Autoras y autores negroafricanos en España: voces contra la invisibilidad y la exclusión estructural de la comunidad negra
La década de 1980 a 1990 puede considerarse históricamente como la etapa en la que la población negra comenzó a despuntar en España y cuando inició el proceso de ruptura de nuestra invisibilidad social y de la marginación estructural de la que somos víctimas desde el siglo XV, cuando nuestra presencia emergió a consecuencia del tráfico y la esclavización racializada de personas negras, promovida por el Reino de Portugal y el antiguo Reino de Castilla, actual Reino de España.
Hablamos de seis siglos durante los cuales nuestra existencia fue marcada por una política de marginación y exclusión institucionalizada y estructural, cuya ruptura definitiva inició tímidamente la generación de negroafricanos y negroafricanas de la década ya citada, que coincide, no sabemos si por casualidad o no, con la democratización de España y su admisión como miembro a la Unión Europea, lo que abrió una nueva etapa de su historia, de la que apenas nadie era consciente.
En mi caso, y a propuesta de una compatriota, se me ocurrió crear en 1988 la que sería la primera organización no gubernamental en España, promovida por personas originarias de África, concretamente de la excolonia de la isla de Bioko,1 que contábamos con la nacionalidad española y realizamos todos nuestros estudios, incluidos los universitarios, en ese país.
La entidad fue reconocida al año siguiente por el Gobierno Regional de Cataluña, con un nombre que dejó claras sus intenciones desde el principio: Equip de Treball Àfrica negra a l’Ensenyament,2 ETANE. Sustentada doctrinalmente en un proyecto-programa de intervención pedagógica e introducción y corrección del enfoque con el que se abordaba la temática africana en los programas de educación no universitaria (enseñanza primaria y secundaria), fue una clara propuesta de impulso, reenfoque y revisión de los contenidos y la pedagogía sobre África y lo africano en la escuela catalana y española por extensión, con el objetivo de formar e informar a los futuros acerca de la importancia de contar con un conocimiento más objetivo del mundo africano y, con ello, de su población, ante la creciente presencia de la inmigración negroafricana en Cataluña.
Nuestra iniciativa coincidió con dos hechos de extraordinario impacto en la evolución futura de la humanidad, la proclamación y lanzamiento de la Campaña de Solidaridad e Interdependencia Norte Sur, impulsada por el Consejo de Europa desde Estrasburgo en noviembre de 1987 —necesidad imperiosa—, y la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989. En ese momento, asumimos el mensaje e intensificamos nuestra participación en los foros en los que se abordaban las relaciones de Europa con África, el impacto de la inmigración negroafricana en Cataluña y el diálogo intercultural.
Mientras del segundo caso nacería un nuevo orden mundial, tanto en lo económico como en las relaciones internacionales, en el primero se trató de impulsar una campaña dirigida al establecimiento de un nuevo marco para el desarrollo de las relaciones entre Europa y el bloque de países de lo que Samir Amín denominó periferia, del cual África era parte importante. Así, nuestra iniciativa apareció en el mejor momento posible, como nos fue reconocido y demostraron los hechos después.
En el catálogo de actividades que elaboramos, incluimos la creación de lo que definimos Taller de literatura negroafricana, estructurado en cuatro bloques temáticos:
- Difusión de obras literarias publicadas por autores y autoras negroafricanas, en el sistema de enseñanza catalán.
- Organización de seminarios dedicados a la literatura africana, a autores y autoras negroafricanas en general.
- Promoción de los autores y las autoras negrofricanas residentes en España, mediante la presentación de sus obras.
- Organización de exposiciones sobre el libro africano en bibliotecas de Cataluña, acompañadas por autores y autoras (por entonces eran pocos y se podían contar con los dedos de una mano).
