José María Pérez Gay (1944-2013) murió en mayo pasado y, según recuerda su hermano Rafael en este libro, en los medios que dieron la noticia fue más recordado por su activa participación en las campañas presidenciales de Andrés Manuel López Obrador, en particular la de 2012, cuando lo propuso para la cartera de secretario de Relaciones Exteriores.
En un ensayo sobre Jorge Ibargüengoitia que publicó recientemente en la revista Letras Libres, Enrique Serna (Ciudad de México, 1959) dice algo que bien podría aplicarse para su propia obra: “el humor cruel es quizá la única herramienta eficaz para diagnosticar las patologías sociales”.
La nueva novela de Eduardo Mendicutti (Cádiz, Andalucía, España, 1948) es varias cosas a la vez: podría parecer una comedia con infinidad de enredos que los dos enamorados tienen que sortear, también podría ser un una tierna y conmovedora historia amorosa o una arrebatada diatriba contra quienes siempre quieren ver a los amantes distanciados y su relación no se consolide.
La poesía de Luis Felipe Fabre (Ciudad de México, 1974) fue un respiro, una bocanada de aire fresco en la rígida poesía mexicana, su ironía recordaba a la que en su momento, a finales de los años noventa, produjo José Eugenio Sánchez, de manera que resultó novedosa, ingeniosa, principalmente en sus libros anteriores: Vida quieta (ICCM, 2000), Una temporada en el Mictlán (Mantarraya ediciones, 2003) pero sobre todo en Cabaret Provenza (FCE, 2007) y La sodomía en la Nueva España (Pretextos, 2010).
Llegó a su fin la edición 55 de la Muestra Internacional de Cine aunque algunas de las siguientes películas pueden verse todavía en las sedes alternas de la Cineteca y pronto llegarán a provincia.
El colofón de la primera edición de Los recuerdos del porvenir, la novela de Elena Garro (Puebla, 1916 – Cuernavaca, 1998), dice que se acabó de imprimir el 25 de noviembre de 1963: hace 50 años.