Cierto es que la industria de la música se concentra entre el Reino Unido y los Estados Unidos; ambas son industrias culturales muy poderosas que intentan acaparar tanto las expresiones más comerciales como la vanguardia de última generación.
La manera en que el gobierno de los Estados Unidos maneja todo tipo de cosas suele levantar muchísima polémica; en el ámbito de la cultura y los medios de comunicación no es la excepción, pero tampoco puede negarse que también establecen políticas de trabajo de largo plazo que entregan buenos dividendos.