Tierra Adentro
Pajarito. Fotografía: Amaranta Caballero Prado

NOCHEBUENAS

Se ha preguntado usted a bocajarro:
¿hormonas? ¿cambios corporales?
¿malos hábitos anquilosados? ¿miedo? ¿cierre de año?

Estar sentada todo el tiempo no ayuda.
Usted necesita tomar agua, comer plátanos y nueces.
Muévase.

El domingo está bien. Hay diez macetas con nochebuenas
sin respuesta ninguna. Les oigo entre lo rojo canturrear:
“Navidad, Navidad…”

 

La hoja en blanco. El silencio de la página. La pausa o la pauta.  El Aire. Llega de repente el sonido de un tren a lo lejos, como llega de repente el cierre de año. ¿Funciona para algo hacer el recuento? ¿Ver nuestras mejores fotos? ¿Volver a lo escrito para saber si la fecha de caducidad se ha pasado o si el texto sigue vigente? Ha manera de pájara-pausa-pauta (el instante en que un pájaro se sostiene en un cable y luego se va) aquí algunos de las líneas, frases, poemas o párrafos que durante estos meses pasaron en parvada pero me siguen cantando al oído:

 

#1

Todas las ciudades se transforman, cambian, permutan. Quizá la diferencia particular en las ciudades de la frontera norte de México en cuanto a la forma de la experiencia vital, posiblemente responde a la velocidad con la que estos cambios pueden observarse. La velocidad en sus procesos de identidad/es. La velocidad en las dinámicas de un contexto social en el cual problemáticas altamente conflictivas: hacinamientos urbanos, feminicidios, tráfico de drogas, violencia, problemas migratorios, prostitución, maquiladoras, muerte, comunidades indígenas desplazadas o en vías de extinción, van de la mano a un escenario donde es fácil observar el nacimiento y desarrollo de una cultura intensa, energética y rica en sus diferentes manifestaciones: literaria, musical, cinematográfica, performática, gráfica, dancística, gastronómica y tecnológica.

 

#2

7. ¿La diferencia entre lo siniestro y lo ridículo?

“Una reacción corporal hace la diferencia.”

 

#3

No finjamos demencia, en la escritura como en la vida, no es fácil arriesgar. Arriesgar en la poesía como un registro de existencia, atiende a los paisajes del haikú pero sin sus limitaciones en la forma, (Binôme, dix it). Particularmente me gusta leer la escritura que, siendo honesta, no necesita de altavoces, gritos, piruetas o faramallas. En ningún momento tampoco necesita que adjudiquen sobre ella el verbo “fluir”.

 

#4

Tijuana, again, ha despertado. Lo escribo celebrante, contenta. Siendo partícipe-artífice de esta época jovial. En el transcurso de doce años (que en realidad son pocos), he tenido la experiencia de vivir en esta ciudad algunas etapas urbano-sociales que aluden a contrastes específicos, fácilmente observables. Cómo olvidar las nubes negras de ceniza sobre el año 2003, o los secuestros pandecadadía en 2006, o las balaceras adentro de restaurantes, hospitales y guarderías en 2007. Puntos más, puntos menos, pero siempre “Leyenda negra”, full time. Claro, no dejo de lado la subjetividad de mis aportes. Visión personal; sin embargo, estos registros dan pie para celebrar —en este momento— las intensidades con las que una ciudad tan controversial, tan fatal y geográficamente trazada — con andrógina andréica falla—, denostada y por lo mismo, envidiada también, convive y hecha mano de su multiversatilidad y posibilidades para provocar y consecuentemente crear, construir cultura: Inmoral mito. Tijuana multiplicada no dividida. Amalgamadoramente Tijuana.

 

*

Algunos meses después del 11 de septiembre de 2001, desolación, abandono, silencio fueron el único turismo local y extranjero que poco a poco habitó las calles. El turismo norteamericano de antaño tuvo que acatar las nuevas reglas y leyes de su país, que triplicó requisitos de salida y entrada tanto a sus ciudadanos como a visitantes. Durante los años 2007 y 2008 las guerras del narco, el pleito de plazas territoriales y el miedo fungieron como actores principales en el cotidiano de la ciudad. La gente prefería la seguridad de las casas, el salir y volver rápido de trabajos, escuelas, negocios. Parecía Tijuana en muchas áreas y recovecos la proyección de una película de Troma Entertainment, donde luego de una devastadora masacre, la ciudad en ruinas, apenas murmuraba.

#5

El objetivo de transcribir estas palabras es un agradecimiento. Un guiño de amistad hacia una persona que de múltiples maneras, desde sus ideas y sensibilidades participó cotidianamente en una comunidad cultural, en una ciudad tan ruda como amable y generosa: Tijuana. Esta ciudad o experiencia colectiva construida por muchas personas –tijuanenses o no– que desde sus posibilidades, contribuyen de manera directa e incidente en la transformación cultural de la que muchos somos partícipes.

 

#6

“Poesía es la recreación de todos los sucesos diarios,  es abrir un camino neuronal, es llegar a la nada que es todo. Poesía es estar en el presente de todos los tiempos.”

 

#7

¿Qué pasa cuando con lupa se empieza a diagnosticar la violencia? Se cae en cuenta que obviamente Ciudad Juárez no representa “nada más” los feminicidios continuos, registrados desde 1998. Ciudad Juárez da cuenta —como el espejo fragmentado de la fragmentada sociedad mexicana, en una fragmentada época— de cómo la fragmentada historia del fragmentado país ha pasado de carroña a neocarroña. Es decir, los cambios no son cambios; los avances, hacia donde sea, tampoco son avances. Desgraciadamente, la historia de México, como sociedad en supuesto progreso, continúa en declive.

