Insistencias de Pegaso Zorokin: reeditando a Arana
en el manuscrito original se pasaba indiferentemente
Ricardo Piglia en diálogo con César Núñez
de lo que era el relato de la novela a recetas de cocina,
notas sobre la buena alimentación o el buen gobierno.
Es decir que era un texto que se ligaba a la experiencia del autor como ser vivo,
como escritor y como ciudadano
Reeditar tiene algo de invocación. La literatura surge cuando se explicita la distancia entre el lenguaje y el mundo: el niño que dice lobo para asustar a la aldea y no hay ninguno, la mujer que relata sus sueños al amanecer, quien elabora una visión sin evidencia. En ese espacio surgen los fantasmas y la magia. Aunque el juego del arte y la literatura sea sostener ese intersticio con mayor o menor separación, hay un vínculo vital con la escritura.
La reciente publicación del Fondo Editorial Tierra Adentro conjura espectros y celebra una vida. Meth-Z (FETA, 2024) es una novela escrita por Gerardo Arana (1987-2012) poco antes de su muerte. Es un libro fruto del delirio de escribir, de la potencia de vivir en un mundo con internet, con películas piratas, enamorado o con el corazón roto, de ser feliz con lxs amigues y existir en la sociedad técnica de los inventos y las drogas que nos permiten sentirlo todo.
Su argumento es irreverente y hermoso: Un mago llamado Pegaso Zorokin, quien además cambia de formas, inventa un invento para inventar inventos (una droga si somos sinceros) y con esta él y su novia, María Eugenia, entran en una serie de situaciones insólitas que escapan al sentido común, a la lógica de la mecánica newtoniana y a todo principio, salvo la relación que un ser humano en el siglo XXI entabla con las formas, las imágenes y el sentido de realidad tras el posmodernismo y la física cuántica. ¿Todo es posible? Pegaso Zorokin diría que por qué no.
Hasta el 5 de abril de 2023 había un bot en X del personaje Pegaso Zorokin que día a día reproducía la novela, mostrando que era una novela potencialmente infinita. En cinco años reprodujo 14 mil veces la novela utilizando los fragmentos aleatoriamente. Con esta nueva edición, Pegaso Zorokin volverá a circular como lenguaje en la mente de sus lectores.
El hilo que unifica la novela es más bien un plasma que ensambla la alucinación en potencia de escritura. El ritmo de la novela es el deseo de escribir una novela. Cuya formulación “entonces empecé la novela” agarra al lector en el anuncio de una novela por escribirse que se escribe mientras se anuncia. La fuerza metodológica del libro es su propio contenido. Como recuerda Horacio Warpola en el prólogo, Gerardo le decía: “—Warpola —me decía con las manos llenas de tinta—, si juntas todos tus cuentos y todos tus mails, eres un escritor. Si juntas todos tus cuentos y todos tus mails y le gustan a Herralde, eres un escritor de Anagrama”. La literatura es entonces acumulación de deseo de literatura.
Imagino a Gerardo Arana dentro del departamento que compartía con sus amigos poetas en el andador Jesús García, en Querétaro, frente a su computadora adjuntando sus escritos reunidos en un correo dirigido a varias editoriales y firmando: “Te envío el borrador, es lo más próximo a la versión original. Encontrarás faltas de ortografía letales. Tomen lo que quieran”. Un gesto de desprendimiento y confianza con el que abría el espacio a la contingencia. Los archivos adjuntos en aquel correo enviado en octubre de 2011 fueron lo que hoy se reeditó en versión definitiva y cerrada como Meth-Z: “Pegaso Zorokin”, “Met Zodiaco”, “Copy & [Hack]” y “Beatriz Destruída”.
Que esta novela vuelva a circular no es poca cosa. Tiene muchos años que la mera enunciación de Gerardo Arana, Pegaso Zorokin, Maria Eugenia o Copy and Hack al aire hace que se conglomeren los espectros. La historia de la repercusión de ese correo tiene una historia con final distendido. Este es uno: Algunos meses después, en enero de 2012, se comenzó a publicar por entregas la novela en la revista digital Radiador dirigida por Emmanuel Vizcaya y Daniel Malpica. Pero Gerardo Arana no llegó a ver su novela publicada en la revista, falleció después de la segunda entrega. El manuscrito ya lo tenían y terminaron de publicarlo el 19 de agosto de 2012. Fue en ese tiempo que creció la efervescencia por la novela y el autor. No solo era una novela genial, era un virus que entraba a la mente de toda una generación de lectores y escritores que comenzaban a hacer un campo social en internet a través de blogs y revistas. Fueron los años de La red de los poetas Salvajes, del K-Punk de Mark Fisher y el auge de la esfera pública virtual. La exaltación por la publicación mensual de Meth-Z se esperaba con ansias.
Un año después, Tierra Adentro publicó la novela de Gerardo Arana en versión impresa y, a los meses, se agotaron los ejemplares. Se volvió al mismo tiempo mito y hit. Se hablaba de ella pero nadie la podía conseguir. Por eso, que ahora vuelva a circular, es importante. Han pasado diez años desde su primera publicación y aún hay personas que van a preguntar por ella al FCE o a Educal. Que ahora exista de nuevo saciará a esos lectores salvajes, y a todos los nuevos, que encontrarán un mundo complejo.
Uno de los grandes aciertos de la reedición es la nueva portada. Se me había olvidado decir que Gerardo Arana también era Saúl Galo, un artista visual, de quien usaron un mural para la portada titulado La Muy Ilustre Magnificarum o Cartografía Mágica de Hermes imprescindible para todo brujo, shamán, nigromante o aprendiz de cualquiera de las anteriores; mapa que señala los caminos, peligros, maestros, cosas, espíritus y lugares esclarecidos por Saúl Galo, natural de estas tierras. La provocación es magnífica. Un libro que es un mapa.
La edición también va acompañada de un nuevo prólogo de Horacio Warpola, poeta y amigo de Gerardo Arana, quien contextualiza la creación de la obra y las mejoras técnicas de la nueva edición. Porque el autor escribió la novela en tiempo récord, según nos cuenta Warpola, con errores ortográficos letales. Como lo avisó él en aquel primer correo.
Aunque no solo eran errores ortográficos de un escritor acelerado o aceleracionista, era una poética contra las buenas costumbres, junto a lo mejor del creacionismo huidobriano. La desaparición del sentido por el mero lenguaje. Esta edición respeta el experimentalismo de una novela que en los juegos hipertextuales se autocrea y desaparece en un instante.
Me habría gustado que esta novela existiera “cuando era joven. Cuando creía. Cuando crecía. Cuando escribía”. Como dijo alguna vez Andrés Gaspar sobre la obra de Copy. Ahora aquí está. La máquina perfecta de creación literaria que conjuga sabiduría y delirio está aquí. Al alcance de tu mano. Ve por ella. Además de ser una novela hermosa, contiene todos los sueños del mundo.




