En el libro, siempre a mitad de camino entre el producto cultural y el objeto mercantil, se entrecruzan las supersticiones del coleccionista, las necesidades del estudiante, los placeres del lector, los campos de batalla del editor y los procesos personales del escritor.
“Cualquier cosa, se sabe, aunque no dure para siempre
dura más que los hombres:
una camisa, unos lentes,
un viejo libro, una flor seca entre sus páginas.
Para mis estudiantes de UC Riverside
Te veo: nerviosa, güera con una larga trenza, caminando en fila detrás de los demás niños (me has confesado lo mal que te caen todos) hacia la biblioteca.