 

#8

¿Cuál es el resultado? Un libro delicadamente reescrito, una serie de poemas puntuales, un puñado de noticias nuevas que con palabras recortadas, permiten leer la violencia en cada corte, cada tajo. He comprobado también que los poemas encontrados entre los periódicos suelen ser sanguinarios, aguerridos, tristemente mutilados. Atrapar el poema entre sus nervaduras, a partir de su origen periodístico, permite desde el comienzo observar que no hay muchas posibilidades para decantar el sentido del texto. Al mismo tiempo existen todas.

 

 

 

#9

Cuando di cuenta de una parte de los contrastes que me caracterizan, comencé a hacer más preguntas y a observar con mayor detenimiento. Evidentemente ese hábito cobró fuerza cuando me mudé de ciudad. Entre Guanajuato y Tijuana, también hay contrastes eminentemente visibles y otros no tanto. Alguna vez pensé las dos ciudades con el ejemplo de unas primas hermanas, que se ven poco, de vez en vez, pero que cuando se reúnen se divierten escandalosamente. He pensado las dos ciudades durante los últimos doce años, desde aristas opuestas y colindantes, desde contrastes sublimes hasta sincronicidades jungianas. Muchas de las veces: vasos comunicantes. Luego de un año de vivir mis fronteras, acuñé un gentilicio: tijuanajuatense irremediable.

 

#10

I

Un coro infantil
revela:

Fue un artista modesto
al óleo;
nato al temple,
y auténtico
cuando retrataba
con algún producto derivado
de hormigas muertas.

De joyería discreta
y atuendo sobrio,
al reverso de un cuadro escribió:
“Me retraté para ver si podía.”

 

 

#11

Los sonidos del hospital son argollas. La canción de la tisis: gradual y lenta. El lamento de los órganos. Su descomposición. Amoroso el contagio como el ladrido de los perros. Aquí la vida es otra cosa. La electricidad tensa.

Suene altivo el paso del tiempo. Quédese mudo, no hable. Mas cuando un sonido lo atribule, grite entonces: ¡Vade retro Satana! ¡Vade retro!

 

#12

Yo me debatí entre aguantar los pedradones de hielo que las nubes lanzaban, o dejar la fiesta en paz y protegerme en algún sitio. Cuando sentí el agua adentro de mis botas subir nivel hasta debajo de las rodillas, opté por lo segundo. He de decir que es aquí cuando -sin haberlo siquiera intuido- comenzó a consumarse el viejo sueño: correr, saltar, seguir un trayecto en Guanajuato al más puro estilo de la música, en las películas de Kusturica.

#13

La descarga de lenguaje, el ritmo y la astucia de las palabras, el neobarroco uruguayo en la voz de sus poetas, inundaron la sala, -para luego, a manera de serpiente- bajar por los escalones de la gran escalinata del edificio universitario y confundirse entre túneles, ruidos, gente.

 

#14

¿Cuál es la diferencia entre escribir del otro y con el otro? ¿Cuál es la diferencia entre el singular individual y el plural clave en un texto de escritura comunal? A través del análisis depurado, el entendimiento de la unidad silábica y sus complejas participaciones en el lenguaje —como portador de agencia—, Rivera Garza y Javier Raya además de una lectura inicial intensa en matices y sonoridades, comentaron, conversaron con la audiencia sobre la amplia gama de posibilidades que el lenguaje y la escritura tienen para y con lo social, efectivamente, más allá del concepto de autoría y la famosa y en muchos casos inquebrantable: torre de cristal.

 

#15

“Vanitas #32, trozo de periódico”

También pienso las historias. Las que sí y las que no. Las que no son y las que han sido. Pienso en muchas clases y estilos de historias. Pienso en la bendición y en una guerra. Pienso en dos locos insoportables y pienso en cantidades inauditas de amor como cuerpo dentro del ominoso ataúd de costumbres.

 

#16

Viento. Montaña. Leño. Algodón. Agua.

Azul. Crepúsculo. Orilla. Ánades.

Silencio. Lengua. Chasquido. Piedras.

Vuelo. Aproximación. Caída. Ciegos.

Contracción. Salto. Riesgo. Brote.

Niebla. Grumos. Carboncillo. Lecho.

Azul. Madrugada. Orilla. Ánades.

Ramas. Cirros. Tela. Lluvia.

Tintineo. Rocas. Elipses. Frutos.

Gélido. Vorágine. Jirones. Esgrima.

Tropa. Faldas. Peces. Colina.

Juncos. Gorjeos. Cítricos. Nítido.

Locomoción. Conciencia. Respiración. Cuerpo.

Ventisca. Distancia. Música. Invisible.

Agujas. Triángulos. Carpas. Setas.

 

Azul.

Crepúsculo.

Orilla.

Ánades.

 

#17

Dolorosamente genial el registro de una problemática social que hasta el día de hoy, no ha sido resuelta y mucho menos detenida. Dolorosamente genial la pieza de arte frente a una circunstancia de silente guerra violenta; no dicha. Dolorosamente genial la participación en pantalla de sus jóvenes cantando un futuro malherido e incierto. Un futuro que es probable nunca llegue.

 

#18

Hoy me resulta complejo y difícil escribir un texto sobre violencia, luego de haber sido asaltada y golpeada en mi ciudad natal. Lo que puedo escribir por ahora es que la violencia, de género o no, la violencia como tal es un acto común del México de hoy. Cotidiano. La violencia sucede en todas partes, a todas horas. La violencia desde hace años dejó de ser un problema de “las ciudades del norte.” La violencia en todas sus facetas carcome las calles de las ciudades del centro y del sur. De la provincia y de las metrópolis. He aprendido también que el silencio, luego de tales circunstancias, es lo peor.

