escribe narrativa, poesía y teatro. Su publicación más reciente es Estación Faulkner (AUIEO/CONACULTA: 2013). Actualmente imparte talleres de escritura creativa y es profesor de asignatura del ITESM Campus ciudad de México.
Tal vez lo único más difícil después de pedirle a un artista que en cada obra acometa una nueva búsqueda sea encontrar al artista que lo hace motu proprio.
Copland comenzó sus estudios de armonía por correspondencia a los diecisiete años de edad y después tomó clases con Rubin Goldmark, quien a su vez había estudiado con Robert Fuchs y Antonin Dvořák (por cierto que otro de los alumnos de Goldmark fue George Gershwin).
Mendelssohn añadió a su apellido el Bartholdy para diferenciarse de los judíos Mendelssohn una vez que su familia se convirtió al luteranismo (él tenía trece años de edad).
Louis-Hector Berlioz compuso su Sinfonía fantástica en 1830; se estrenó el 5 de diciembre de ese año en París, el director fue François-Antoine Habeneck y el propio Berlioz fue uno de los percusionistas.
En pocas ocasiones tenemos ejemplos tan claros del trabajo artístico de alguien para quien el reconocimiento y la “vida de artista” no significan gran cosa.