Tierra Adentro

Te lo voy a mandar pronto. La idea, más o menos (todavía no la tengo bien pulida, pero dime qué piensas), es que un día un profesor, o un reportero, aún no lo decido, tal vez una mujer que trabaja en un departamento poco conocido de alguna universidad recibe una llamada: la invitan a pasar un tiempo en la residencia de un hombre acaudalado, pero excéntrico, para realizar una tarea misteriosa. Pero no, en lugar de una invitación se percata de que un pariente lejano le hereda una propiedad ubicada en un sitio remoto y siniestro. Debe pasar la noche en esa mansión, que está en una isla, quizá sobre un antiguo cementerio céltico (cosa que ignora), para poder volverse la propietaria. O, más bien, un grupo de científicos a bordo de una nave de regreso a la Tierra recibe una llamada de auxilio. Descienden a un planeta desconocido y encuentran una nave abandonada, llena de peligros, algunos de ellos extraterrestres, evidentemente. Pero tengo varias dudas. ¿Crees que sería mejor que la llamada la reciba, por ejemplo, un detective? Es una tarde calurosa cuando recibe una llamada y se ve obligado a visitar la casa de un hombre adinerado. Aunque quizá sea mejor un reportero: mientras está en la redacción, a horas indignas, cerrando una edición, lo llaman para investigar un caso. El hombre resulta ser una figura importante en la comunidad (probablemente sea peligroso). No. Mira, es así: el reportero recibe la llamada y se entrevista con la señora Murdoch, una mujer dura, cruel, brutal, que ha perdido un doblón de la antigua colección de su difunto esposo. Pero resulta que el esposo ¡no ha muerto! O sí, pero aún merodea su espectro. Y ahí tienes que la moneda posee propiedades particulares. Pero tienes razón, eso ya está muy visto. Lo de los científicos en la nave, además, es de Alien. No. No es una moneda. Es una botella que contiene una bebida de un país exótico. Se descubre (lo descubre la señora Murdoch o el reportero o el detective, eso ya lo aclararé, sólo dame unos días más) que combinado con otros licores, en dosis exactas, permite viajar a través del espacio y el tiempo. O no, los científicos que llegan al planeta descubren una máquina del tiempo. Mejor una máquina que crea dobles. Una doble señora Murdoch, un doble científico, una doble pócima mágica, una realidad alternativa donde no son científicos sino reporteros o redactores, algún ejemplo triste del cognitariado, y deben entregar un texto a cierta hora, a cambio de nada, para poder alcanzar una fecha específica. Podría titularse Deadline, ahora que lo pienso. El imperio siniestro de la línea muerta, se me ocurre también. O La condena. Pero, en fin, dime cómo lo ves, si tienes alguna idea, avísame. La semana que viene te lo mando a primera hora.

Sale, seguimos en contacto.

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