Como parte del programa cultural que ofrece el Teatro Casa de la Paz, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), se podrán encontrar diversas actividades teatrales, cinematográdicas y musicales para este fin semana.
TEATRO Malas Palabras
Escritura y dirección: Perla Szuchacher
Fecha: 19 de octubre
Horario: 13:00 hrs.
Lugar: Casa de las Bombras
Foro al aire libre
Dirección: Gregorio Torres Quintero y Prolongación
Quetzal sin número, Col. La Purísima
Delegación Iztapalapa, México, D.F.
Teléfono: 56141469
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PRESENCIA INBA Recitar de violín y piano
Interpretan: Rasma Lielmane y Manuel de la Flor
Fecha: 18 de octubre
Horario: 19:00 horas
Lugar: Casa del Tiempo
Dirección: Pedro Antonio de los Santos 84. Col. San Miguel Chapultepec,
Delegación Miguel Hidalgo, México, D.F.
Teléfono: 55156000
Entrada libre
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CINE Ciclo de cine iraní El ingrato
18 de octubre
Horario: 14:00 y 16:00 horas
Lugar: UAM-Unidad Iztapalapa
Teatro del Fuego Nuevo
Dirección: Avenida San Rafael Atlixco Núm. 186
Col. Vicentina
Teléfono: 58044822
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Teatro Casa de la Paz
Cozumel No. 33 Col. Roma. Entre Durango y Sinaloa. A dos cuadras del metro Sevilla
52 86 53 15 tdelapaz@correo.uam.mx
Entrada general: $150
Alumnos, profesores y adultos mayores: $75
Cartel Teatro Casa de la Paz UAM
Cervantino. Poetas Uruguayos. Fotografía de Amaranta Caballero
Uruguay, aparece en los registros como el segundo país en el territorio más pequeño en Sudamérica. El Festival Internacional Cervantino lo ha convocado como país invitado a sus celebraciones durante la presente emisión y, por supuesto, la literatura ha estado presente.
El lunes 14 de octubre los poetas Paola Gallo, Saúl Ibargoyen y Víctor Sosa (1956) comentaron sobre el panorama de la literatura uruguaya. Gallo (1980) dio lectura a un ensayo breve con el tema del erotismo en relación a la obra de cuatro grandes mujeres en la historia de la poesía latinoamericana. Con un texto titulado: “Delmira, Juana, Idea, Marosa: gen de la oscura carne” -título en relación a la idea de que “Montevideo es un lugar habitado por gente oscura.”-, Paola Gallo presentó los poemas en las voces de las cuatro grandes poetas y comentó también de las intensidades subjetivas y personales con las cuales se ha registrado en la historia el paso de esas vidas.
El poeta Saúl Ibargoyen (1930) por su parte, leyó algunos de sus poemas, “cambalacheando” entre un libro y otro, leyendo al ritmo del texto seleccionado. Obsequió al público con temas variados y los versos del poeta –ya nacionalizado mexicano- resonaron en la sala del Teatro de Cámara de la División de Derecho, Política y Gobierno de la Universidad de Guanajuato.
Víctor Sosa, comenzó su ensayo mencionando el libro Los Raros, escrito por Rubén Darío, donde entre varios autores menciona al Conde de Lautréamont. De ahí el pie para decir luego: “La poesía uruguaya nació en París en 1870.” Fecha de muerte del célebre autor de “Los cantos de Maldoror”, nacido de padres franceses en tierras uruguayas.
La secuencia de Sosa en la travesía poética amplió el universo de poetas y literatos, y cerró una conferencia donde los registros poéticos de las voces uruguayas hicieron que las distancias geográficas y temporales se disolvieran. Al día siguiente, Paola Gallo y Víctor Sosa realizaron una lectura de su obra. La descarga de lenguaje, el ritmo y la astucia de las palabras, el neobarroco uruguayo en la voz de sus poetas, inundaron la sala, -para luego, a manera de serpiente- bajar por los escalones de la gran escalinata del edificio universitario y confundirse entre túneles, ruidos, gente.
Dejo por aquí algunos de sus poemas:
Huelo a “Ámbar Paréntesis”
Siniestro delirio amor a una sombra.La sombra no muere.Alejandra Pizarnick
La sed y la seducciónhablan un mismo idioma, olor a flores frescasa lo lejos,a especias en el pelo.
