Tierra Adentro
Portada de "Sobre el sonido de un derrumbe", Patricia Martínez Pedreguera. Colección Tierra Adentro, FCE, 2024.
Portada de “Sobre el sonido de un derrumbe”, Patricia Martínez Pedreguera. Colección Tierra Adentro, FCE, 2024.

Dramatis personae

1.  Los personajes que aparecen en esta obra son parte de una familia. Si en los actores hay un aire de familia, muy bueno; si no parecen parte de la misma familia, bueno también, pero no tan bueno.

2.  Los personajes son siete: seis vivos, uno en cenizas.

a)  Sobre los personajes: la descripción de cada uno sale más adelante.

b)  Sobre las cenizas: las cenizas deben estar en escena, al centro del escenario o de la sala, y de preferencia que sean cenizas reales, de un humano verdadero. No hay que matar a nadie para ello.

3.  En esta historia también sale Dios. Pero este, por obvias razones, no lo puede interpretar ningún actor. Hará falta, quizá, un intermediario de Dios.

I. EL SONIDO DE UN DERRUMBE

Escuchas de repente el sonido de un derrumbe. Es junto a tu casa, te avisaron hace una semana.

Empieza con un trrr trrr trrr luego es un pumpumpumpumpumpumpumpum y luego tatatatatatatatatatatatatatatatata.

Y luego todo eso sin vocales.

Y luego viene una pausa.

Y cuando sientes que todo ha terminado, viene un sonido que es metálico, y también tierroso, y empieza a rechinar y el rechinido sube de volumen. Porque rechina concreto contra concreto, y lo que suena son los pedazos de lo que fue una casa, arrastrados por una máquina gigantesca y pesada.

Y luego hay otra pausa.

Y luego empiezan los martillos. No los ves, pero deben de ser unos mazos gigantes que golpean el piso sin piedad.

PUMMMMM

Silencio.

PUMMMMM

Silencio.

PUMMMMM

Silencio.

Este silencio dura un rato más.

La calma se alarga tanto, tanto.

Y entonces la máquina gigantesca y pesada arrastra una montaña de tierrapiedraladrillovarilla escombro.

Ymientrasarrastracadagramodetierraypedazodecasavibratodo:loscristalesloscableslosposteseltendederoelvasoconaguatusmanos.todoestátemblandomerotodosdicenqueesnormalqueasípasacuandohacendemoliciones.perotúdicessíperonoesnormalquemismanossudenasí.yyanotedicennadaporquesiteponesasíconlosderrumbesentoncesdeberíasdeirconunpsicólogoohacerejercicioomeditarporquelademoliciónnovaapararprontoydespuésdequecaigaesacasaconstruiránunedificioyestesonidoquetetaladrayteestremecevaestarcontigoparasiemprebuenoporcatorcemesessegúnafirmajonnathanelarquitectoytúdicesbuenoeseeselcostodelprogresoytetienesqueaguantar.

Alto. La demolición para, así pasa a ratos, a ratos para.

Subes al techo de tu casa y te asomas para ver el desastre de la demolición vecina. Y ves cómo las paredes, y lo que antes fue una casa, está en trozos de ladrillos y cuando ves los ladrillos así, aventados a uno y otro lado, piensas que así son las casas, lugares que parecen sólidos, pero que en realidad están hechos de polvo apilado.

antes del derrumbe hubo una casa

y en esa casa hubo un abuso.


II

¿Te acuerdas de cuando fuimos a Acapulco?

¿Quiénes?

Tú, yo, Emi y Víctor.

Eran chiquitos.

Fue antes de que naciera Cata.

Fue mucho antes, ¿no?

Víctor: ¿No iba también el abuelo?

Ah, sí, sí, también iba el abuelo.

Víctor: Fue esa vez.

Cata: ¿Qué vez?

Yo me veo horrenda en esas fotos.

No es cierto, Cecilia. Bueno, yo te veo bien.

Cata: ¿Y esas otras de cuándo son?

Son de tu cumpleaños, Cata.

Cuando cumpliste un año. ¿Ves? Te ves mejor de vestido.