El taller abarcaba todos los géneros: literatura oral, poesía, ensayo e investigación, pero la literatura oral fue la que tuvo más aceptación del público, especialmente en escuelas, bibliotecas y centros cívicos. A partir de este desarrollo, surgieron las siguientes interrogantes: ¿Qué se entiende por literatura negroafricana, si consideramos que hasta ahora la producción literaria sobre África en España estaba monopolizada por blancos y blancas? ¿Cómo, cuándo, dónde surge y quiénes pueden ser considerados como sus pioneros? ¿Por qué aparece con tanto retraso en España? ¿Quiénes son los principales referentes de la literatura africana en España? ¿Cómo evoluciona la producción literaria negroafricana en España y cuáles son sus perspectivas de futuro? ¿Cómo son percibidos los autores y las autoras negroafricanas en España y cuál es su situación? ¿Para quiénes escriben estos autores y autoras? ¿Qué impacto tiene en la sociedad española la producción literaria de la diáspora negroafricana y qué medios existen para su difusión? ¿Qué género tiene mayor aceptación y por qué? ¿Por qué no aparece la temática africana en los manuales escolares más allá de la parte dedicada al reparto de África y los llamados descubridores europeos de algunas zonas del continente? ¿Cómo se pretende esperar que cambie la percepción y visión negativa que se tiene de los africanos en España, a los que se considera intrusos que han aparecido como una tormenta de granizo y carentes de una historia y cultura propias?
Para nosotros, la primera incógnita a despejar fue distinguir entre la producción literaria de los llamados africanistas blancos y la producción literaria de los negroafricanos. Dos conceptos muy diferentes. El resultado, claro y tajante: nuestro trabajo se centraría en visibilizar la producción literaria de los autores negroafricanos y las autoras negroafricanas, en tanto que era parte del compromiso que adquirimos voluntariamente de crear recursos para cambiar la imagen y la percepción negativa que se tenía de nosotros en España.
Así, estas interrogantes fueron caldo de cultivo para una serie de debates sobre la presencia de la cultura africana y el trato del que era objeto en la sociedad española, así como sobre la visión de la inmigración negroafricana en general, lo que nos permitió poner en descubierto el enorme vacío y desconocimiento que existía sobre África y lo africano. Esta circunstancia convirtió a los autores y las autoras de esta comunidad en sus principales e improvisados portavoces en los foros de debate y reflexión sobre las trabas al desarrollo de África, la inmigración negroafricana en Europa, su impacto cultural, social y político, la diversidad cultural y la comunicación intercultural en España, que empezaron a aparecer tímidamente en los años ochenta del ya siglo pasado.
Pero para mí fue también la gran ocasión de descubrir un valiosísimo recurso y antídoto contra el perverso proceso de destrucción y adulteración de mi identidad del que hasta entonces había sido víctima, a consecuencia de la alienación y el adoctrinamiento de la brutal e implacable colonización que realizó España en mi tierra, la ya citada diminuta isla de Bioko, actualmente parte de la República de Guinea Ecuatorial.
Y aquí entramos de lleno en el tema central de este artículo.
Tomé conciencia desde una edad muy temprana de lo injusta, perversa y tóxica que era la colonización en la transformación y cosificación —como lo definió Aimé Cesaire— de los colonizados y las colonizadas, pero no del lastre que dejaba en su identidad, hasta que empecé a leer a autores negroafricanos como el grandísimo Cheik Anta Diop, al primer Nobel de Literatura africano Wole Soyinka, a Chinua Achebe, a Joseph Ki-Zerbo, a Ngugi wa Thiongo, a Léopold Sédar Senghor, a Cheik Amidou Kane, a Franz Fanon, etcétera, etcétera, y más recientemente, a Steve Biko, el joven médico y filósofo al que se le atribuye la creación de la llamada conciencia negra, motivo por el que fue asesinado por el gobierno de Sudáfrica durante el Apartheid, a la tempranísima edad de treinta años.