Te detuvo el despertar de un sueño pastoso.Acuática Ofelia, vibración untándoteconspicua en muchedumbre de huesos.
Este poema es el viento que llega para ventilar los encierros,“ala de pájaro cobarde”, así te llamas, te llamo herida, letanía.
Cuando asomaste se sostuvo el mundo,Desfondada floración sin luz:
no hay más sed.Aunque te piense cíclica,ya no te espero.
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EL BESO
Detrás del áspero higoDormitan sonrisas milagrosas:oleaje de escamas amarillas, camuflaje de hadasen el bosque sórdido.
Tengo un camino follaje por el rostrogusano de tersa pelusa albina rastrea sigilosoen sedoso cosquilleo dolores de antaño.En vertical vértigo refulgendescargas eléctricas:mapa de círculos concéntricos, apenas enigma.
Como en el cuadro de Klimt…Extraña cercanía, dos.Palabras con cuchillos.
Paola Gallo, en Alimaña, 2011.
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MOMIAS DE GUANAJUATO
Negruras del ocreamarillos vencidos conteniéndoseen armarios de vidrio o cristaldonde permanece la inmedible corrupción.Pórticos desdentadosgargantas desoladas por la sedelaborados excrementos de insectosgrase cocinada hervida replegándosesedas polvorientas algodones polvososterciopelos en polvosales incolorassílices cortantestonos de piedraen las plenitudes elegidas por la carnehondones de jugos oscuros diluyéndosepelos de amor clavadosen columnas y pozos baldíosmuslos corrugados a fuegoojos caídos al pie de un zapatouna muñeca en brazosde un ángel reseco flaco podridouñas ensartándose en ramas endurecidaspliegues de pieles desplegadasombligos de materia insondableórbitas de abismocarteles de inútil tinta memoriosaen señalación de fechas y apellidos.Nadie es fantasma aquítodos te viven y te habitanpanteón de guanajuato:nadie renuncia a su hueso rajadoni a sus coágulos de arenani a su bigote implumeni al feto en la barriga huecani al diente corroído y feroz.
Fuera de tilos gorriones almuerzan estiércollas golondrinas deshacenel olor de la luzy arden los zanatesnegramenteen el cielo desgonzado y total.
Saúl Ibargoyen
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YO ERA EL QUE QUERÍA, YO
el que no quería, yo era –decía San Agustína mediados de agosto de 386, y antesdecía –y dice: ¿De dónde provieneese monstruo prodigio? Y ¿cuál essu causa? Entre el querer y el no quererse erige el ser, cambiante (combado)en el combate de la voluntad forjado.O, en otros términos: Si te quieres matar.¿porqué no te quieres matar? –decíael monstruoso prodigio de Pessoa.La voluntad no basta, basta es la voluntadcuando la gracia no llega, cuando en el centrode la llama no reposa el ardor, cuandoel Fénix no inflama el plumaje en su fuego.Mientras tanto, no mientas: arde,abrasa el misterio de querer.
Cualquiera supondría que una nueva edición de la lírica personal de sor Juana Inés de la Cruz (el primero de los cuatro tomos de sus obras), editada y anotada por el eminente sorjuanista Antonio Alatorre, tendría todo para ser un suceso editorial. Por razones que sospecho, y que expondré más adelante, no fue así. A la muerte de Alatorre, el Fondo de Cultura Económica envió un comunicado en el que, luego de lamentar el fallecimiento del filólogo y autor de esa casa editorial, decía que había preparado una nueva edición de la poesía no religiosa de la monja jerónima. Solicité entonces un ejemplar al departamento de prensa del FCE y lo que me enviaron fue la edición del Sueño, hecha por Alatorre, y la de las Soledades, de Góngora, a su vez hecha por Antonio Carreira, también de 2009. Pensé que me había confundido –o leído mal el comunicado– y me quedé conforme, hasta que la generosidad de Miguel Ventura me sacó de mi error y me dio un ejemplar de la Lírica personal editada por Alatorre.
