Hay signos que hacen pensar que la cinematografía mexicana marcha cada vez mejor. Así lo indica, por ejemplo, el aumento en el número de películas que cada año se estrena en nuestro país: sesenta y nueve en el 2010; ciento once en el 2011; ciento doce en el 2012. (Según las cifras establecidas por el Instituto Mexicano de Cine en sus anuarios correspondientes a los años mencionados). Y así lo permite suponer el creciente aprecio internacional por una buena parte de tales cintas —cuarenta y dos de entre las producidas el año pasado destacaron en festivales internacionales realizados en Europa, Asia, América Latina y los vecinos países de Norteamérica.
La que recibió el mayor número de reconocimientos en el extranjero (ocho) fue Fecha de caducidad, de Kenya Márquez, premiada en España, Estados Unidos, Italia, Canadá, Rusia y Brasil. Pero hubo otras que, si bien obtuvieron menos galardones, cosecharon algunos muy importantes, como Post Tenebras Lux, de Carlos Reygadas, que mereció el Premio al Mejor Director en el Festival de Cine de Cannes, o Después de Lucía, de Michel Franco, a la que se concedió el Premio a la Mejor Película en la sección Un certain regard (un estímulo al talento joven que garantiza la distribución de la película en toda Francia) y una Mención Especial en la sección Horizontes Latinos del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, 2012.
Y no olvidemos que en nuestro país también existen foros de gran resonancia, como el Festival Internacional de Cine de Morelia, el más importante —muchos críticos y cineastas así lo creen— de los casi ochenta que anualmente tienen lugar en México. La película premiada el año pasado en ese festival fue No quiero dormir sola, de Natalia Beristáin, una ex alumna del Centro de Capacitación Cinematográfica, al igual que Kenya Márquez.
Con tantos reconocimientos de por medio, ¿por qué no hay en cartelera más películas mexicanas? La pregunta es meramente retórica, pues sabemos que casi el noventa por ciento de la taquilla se la llevan las películas norteamericanas, que cuentan con un gran aparato de distribución, y que el tiempo de exhibición de una película mexicana es siempre limitado. Frente a esa realidad, ¿qué significa hacer cine en Mexico? Tierra Adentro convocó a Kenya Márquez, Natalia Beristáin y Michel Franco para conversar acerca de ello, bajo la moderación de la crítica de cine Fernanda Solórzano. El diálogo se realizó en las instalaciones del Museo del Estanquillo el martes 23 de julio.
I. La relación de los cineastas mexicanos con el público y las distintas etiquetas del trabajo fílmico
II. La difusión y la presencia en festivales del cine nacional
III. La distribución y exhibición de películas nacionales
Nacido en la ciudad de México en 1979. Su trabajo dio inicio con la realización de cortometrajes. En 2001, presentó el trabajo titulado Cuando sea grande, el cual se estrenó en quinientas salas de cine de todo México. En 2003, su filme Entre dos, obtuvo el Gran Premio del Festival de Huesca; además recibió el premio al Mejor Cortometraje en el Festival de Desde. A la par de ese trabajo, Michel Franco produjo comerciales y videos con su compañía de producción Pop Films. En el año 2009 estrenó su primer largometraje, Daniel y Ana, por este trabajo fue seleccionado en la Quincena de Realizadores de Cannes; posteriormente esta película participó en múltiples festivales internacionales y fue distribuida en España, Francia, Estados Unidos y México. El guión de su segundo largometraje, llamado Después de Lucía, se desarrolló con el apoyo de la Cinefondation de Canne en la Résidence de esta misma; esta cinta fue ganadora de la sección “Un Certain Regard” (“Una cierta mirada”), en el Festival de Cannes del 2012.