Conectar estas lecturas con la realidad española me permitió descubrir, a partir de una investigación sobre los manuales de ciencias sociales de los niveles no universitarios, que ni la literatura ni la temática africana en general están incluidas en sus planes formativos, y que en el universitario sólo aparecían como temas transversales en los programas de posgrado y doctorado de instituciones especializadas, como las facultades de Antropología, Sociología, Ciencias Políticas y Periodismo de algunas universidades españolas, y en los dedicados a la migraciones. Además, que también se encontraban en los programas de unas cuantas congregaciones religiosas como los misioneros combonianos, y en otras pocas entidades civiles con baja capacidad de influir en la sociedad. Esta situación sigue sin variar, debido a que es una materia que, por lo visto, no interesa como disciplina académica en el sistema de enseñanza español.
Una primera y grave consecuencia de este hecho es que las nuevas generaciones de ascendencia africana, que nacen y son socializadas en este país, se encuentran sumergidas en una profunda e inquietante crisis de identidad, que las convierte en seres híbridos y tremendamente vulnerables. Como diría Bob Marley, son como árboles plantados en macetas, sin raíces, una vulnerabilidad espiritual y psicológica de la que probablemente ni ellos mismos sean conscientes, y que posiblemente los vuelva futuros adultos con identidades híbridas, incapaces de sentirse seguros de sí mismos a falta de una base sólida, en un contexto en el que la fortaleza espiritual es fundamental, dado el enorme choque y las luchas de intereses que hay entre los grupos e individuos.
La segunda es que con tales perfiles es muy difícil que de estas generaciones surja gente con la suficiente personalidad y capacidad de liderar o promover iniciativas de claro contenido africano, como forma de defenderse y reivindicarse en tanto que comunidad con su propia especificidad, como hacen los chinos, musulmanes, indúes, pakistanís, etéctera.
Al margen de las consideraciones conceptuales y teóricas sobre lo que se entiende y define como literatura negroafricana, nos preguntamos si la nula atención que se presta a la producción literaria negroafricana en España y el desconocimiento generalizado de la cultura africana que existe, no son acaso instrumentos o recursos complementarios de la estrategia de marginación e invisibilización estructural e institucionalizada de la que somos objeto las personas negras en este país.
¿Cómo, cuándo y por qué apareció la producción literaria negroafricana en España y cuál puede ser su rol e importancia en impulsar el cambio de paradigma de esta situación?
Pioneros de esta iniciativa
Desde los pioneros hasta la actualidad, los autores y las autoras de la comunidad negroafricana en España están llamados a desempeñar un rol decisivo en este cambio de paradigma. Así lo demuestra la descripción de su proceso de producción literaria, cuyos resultados vislumbraremos a continuación.
Como no podía ser de otra manera, los primeros autores negroafricanos en lengua española en España surgieron durante la colonización de la actual República de Guinea Ecuatorial. Eran personas muy marcadas por el régimen colonial y su producción inicia con los siguientes nombres.
Leoncio Evita Enoy. En 1953, en el apogeo de la colonización, Evita publicó Cuando los combés luchaban,3 novela en la que mezcla la nostalgia de las tradiciones orales y los conflictos internos de su pueblo, los combés (ndowés), con la preocupación y reivindicación de un pasado que la colonización aniquilaba.
Este libro es considerado un tesoro de la literatura negroafricana en España, tanto por su contenido como por la época en que fue publicado, cuando los negros eran considerados por los colonizadores como auténticos salvajes, ahistóricos y carentes de los más elementales códigos éticos, seres que se desarrollaban en la anomia, inferiores, que justificaban su colonización. Sin embargo, pese a la supuesta importancia que se le dio, nunca fue difundido durante la Colonia y menos aún en la enseñanza colonial. Evita publicó otros trabajos, pero éste es el que quedó como referente de toda su obra.
A contracorriente de lo que se cree, Daniel Jones Mathama, miembro del llamado grupo criollo —descendientes de esclavos liberados, afincados y arraigados en la isla de Bioko (entonces Fernando Póo)— no fue el primer autor de la Guinea española, en 1962 publicó la novela Una lanza por el Boabí,4. En este libro, el autor no sólo plasma su sintonía con el régimen colonial, sino que además evidencia una clara desvinculación con la población autóctona de la isla, los Bubis, a la que incluso denigra. Sin embargo, la obra está allí y es un interesante reflejo y aportación al conocimiento del contexto social y cultural en el que fue escrita.