Casi sesenta años después de la edición preparada por el padre Alfonso Méndez Plancarte, se hacía necesaria una edición actualizada de la poesía de sor Juana, luego de cientos de investigaciones que descubrieron falsas atribuciones e incluso inéditos (la “Carta al padre Núñez” se descubrió en 1981, luego Alatorre encontró un soneto jocoso e incluye uno más encontrado en el “Manuscrito Moñino”). Y así como en su momento Méndez Plancarte era el único preparado para hacer esa edición, ahora, dentro de esa abundante fauna de sorjuanistas, ese hombre sólo podía ser Alatorre, puntual lector de toda la poesía de los Siglos de Oro: por un comentario que hace en su presentación puede deducirse que es algo que él esperaba hacer: “finalmente, ha tenido a bien [el FCE] encomendarme a mí la elaboración de esa edición conmemorativa”. Eso finalmente se cumplió hace poco más de cuatro años, ¿por qué, entonces, varios vinimos a enterarnos de la edición hasta la muerte del propio Alatorre, un año después?
Las razones para dar una respuesta, creo, son varias. En una nota innecesaria de presentación, los editores dicen que “se respeta escrupulosamente el orden” de la edición anterior misma que “seguirá teniendo su utilidad”, adjudicándole a Alatorre esas palabras que nunca dice en ninguna parte del libro. Alatorre lo confirma: “tuve que acatar la obligación que se me impuso de respetar el orden en que Méndez Plancarte dispuso las distintas poesías, desde el núm. 1 hasta el 216.” De allí que no lo hayan dejado, como él quería, poner en un mismo apartado las composiciones amorosas dedicadas a la Condesa de Paredes y en otro los Enigmas a la Casa del Placer. Tampoco lo dejaron quitar algunos epígrafes que vienen desde la Inundación castálida (el primero de los tres tomos de las primeras obras de sor Juana, publicado en España en 1689), pues no sólo son un estorbo para la lectura sino que en algunos casos desvirtúan la intención de un poema, pero sí omitió las partes en que Méndez Plancarte dividía los poemas (liras, sonetos, endechas, etcétera… a su vez divididos en filosófico-morales, satíricos, burlescos, amorosos…) para que se pudiera leer la poesía seguida y en su conjunto, además corrigió errores y erratas de la edición anterior (algunas muy serias, como lo hace notar Alatorre) y la anotó minuciosamente. Todos esos cambios hablan de lo radical que era Alatorre en sus propuestas, mismas que debieron espantar a los editores que sólo imprimieron ¡mil ejemplares! No conforme con todos esos cambios, escribe Alatorre que su edición “habría sido más distinta de lo que es”.
Al contrario de Francisco de las Heras (editor de la Inundación castálida), quien se apresuró a poner una aclaración en la que decía que los de sor Juana eran versos de amor “decorosos”, y de Méndez Plancarte, quien a veces se dejó guiar más por su pudibundez y otras por su religiosidad, Alatorre hace interpretaciones más ajustadas a la realidad, no teme anotar los pasos del amor de la monja por la condesa, sin ningún tapujo y, sobre todo, encuentra referencias y el diálogo que ella quería mantener con sus contemporáneos. Otro de los cambios más evidentes es que, mientras Méndez Plancarte divide el Sueño en estrofas, Alatorre lo pone todo seguido pues, dice, es una silva, “metro que es la negación misma de toda partición estrófica”. Como crítico honesto, reconoce que alguna de sus teorías no resultaron ciertas, en particular la referente al título Inundación castálida que él suponía que no le había agradado a sor Juana.
Abundan las ediciones de las obras de sor Juana, pero esta edición muestra una nueva sor Juana, más cercana a los lectores de hoy, algo que Alatorre siempre se propuso hacer al estudiarla: acercarla al mundo quitándole los espesos velos hagiográficos con que la envuelven muchos sorjuanistas (empezando por Paz), para ser leída como se lee cualquier libro y no sólo tenerla como una obra de consulta. Alatorre sabía que en los lectores de sor Juana reside la importancia de su obra.
En 1986 nació un espacio artístico en la ciudad de México: La Quiñonera. Lugar emblemático durante una época en la que no sólo la capital, sino el resto del país sufría una serie de cambios y la reestructuración en su quehacer cotidiano, la organización social y las nuevas expresiones civiles y artísticas. Los cambios políticos y sociales evidentes en aquellos años determinaron el quehacer de este espacio creativo. En propias palabras de la comunidad de La Quiñonera, se ubica “como un eslabón de dos eras”, mitad de década y finales de los ochenta, años en los cuales las transformaciones económicas y políticas definieron la producción y composición de la creación.