 

 

 

#19

Durante esa tarde, entre su par de gatos, café, y el sonido de la máquina de coser, le hice muchas preguntas. Las mismas que Vanessa respondió con la franqueza que la caracteriza. Nunca pasa de largo además, la tranquilidad del tono de su voz, en contraste con la sonoridad entera de su carcajada. Disfruté muchísimo observar y escuchar a una mujer completa, satisfecha, realizando en cada momento las cosas que le preocupan y que le apasionan. Todo aquello por lo cual hace algunos años decidió para sí.

 

#20

La lectura realizada por los alumnos de los diversos talleres de creación literaria para jóvenes fue interesante. Estuvimos presentes los organizadores de esta actividad, Antonio León, Claudia Solórzano, Julio Álvarez y la que esto escribe. Los jóvenes lectores son miembros del taller 2036 de la Preparatoria Ibero Tijuana, Talentos Artísticos de Baja California, CEAL (Centro de Escritura y Apreciación Literaria) de la UABC y tres alumnas de secundaria del Colegio Calmécac Tijuana con sede en Santa Fe.

 

#21

“Me gusta ocupar el lugar del afueriño”, dice Javier así como no diciendo nada. Mientras conversa me doy cuenta que es un poeta que habla de soslayo, que habla como la lluvia en chipi-chipi, pero cuando menos lo piensas, el poeta afueriño, de soslayo y casi en silencio, se convierte en el narrador que lleva la razón: lleva la risa de la ventaja. “Inteligencia sudaca”, bromea él.

 

#22

Ráfagas de imágenes son las que llegan al recordar muchas de las veces que he cruzado “hacia el otro lado”: caminando, en auto o en motocicleta. En los dos últimos casos siempre como copiloto dado que soy uno de esos extraños casos que hoy por hoy —aún sin pena— dicen: no sé manejar.

 

#23

Considero felizmente importante el hecho de que la nueva generación, aún bajo la consigna de vivir relacionada estrechamente con los medios virtuales de la tecnología, se detenga a participar activamente creando editoriales que sitúen en primer lugar el libro. Ya como objeto, ya como texto. El libro como conductor. El libro como plataforma en constante cambio y movimiento. El libro como receptáculo materializado de palabras, sonidos y silencios.

 

#24

Como todo caballero andante, ha tenido que pelear contra monstruos enormes, resolver injusticias, concretar objetivos, provocar desafíos y proteger un ideal que más allá del factor económico, a pocos les importa: la vida de los libros.

 

#25

11.  ¿Cuáles son tus expectativas para la editorial?

“Consolidar el proyecto en la ciudad y ser un punto de referencia en cuanto al quehacer editorial en Baja California; una de las cosas en las que estamos trabajando es en la proyección de nuestra colección en otras ciudades del país y fuera de él, no tanto por ganar “prestigio” y “reconocimiento”, sino por lograr compartir con más personas lo que nos gusta, y tener la oportunidad de mostrarle nuestro trabajo a otras editoriales independientes y autores con los que pudiéramos llegar a colaborar. Lo primordial es disfrutar lo que hacemos, aprender en el camino  y fortalecernos para estar listos para dar lo mejor en cualquier circunstancia.”

 

#26

Observar la palabra miedo desde la perspectiva del arte, en esta ocasión me llevó a entrar en sus andamios, olfatear residuos, verificar estructuras naturales entre la fragilidad y lo impensable. Detenerme por unos días frente a las diversas propuestas y representaciones de los artistas y escritores invitados; además de una experiencia única me permitió concentrarme en reflexionar y visualizar los distintos lugares internos en que el miedo se acumula, esconde, arrincona, gesta, adapta, crea, asimila, desecha, asume o se traga.


Autores
(Guanajuato, 1973). Realizó estudios de licenciatura en Diseño Gráfico y la maestría en Estudios Socioculturales. Ha publicado los siguientes libros: Libro del Aire (Editorial De la Esquina, 2011), Okupas (Letras de Pasto Verde, 2009), Todas estas puertas (Tierra Adentro, 2008), Entre las líneas de las manos (en el libro Tres tristes tigras, Conaculta, 2005) y Bravísimas Bravérrimas. Aforismos (Editorial De la Esquina, 2005). Participó en el Laboratorio Fronterizo de Escritores/Writing Lab on the Border (2006), participó en el Festival de Poesía Latinoamericana LATINALE 2007 con sede en Berlín. Recibió la beca del FONCA para escritores en 2007. En Mayo de 2012, participó en las jornadas literarias “Los límites del lenguaje” con sede en Moscú. Su trabajo escrito y gráfico ha sido incluido en varias antologías así como en revistas nacionales e internacionales. Desde el año 2001 vive en Tijuana. Ama la música y ama dibujar.

De entrada, se planteaba como un reto aparentemente complicado, primero por el predominio de lo anglosajón en nuestro consumo musical, pero ello no quiere decir que en Hispanoamérica se dejen de producir discos apasionantes; todo lo contrario. Para sorpresa de no pocos, se trata de un territorio que es visto con entusiasmo por expertos de diversas latitudes como un centro neurálgico de la vanguardia musical.

He aquí un puñado de discos que abogan con muy buenos argumentos en contra de sus detractores, muchos de ellos auténticos talibanes de la asimilación y crítica de nuestra música y cultura. Es importante apreciar el conjunto, ya que no se trata de un orden jerárquico sino de un grupo representativo de un territorio más bien lingüístico y cultural que geográfico.

