Un óleo cuatrocientas veces maldito, un frente agrario homofóbico, un brote de violencia en el recinto cultural más importante del país: en la diligencia de cubrir la nota sobre la más reciente protesta de la Alameda Central, se entremezclaron activistas y prensa LGBTIQ+ ante la violencia simbólica que demandó el líder de los grupos que ayer por la tarde tomaron el palacio de Bellas Artes.