Músicos, cineastas, teatreros, actores, escritores, artistas plásticos, galeros, críticos, curad ores, artistas de avanzada,etc., han formado parte del espíritu de La Quiñonera.
Su objetivo es la coyuntura y la actualización de nombres y grupos de artistas que han compartido este espacio como una experiencia vital.
En 2010 La Quiñonera se constituyó legalmente en una Asociación Civil, la cual mantiene y desarrolla la premisa de “reconocer el cambio; limpiar y sanar el concepto de poder y dominio como modelo civilizatorio; y aceptar la muerte.”
En esta ocasión, este espacio presenta el sábado 26 de octubre de 2013, a la 1:00 pm la exposición LaboratorioLa Quiñonera 2013. El Extraño Familiar. Dicho trabajo es la presentación del resultado de diez jóvenes artistas, de entre 20 y 30 años de edad, que formaron parte del primer Laboratorio La Quiñonera y en el que desarrollaron de manera teórico-práctico sus proyectos artísticos.
Dirección: Santa Cruz # 111, Pueblo de la Calendaria,
Durango, Dgo. 17 de octubre de 2013. Crápula, de Evodio Escalante, se presentó ayer en La Casa del Poeta, en la ciudad de México, pero hay que aclarar que el libro (editado por La Otra) antes circuló en Durango, la tierra de este autor al que tantas ganas tenía de conocer, sin imaginarme que de un momento a otro estaríamos en una mesa del Sanborn’s localizado en una esquina mítica de la ciudad, Juárez y 20 de Noviembre, donde se dice que alguien encontró un tesoro al restaurar este viejo edificio que fue el Café Posada Durán, barecito donde se aparecía uno que otro fantasma, incluyendo el mesero que emergía de las sombras para atender al grupo de viejillos que se juntaban a tomar café, aparte de la típica mesa de bohemios-intelectuales-gays y la llegada ocasional del grupo de jóvenes del Club Rotarios, que algunas veces sesionaban aquí.
Para Evodio aquella época representa ciertas dificultades; por eso se fue a México, y de esto nos habla aquí una mañana tranquila, añísimos después de su partida:
-No es que me haya peleado con Durango, pero he procurado casi no venir durante mucho tiempo ya que de pronto me siento como un extranjero: no encuentro a los amigos de antaño y otras personas ya han muerto, pero gracias al paso del tiempo estoy con ánimo conciliatorio, y me he sentido muy bien; además, la ciudad está mucho más bonita, y venir a leer tres o cuatro poemas es muy agradable; sentí que fueron escuchados, que tuvieron cierto impacto, para bien o para mal, porque tampoco soy un cultivador de la belleza per se. Admiro a los grandes poetas del esteticismo, a los poetas simbolistas, ¡Rilke, qué maravilla de poesía!, pero yo trato de escribir una poesía más terrena y más obscena, en cierto sentido, sin renunciar a los momentos de ligereza, al aspecto sublime de la poesía.
Así me gusta, bien francote, como dirían aquí. Evodio cuenta que en su adolescencia leyó a Antonio Plaza, uno de los poetas mexicanos más populares que, como tantos, se inspiró alguna vez en una ramera; él se plantó también frente a esa figura que “no tiene cara ni nombre”, y escribió “A una puta”.
Puta gloriosa, así te llaman todosPorque levantas vergas percudidasY bastan cuatro o cinco sacudidasPara que hagas felices a los beodos.
Es el primer cuarteto, nada más; lo dejamos aquí para hablar de “Trepadora”. El poeta dice:
-No sé cómo lo capte el lector, pero para mí es un poema escrito en un momento de deslumbramiento amoroso: una mujer se te trepa a la cabeza; incluso hay una melodía norteamericana que habla de eso. Es una enredadera que me tapa los ojos, pero en lugar de quedar ciego, veo mucho mejor; es la moraleja del texto, y aunque no pretende ser un haikú tiene algo del espíritu del haikú: tres líneas y una imagen: La enredadera de mil hojas/ Me ha cubierto los ojos/ Ahora veo con mil ojos.