 

La Yegros

Viene de mí

ZZK Records

Desde Argentina el colectivo Zizek Urban Beats ha logrado proyectar a la cumbia hacia el futuro entrecruzándola con el universo digital de la electrónica. La progresión es evidente, mucho más cuando La Yegros se atreve también con el chamamé, otro ritmo folklórico nativo. El trabajo de producción corrió a cargo de King Coya, otro miembro del grupo, que supo dosificar a la perfección la parte orgánica con las programaciones. Una mujer con un registro vocal muy peculiar que hace un música llena de llena de garbo y una personalidad atrayente.

Joe Crepúsculo

Baile de Magos

Mushroom Pillow

Muy pocas personas, como Joel Iriarte, pueden jactarse de convertir en oro sonoro a la electrónica de baile más ramplona, esa a la que en España llaman bakalao. Lo suyo consiste en tecno-pop que en lo kitsch tiene su piedra de toque.  Ya sea convirtiendo al periodista Luis Troquel en letrista o acompañado por la dulce voz de Russian Red, este disco nos prepara para la verbena posmoderna. Una perfecta maquinaria hedonista que se regodea en los noventa. El catalán no se anda con medias tintas a la hora de reciclar elementos de la chatarra popular.

Juana Molina

Wed 21

Crammed Discs / Sony, 2013

Se ha ganado el respeto internacional como una mujer que compone, arregla y toca su material. ¿Folk electrónico? ¿Pop deconstruido? ¿Free folk sintetizado? Todo a la vez y nos quedamos cortos. Va en su sexto Lp y su búsqueda experimental no ha cesado. Sus canciones pop parece que muestran las entrañas; poseen estructuras arborescentes que diversifican sus ramas. Ahora acude a una instrumentación que incluye bajo y batería en vez de programaciones y gana en sonoridad orgánica. En total, 12 canciones generosas en espíritu aventurero y exploración sonora. Un álbum que especula acerca del peso de la edad en la vida de una persona.

 

León Benavente

León Benavente

Marxophone

Eduardo Baos (Tachenko), César Verdú (Schwarz) y Luis Rodríguez y Abraham Boba (Nacho Vegas) decidieron sumar sus horas de vuelo dentro del rock español y crear una nueva entidad con personalidad propia a la que la prensa especializada no deja de señalar como supergrupo. Se apegan a un rock bien eléctrico y lleno de guitarras punzantes. Destaca por ocuparse de letras contundentes y hasta descarnadas que dan cuenta de lo vivido; por otro lado, utilizan de tal manera el español que pueden incluir al Quijote y Sancho Panza en sus letras. Hay nostalgia, valor y rabia a partes iguales.

La Santa Cecilia

Treinta Días

Universal

La ciudad de Los ángeles es un caldo de cultivo burbujeante que mezcla culturas, identidades y estéticas y, debido a ello, está llena de propuestas sorprendentes, pero lo cierto es que la oferta latina había acusado una falta de relevo generacional y bajado su calidad. Este combo aparece para reivindicar a la ranchera, lo norteño y filtrarlo por algo de soul y ska rock. Su proyección se potencia debido a la gran voz de su cantante, Marisoul, que incluso fue invitada por Elvis Costello para su disco y luego devuelve el favor en el de los californianos. Debemos celebrar y alegrarnos por la aparición de un Lp tan festivo y bien ejecutado.

Dorian

La velocidad del vacío

PIAS

No es fácil encontrar la manera de crear canciones de rock pop que se respeten y los de Barcelona lo consiguen con suficiencia. Marc Gili posee un espíritu innato de narrador y además le gusta trabajar con el lenguaje. Sus temas son como películas en miniatura que cada vez logran comunicarse con públicos más amplios. El disco fue grabado en México por Phil Vinall (Pulp, Zoe). El grupo suena más consistente que nunca –aferrado a temas pegadizos- y se da tiempo para hacer un pequeño homenaje a Soda Estéreo. 10 canciones impecables y llegadoras.

Pedropiedra

Emanuel

Quemasucabeza

Una de las cualidades que ha llevado a la música chilena hasta lo más alto del continente americano es ampliar las posibilidades del pop. A veces hacia el folk, en otras –como en este caso- con pespuntes electrónicos. Así aparece una amable versión de la canción contemporánea que fluye y se adhiere al cancionero de todos los días. No necesita complicarse las cosas de más, sus temas son directos e inmediatos, además de cálidos. Es ideal para lo momentos en que nuestro instinto popero aflora.

 

Armadillo

Es posible

Independiente

Colombia ha entendido que entreverando los ritmos afroantillanos con la electrónica puede redefinir su presente musical. Mauricio Álvarez (Cero 39) y Diego Maldonado (Juepuchas) viajaron al corazón de la música vallenata, Valledupar, para reinterpretar el cancionero popular y el resultado es más que estimulante. Sumaron a músicos locales de distintas generaciones y el disco es un producto híbrido en más de un sentido. Dos instituciones lo apoyaron por su cariz de investigación cultural.

Manel

Atletes, baixin de l’escenari

Warner

El hecho de que canten en catalán es casi un dato secundario ante la calidad de la música. El tercer disco de los de Barcelona los confirma como lo más trascendente ocurrido en la música en dicha lengua en más de veinte años. Y lo celebran con su disco más indie rock y más austero. Los arreglos barrocos y llenos de cuerdas de antaño desaparecen para dar paso a una fórmula elemental de rock muy afinada y efectiva. Canciones esplendentes y variopintas, y gran versatilidad interpretativa. Sobriedad e inspiración, música que eleva la capacidad de imaginar.