Nació en la ciudad de México, en 1971. Es crítica de cine, ensayista y editora. Estudió la carrera de Literatura Latinoamericana en la Universidad Iberoamericana. De 1995 a 1999 fue subdirectora editorial de la revista Viceversa. De 1996 a 2001 fue la columnista titular de crítica de cine de los suplementos “Sábado” del periódico Unomásuno, de la revista Cambio, y del suplemento “Confabulario” del periódico El Universal. Eventualmente colaboró en las revistas Dicine, Viceversa, Saber ver, Paréntesis, Etcétera, El polemista y La Tempestad; también en el suplemento “El Ángel” del periódico Reforma, en “La Jornada Semanal” de La Jornada, y en “Laberinto”, de Milenio. Del año 2000 a 2002 fue jefa de información del semanario “Día Siete”, del periódico El Universal. También trabajó como coeditora de la revista Letras Libres durante 2002 hasta 2005. En ese mismo año obtuvo la beca Jóvenes Creadores del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes en la categoría de ensayo.
En radio, ha sido colaboradora de los programas de radio “The Ticket” y “On Screen” de la cadena brítánica BBC, y, en televisión, ha conducido los programas de televisión “Filmoteca 40”, “Confabulario” y “El Foco” para Proyecto 40, y “Encuadre” y “Entrelíneas” para Canal 22.
En 2007 fue jurado del Short Shorts Film Festival México y del Festival Internacional de Cine de Morelia (sección cortometraje).
Nació en Guadalajara en 1972. Se graduó del Programa de Guión Cinematográfico del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC). Directora del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) entre 2002 y 2005. El guión de su ópera prima, Fecha de caducidad, el cual recibió un premio en el Festival Internacional de Gotemburgo y Premio del Público en el noveno Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).
(Ciudad de México, 1981). Egresada del Centro de Capacitación Cinematográfica, donde se especializó en realización. Profesionalmente, ha trabajado como directora de casting, asistente de dirección y script en largometrajes, cortos y comerciales. Pentimetro y Peces plátano son dos de sus largometrajes. No quiero dormir sola es su primer largometraje, el cual fue galardonado como Mejor Largometraje Mexicano en el Festival Internacional de Cine de Morelia 2012.
Hubo un par de años que viajaba por lo menos tres o cuatro veces al mes a lugares nuevos y exóticos. La consigna: visitar, divertirme y luego hacer una crónica al respecto. Cuando se enteraban mis amigos o mi familia soltaban un uaaau envidioso, pues ser cronista de viajes tiene un glamour similar al de un director de cine en pleno set: suena absolutamente brillante hasta que te enteras de que el tipo pasará después dos meses encerrado en una sala de edición sin ver el sol. No me quejo. Por un tiempo, fue el trabajo de mis sueños. Pero el asunto comenzó a resquebrajarse un día que fuimos a Cuba y comprendí que a mí no me pagaban por viajar en el sentido homérico de la palabra, sino por caminar algunas calles, ver los toros desde la barrera e imaginarme el resto. Poco a poco perdía sentido visitar un destino turístico, pues significaba que todos tenían ya una imagen mental del lugar, una especie de leyenda y en el mejor de los casos, mi trabajo era hacerla más hermosa o desmentirla para construir una nueva.
¿Descubrir? Nadie quiere descubrir realmente. En Cuba había que sacarle fotos a los autos viejos, a las paredes descascaradas en La Habana Vieja, a los mojitos, a los negros saxofonistas o al malecón. Lo mismo de siempre. Las mismas cosas de las que ya había cientos, miles de fotografías, postales, sitios de internet. Nadie estaba interesado en escuchar la crónica del comercio sexual en las noches de La Habana o de la desigualdad social rampante o algo más simple pero prohibido so pena de que te juzguen incapaz como cronista de viajes: cometer el pecado de decir que el sitio es un poco caro y aburrido. Nadie está listo para la verdad. Quieren que les digas por qué calles pasar, qué platillo consumir, por dónde es seguro caminar; qué venden y a qué precio. Ser turista significa viajar físicamente para comprobar a toda costa una imagen mental y casi siempre, si ésta varía, el viaje se considera un fracaso. Estaba nublado y no pudimos ver la Torre Eiffel; llovía y el mar estaba picado; nos trataron con desdén; no pudimos ir aquí y acá y allá y acá. Son frases con las que se denota un viaje frustrado, aunque yo pienso que son todas oportunidades perdidas para viajar realmente; chances para salir del sinsentido ese que llamamos viaje en este siglo.