Bromeamos acerca de que la puta y la enamorada acaso pueden ser la misma mujer y él se ríe, entre un trago de café y otro.
La idea del fulgor del amor, viéndolo así, y otros poemas hacen pensar que se trata de un libro confesional, ¿es así?
-Sí, es confesional, pero a mi hija, que ya tiene veintitantos años y es una profesional, cuando le dediqué el libro, puse: “Querida hija Ana Laura, no vayas a pensar que todo es estrictamente autobiográfico: es un yo imaginario”. No soy exactamente yo quien habla del impulso sexual ni del registro de la decadencia física, lo que se llama decrepitud; no me siento decrépito pero el tema es inevitable, por eso escribo: “Me tiemblan las rodillas cuando camino, quiero ver y ya veo borroso, lo único que me mantiene vivo eres tú, tesoro de 20 años”. Estoy imaginando algo que vendrá o que puede venir (risas).
El lector también entenderá que no es un poemario autobiográfico, pero sí quedan manifiestos estados de ánimo muy vívidos, como en “Noche de taquicardia”, que hace pensar en…
–Angustia, o la idea de suicidio, y yo nunca he pensado que me voy a suicidar, pero de todos modos sabe uno que esa es una posibilidad, y si te hartas de vivir, pues ya: ahí muere.
Es válido, ¿verdad?
-Yo creo que sí.
En su poema “Ciudad de México” dice: Aquí quiero la muerte. ¿Cuándo lo escribió? Díganoslo para desgranar su sentir hacia la ciudad que lo acogió hace 40 años.
-Este poema es muy reciente, es de los últimos que escribí al cerrar este volumen, y surgió teniendo en mente un famoso poema de José Emilio Pacheco, que en este momento no recuerdo cómo se llama; creo que “Mi país”, dice algo así como: no amo a mi país, pero daría la vida por dos o tres ríos… Lo recordaba más largo de lo que en realidad es, y por asociación me pregunté por qué no escribir sobre mi sensación de la Ciudad de México, hacer una especie de estampa, y es un poco fuerte porque digo que es una ciudad asquerosa, pretenciosa, de falsos monumentos, producto de un choque cultural muy terrible entre los españoles y los indígenas, pero a pesar de todo aquí me quiero morir.
Hasta 1973 había vivido en Durango, su tierra, natal, ¿cierto?
-Sí, y aquí había terminado la carrera de abogado, por cierto, pero mis medios de subsistencia eran muy escasos, ya me había casado y tenía un par de hijos, y sentía, a lo mejor por paranoias personales, que las puertas que había tocado no se me habían abierto, así que tenía que buscar otro panorama. Y siento que fue una decisión afortunada ir al D.F. a buscar trabajo, pues en efecto, logré acomodarme y hacer una carrera de tipo profesional porque me dediqué a enseñar literatura mexicana del siglo XX a los alumnos de la Universidad Metropolitana, así que adquirí el estatus de profesor con un nombramiento de tiempo completo, cosa que aquí no tenía, yo aquí daba clasecitas sueltas en la prepa diurna y en la prepa nocturna, ni siquiera un medio tiempo, y eso no me daba para sobrevivir.
¿Y no le pesa, de alguna manera, lanzar un libro de poemas siendo crítico literario?
-Siento que hay un problema porque la profesión de crítico es muy ingrata; te ganas enemigos constantemente en la medida de que haces juicios que no son del todo favorables, pues el autor siempre espera que digas que es un genio; no he abandonado la profesión de crítico, aunque la ejerzo a veces esporádicamente, y claro, eso crea un nivel de expectativas difícil. Recuerda el viejo refrán bíblico: “Con la vara que midas, serás medido”, y bueno, si me he puesto muy exigente y he acusado de plagio a determinado autor, a ver qué hacen con mi libro cuando llegue a caer en sus manos, si es que cae. A lo mejor de antemano lo ven con malicia, indagando de qué pie cojea este crítico tan exigente; a ver si respondo con mi trabajo creativo al nivel de exigencia que pido a los demás. Sí me da un cierto cuidado eso: pueden decir que soy un mal poeta y burlarse de mí, sí, pero tampoco me preocupa mucho, vamos, al mismo tiempo me siento contento. Es una propuesta, y creo que puede resistir los vientos de la crítica. Me hago esa ilusión. Vamos a ver qué sucede.
