruir la guitarra en el escenario. Que Jimi llevó al límite al quemar su intrumento en el Festival de Moterrey en 1968.

Todo esto que se haya intrínseco en Empezar de Cero con un solo fin: conocer el pensamiento de un músico que sólo puede ser descrito de esta manera: cada ejecutante aspira a tener una voz única, personal, pero cuando Jimi tocaba no sonaba una voz, escuchabas el cosmos. De ahí su concepción del universo en su obra. Por lo que llamarlo un virtuoso me parece ofensivo. Ya que trabajaba con una materia inasible.  Pero eso el impulso galáctico no era definitorio. Lo que más describe a Hendrix es el misterio. Primero, el que no nos podemos explicar en cuanto a su forma de tocar. No se sabe bien de dónde extrajo sus habilidades. De su periodo con las primeras bandas a las que perteneció hasta el momento en que estalló en Inglaterra, se ignora cómo se convirtió en tal excelso guitarrista. Lo que lo empata directamente con el mito de Robert Johnson. Quien se presume vendió su alma al diablo en una encrucijada a cambio de habilidades en el instrumento. Lo mismo podría pensarse de Hendrix. Y esta idea se refuerza con su temprana muerte, a los 27 años. Y aquí la sensación de ultratumba se recrudece con lo clarividente que fue Hendrix con su muerte. Desde 1967 la venía anunciando en entrevistas. “Volveré a Seatlle sólo en una caja de pino”. Y en 1970 una fuerza sobrenatural lo reclamó. Anunció tanto su deceso como si supiera que la muerte estaba próxima. Como si tuviera pacto con el diablo y supiera que vendría por él en ese momento específico.

Empezar de cero es un libro valioso porque llena un vacío en la historia de la música que jamás se pensó podría ser llenado. Sin duda, uno de los libros no del año, de la década.


Autores
(Torreón, 1978) es autor de los libros Cuco Sánchez blues (2004), La Biblia Vaquera (Fondo Editorial Tierra Adentro, FETA, 2009), La marrana negra de la literatura rosa (2010) y La efeba salvaje (2017), entre otros.
Imagen de Pixabay.

Un extenso reportaje, de George Packer, en The New Yorker  explora la historia de Amazon y la relación, desde sus inicios, con los libros y la literatura. “Palabras baratas. Amazon hace bien para los clientes, pero ¿hace bien a los libros?” es una lectura que arroja luz al génesis del gigante comercial estadounidense que recientemente llegó a México. Aquí un breve fragmento:

Amazon incluso empezó a crear su propio “contenido” —editando libros. Los resultados han sido contundentemente mixtos. Un monopolio es peligroso porque concentra demasiado poder económico, pero en la industria del libro la probabilidad de un sólo dueño con los medios de producción y los modos de distribución es especialmente preocupante: daría a Amazon más control sobre el intercambio de ideas que a cualquier otra compañía en la historia de los Estados Unidos. Incluso en la era del iPhone, los libros son centrales para la vida intelectual estadounidense, y quizá para la democracia. Y así la gran pregunta no es si Amazon hace daño a la industria editorial; sino si Amazon es malo para los libros.

Los invitamos a leer el artículo completo.


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.

O la importancia del aleteo de una mariposa para que dos personas se enamoren

El momento justo en el que surge el amor es incierto: un día, el amigo de años, el recién conocido, la que saludamos diariamente antes de ir al trabajo, la que está en el trabajo, el que vemos correr en el parque de lunes a viernes a las siete de la mañana, o la vecina de enfrente dejan de ser alguien más y se convierten en la persona que nos hace sonreír. Y entonces pasa. Nada vuelve a ser igual porque no podemos verla con los mismos ojos, ahora todo es perfecto: su forma de caminar, las pulseras que usa en las muñecas, la manera en que agarra el libro y el mismo libro.

Si bien nos va, somos correspondidos y nos embarcamos en un viaje, largo o corto, en el que olvidamos al mundo porque no hay más mundo que nosotros dos. Cuando todo termina, las sonrisas se van y nos quedamos con un gesto melancólico semejante al suspiro. El instructivo de los adioses resulta complicado y por mucho esfuerzo que haya de nuestra parte uno de los dos saldrá perdiendo.