¿Cómo podríamos hacer un viaje, realmente? Propongo esto: empezar por medirse con los pies. Empezar por los viajes que el cuerpo es capaz de hacer sin más vehículo que las propias zancadas. Entrar a la tienda, comprar agua y empezar a caminar un par de horas. Sin rumbo. Qué difícil pensarlo. Allí veríamos que esos monumentos históricos/museos/sitios arqueológicos indispensables de postal, elegidos siempre por alguien más, se diluyen ante el particular modo de andar que tienen las personas que nos regala el azar. Ninguna postal se parece a la soledad de nuestros pasos en el frío o la lluvia que nos toma por sorpresa.
Esos han sido mis mejores viajes. Y poco a poco los iré desgranando en los siguientes posts.
Para el fin de semana del 27, 28 y 29 de septiembre de 2013, Tierra Adentro recomienda las siguientes actividades:
A LA SOMBRA Y LA CAÍDA, dos obras de la compañía Nemian Danza Escénica, bajo la dirección artística de Isabel Beteta.
Ambas piezas de danza están inspiradas y basada en el trabajo teatral del escritor español Federico García Lorca.
Se presentan este viernes 27 en el Foro Cultural Azcapotzalco, ubicado en Av. Cuitláhuac Esq. Pino, Col. Liberación, México, D. F.
Horario: 19:00 hrs.
Entrada libre
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RECITAL DE PIANO
Dentro de las actividades del programa denominado Teatro Casa de la Paz en tu Unidad, la pianista Salomé Herrera presentará la Fantasía en re menor KV. 397 y la Sonata en Si bemol Mayor KV. 333, ambas obras originales del compositor austriaco Wolfgang Amadeus Mozart; además interpretará las Baladas op. 23 no.1 y op. 52 no.4, del compositor polaco Frédéric Chopin.
Sede: Salón Vitrales de la Casa del Tiempo de la Universidad Autónoma Metropolitana
Dirección: Pedro Antonio de los Santos núm. 84, colonia San Miguel Chapultepec.
Horario: 19:00 hrs.
Entrada libre
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WORLD PRESS PHOTO 2013
El Museo Franz Mayer, presenta la muestra de los ganadores del concurso de fotoperiodismo organizado por la fundación holandesa World Press Photo.
El sueco Paul Hansen obtuvo el primer lugar de esta emisión por una imagen tomada en la franja de Gaza, luego de un ataque israelí con misiles.
La imagen retrata los cuerpos del padre y sus dos hijos que son llevados en brazos por su familia a una mezquita para su funeral. Por su parte.
Este es el último fin de semana que se presenta la exhibición.
Viernes 27 de septiembre: 10:00 a 18:00 hrs.
Sábado 28 y domingo 29 de septiembre: 10:00 a 19:00 hrs.
Dirección: Hidalgo núm. 45, Centro Histórico, México, D. F.
Para algunos sectores de la sociedad, las siglas RAE encierra un profundo significado. Fuente de conocimiento y erudición, pero también fuente de reclamos, risas, burlas y sorpresas. Desde su fundación y hasta la fecha ha sido un referente del estudio y difusión de la lengua castellana. Para todos hispanohablantes este año, además de la celebración, significa un buen momento para reflexionar sobre el quehacer de los estudios de nuestra propia lengua, su perpetuidad, su manejo y manipulación, al igual que su enriquecimiento.
Este año la Real Academia Española (RAE) cumple 300 años de su fundación. Como parte de las celebraciones serán presentadas más de trescientas piezas, que cincuenta instituciones españolas y extranjeras han prestado, las que serán exhibidas en la muestra titulada La lengua y la palabra: trescientos años de la Real Academia Española, la cual se inaugurará a finales de septiembre en la Biblioteca Nacional y que es fruto de la colaboración entre la RAE y Acción Cultural Española (AC/E). En dicho evento se pretende resumir tres siglos de historia, los cuales han soportado los embates de la evolución de sociedades que ha padecido guerras, epidemias, conflictos revolucionarios, avances tecnológicos y científicos.
