Tierra Adentro
Fotografía de Víctor Hugo
Fotografía de Víctor Hugo

Amanecí con la sensación de que el lunes sería un día más tranquilo en mi vida. Me vestí, desayuné, me quejé de algún aspecto trivial de la existencia y todas esas cosas que mucha gente suele hacer al iniciar la mañana. Salí hacia Valenciana (sede de las carreras de Filosofía, Letras e Historia) para tomar mi clase de Lógica y, dos horas antes de terminar, nos llegó el aviso de que el Edificio Central de la Universidad de Guanajuato había sido tomado.  

La designación poco transparente de la nueva rectora, Claudia Susana Gómez, casual o descaradamente por supuesta unanimidad, y en la que el alumnado tuvo casi nula injerencia dada la escasa información que recibimos; ese fue motivo para la movilización general, gestada ese mismo día en una asamblea convocada por la comunidad estudiantil en la Plaza San Roque. Ahí se aclaró que el movimiento no tiene preferencia o repudio por ningunx candidatx, es la falta de transparencia lo que se pone sobre la mesa. 

Posteriormente se convocó a una asamblea general en la Sede Central a la que el alumnado de Valenciana acudió después de aclarar los puntos que como campus nos preocupan. Si bien la convocatoria fue general, se acordó que, dadas las inquietudes propias de cada sector del alumnado, cada División redactara su propio pliego petitorio adjunto al general.  

Lxs alumnxs presentes tomamos las instalaciones sin violencia y algunxs realizaron actos de iconoclasia (actitud de los que rechazan la tradición heredada y la autoridad de las figuras que la representan) y el (aparentemente) gravísimo daño de una puerta de cristal rota.

Fotografía de Víctor Hugo
Fotografía de Víctor Hugo

Algunas horas más tarde, una comitiva representante de Transparencia ingresó a la sede con la excusa de establecer un diálogo con lxs pocxs estudiantes que mantenemos la toma. Dicho diálogo resultó ser una simulación en la que lxs administrativxs pretendieron explicarnos nuestras propias exigencias. La respuesta de lxs manifestantes fue esperar a que hubiera la cantidad suficiente de alumnos para considerar una representatividad. A su vez, lxs administrativxs exigieron su derecho, el cual fue respetado, a permanecer en las instalaciones, con el comentario de “ustedes son como veinte y nosotros cuarenta, a ver cómo nos va”. 

En el transcurso de la noche más alumnxs fueron llegando. A lxs valencianxs que quedábamos nos contactaron dos voceros de la sede Minas, pues querían unirse al paro, pero temían represalias de sus docentes, por lo que aceptamos su solicitud de ir a su campus e invitar a lxs compañerxs a establecer un diálogo. 

A las 6:00 A.M. del martes, una pequeña comitiva de alumnxs salimos del edificio. Llegamos a Minas aproximadamente a las 8:00 y, después de solicitar permiso de lxs administrativxs locales, recorrimos la sede invitando a la gente a abandonar sus aulas y establecer una asamblea de diálogo para discutir sus inconformidades. 

A las 10 subimos a Valenciana y, tras una breve asamblea en la que se acordaron los puntos de la sede, se redactó el pliego petitorio (ya publicado) y se tomó el campus de forma pacífica, con la cooperación del profesorado y administrativxs.  

Posteriormente bajamos a Edificio Central para acuerpar a lxs compañerxs, solo para escuchar desde las ventanas los gritos de alumnxs que clamaban estar privadxs de la libertad. La movilización de Valenciana y Minas que observábamos desde fuera fue inmediata. Tardaron casi una hora desde nuestra llegada en abrir la puerta, pues decían que no encontraban la única llave de la entrada. 

Testimonio anónimo de otro alumno que estuvo presente en la toma inicial:

Después de la asamblea en San Roque, decidimos acudir a la Universidad y establecer una asamblea donde expresamos la inconformidad. Fue tal la emoción de los estudiantes y el coraje que se propuso tomar rectoría a pesar de que la administración bloqueó la puerta en la cara de las compañeras que ya reclamaban el espacio. 

Durante ese rato se difundió el hecho de que algunas páginas que demeritan el movimiento tienen antecedentes clasistas y misóginos. El coraje creció y sacamos los sillones al patio para atrincherarnos hasta que los empleados de rectoría salieron después de amenazarnos con demandar por el hecho de mover un cuadro de lugar. Nos molestamos aún más y, después de reclamar si les preocupaba una pintura más que sus alumnos, hicimos uso de megáfonos para seguir protestando. Nos organizamos para custodiar las entradas, rectoría y el patio. 

Al día siguiente cerraron las puertas, violando nuestro derecho a la libertad. Yo estaba plantado cerca de un salón con acceso a la entrada, intenté salir  y  el guardaespaldas de rectoría me empujó y cerró la puerta. Me asusté y comencé a grabar un vídeo, el guardia intentó arrebatarme el teléfono y al forcejear me hizo una herida en la mano, grité por ayuda hasta que unos compañeros acudieron. 

Fotografía de Víctor Hugo
Fotografía de Víctor Hugo

Mientras escribo esto, se prepara otra asamblea y se ha acordado que la toma de rectoría se mantiene hasta que los campus involucrados emitan su pliego para que todos sean presentados en conjunto y se nos den las garantías que exigimos. 

Muchxs alumnxs que actualmente estamos atrincheradxs en rectoría con sillones para impedir el paso, tememos por las repercusiones que esta movilización pueda tener sobre nosotrxs. Sin embargo, aquí seguimos, en pie de lucha. Hay exigencias diversas por parte de cada sede, pero la inconformidad con el proceso del cual hasta el momento sabemos muy poco, la falta de rendición de cuentas en una universidad con carencias en todas sus sedes, así como las desapariciones y suicidios de varixs compañerxs dada la carencia en el acompañamiento institucional, inquietan a gran parte de la comunidad universitaria. 

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Fotografía cortesía de la autora
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