Siguientes
A partir de los años setenta del siglo XX, emergió una generación encabezada por Donato Ndongo Biyogo, Eugenio Nkogo, María Nsué, Justo Bolekia, Paco Zamora y Augusto Iyanga Pendi —ndowé como Evita, con una obra que refleja un claro continuismo con su compatriota—. Entre estos, destacamos a Donato Ndongo como el más conocido en España, debido a su triple oficio de periodista —ejercido desde principios de los años setenta—, historiador y novelista, que le permitió producir una obra de gran calidad, tanto literaria como temática. Junto a Donato está Eugenio Nkogo, quien cuenta con una brillantísima producción africanista.
María Nsué, considerada la primera novelista negra en lengua española en España, publicó en 1985 la novela Ekomo, reeditada en 2007 por la editorial Sial Pigmaleón. Nsué también nació en la región continental —Rio Muni— de la excolonia española que es hoy la República de Guinea Ecuatorial y su obra pasó igual de desapercibida por el gran público, siguiendo la estela de la invisibilización de los autores negroafricanos y autoras negroafricanas en este país, salvo en círculos muy reducidos y a pesar de esfuerzos que empezaban a desplegar organizaciones como la misma editorial Sial, cuya dirección apostó fuerte desde el principio por los guineoecuatorianos, como se puede apreciar en su catálogo de publicaciones.
Nuevas generaciones
Como dijimos al principio, la producción literaria negroafricana en España está fuertemente dominada por los naturales de la excolonia española de Guinea Ecuatorial, pero la situación empezó a cambiar con la irrupción del camerunés afincado en Barcelona, Inongo vi-Makomé, quien en 1990 publicó el ensayo España y los negros africanos,5 una contundente denuncia sin subterfugios ni ambigüedades contra el racismo del que eran víctimas las personas negras en España, y que causó un gran revuelo e impacto social, tanto entre la comunidad guineoecuatoriana como en la sociedad española. Desde sus comienzos, Inongo se ha caracterizado por su actitud inquisitorial contra el racismo y contra los dirigentes africanos, al tiempo que combina la novela con el cuento y el teatro, lo que lo ha convertido en el autor negroafricano más prolífico de España.
Tras él han surgido otros como el difunto congoleño afincado en Madrid Mbuyi Kabunda Badi,6 cuya obra se centra en los conflictos y problemas de desarrollo en África, auxiliado por su profesión de doctor en Relaciones Internacionales.
A Mbuyi le siguió su compatriota Tchimpanga Matala Kabungu,7 quien se doctoró en Ciencias Políticas y regresó a su país tras la caída de Mobuto.
Estos tres autores son los artífices de la ruptura a la que actualmente se han sumado otros más como el nigeriano Ade Akinfenwa, quien participó en la elaboración de este monográfico; la mozambiqueña Tania Safura Adam; los senegaleses Saiba Bayo, Amadou Bokar Sam y Dei Sow Diallo, así como otros cuyos nombres omitimos por cuestiones de espacio.
Así, a partir de los años noventa la producción literaria de la comunidad negroafricana entró en un nuevo ciclo y se diversificó. Esto rompió el monopolio que ostentaban los guineoecuatorianos y las guineoecuatorianas, al sumarse la generación de nacidos en España —los verdaderos afroespañoles y las verdaderas afroespañolas—, lo que abrió el camino al extenso plantel que existe actualmente, en el que las mujeres están adquiriendo un gran protagonismo.