Con los festejo de tan importante aniversario los visitantes a la muestra podrán contemplar material excepcional como la célebre Gramática de Nebrija, el Diccionario de Autoridades (1726-1739), la edición ilustrada de El Quijote de 1780, el Tesoro de la Lengua Castellana de Covarrubias y mejor aún primeras ediciones de obras como las del español Francisco de Quevedo; Lope de Vega, Federico García Lorca, entre otros.
La celebración del tricentenario cerrará en el mes de octubre de 2014 con la publicación de la nueva edición del Diccionario, que, en palabras del director de la RAE, José Manuel Blecua “probablemente, será la última que salga en papel”.
La ya clásica Garganta profunda (Deep throat) fue una de las películas pornográficas más taquilleras de todos los tiempos no sólo de la industria porno sino de todo el cine desde que se estrenó el 12 de junio de 1972, gracias a que su proyección no se limitó a salas XXX pues también fue programada en cines comerciales. Además, en comparación con el bajo presupuesto de su producción (de 47 mil dólares, aproximadamente), las ganancias fueron exorbitantes: alrededor de 50 millones de dólares de la época. El filme protagonizado por una joven de 22 años llamada Linda Lovelace y Harry Reems y escrito y dirigido por Gerard Damiano (quien aparece en los créditos como Jerry Gerard), es de un argumento muy sencillo, casi se diría banal: una mujer va al ginecólogo para consultarle sobre por qué no puede tener orgasmos. El médico descubre el problema: no puede llegar al orgasmo porque tiene el clítoris en la garganta.
Sin embargo, el éxito casi instantáneo de Garganta profunda eclipsó durante mucho tiempo una historia de la que pocos supieron en ese momento: la vida de su actriz, Linda Lovelace, en realidad llamada Linda Susan Boreman. Uno pensaría que una actriz porno que participó en tan exitosa cinta llevaría una vida de lujos, privilegios y, sobre todo, mucho sexo, especialmente en esos alocados años setenta de liberación sexual, pero no fue el caso de Linda Lovelace. Así, la historia de su vida es el tema central de Lovelace (2013), la nueva película de Rob Epstein y Jeffrey Friedman, con la excelente actuación de Amanda Seyfried, que se estrenó en el pasado Festival de Sundace y a partir de este 27 de septiembre ya se puede ver en las salas de nuestro país.
Linda era una chica neoyorquina, criada en una familia religiosa y represiva, que a los 20 años empezó a salir con Chuck Traynor, un seductor con quien finalmente se casó. En la vida privada, Traynor era un hombre controlador que la golpeaba y la explotaba: la obligó a actuar en Garganta profunda por la que Linda vio muy poco de las jugosas ganancias que recaudó la película. Por si fuera poco, Traynor la forzaba a tener relaciones sexuales apuntándole a la cabeza con una pistola y la obligaba a acostarse con otros hombres a cambio de dinero. Todo el infierno que vivió con Traynor, Linda lo contó años más tarde en un libro crudo y desgarrador, Ordeal (1980), en el que en parte se basan Epstein y Friedman para su película.
Cuando finalmente Linda tuvo el coraje para separarse de Traynor, quiso retomar su carrera como actriz porno: hizo Garganta profunda 2 (1974) y Linda Lovelace para presidente (1975), pero no tuvieron el mismo éxito de su primera película. También en 1974 volvió a casarse, ahora con Larry Marchiano, de quien se divorció hasta 1996. A partir de entonces empieza la decadencia de la actriz ícono de la industria porno. Paradójicamente, después de haber sido una de las actrices porno más importantes de los años setenta y de haber contribuido, de alguna manera, a la liberación sexual, Linda se declaró en contra de la pornografía, testificó sobre sus peligros ante el Congreso y diversas autoridades de Estados Unidos. Además, compartió numerosas veces sus vivencias en foros y publicó un nuevo libro llamado Out of Bondage (1986). Epstein y Friedman, quienes dirigieron Aullido (2010), con James Franco en el papel del poeta Allen Gingsberg, justamente quisieron capturar en Lovelace los múltiples claroscuros en la vida de la famosa actriz.
