Recuerdo que hace tres años, el dramaturgo Luis Alcocer, me comentó que tomaría un taller de teatro de papel impartido por el francés Alain Lecucq, dramaturgo, titiritero y pionero en dicha técnica.
Paul Morand era un viajero incansable, pertenecía a esa estirpe de escritores viajeros que dejan registro de sus periplos en sus libros más importantes: París-Tumbuctú (1928), New York (1929), Londres (1933), Bucarest (1936), Venecia (1971) y, claro, México: Viaje a México (1940), que tradujo el poeta Xavier Villaurrutia, uno de sus fieles seguidores.
Estudié Filosofía en la UNAM y durante los cinco años que tomé clases ahí nunca se me cruzó por la cabeza la idea de publicar algo relacionado con mi carrera.
La nueva Alejandría de Verónica Musalem, dirigida por Iván Domínguez-Azdar de la compañía Al son de Teatro, es una comedia dramática con elementos de cabaret que a manera de collage incluye personajes clásicos de la mitología griega en situaciones contemporáneas.
Aspartamo, Sucralosa, Sacarina, Estevia y Acesulfamo K: todas son sustancias que funcionan como endulzantes artificiales y pueden llegar a ser hasta 600 o 700 veces más dulces que el azúcar.