En el siglo XXI aparece una nueva generación de autores nacidos en España, como Desiré Bela Lobedde, Lucía Asué Mbomio, Débora Ekoka, Jeffrey Abé, Dei Sow Diallo, Ruth Moguia, Betty Metete, etcétera, algunos de los cuales contacté para participar en la elaboración de este monográfico, lo cual no ha sido posible por diferentes razones. Por ser la primera persona negra y mujer en ser diputada en el parlamento de la España democrática, Rita Bosao tiene una mención especial como activista e intelectual. Por su parte, Trifonia Melibea Obono y Anita Hichaikotó forman ese subgrupo de jóvenes nacidos fuera de España que no obstante han emergido y se abre paso con fuerza.
Nos encontramos ante un plantel literario de creadores negroafricanos y creadoras negroafricanas que no para de crecer, una señal que permite contemplar el futuro con mucho optimismo. Debemos destacar que curiosamente las cuatro mujeres que aparecen en este monográfico, Bisila Bokoko, Laida Memba, Silvia Albert Sopale y Betty Metete, nacieron en España, la primera en Valencia, la segunda en Barcelona y las dos últimas, en el País Vasco. Esto otorga un doble valor a su participación: como mujeres y como representantes de esta nueva generación que está irrumpiendo con energía y personalidad admirables, como se puede apreciar en sus textos.
Temáticas
Este monográfico refleja fielmente las inquietudes y propuestas de las personas negroafricanas por mejorar la convivencia intercultural en España. En la primera generación el peso de la memoria colonial impregna y monopoliza todas las obras, aunque sea con diferente acento; en la segunda encontramos una combinación entre la memoria colonial y su legado, y la inmigración africana en España y el trato del que es objeto; y en la tercera impera la denuncia del racismo y la exclusión de los que somos objeto los negroafricanos y las negroafricanas. Así, cada generación retrata el momento histórico que le ha tocado vivir y las inquietudes de su época.
Estado actual
En este punto nos preguntamos: ¿Para quiénes escriben los autores y las autoras negroafricanas en España, si consideramos que la mayor parte de los miembros de esta comunidad o no dominan suficientemente el español o viven en condiciones tan precarias que la compra de un libro es un lujo que no se pueden permitir, salvo en muy contadas excepciones? ¿Cuál es pues su público diana?
Nuestras indagaciones nos llevan a concluir que, aunque parece que no se puede hablar de un público específico, todo indica que la literatura oral figura como el género más aceptado y consumido por los españoles autóctonos.
¿Y los miembros de nuestra comunidad? Esto es más complicado de saber, pero podemos aventurarnos y afirmar que la tendencia es que cada grupo étnico o nacionalidad tiende a apoyar a sus compatriotas, y sólo unos pocos autores y autoras logran o logramos salir de ese estricto círculo, gracias al contenido de nuestras obras.
Lo que sí es cierto es que hoy por hoy no hay ningún negroafricano ni ninguna negroafricana que pueda vivir de su producción literaria, porque no hay mercado para ello. Esa es la razón por la que combinamos la escritura con alguna ocupación para asegurar el sustento diario, pues la literatura negroafricana no es un medio de vida en España. Nos atrevemos a afirmar que la situación va para largo, pues refleja la condición precaria de la mayoría del colectivo negroafricano en España, que impide que la lectura y el consumo de libros sean habituales. Si añadimos a esto el hecho de que sólo la minoría procedente de la excolonia de Guinea Ecuatorial tiene a la lengua española como la lengua heredada de la colonización, se entenderá fácilmente la poca incidencia de la producción literaria negroafricana entre la comunidad, pues el resto es anglófono, francófono y lusófono.
Así, desde la perspectiva de la comunidad, se puede afirmar que el consumo de libros es desgraciadamente una práctica limitada a una minoría, y como en el público español el interés es igual de reducido, el resultado es que la literatura negroafricana en España es un producto reservado a un público minoritario, incluso en las universidades. Pero esto no es motivo para el desánimo porque estos autores y autoras están desarrollando una gran labor de cara al futuro.
¿Entonces por qué crece tanto la lista de autores y autoras?
