Bienaventurados aquellos que sin un centro
tienen esa forma rigurosa y modesta
de la cebolla, esa brillante redondez
y vigor para echar raíces,
aun, sin tierra para anclar.
Escucho la voz de la madre tierra / Ya kaybe sk’op jme’ kaxailtik
La he escuchado clara y alegre / Lek chican la ka’ay sok junax yo’tan
La escucho en el viento / Ya kay ta ik’
Que mece los árboles.