Claro que sí, en esta línea de la franqueza es difícil sostenerse firme, a ver quién cae primero.
El Man Booker es el premio de mayor prestigio en la Mancomunidad de Naciones y año con año este prestigio se ha elevado con la innegable calidad de los trabajos que obtienen una mención como finalistas o ganadores. Este año Eleanor Catton ha obtenido el galardón con su segunda novela The Luminaries. A sus 28 años de edad, Catton es la autora más joven en llevarse este reconocimiento, que incluye un premio en metálico por £50,000.
Según la reseña del altamente recomendable blog literario The Millions:
Desde Isla Sur en Nueva Zelanda, The Luminaries deja claro que la autora tiene control del mundo en la punta de los dedos. Su linaje literario viene menos de su tierra y más de los gigantes decimonónicos de Gran Bretaña y Estados Unidos. Catton merece esa compañía. Con guiños a Melville, supo capturar al capitán atormentado y al “Chinaman” obsesionado con la venganza. Con tantos personajes que usan identidades falsas y tratan de engañarse los unos a los otros en la fiebre del oro neozelandesa, Catton también ha logrado excavar los bajos fondos de la envidia y la pobreza de su amado Dickens. Como George Eliot, Catton ve más allá del estereotipo de la prostituta y el traficante de opio y nos obliga a cuestionarnos dónde se encuentra la verdadera moralidad. Al llegar al final de la novela, cada presentación inicial de un personaje se ha desestabilizado. Catton le enseña al lector a no juzgar un libro por su portada.
El próximo año los escritores norteamericanos podrán por primera vez ser elegibles para este premio, lo cual ha desatado enorme polémica en el mundo de habla inglesa. No tenemos información sobre si The Luminaries de Eleanor Catton será traducida al español.
La cumbia constituye un patrimonio cultural de América Latina. Prácticamente en cada país encontramos una expresión que se adapta a las particularidades de los pueblos. Ha sobrevivido en el imaginario popular sin necesitar del apoyo de los grandes consorcios de la industria del espectáculo.
En torno a esta idea han coincidido creadores como Bomba Estéreo, el Instituto Mexicano del Sonido y los miembros de Zizek Urban Beats, quienes desde Argentina han apostado con un entrecruzamiento con la electrónica. Estamos hablando de jóvenes músicos que abrevan de la tradición desde una perspectiva futurista. Así lo ha hecho también el colombiano Mario Galeano, responsable de proyectos como Frente Cumbiero y Ondatrópica. El también catedrático, en una reciente entrevista con el Diario El país, precisa al respecto: “Si bien la cumbia ayudó a desbaratar el cliché latino impuesto por la salsa y el merengue alrededor del mundo, su proyección aún depende de los validadores internacionales. Eso es muy típico de nosotros. Tenemos la materia prima, pero hasta que no venga un gringo a decirnos que esto está bien, nadie le da atención”.
Traigo a colación este asunto al momento de abordar Viene de mi (Zzk Records, 2013), el debut de una argentina que hace confluir los recursos de la música electrónica para abordar cumbias, pero también chamamés —otra expresión regional—. Estamos ante un disco provocador, ya que todavía existe un sector reticente a apreciar en su justo valor este tipo de combinaciones. Hay tradicionalistas que se apegan a un inmovilismo y seguidores de lo contemporáneo que descalifican a priori la riqueza del folklore y el legado étnico.
Vivimos en una época que ha posibilitado el encuentro de estéticas y tradiciones. Algo que en La Yegros es evidente desde el sencillo que titula y abre el álbum. “Yo no bailo la cumbia, abandono el suelo y me entrego al aire que vas dejando, yo me convierto en tu deseo”. Hay en su canto la cadencia y soltura de la poesía lírica aunado al refinamiento de las bases y secuencias programadas.