Debemos reiterar que la situación descrita es un evidente reflejo de la situación de la comunidad negroafricana en España, sin embargo, lo que a priori podría ser interpretado como obstáculo no es un freno ni una desmotivación para la emergencia de nuevos autores. Así, y a pesar de las aparentes adversidades, nuestra conclusión es que nos encontramos ante un movimiento cultural prometedor, que acompaña la irreversibilidad del arraigo de las personas de piel negra y la normalización de nuestra presencia en España.
Se trata de un proceso en el que la literatura negroafricana, esa escrita por negroafricanos y negroafricanas, desempeñará un doble rol decisivo: su innegable e irreversible incorporación como parte del patrimonio cultural español, por un lado, y la aportación más importante de la comunidad negra a la consolidación de la España multiétnica, multicultural y diversa, por otro.
¿Qué iniciativas de promoción de la producción literaria negroafricana existen actualmente en España?
Actualmente no existen instituciones especializadas en la promoción de la literatura negroafricana en España. En el plano institucional están Casa África (www.casafrica.es), un consorcio dependiente del Gobierno Español y del Autónomo de Canarias, cuya sede se encuentra en Las Palmas de Gran Canaria, y el Instituto Cervantes (https/:cervantes.org), dependiente también del gobierno.
Casa África tiene un extenso programa de actividades que incluyen literatura negroafricana, pero no es su tema central. Por su parte, el Instituto Cervantes se encarga de la difusión de la lengua española en el mundo, pero la producción literaria negroafricana en España no figura como actividad importante.
En el plano de la iniciativa privada, hay editoriales que realizan un gran esfuerzo de visibilización digno de elogio, de las que destacamos las cuatro siguientes.
Sial Pigmaleón (https://sialpigmalion.es/) que, como ya hemos señalado, apostó fuertemente por autores y autoras originarios de la excolonia española que es hoy la República de Guinea Ecuatorial.
Wanáfrica (www.edicioneswanafrica.com/tienda) que, como indica su nombre, se ha definido desde el comienzo como panafricanista, con un catálogo editorial fiel a esta idea. Tiene su sede en Barcelona.
Diwan (http://diwan.es), cuya producción está centrada en los guineoecuatorianos, afincada en Madrid.
Con una producción más modesta, la Editorial Mey, con sede también en Barcelona.
Puntualmente surgen iniciativas de promoción como la que llevó a cabo el GELA (Grup d’Estudis de Llengües Amenatzades) de la Facultad de Filología y Comunicación de la Universidad de Barcelona, en 2022, y en la que por supuesto colaboré con la edición de un monográfico dedicado a los escritores africanos.8
Perspectivas futuras
Todo parece indicar que la producción literaria negroafricana en España ha entrado en una fase de crecimiento sostenido imposible de detener, debido especialmente a que cada vez es mayor la cifra de la descendencia negroafricana completamente socializada en España que alcanza la formación universitaria. Esta circunstancia no los exime de sesr víctimas del racismo y la exclusión estructural de los miembros de su comunidad, situación por la cual suelen expresar el deber de denunciar y combatir, bien como activistas o como escritores.
Ésta es una de las principales razones por las que se siguen convirtiendo en portavoces de su comunidad, aunque actúen sin coordinación y no estén aglutinados en una entidad común —lo cual esperemos les sirva de acicate para que consideren la posibilidad de crearla—. De hecho, en estos momentos su labor es una mezcla de activismo y producción literaria de la que no pueden sustraerse, pues es intrínseca a su oficio, con el añadido de que las mujeres están llamadas a desempeñar un rol decisivo.
Así, aunque se pueda considerar la producción literaria negroafricana en España como marginal, esta situación cambiará por la propia inercia de los acontecimientos. La cuestión es no detenerse.
Conclusiones: una labor doblemente rupturista
El retrato que hemos hecho sobre la labor que desarrollan los autores negroafricanos y las autoras negroafricanas en España nos ha llevado a las siguientes conclusiones.
Primera. Ante todo, reivindican la ruptura de la dinámica seguida hasta ahora en España de hablar sobre los africanos sin los africanos. Buscan finiquitar la relación paternalista asistente-asistido que hasta ahora caracteriza la interacción entre su comunidad y la autóctona, y que se percibe en las publicaciones españolas sobre África y los africanos.
