Mi casa hecha de mujeres
Herida de manicomio
El grito de un labio encomio
La huida de tu mentira
Mi casa hecha de mujeres
Morada de cielo vivo
Tu maternal nicho abriga
Locura de sangre viva
Morada hecha de mujeres
¿Qué heridas guarda tu savia?
¿Qué manos rompen tu guardia?
¿Qué lástimas te calcinan?
Mi casa hecha de mujeres
¿Qué olvidos tuyos construyes?
¿Qué máscaras te destruyen?
¿Qué triste mensaje archivas?
Mi casa hecha de mujeres
Mil veces llorada has sido
Mil veces contada has reído
Mil veces tomada sigues
Mi casa hecha de mujeres
Amarga pasión aguardas
Profunda alabanza cargas
Filoso deseo reprimes
Mi casa hecha de mujeres
Tu médula buscó muerte
Tu prole eructó la rabia
Tu vida una mano esquiva
Mi casa hecha de mujeres
Le debo a tu seno vivo
El libre albedrío de un niño
El libre rumiar de un crío
Mi casa hecha de mujeres
Tu error está en tu cimiento
Mil veces se ha repetido
La hoguera de tu objetivo
Morada hecha de mujeres
Tu amor se levanta grato
Tu olvido me prende el tacto
Tu grito ya es recibido
Mi casa hecha de mujeres
Por fin te liberas viva
Historia de furia antigua
Altiva tu frente mira
Mi casa hecha de mujeres
Seas mil veces redimida
Y mil veces más querida
Mi cuna sana tu herida
Nota: Sobre la red de mujeres en la que crecí y habité.
En el poema Allen Ginsberg está muriendo, Lawrence Ferlinghetti escribió:
Está muriendo la muerte que todos morimos
está muriendo la muerte de un poeta
¿Cómo es la muerte de un poeta?
Yo he velado poetas, los he visto en sus ataúdes, y puedo asegurar que un poeta muerto es un cuerpo muerto.
hablamos desoyendo
están desgranados los vidrios del pasillo
hipóstasis de la luz
dramas,
duelos, desgracias
si las formas fueran tan flexibles
el cántaro se plegaría sobre su silueta
hasta ser una buganvilia de agua
importa todo esto
importa en la desnudez,
junto al río oscuro
[tísicas, altas y bajas navajas de piedra
[felicidad por la asfixia de no pensar
nos queremos,
y en perpetuidad de esa pequeña arrogancia,
unimos las manos y vamos iluminando bosques
dentro de paredes cósmicas
una a una, líneas erráticas
un plumaje que viene y va
[en la azotea la tarde, nubes removidas, leona azur
astilla de roca | escalinata roja
ecos en papiroflexia
descubrimos que la claridad se corruga
[subrayado solar en la vejez de nuestros muebles
[la exposición al viento frío me adelgaza
abrazados sobre la ventana abierta,
mar aire, mar luz,
abismos claros
la muerte ya no es aliada
vendrá un angosto infinito
habrá algo entre nuestros muslos
[frugal paraíso
[la vista encendida
Volar a ratos, volar olvido
[abiertos los ojos, juntos….
el video me muestra echado y descalzo en un sillón de la sala
y detrás de mí hay tantos libros como pobres
mi voz suplicante pide que te quedes en casa durante la pandemia
y escuches mi poema que empieza muy triste
: la ciudad está desolada
solo se escuchan los golpes que provocan
los camareros con cubrebocas lavacoches con cubrebocas albañiles con cubrebocas jardineros con cubrebocas veladores con cubrebocas cuando caen muertos en la calle
no mueren por el virus
mueren de hambre
y detrás de ellos
poetas actrices bailarinas tramoyistas payasos vagos indigentes migrantes
también caen muertos de hambre pero sin cubrebocas:
y hago una pausa para darle unos sorbos a mi coñac
pienso en el príncipe infectado y su karma infiel
y vuelvo al poema
: ahora la mitad de la ciudad es un hospital
y la otra mitad se divide en cementerio y claustro
poco a poco en el poema
epidemiólogos enfermeras paramédicos geopolíticos sociólogos economistas intendentes de hospital
ex presidentes y expertos del tik tok
se asfixian en su propio aliento
como barcos varados en el océano o ballenas en la playa
las carrozas hacen fila igual que los carritos en la caja de un supermarket
hay demasiados muertos en el poema que urge ponerle cal a las palabras antes de que la pantalla se pudra
unas se infectaron amándose
otras al sacudir el cabello
otras sin darse cuenta
otras decidieron tirarse desde la azotea
y el resto son optimistas porque les está pasando lo mismo:
el texto no lo dice pero un gargajo ha tumbado la bolsa de valores
y mi voz suplicante desde el sillón de la sala
pide que te quedes en casa durante la pandemia
y escuches mi poema que: ahora es un edificio
y tiene virus en picaportes cerraduras barandales
cuchillería control remoto cables del tendedero ascensor escalera apagadores abanicos focos ventanas cajones mesas cortinas suelo manijas candados
e infecta mis manos
e infecta tus ojos:
(del libro: #teleo #mequedoencasa #salariodeburócrata).
|declarado desierto|
retazos
Para Félix Obed Valdovinos
¡debiste haberme dicho que íbamos soñando!
Guillermo Fernández
un desierto es un cuchillo sobre el corazón
del que ama diferente
una puñalada sobre tu corazón
es su aridez / el frío / su calor.