 

Andrés Calamaro

Bohemio

Warner

No es ni por mucho uno de los mejores discos de El salmón, pero vamos, regresa a lo que mejor sabe hacer: canciones de pop rock. Desde hace años mantiene un romance con los estribillos, similar al que recientemente ha montado con una actriz guapísima y mucho más joven que lo revitaliza. Precisamente a aquella sílfide debemos que Andrés explore la composición desde la perspectiva de quien se encuentra embriagado de amor. El álbum nos hace tener la certeza que el músico todavía aportará mucho, aun con siendo una figura histórica.


Autores
De los años sesenta tomó la inconformidad recalcitrante; de los ochenta una pasión crónica por la música; de los noventa la pasión literaria. Durante la década de los dosmil buscó la manera de hacer eclosionar todas sus filias. Explorando la poesía ha publicado: Loop traicionero (2008), Suave como el peligro (2010) y Combustión espontánea (2011). Rutas para entrar y salir del Nirvana (2012) es su primera novela. Es colaborador de las revistas Marvin, La mosca, Variopinto e Indie-rocks y los diarios Milenio Hidalgo y Reforma, entre otras publicaciones.

Con motivo de las primeras 100,000 impresiones de nuestra página web, quiero compartir con ustedes algunos números sobre la misma:

  • El sitio se lanzó el 1 de septiembre de 2013.
  • Hemos publicado 424 entradas.
  • La entrada con más lecturas ha sido leída 3,825 veces (y contando).
  • El 23% de nuestros lectores nos visita desde un teléfono inteligente o tableta.
  • El 61% de nuestros visitantes tienen entre 18 y 35 años.
  • El 46% de nuestros lectores son mujeres.
  • Produjimos un poco más de 130 minutos de video.
  • Publicamos 2 especiales originales para web: sobre Abigael Bohórquez y Literatura fantástica.
  • Los 4 estados de donde más nos visitan son Jalisco, Estado de México, Baja California y Puebla. Del que recibimos menos visitas es de Campeche.
  • Después de México, el país de donde más nos visitan es Estados Unidos.

Las 10 entradas más leídas de la web de Tierra Adentro

  1. ¿Quieres cambiar al mundo? de Elma Correa
  2. Hip hop y poesía de Feli Dávalos
  3. Despedida a Rafa Saavedra de Amaranta Caballero Prado
  4. Aprender a pensar desde los verbos entrevista a Enrique Servín por Alejandro Merlín
  5. Los monstruos sin los críticos de Gabriela Damián
  6. Lovelace, la historia detrás de garganta profunda de Sergio Téllez-Pon
  7. Escribir poesía de Sara Uribe
  8. Contra la tradición y contra el futuro, conversación sobre el estado de la poesía en México
  9. Los nuevos rostros de la dramaturgia de Itzel Lara
  10. Periodismo Narrativo, una conversación entre Juan Villoro y Alma Guillermoprieto

 

¡Gracias por acompañarnos estos tres meses y medio!


Autores
Calila y Dimna. Isidro R. Esquivel

En narrativa, el realismo es un subgénero.

La frase que antecede no tendría por qué molestar a nadie. Según la RAE y su Diccionario de la lengua española, la palabra subgénero significa solamente “Cada uno de los grupos particulares en que se divide un género”. Según la preceptiva tradicional, concentrada en los rasgos generales de los textos literarios, la narrativa es un género como la poesía, la dramaturgia o el ensayo (Goethe veía la división más añeja de poesía, narrativa y teatro como prolongación de la triada clásica de lírica, épica y drama).

Esa misma postura está en la acepción de género que propone el Diccionario en relación con las artes: “[…] cada una de las distintas categorías o clases en que se pueden ordenar las obras según rasgos comunes de forma y de contenido”. Sobre esas dos definiciones simples se puede basar una apreciación igual de simple y, más que normativa, taxonómica: subgénero como subconjunto. Y también se puede considerar que el realismo, entendido como el grupo de las obras narrativas cuyo objetivo central es sondear y representar a la vez la realidad objetiva y la experiencia de su propia contemporaneidad, es una parte bien delimitada del territorio mayor de la narrativa a secas, del mismo modo en que lo son la narrativa policial, la histórica, la de vaqueros o la de imaginación fantástica. No hay juicios de valor ni jerarquías que entren en la separación.

Sin embargo, como se sabe, el uso de la palabra subgénero en México —y en buena medida en el resto de Hispanoamérica— es muy diferente. Entre nosotros, la palabra es despectiva: el prefijo sub-, “abajo”, se interpreta en sentido figurado para denotar inferioridad estética y hasta moral. Una obra “de subgénero” es una obra indigna, menor. ¿Menor que qué? Menor que las obras que no son “de subgénero”. La diferencia se determina, en muchas ocasiones, desde fuera de las obras mismas y desde antes de leerlas; la etiqueta se asigna a textos que no se correspondan con una idea preconcebida de lo que “debe ser” un texto literario “válido”, es decir, que no traten los temas autorizados, que no utilicen las formas pertinentes, que no se distribuyan por los medios adecuados; en algunos casos, incluso, se juzga que la inferioridad se deriva de la popularidad de la obra, atendiendo a una concepción elitista de las artes. Desde luego, además de los prejuicios que admite, este concepto de subgénero es diferente del que ofrece el Diccionario porque atiende sobre todo a rasgos específicos y no a formas generales de las obras.