Epstein y Friedman, ganadores del Oscar en 1984 con el documental The times of Harvey Milk y luego de otro por Common Threats: Stories from the Quilt (1989), de un Emmy por The Celluloid closet (1995) y del Premio del Jurado de Sundance por Artículo 175 (2000) sobre la represión nazi a los homosexuales, vieron en la contradictoria vida de Linda Lovelace una interesante historia para llevar a la pantalla grande, en la que también actúan Sharon Stone, James Franco y Adam Brody.
Este otoño da inicio con FELISMA, un Festival Literario y Feria del Libro de San Miguel de Allende, organizado por la Fundación Cultural Un Chorro de Literatura, A.C.
El festival literario que, de manera altruista organizan jóvenes, da espacio a noveles creadores, y que tiene claro el objetivo de apoyar la difusión de la literatura y de otras formas de expresión artística dentro de su misma generación.
FELISMA tiene como objetivo convocar a poetas, artistas, músicos, bailarines, escritores, editores , promotores de la cultura del libro y la lectura, de todas las edades a una celebración a través de la diversidad de las artes en México.
En este año, la celebración de este festival integrará espacios como el Jardín y Claustro de San Francisco, del 26 al 30 de septiembre, y las actividades literarias en el Teatro Ángela Peralta y el Centro Cultural Ignacio Ramírez El Nigromante, en el marco de las fiestas regionales y patronales de San Miguel. Algo muy importante para darle sentido y espacio plural es que todos los eventos son gratuitos.
“Ya somos 66 pueblos y ciudades solidarias en trece países”, se lee en el blog del grupo llamado Escritores por Ciudad Juárez. En la entrada inicial escriben también los motivos por los cuales durante el mes de septiembre de 2011, decidieron reunirse por primera vez, para realizar recitales y lecturas colectivas. Uno de esos motivos, escriben: “Recuperar los espacios públicos.” Me detengo a pensar en esta línea. Recuerdo que existen lugares donde la mera acción de caminar de noche por las calles es todavía un placer auténtico. Recuerdo que me he quedado algunas veces, en otros lugares, conversando hasta el amanecer sin un ápice de miedo. Sin preocupación. Pero recuerdo también que —hace doce años aquí en Tijuana—, un día supe aproximadamente a las 8:15 a. m., que no importaba si era día o noche: existen lugares donde las situaciones más terribles se presentan y pueden acontecer frente a los ojos de todo el mundo, sin que nadie diga o haga algo al respecto. No hace falta describir la escena. Fue muy rápido y por lo mismo nunca se me ha olvidado, la vi tras el vidrio de la ventana. Un parpadeo. Esa mañana, yo iba dentro del camión hacia mi trabajo.
¿Cuántas muertes en Ciudad Juárez, México? ¿Y cuántas muertes y agravios en las otras ciudades del país ahorita mismo, Mundo? ¿Cuánto terror en otras ciudades, otros países, Planeta? ¿En cuántos no? ¿Es posible contabilizar la violencia? ¿Sirve eso para algo?
En el blog especifican: “Ciudad Juárez, debe y quiere ser conocida por otras muchas causas y acciones que van más allá del constante recuento de víctimas. Necesitan que desde afuera, desde el otro lado de las balas, lleguen mensajes claros y contundentes del compromiso que mantenemos con su esfuerzo. Con este motivo se lanzó desde el pasado año, una sencilla convocatoria, que consiste en organizar recitales y lecturas en distintas ciudades del mundo, coincidiendo con la celebración del ‘Encuentro de Escritores por Ciudad Juárez’. Escogimos esta ciudad fronteriza y multicultural, como ícono de todos los pueblos y ciudades que necesitan el aliento y la esperanza de un tiempo más justo y en paz. Por ello, estos recitales no sólo nos sitúan en Ciudad Juárez, sino en cualquier lugar del planeta donde se sufra las consecuencias de la violencia, sea cual sea su origen o naturaleza.”
¿Qué pasa cuando con lupa se empieza a diagnosticar la violencia? Se cae en cuenta que obviamente Ciudad Juárez no representa “nada más” los feminicidios continuos, registrados desde 1998. Ciudad Juárez da cuenta —como el espejo fragmentado de la fragmentada sociedad mexicana, en una fragmentada época— de cómo la fragmentada historia del fragmentado país ha pasado de carroña a neocarroña. Es decir, los cambios no son cambios; los avances, hacia donde sea, tampoco son avances. Desgraciadamente, la historia de México, como sociedad en supuesto progreso, continúa en declive.
