Tenía veinte años, y durante varios meses atrás había leído muchísimos libros sobre bebés y maternidad; veía documentales, series, e incluso reality shows sobre el tema, lo suficiente, según yo, para llegar lista al momento de recibir a mi hija recién nacida en brazos.
No sé si mi vecino lee mis historias de Facebook y le gusta darme material,o quizá ya se creyó mi frase de «no están a mi nivel”porque vino a comprar jamónno podía decirme si era una bolsa chica o grande,¿me la presta para checarla?,—sí, es de ésta, dijo mientras me pegaba sutilmente en el hombro,—aaaammm, ¿cree que pueda pasármela?,volvió a golpearme con el productopero le soltó y la atrapé en el aire,—¡es de un cuarto, vale 27!, le dije en chinga,pagó y se fue.