La primera vertiente le viene desde la cuna. Sus padres —misioneros— la criaron escuchando cumbias y chamamés; desde niña decidió que tenía que estar cerca del mundo del arte y tras un primer intento como cantante, calificó para integrarse a la afamada compañía de artes escénicas De La Guarda, que monta espectáculos en los que la música y la danza alternan con la acrobacia; Mariana Yegros debutó durante 1998 en la puesta llamada Doma, ante 15.000 personas.
Tras un proceso de afirmación de identidad e intereses, dejó los teatros para reemprender su carrera musical. Al tiempo que establecía una relación sentimental con el músico Gaby Kerpel, conocido como King Coya, y también interesado en el desarrollo de la cumbia digital. Ambos formaron parte primero de The Martinas y luego del grupo Terraplén, que llegara a grabar un disco con el productor Gustavo Santaolalla.
Este cúmulo de experiencias, así como un amplio abanico de influencias que van desde Bjork a Toto La Momposina, de Café Tacuba a Petrona Martínez, le permitió definir el rumbo de un primer disco muy cohesionado y lleno de aristas interesantes.
Convocó a Kerpel (pese a que ya no eran pareja) y al compositor Daniel Martin (para que la ayudara especialmente con las letras). El tándem obtuvo canciones apasionadas, interpretadas con equilibrio y que no dejan de poseer cierta espiritualidad silvestre. Al momento de establecer similitudes pues hay que señalar a los últimos temas de Bomba estéreo y ciertos ecos de La Mala Rodríguez y Anita Tijoux, cuando se acerca al rapeo.
Viene de mi es disco que ha tardado cuatro años en concluirse —se nota que no hay apresuramiento alguno—, fueron sumando colaboradores para potenciar las canciones. Por ejemplo, en “Iluminada” aparece el cantante español “Gato” Muñoz para acercarse al hip hop al estilo Calle 13 y hacer una pieza que apela a la igualdad: “Iluminada al borde de un mundo tan chico, tu color, tu barrio a mí me da lo mismo”.
El álbum ha tenido buena aceptación en Francia, Alemania y España, y ahora comienza a difundirse por América del norte. De golpe el folklore de la de la provincia de Misiones (entre Brasil y Paraguay), lugar de origen de sus padres, se convierte en un chamamé electrónico en “El bendito” (en la que aparece Martin), se trata de una evocación infantil y una alusión al pueblo guaraní.
Hacía la parte final nos reserva su único cover que proviene de un grupo boliviano llamado Norte Potosí. En “Ya no llores” aparece Miss Bolivia, el alter ego de Paz Ferreira, otra figura emergente que entrevera géneros y que sostiene una lucha permanente en contra de la discriminación de los indígenas. A dueto retoman imágenes surgidas de esas afluentes autóctonas: “Eres una flor deshojada… Hoy cosechas lo que sembraste, ya no llores, estas perdida”.
La Yegros ha sabido aprovechar su naturaleza trotamundos (vivió en Nueva York y Barcelona), conoce de los ritmos tradicionales de la selva del nordeste de Argentina, aunque tampoco le son extrañas las propuestas más actuales. Basta dejarse llevar por el frenesí percusivo de un tema como “Solo”, en donde el dance hall encuentra a lo tribal.
Viene de mi es un disco en el que la música latinoamericana se oxigena, se plantea un futuro lleno de posibilidades al tiempo que presume raíces profundas y sólidas. El futuro estará lleno de cumbias futuristas o no será.
IX Encuentro Nacional de Ensayistas de Tierra Adentro del 23 al 25 de octubre
El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través de la Dirección General de Publicaciones y su Programa Cultural Tierra Adentro, y el Instituto Cultural de Aguascalientes, a través del Centro de Investigación y Estudios Literarios de Aguascalientes “Fraguas”, tiene el honor de invitar al público interesado a las diversas mesas de trabajo que integran el IX Encuentro Nacional de Ensayistas de Tierra Adentro que se realizará del 23 al 25 de octubre en Aguascalientes, Aguasclientes.
El Encuentro Nacional de Ensayistas tiene el objetivo de impulsar a los escritores jóvenes de toda la República para dar continuidad a su labor como creadores literarios, y de esta manera consolidar las voces dedicadas al ensayo. Aguascalientes es sede, por primera vez, de este Encuentro, en el que la literatura es pensada y vista por los autores contemporáneos, siempre asumiendo riesgos y aportando valor a la cultura nacional.