Capítulo 1
En el que la personalidad y nacionalidad de los personajes es revelada poco a poco
—¡Debemos aceptar, sin embargo, que la vida es buena! —dijo uno de los invitados, mientras mascaba una raíz azucarada de nenúfar apoyado en el brazo de su asiento de mármol.
A media noche, aterrado, débil y ponderando
extraños tomos de vetusto folclor olvidado—
se mecía mi cabeza, casi en siesta, cuando una aldabada
sonó, como de alguien llamando a la puerta de mi habitación.