Una variante de la definición anterior está un poco más acotada: subgénero sería cualquier conjunto de obras –sobre todo, narrativas– que se producen y se comercializan en grandes cantidades, para explotar el gusto popular o impuesto en algún contexto determinado. Este punto de partida puede volver a conducir a un argumento elitista, pero también a los cuestionamientos de la Escuela de Frankfurt, que en el siglo XX criticó directamente la imposición de visiones del mundo unitarias, conformistas, hechas a modo y difundidas masivamente por medio de la literatura. La implicación de inferioridad sigue presente pero está al menos velada o matizada de otra manera. La definición, por desgracia, es causa de más confusión por la influencia actual entre nosotros de la cultura mediática en lengua inglesa.

En ésta, cada conjunto de esas obras de intención inicialmente mercantil, mediatizante y derivativa es llamada genre, es decir, se le nombra con la misma palabra que se utiliza para los géneros tradicionales. Sin importar el matiz –sin observar qué intención tiene la clasificación ni cómo se realiza–, el galicismo se traduce al español, siempre, del mismo modo, y el resultado es el caos: género es unas veces distinto de subgénero y otras veces su sinónimo; una argumentación taxonómica se lee como la condena de una obra, o viceversa…

Sólo el realismo se salva en alguna medida de estos líos, y lo ha logrado a costa de otra confusión. Tradicionalmente –desde el siglo XIX– la representación realista ha sido considerada el modo fundamental de narrar en muchas culturas occidentales, y en la percepción de muchos da la impresión de estar por encima de cualquier compartimentación o análisis: de ser la narrativa, o hasta la literatura entera. Pero de esto resulta que la crisis presente del realismo –que no puede con la realidad, se dice; que retrocede ante nuestra obsesión por lo “inmediato” y lo “documentado”– se convierte en una crisis general de la literatura. Por ejemplo, en un artículo reciente en la New York Review of Books, el narrador británico Tim Parks puede escribir de su incomodidad “con la gran novela tradicional, o más bien con la narrativa tradicional en general, incluyendo al cuento” y luego explicarla de este modo:

[…] la tendencia a reforzar en el lector el hábito de proyectar su vida como una historia significativa, una narración que probablemente se convertirá en una trampa, llevando a una decepción inevitable seguida de la muy apreciada (y, sospecho, sobrevaluada) sabiduría de la madurez, es prácticamente universal. Del mismo modo […] está la invitación a desviar nuestra atención del momento, de cualquier saborear la experiencia presente, hacia el pasado que nos trajo a este punto y el futuro que probablemente llegará. Al presente se le permite tener significación sólo como un punto en una secuencia de sucesos [a position in a story line]. Intelecto, análisis y cálculo se privilegian por encima del sentido y la percepción inmediatos. La mente entera es empujada a la incesante construcción de significados, de inteligibilidad narrativa, de estructura subyacente, sin la cual la vida se supone inimaginable o insoportable. [trad. de A.C.]

¿Realmente esto es todo lo que puede hacer una obra narrativa? Una ironía que escapa del texto de Parks es que, probablemente sin que su autor haya sido consciente de ello, atribuye a la narrativa en general defectos del realismo: problemas de la visión positivista, funcionalista, del realismo que heredamos del siglo XIX y que han sido criticados muchas veces a lo largo de más de cien años. Además de Theodor Adorno o Jürgen Habermas, Virginia Woolf, Albert Camus y muchos otros han señalado de diferentes modos las limitaciones de una narrativa excesivamente segura de su capacidad de crear una visión convincente, unitaria, de “lo real” (de lo “único” real: de una plenitud se nos pide abrazar unánimemente), y en la cual hay casi invariablemente la intención de imponer una visión particular del mundo: un “así son las cosas”, un “aquí nos tocó” que no admita réplica. En el fondo, Parks se está refiriendo al peor aspecto del realismo: al realismo como literatura mediatizante y, de hecho, casi siempre derivativa y muchas veces mercantilizada. El realismo como subgénero en, por lo menos, dos acepciones a la vez.

Parks y sus numerosos precursores apuntan en efecto a lo que el realismo no puede decir: a cómo su “distancia de la textura de la vida moderna” (como escribe Parks) lo separa de la experiencia fragmentaria y caótica de percepción que millones de personas en el mundo viven cotidianamente, expuestas como están a la sobresaturación embrutecedora de información que ofrecen los medios. Pero esto no significa que la narrativa entera, ni mucho menos la literatura como práctica del lenguaje, esté toda en esa misma dificultad.

Verlo no es tan fácil, por supuesto: aquí como en otros lugares, la noción más conservadora del canon literario –la lista de “obras esenciales” que merecen sobrevivir a su propia época– lo cierra a priori a cualquier autor u obra a la que se atribuya pertenecer a un subgénero (o género, o genre, o como decida llamarlo el crítico en turno), pues una “literatura menor” como esas sería incapaz, por definición, de lograr la debida mezcla de originalidad, potencia expresiva y logro estético: de superar lo que Harold Bloom llamó el conflicto –“agón”– con la tradición.  Y aquí también el realismo se supone el modo esencial de la narrativa, del que todos los otros se “desvían”. La crítica conservadora no suele ir más allá de argumentar contra las “desviaciones”; mucho de la narrativa más interesante que se escribe ahora se le escapa del todo.


Autores
es narrador y ensayista. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, francés, húngaro y esperanto. Su última novela, La torre y el jardín fue finalista del premio Romulo Gallegos.

La nueva novela de Eduardo Mendicutti (Cádiz, Andalucía, España, 1948) es varias cosas a la vez: podría parecer una comedia con infinidad de enredos que los dos enamorados tienen que sortear, también podría ser un una tierna y conmovedora historia amorosa o una arrebatada diatriba contra quienes siempre quieren ver a los amantes distanciados y su relación no se consolide. Todo lo anterior porque Mendicutti se transforma, se traviste, se reinventa en cada una de sus novelas gays, como buen camaleón.