Es preciso recordar que no vivimos pensando en la humanidad ni en el futuro de las sociedades como referente o registro del cotidiano. Vivimos como individuos a través de momentos y situaciones; acontecimientos de diferente orden, lapsos de tiempo: felices, tristes, iracundos, etcétera. Continuidad y ruptura. La vida que se hace cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo. A esa transición es necesario darle “sentido”, por más problemas que el concepto traiga consigo. El primero: no saber qué es. Se necesita pues, plantear el problema.
¿Y qué con la anterior reflexión? Una convocatoria para realizar lecturas solidarias y colectivas de manera simultánea en todo el planeta es intentar “dar sentido” en más de una perspectiva o dirección a un contexto social de violencia extrema y desasosiego en todo el mundo. Un intento colectivo cuenta como el indicio o interacción de un sector de la sociedad que se manifiesta y expresa, y que aún con todo encima, no permanece en una zona de silencio ante la injusticia y ante la violencia; como pasa con las marchas, de las cuales quizá lo mejor que puede derivarse es hacer evidente si los participantes en una sociedad expresan su desacuerdo o acuerdo frente a un sistema.
Cuando el ser humano deviene indolente los niños y niñas drogados en la calle, los indigentes enfermos pidiendo limosna, los indígenas humillados, las mujeres violadas, asesinadas se convierten en un elemento más del paisaje. Un paisaje que puede pasar de largo, cuando se va en un autobús hacia el trabajo, o cuando se camina la calle, por ejemplo.
En la ciudad de Tijuana,el sábado 28 de septiembre, coordinada por la gestora cultural Eugenia Elizondo se llevará a cabo la lectura colectiva con escritores de la región fronteriza, en el mirador del faro de Playas de Tijuana. A partir de las 12:00 hrs., hasta las 18:00 hrs. La invitación está abierta para todas las personas que quieran solidarizarse con esta causa.
En coordinación con las actividades del Festival de Poesía Caracol, en esta ocasión dedicado al escritor Rafa Saavedra, recientemente fallecido en la ciudad, los poetas participantes se reunirán allí mismo para leer sus textos.
Las fronteras se rompen para unir causas. A veces también sucede, y eso, creo, ayuda a sanar.
Cancún, Quinta Roo, 25 de septiembre de 2013. Sonia, la protagonista de En el teclado del corazón,de la novelista Rocío Escorcia, se encuentra, vía internet, ante una situación en extremo perversa: un impostor que se hace pasar por diversas mujeres y establece romances electrónicos con mucho gancho, capaz de incitar la ilusión al máximo, incluso en el plano erótico. En esta entrevista, la autora narra los pormenores de su libro, publicado a fines del año pasado por ella misma, el cual −además− se inscribe en la línea que inauguró en el Caribe mexicano el escritor Carlos Hurtado, cuya novela Otra vez las margaritas se desarrolla, primordialmente, en el medio virtual.
Eugenia Montalván: ¿Cuándo empezaste a escribir la novela y cuál fue el proceso para transmitir una historia que tiene tintes de denuncia?
Rocío Escorcia: Decir denuncia es como decir el final, ¿no?
EM: ¿Entonces, cuál es tu definición de la novela?
RE: Para mí, lo más importante es cómo Sonia, la protagonista, inicia una historia por internet en la búsqueda de su identidad sexual, en su necesidad de amar a una mujer.
EM: Sonia, establecida en Cancún, se encuentra con Carolina, residente en Buenos Aires, y viven un romance cibernético en el que aparentemente no hay impedimentos.
RE: Ninguno. Carolina tiene 22 años y Sonia, 32. Carolina le pregunta la edad desde la primera vez, como si fuera algo que importara, pero ni la distancia ni el estatus social ni las contrastantes profesiones de ambas les impiden intimidar.
EM: Carolina se muestra decidida a vivir con Sonia, pero Sonia a pesar de todo no se deja llevar por la pasión.
RE: Carolina es una mujer exitosa que está en un ambiente completamente opuesto al de Sonia. Tiene un carácter desbordante y está dispuesta a todo.