Segunda. Son activistas que en el fondo reivindican la humanización de la comunidad negroafricana en España, para que sus miembros sean vistos como portadores de valores y una riqueza cultural digna de respeto, y como sujetos de deberes y titulares de derechos, cuyo goce y aplicación deben equipararse con el resto de la ciudadanía. Proponen un cambio radical que rompa la imagen negativa que desde el siglo XV se creó de las personas negras en el imaginario colectivo español, y asumen individualmente un activismo de cuyo calado, proyección e impacto cultural, político y social, probablemente no sean muy conscientes, y que los ha convertido en portavoces y defensores de los derechos de su gente.
Esta doble labor los transforma automáticamente en interlocutores y mediadores entre su comunidad y el resto de la sociedad española, en la medida en que sus obras no son perecederas, están al alcance de cualquiera que desee conocer realmente cuáles son las vicisitudes, inquietudes y propuestas de nuestra comunidad, y son reconocidas e incorporadas para hacer de nuestra presencia una realidad. Además, están hechas en primera persona y con conocimiento de causa.
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El objetivo de este artículo no era realizar un análisis teórico de la literatura negroafricana en España, sino ofrecer un retrato a modo de carta de presentación que ayudara a los lectores y las lectoras de la revista Tierra Adentro a adquirir un primer conocimiento de las vicisitudes y perspectivas futuras de los autores y las autoras de la comunidad negroafricana asentada en España, la cual, a pesar de los obstáculos a los que se debe afrontar todavía, consideramos muy prometedora.
Una conclusión que nos permite llamar a no decaer, pues tenemos un rol decisivo como agentes o actores estratégicos en la construcción y consolidación de la presencia negra en esta sociedad y en la destrucción de la imagen negativa que se tiene todavía de nosotros como unos recién llegados, disolventes y amenazas de la cohesión, estabilidad y sostenibilidad de la sociedad española. Esto refuerza las apuestas futuristas de Bisila Bokoko y Juan Antonio Ávila, sin desdeñar los diagnósticos de Saiba y Betty sobre el origen y diagnóstico de la situación actual, así como propuestas de cambio que formulan.
No podemos finalizar este artículo sin expresar nuestro más sincero agradecimiento a las personas con las que he contactado, por la claridad expositiva y la confianza que han demostrado a este coordinador y, en especial, a quienes con sus contribuciones han hecho posible esta primera experiencia, y por supuesto, a la dirección de la revista Tierra Adentro por el honor que me han concedido de coordinar su elaboración, experiencia cuya continuidad confiamos con la esperanza de incorporar a más colaboradores en próximas ediciones.
Nuestro especial reconocimiento a la editorial Wanáfrica por la labor mediadora que ha desempeñado entre este coordinador y el Fondo de Cultura Económica.
Barcelona, 31 de julio de 2026.
- Actualmente la isla de Bioko forma parte de la República de Guinea Ecuatorial y es el único país de África que tiene al español como lengua oficial.
- Equipo de Trabajo África negra en la Enseñanza
- Fue publicada por primera vez en 1953 por el desaparecido Instituto de Estudios Africanos, y su tercera edición ha sido publicada en 2016 por la editorial Sial-Pigmalión de Madrid.
- Ed. Tip. Cat. Casals, S. L. – Barcelona, 1962.
- Ed. La Llar del Llibre. Col. Punt de Vista 17. Barcelona, 1990.
- De su extensa producción destacamos el volumen titulado Derechos humanos en África. Teorías y prácticas. Ed. Universidad de Deusto. Bilbao, 2000.
- El poder por el poder en África. Bases de una nueva cooperación para el desarrollo. Ed. Servicio Central de publicaciones del Gobierno Vasco. Vitoria – Gasteiz, 1996.
- Escriptors africans. GELA. Universitat de Barcelona. Ed. Del Rec, 2022