Otra vida para vivirla contigo es una novela escrita con fragmentos de boleros, rancheras y tangos, con mensajes de celular, llamadas y correos electrónicos, con rumores, chismes e intrigas de los amigos y los ex y condimentada con un ingrediente que hace que todo eso no la arruine: el humor. El humor, pues, le sirve a Mendicutti para no caer en la cursilería o el melodramatismo de la historia de amor entre Víctor Ramírez y Ernesto Méndez que cuenta Otra vida para vivirla contigo pero también para que la novela no acabe en un lío de chismorreos banales e intrascendentes.

La historia de Víctor y Ernesto empieza como todas las historias de enamorados, con entusiasmo, con enredos y con ingenuidad, y a partir de allí va de sorpresa en sorpresa. Víctor, con su entusiasta juventud, es un montón de cosas pero sobre todo concejal de izquierda en una población gaditana, con miles de responsabilidades tiene también una larga lista de indecisiones, en cambio Ernesto es un hombre ya maduro, con sus achaques y manías, escritor andaluz que vive en Madrid e ingenuo ante sus intrigosos amigos que rumoran todo tipo de cosas sobre su relación con Víctor. “Lo nuestro es incipiente, está inmaduro, acumula dificultades, podría estropearse en cualquier momento por mil motivos”, le escribe Ernesto a Víctor en un correo electrónico. Pero en otro momento Víctor le confiesa que querría tener otra vida para vivirla juntos.

Si Luis Zapata es el puntual narrador de la vida gay mexicana del último cuarto de siglo, en España ese lugar le corresponde a Mendicutti pues desde los años ochenta ha documentado con variedad de tonos y estilos la vida gay española en su ya extensa obra narrativa (desde la hilarante Siete contra Georgia hasta la no menos divertida Mae West y yo). El camaleónico Mendicutti sabe reinventarse y por tanto mantenerse como el gran narrador que es, desde mi punto de vista, el mejor narrador gay que tiene España en estos momentos.


Autores
(Ciudad de México, 1981) es autor de La síntesis rara de un siglo loco publicado por el FETA.

El Programa Cultural Tierra Adentro informa que los resultados del Premio Nacional de Cuento Joven Comala 2014 serán dados a conocer el mes de junio del año en curso en los principales diarios de circulación nacional y en esta página, por cuestiones administrativas y de logística.

(sigue el enlace en la imagen para leer la convocatoria en tamaño completo)

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Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.
Del Libro dei sogni, 23 agosto 1974. Dibujo de Federico Fellini. Fundación Federico Fellini.

I

En la fotografía, la figura ceñuda parece interpretar uno de sus propios personajes. Algo tiene de cómica. Sostiene el megáfono con máxima concentración. Su mano izquierda flota y la derecha aprieta el botón que permite a la voz reproducirse fuerte y distorsionada. Corbata y suéter. A su lado la maquinaria fílmica rueda y, detrás de él, el mundo real aparece borroso; indefinido. Lo único cierto, enfocado, es el artificio del cine. Ahí es donde radica la verdad.

Federico Fellini. Imagen tomada de Collider.

Federico Fellini. Imagen tomada de Collider.

II

En sus propias palabras, Federico era un hombre que nada tenía que decir, pero que sabía cómo decirlo. Esa sentencia recuerda el prólogo del Quijote, en el que Cervantes usa la figura de la concesión para presentar al “hijo seco, avellanado, antojadizo” que nació de su “estéril y mal cultivado ingenio”.

Con tan “modesto” talante, ambos lograron conmover por generaciones la emoción y consciencia de desocupados lectores y espectadores. Algo tienen de familiar la lealtad eterna, entreverada y suspicaz del escudero; el entrañable caballo, todo cuero y huesos; el rostro lacrimoso, sobriamente dolorido de Cabiria; la atávica candidez de Giulietta —Masina— de los espíritus o los niños que se vuelven adultos y siguen teniendo pesadillas despiertos. Ese aspecto común sea, quizás, el hambre.

Y Federico supo realmente cómo cautivarnos con cada historia: colocó tetas gigantescas sobre las cabezas de los promotores de la decencia. Hizo que sus personajes conquistaran una libertad épica al atajar el tránsito invencible de Roma volando sobre los cofres de interminables autos, o asaltaran por las noches las fuentes que adornan la pacífica vida de las personas de bien.

III

Nació en Rimini, Italia, el 20 de enero de 1920. Creció. Marchó hacia Roma. Hizo muchos dibujos, trabajó en la radio, amó a Giulietta Masina, dirigió más de veinte películas (entre ellas, algunas de las más significativas de la historia del cine); no tuvo hijos. Hizo navegar un rinoceronte. Al final de su vida rodó un par de comerciales. Murió en Roma el 31 de octubre de 1993.

IV

Federico Fellini pasó a la posteridad como director de cine, pero en su más íntimo espacio era un dibujante. Atesoró durante toda su vida un desaforado libro en el que plasmó sus sueños a plumón. En él habitan sus más intensas pasiones, los secretos de su creación, las mujeres de su vida y los rostros carnavalescos de sus personajes.

V

Fellini constató que el arte tiene una dimensión más profunda y significativa que la propia experiencia vital, o, como afirmó José Revueltas[1], se trata de una “síntesis” de la misma; más decantada y sensible. Por lo tanto, más asequible. Así, los actores repetían secuencias numéricas en lugar de pronunciar diálogos durante la filmación de sus películas. Después hacía que doblaran sus propias voces en un estudio. Con ello conseguía concentrarse en la representación visual, en los gestos y la expresión corporal. En el significado oculto detrás de los movimientos cotidianos, que revelan todo lo que una persona es.