Chico conoce chica de la dramaturga Adriana Pelusi y que actualmente se encuentra en cartelera en el foro Un teatro aborda estos temas con un sentido del humor singular y lleno de ironía que poco a poco comienza a ser el sello de esta escritora. La obra es una monografía de las relaciones amorosas: de los fracasos, el desencuentro, la ilusión y los nuevos intentos. De la búsqueda del amor ideal por parte de cuatro personajes: Jorge, el eterno estudiante treintañero que sigue viviendo en la casa de sus papás; Lucia, la muchacha histérica y llena de manías que se niega a tomar de la mano en público a su pareja; Sara la tímida maestra de Español y Alejandro, ese mejor amigo que nunca falta y que además está lleno de virtudes.

Con un ritmo ágil y escenas cortas, la autora pone en el escenario la dinámica del amor fallido y el destino, logrando momentos verdaderamente enternecedores, las elipsis temporales del texto delatan su oficio de guionista y amante del cine y se agradecen. La dirección a cargo de Javier Colinas, con trazos y escenografía sencillas, se queda corta en comparación con la obra —a la que se le pudo sacar muchísimo más jugo— y el excesivo uso de transiciones y puentes musicales llega a alentar momentos del texto que por su misma naturaleza requerían un ritmo diferente. Chico conoce Chica, obra que vio la luz en el desaparecido Trolebús escénico del Parque México en el 2013, tiene un regreso afortunado y conserva en su mayoría el mismo equipo creativo, salvo la incorporación de la actriz Elba Jiménez y Luis Arrieta.

Es una lástima que la falta de proyección de voz y la mala dicción de Sergio Belver coloque al espectador en el aprieto de “parar mucho la oreja” para no perderse partes de la historia. Por otro lado, destaca el trabajo actoral de Luis Arrieta que por medio de ligeros matices consigue impregnar a su personaje de un aire melancólico que encaja perfectamente con el humor de Pelusi y lo hace crecer. Chico conoce chica es una obra fresca y entrañable que viene a reafirmar la voz de Adriana Pelusi en los escenarios, quien con éxito presentó el año pasado su primera obra titulada Vacas, premio nacional de dramaturgia Emilio Carballido en el 2011.

Imprescindible en esta temporada de enamorados.

Chico conoce chica

Del 7 de febrero al 2 de marzo
Foro Un teatro
Nuevo León No.46. Col. Condesa
Viernes 21:00 hrs.
Sábados 19:00 y 21:00hrs
Domingo 18:00 hrs

Chico conoce chica.


Autores
Ciudad de México, 1980. Dramaturga. Autora de Aún no recuerdo su rostro (FETA 2014). Fue Becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas (2009-2011) y de Jóvenes Creadores, FONCA, (2008-2009). Participó en los talleres de The Royal Court of London y realizó una residencia en la misma institución en marzo del 2013. Su obra Anatomía de la Gastritis, traducida al francés por David Ferré, fue editada por la editorial Le Miroir. Ha publicado Editorial El Milagro; Los Textos de la Capilla, segunda generación; Tierra Adentro, Buena tinta y la revista Este País. Su guion Distancias Cortas fue publicado en co-edición con IMCINE y Editorial Buena tinta, en 2012.

El club de los desahuciados (Dallas Buyers Club, 2013), película que se estrenó este fin de semana en las salas de nuestro país, está basada en una historia real: la del electricista y a veces vaquero de rodeo, Ron Woodroof, un “white trash” racista y homofóbico, que lleva una vida de excesos, con mucho sexo, infaltables drogas (legales e ilegales) y, en lugar de rock and roll, música country. Al saberse infectado con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) dice que prefiere morir con las botas puestas a quedarse agonizando en la cama de un hospital. Los médicos sólo le dan 30 días de vida pero empeñado en buscar cualquier método alterno para vivir en realidad se vuelven en 7 años (finalmente murió en 1992).

En el hospital, Ron Woodroof  conoce a Rayon, un transexual que pronto se vuelve su “socio de negocios”, como él precisa, y con quien en efecto monta un club para personas desahuciadas por la pandemia del sida y que no tenían acceso a las primeras drogas que se esperaba que curaran la infección. Es el verano de 1985, en Dallas, Texas, es decir, los años más crudos de la pandemia: cuando los infectados eran tratados como apestados, cuando la gente moría como moscas por enfermedades oportunistas como neumonía o el sarcoma de Kaposi y cuya única medicina al alcance era el AZT, cuya efectividad duraba muy poco pues luego su alta toxicidad también contribuía a la muerte inminente. Una de las primeras muertes reconocidas públicamente por sida fue la del célebre actor Rock Hudson (actuó al lado de James Dean en Gigante), a quien se hace referencia al principio de El club de los desahuciados, pues murió en octubre de 1985.