EM: La novela se ubica en 1999 y surge a partir de un caso verídico. Háblanos más del contexto.
RE: Los encuentros entre Carolina y Sonia suceden en el chat, sin cámaras ni micrófonos, porque prácticamente no existían. La única manera de interactuar es a través del teclado, lo que significa tener confianza plena en la identidad de la otra persona. Sonia toma la fotografía que Carolina le envía por correo postal como una muestra de confiabilidad, como la evidencia de saber quién está del otro lado.
EM: Los lectores de esta entrevista quizá no tengan acceso al libro, de modo que es válido mencionar que tras esta historia de amor se esconde una tragedia.
RE: Sí. La relación se convirtió en una tragedia por los años que Sonia invierte en Carolina.
EM: ¿Cuántos años transcurrieron para que descubriera la verdad?
RE: Sonia dedica cuatro años a una relación amorosa a la que se entrega íntegra, pues realmente abandonó su mundo real, su trabajo y todo con tal de dedicar su vida a una relación virtual. Realmente fue una historia muy bien encubierta, y Sonia nunca quiso darse cuenta.
EM: Aparte de la pareja existe un personaje oscuro. ¿Cuál es su rol? ¿Cómo lo definirías?
RE: Digamos que es un hombre perverso, pero sin embargo, desde otro punto de vista es un maestro que viene a despertar a Sonia. Eso es muy interesante porque el mundo virtual a pesar de todo te da seguridad. Él crea ese espacio donde la imaginación no tiene límites.
EM: ¿Cuáles son los alcances de la perversión en este tipo de “enganches”?
RE: No nos damos cuenta del alcance que tiene el poder de la mente. A través de los juegos mentales podemos conseguir lo que queramos. De una manera inmediata conseguimos desbordar la parte emotiva del otro. Eso es muy fuerte, y esto sucede ante todo con los jóvenes, pues la perversión logra atrapar su inocencia y por qué no también las fibras sensibles de un adulto.
EM: En cuanto a perversión sexual, en Internet se confabulan hechos muy dramáticos.
RE: Sí, y que además no pueden ser denunciados. La perversión es parte de la vida diaria y queda impune; tiene múltiples formas, no hay nada tangible, simplemente existe. El único responsable es quien lo vive.
EM: ¿Hay algo que se revela de Cancún en la novela?
RE: Sí, que Cancún es una sociedad fría en afectos, y creo que la gente establece vínculos más solidos a través de Internet y WhatsApp que a través de la cercanía física.
EM: Sonia se refugia en una ilusión, pero después qué pasa con ella.
RE: Sonia es una mujer sola e Internet le funciona como un entrenamiento para relacionarse con los demás. Llega a darse cuenta de que crece como persona y aprende cómo mantener los límites, sabe cómo enojarse sin darse la vuelta, y asume que ensayó todo el tiempo en el medio virtual.
EM: ¿Ensayó?
RE: Sí, en la misma experiencia, durante la historia misma. La virtualidad es frágil y Sonia al final logra desconectarse, apagar su computadora y ser inatrapable.
EM: Se salva.
RE: Y es lo que me gusta del final. La fortaleza que consigue le permite salvarse y confrontar la verdad; hay asuntos de Internet que se quedan velados, negados, y en esta historia no es así. Se piensa comúnmente que las relaciones lésbicas y homosexuales se caracterizan por ser breves y efímeras, pero también pueden ser duraderas, y por eso el título de la novela es En el teclado del corazón; la narración no se trata solamente de lo que la protagonista experimenta en el plano erótico.
EM: Salvo el fantasma de la perversidad.
RE: Hay hombres que fantasean con vivir la experiencia de estar con dos mujeres, y esto es una de las cosas que a este personaje lo llevan a inmiscuirse de manera perversa en la vida de Sonia. Sin embargo, supongo que se mantiene impune y quizá hasta ahora sigue tecleando sin medir las consecuencias de sus actos.
En el teclado del corazón de la orgullosamente cancunense Rocío Escorcia se puede conseguir contactando a la autora por correo electrónico: mrescorciacz@gmail.com