Por otro lado, las locaciones de rodaje casi siempre fueron decorados construidos en los estudios de Cinecittá en Roma, donde reconstruía el universo exterior, pero siempre mejorado, aumentado o condensado. Siempre más real.


[1] José Revueltas, El conocimiento cinematográfico y sus problemas. Ediciones Era, México, 1981.


Autores
ciudad de México,1980. Estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y Comunicación Social en la UAM-Xochimilco. Ha trabajado como guionista y realizador en diferentes medios de comunicación como Capital 21 y Canal 22. También ha sido profesor en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, donde impartió el seminario taller "Producción de Documental Histórico", en la licenciatura de Historia. Es director, guionista, fotógrafo, diseñador sonoro y postproductor de cortometrajes de ficción y proyectos documentales.

“¡Pobre tío Vania!… ¡Estás llorando!

Tu vida no conoció alegría…, pero espera Tío Vania, espera!…

¡Descansaremos! ¡Descansaremos!”

Antón Chéjov

Existe un momenento que las listas son el centro de atención: fin de año. Empezamos a enumerar nuestros logros, planeamos los objetivos que alcanzaremos sin duda alguna en los próximos 12 meses y colocamos con letras chiquitas, chiquitititas nuestros fracasos; esos pobres  de los que nunca quisimos saber nada.

Si observamos con lupa y leemos con atención, tal vez deberíamos empezar por preguntarnos ¿qué hicimos tan mal como para salir con saldo rojo?

Los motivos, no se sabe, la respuesta, quiero creer, se encuentra en alguna de las horas perdidas en las que dijimos que esta vez sí sería diferente y terminamos frente al televisor, en plena mañana- lo que resulta más deprimente- viendo por enésima vez la película que ya sabemos de memoria, pero que aseguramos, se aprecia con diferentes ojos porque no obtuvimos esa beca que esperábamos y “mañana mismo buscaré trabajo para que les demuestre a todos que con o sin apoyo, yo sigo…”

Y lo hacemos… buscamos empleo, inventamos un curriculum para cada vacante y en cada vacante tenemos diferentes cualidades, todas ellas excepcionales, todas ellas acordes a la experiencia requerida. Somos superhombres que dejan los textos y el arte para mañana porque hoy estoy cansado.

Acudimos a entrevistas, llevamos el único par presentable de zapatos que tenemos, con nuestra mejor sonrisa  esperamos… Esperamos una semana, “están en el proceso de selección“; dos semanas después te dices “seguro en estos días“; tres semanas…

Silencio.

En el mejor de los casos, dormimos, asegurando que no nos comprenden y que el arte se hizo para eso, para ser incomprendido, claro, afirmamos,  no por nada, Beckett dice que “ser artista significa fracasar…”. Y empezamos de nuevo.

Ahora, por el  contrario,  si nos reciben con un “lo espero el lunes a primera hora”, llegamos a la cita  trazando una muralla inquebrantable entre “Los Godinez” y nosotros. Y nos vestimos de gris por fuera y de soberbia por dentro. Nada nos complace.

Podríamos empezar por colocar este desfile curricular en el punto número uno de la lista con letras pequeñas y con eso bastaría para querernos detener.

Pero tal acción no sería justa para las decenas de engargolados enviados a lo ancho y largo de todo el país, con la firme esperanza que “esta será la buena” para los que reclaman su lugar en el listado; para aquellos que una vez obtenido el triunfo, se percatan con cierta amargura que sus quince minutos parecieron segundos y que el siguiente galardonado ya exige toda la atención.

Y ni qué hablar de la terrible página en blanco, lugar común que a veces resulta mejor que lo escrito.

¿Cuál era la fórmula mágica para no tener saldo rojo? Ahora es difícil saberlo porque este año prácticamente terminó y es momento de hacer las otras listas, no las de letras pequeñas, sino esas en las que van  las promesas de un futuro mejor, lleno de  oportunidades y lleno de la fama y gloria que nos darán las publicaciones y los aplausos de ese proyecto que siempre no pudimos hacer porque “viéndolo bien, sí necesitábamos la beca”.

Sin embargo, podríamos intentar  en esta ocasión, hacerlo un poco diferente y agregar algo de estoicismo  a los deseos de Año Nuevo, porque el 2014 pinta difícil tanto para el país como para la cultura y todo indica que irá de mal en peor o lo que es lo mismo, deberíamos por esta vez, considerar  agarrar al toro por los cuernos, amarrarnos los pantalones y seguir adelante.

La función debe continuar, se dice en el teatro y es cierto, continuemos pues, a pesar de todo, de nosotros mismos, de los 365  “no” que recibiremos una y otra vez; de las decepciones  y de la tristeza en la que se está convirtiendo este país. Continuemos, ahora más que nunca. Y  si  a pesar de todo, no sabe qué hacer, escriba; si lo sabe, también.

Feliz 2014.


Autores
Ciudad de México, 1980. Dramaturga. Autora de Aún no recuerdo su rostro (FETA 2014). Fue Becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas (2009-2011) y de Jóvenes Creadores, FONCA, (2008-2009). Participó en los talleres de The Royal Court of London y realizó una residencia en la misma institución en marzo del 2013. Su obra Anatomía de la Gastritis, traducida al francés por David Ferré, fue editada por la editorial Le Miroir. Ha publicado Editorial El Milagro; Los Textos de la Capilla, segunda generación; Tierra Adentro, Buena tinta y la revista Este País. Su guion Distancias Cortas fue publicado en co-edición con IMCINE y Editorial Buena tinta, en 2012.