El club de los desahuciados es protagonizada por el actor texano Matthew McConaughey (en el papel de Ron Woodroof), quien antes prácticamente sólo había hecho comedias románticas como Cómo perder a un hombre en diez días. Además para esta película tuvo que bajar bastantes kilos de peso, así que con la combinación del papel que interpreta y la baja de peso quiso demostrarle a Hollywood que sí sabe actuar. En el papel del transexual Rayon está el actor y cantante Jared Leto, quien también tuvo que bajar algunos kilos. Ambos ciertamente están muy bien en sus respectivos papeles de El club de los desahuciados. Y sobre todo los dos saben que esa combinación es algo que gusta mucho en la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood. No por otra cosa, con su característica ironía, John Waters (el director de la célebre Pink Flamingos) declaró alguna vez que “un gay que haga de un gay merece un premio, eso sí es valentía”, en cambio, todos los heteros “ya quieren hacer un papel gay que por el ‘arte’ besan a otro hombre”.

Así, McConaughey y Leto se suman la lista de actores en papeles catárticos o melodramáticos, o bien, actores heterosexuales que han hecho papeles de gays en algunas películas para granjearse un Oscar o al menos la nominación: para empezar, hay que recordar a Tom Hanks desgañitándose como Maria Callas en Philadelphia; a Hillary Swank en el papel de Teena Brandon (o Brandon Teena, como él habría preferido) en Los chicos no lloran; a Mario Lopez asumiendo el papel del clavadista Greg Louganis; a Javier Bardem personificando al escritor cubano Reinaldo Arenas en Antes que anochezca; a Charlize Theron en Monster; a Meryl Streep en Las horas; a Heath Ledger y Jake Gyllenhall en Brokeback Mountain; al gran Philip Seymour Hoffman, recién fallecido, en Capote, y en años más recientes a Sean Penn en Milk, a Colin Firth en Un hombre soltero (la película del diseñador de modas Tom Ford basada en la novela de Christopher Isherwood), y a Annette Bening y Julianne  Moore, la pareja de lesbianas en Los niños están bien.

Además, muchos de ellos han ganado importantes premios justo por esos papeles que interpretaron: Tom Hanks, Hillary Swank, Charlize Theron, Seymour Hoffman y Sean Penn recibieron el Oscar; otros han recibo nominaciones justo por esos papeles que les han dado mayor proyección a sus carreras, es el caso de Bardem, Heath Ledger y Annette Bening. Cualquiera pensaría que son muy osados, incluso valientes como dice Waters, al hacer esos papeles para que luego la gente no los encasille por esos trabajos. Tal vez McConaughey y Leto ganen en la próxima entrega de los Oscar (o sus carreras despeguen y los tomen en serio), pues llegan con el antecedente de haber ganado en las mismas categorías los Globos de Oro. Lo que sí me parecería demasiado es que El club de los desahuciados gane en la categoría de mejor película.

Sin embargo, cualquiera pensaría que por la apertura y por la salida casi masiva del clóset por parte de algunos actores lo normal sería que actores gays hicieran papeles de gays. Pero ha sucedido lo contrario: por ejemplo, Rupert Everett (el compañero de Madonna en Una pareja casi perfecta) se quejó de que Colin Firth fuera el protagonista de Un hombre soltero, cuando él, inglés como el personaje y abiertamente gay, bien hubiera podido hacerlo. ¿Habría algún actor gay o trans que hubiera quedado mejor en el papel de Ray que interpreta Jared Leto?


Autores
(Ciudad de México, 1981) es autor de La síntesis rara de un siglo loco publicado por el FETA.

El Instituto Nacional de Bellas Artes invita al ciclo “Mutaciones estéticas” en una nueva sesión de “Narrativa estadounidense actual”, donde se hablará acerca de la narrativa de los Estados Unidos y se pondrá en perspectiva la literatura en prosa de ese país, en esta ocasión con especial atención en el escritor David Foster Wallace.

La cita para esta actividad en la que se abordará la vida y obra del autor de La broma infinita (1996), es el  12 de febrero, a las 19:00 horas, en la Sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes, Ciudad de México, y se contará con la presencia del escritor y traductor Roberto Frías y el escritor y editor Guillermo Núñez Jáuregui.

 

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Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.