Cata: ¿El de atrás quién es?

Mi papá. Todavía no estaba enfermo.

Cata: Pensé que era otro señor.

¡Mira esta otra foto!

Es de la fiesta de Cata, ¿no?

No digas tonterías, Fidel. Mira a Cata.

Ah sí, sí, ya caminaba.

Tendrías unos cuatro años. La sonrisota de siempre.

Esta foto me gusta.

Ahí están los tres.

Cata, Emi y Víctor.

¡Qué cara la de Víctor!

Medio jetón.

Y Emi, con su mirada.

Profunda.

Los obligaron a posar juntos.

No se ven cómodos.

Cata de un lado. Los primos del otro.

Cata: ¿Quién tomó esta foto?

Víctor: El abuelo.

Ay, mi papito lindo.

¿Te acuerdas del día que perdió la cámara?

Sí. Qué coraje. Nunca vimos ese rollo.

Era de las fotos de Acapulco, ¿no?

Yo creo, la verdad ya no me acuerdo.


III

En esta escena me gustaría ver un retrato familiar, es una ilusión que tengo.

El padre, Fidel

A los padres se les respeta, se les escucha.

A los padres se les da atención cuando la exigen. Pueden exigir atención para muchas cosas: para hablar de su infancia o de su aventura aquella vez que viajaron a la selva, o también cuando van a explicar una jugada de futbol, especialmente hay que escucharlos cuando explican la jugada de futbol.

Hay padres que no exigen atención, que no hacen de sus hijos un público cautivo. A esos padres fácilmente se les puede dejar de escuchar, incluso se les puede olvidar.

Pero el día que dejan de estar, ese día nos acordamos que ahí estaban y que también tenían cosas que contar.

A veces subestimamos el potencial de los padres. El potencial para hacer el bien o el potencial para hacer el mal.

La tía, Laura

A las tías se les quiere como madres, a menos que nos hayan herido. Entonces a las tías no se les quiere ni se habla de ellas.

Hay tías irrelevantes y tías fundamentales.

Hay tías valientes y tías que le temen a la oscuridad.

Hay tías que hablan mucho y siempre tienen una historia que contar. Hay tías que no hablan nada, que hablaron mucho hasta que un día decidieron dejar de hablar.

Hay tías que tienen miedo a recordar.

Sobre ello volveré después.

Algunas tías son madrinas de bautizo, eso es común.

Y se les dice madrinas en lugar de tías, eso es curioso.

La madre, Cecilia

A las madres se les debe la vida.

No tengo nada más que decir de mamá en este momento.

El primo, Víctor

Un camino de hormigas recorre el cuello.

Los primos a veces están y a veces no están.

Los primos se sienten como hermanos, pero en realidad no son hermanos, eso hay que recordarlo. Los primos son sujetos con los que a veces crecemos; con los que compartimos la mesa chica en la cocina, la sala de tele, los triciclos viejos que guarda la abuela. Con los primos compartimos historia, pero no la misma historia que compartimos con los hermanos. Con los primos compartimos nostalgias parecidas, y neurosis que sí son hermanas.

La hermana, Cata

A los hermanos hay que cuidarlos si son menores, y escucharlos si son mayores. Si son cuates, gemelos o siameses, no se les debe nada, solo lealtad.

Se sabe bien que la lealtad es importante entre hermanos, un hermano que traiciona a su hermano, no es buen hermano.

Hay hermanos que matan a sus hermanos, eso es solo un dato.

Sobre los juegos entre hermanos: con los hermanos se comienza a experimentar la crueldad, también el rechazo.

El primogénito, Emiliano

Primero de la estirpe, el primogénito es el primer hijo en orden de nacimiento, que no de importancia.

Para el primogénito fue creado el mundo, un tierno mundo se fabricó a su altura y tamaño, un mundo para ser tomado por sus manos.

Los sueños también fueron hechos a su medida, los sueños de los padres.

Y el primogénito debe estar a la altura de esos sueños. De no ser así, estamos ante otra suerte de traición.

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