Tierra Adentro

Crónicas Hidropónicas

Una vil cortina de humor para distraer a la opinión pública.

Este cuento está en venta.

El hecho de que los empleados de Subway se llamen «artistas del sándwich» me parecía hasta hace poco algo sumamente ridículo y pretencioso.

Estoy sentado en la terraza de una cafetería de Coyoacán escribiendo esto.

El abuelo Matías me heredó dos cosas: su carácter fuerte y decidido y un viejo relicario con la primera foto que tuvo de mi abuela.

Hace ya muchos años, en una tierra lejana, el reino del Norte y el reino del Sur se vieron envueltos en una cruenta guerra por el control de un territorio cuyo valor estratégico no se discutirá en este cuento, porque al final resultó ser un paraje pantanoso del que el vencedor del conflicto no se pudo deshacer ni en remate.

En estos tiempos aciagos, en los que la incertidumbre, la desconfianza, el hartazgo y el odio se han adueñado de México.

De qué me sirve quererte escuchar, de qué me sirve estar enamorado, si cuando marco a tu celular el saldo de mi amigo está siempre agotado.

Velasco, Kahlo, Tamayo, Rivera, Varo y Orozco son algunos de los nombres que nos hemos acostumbrado a escuchar y a relacionar con lo mejor y más destacado de la pintura y el muralismo mexicano del último siglo.