Tierra Adentro

O la importancia del aleteo de una mariposa para que dos personas se enamoren

El momento justo en el que surge el amor es incierto: un día, el amigo de años, el recién conocido, la que saludamos diariamente antes de ir al trabajo, la que está en el trabajo, el que vemos correr en el parque de lunes a viernes a las siete de la mañana, o la vecina de enfrente dejan de ser alguien más y se convierten en la persona que nos hace sonreír. Y entonces pasa. Nada vuelve a ser igual porque no podemos verla con los mismos ojos, ahora todo es perfecto: su forma de caminar, las pulseras que usa en las muñecas, la manera en que agarra el libro y el mismo libro.

Si bien nos va, somos correspondidos y nos embarcamos en un viaje, largo o corto, en el que olvidamos al mundo porque no hay más mundo que nosotros dos. Cuando todo termina, las sonrisas se van y nos quedamos con un gesto melancólico semejante al suspiro. El instructivo de los adioses resulta complicado y por mucho esfuerzo que haya de nuestra parte uno de los dos saldrá perdiendo.

Chico conoce chica de la dramaturga Adriana Pelusi y que actualmente se encuentra en cartelera en el foro Un teatro aborda estos temas con un sentido del humor singular y lleno de ironía que poco a poco comienza a ser el sello de esta escritora. La obra es una monografía de las relaciones amorosas: de los fracasos, el desencuentro, la ilusión y los nuevos intentos. De la búsqueda del amor ideal por parte de cuatro personajes: Jorge, el eterno estudiante treintañero que sigue viviendo en la casa de sus papás; Lucia, la muchacha histérica y llena de manías que se niega a tomar de la mano en público a su pareja; Sara la tímida maestra de Español y Alejandro, ese mejor amigo que nunca falta y que además está lleno de virtudes.

Con un ritmo ágil y escenas cortas, la autora pone en el escenario la dinámica del amor fallido y el destino, logrando momentos verdaderamente enternecedores, las elipsis temporales del texto delatan su oficio de guionista y amante del cine y se agradecen. La dirección a cargo de Javier Colinas, con trazos y escenografía sencillas, se queda corta en comparación con la obra —a la que se le pudo sacar muchísimo más jugo— y el excesivo uso de transiciones y puentes musicales llega a alentar momentos del texto que por su misma naturaleza requerían un ritmo diferente. Chico conoce Chica, obra que vio la luz en el desaparecido Trolebús escénico del Parque México en el 2013, tiene un regreso afortunado y conserva en su mayoría el mismo equipo creativo, salvo la incorporación de la actriz Elba Jiménez y Luis Arrieta.

Es una lástima que la falta de proyección de voz y la mala dicción de Sergio Belver coloque al espectador en el aprieto de “parar mucho la oreja” para no perderse partes de la historia. Por otro lado, destaca el trabajo actoral de Luis Arrieta que por medio de ligeros matices consigue impregnar a su personaje de un aire melancólico que encaja perfectamente con el humor de Pelusi y lo hace crecer. Chico conoce chica es una obra fresca y entrañable que viene a reafirmar la voz de Adriana Pelusi en los escenarios, quien con éxito presentó el año pasado su primera obra titulada Vacas, premio nacional de dramaturgia Emilio Carballido en el 2011.

Imprescindible en esta temporada de enamorados.

Chico conoce chica

Del 7 de febrero al 2 de marzo
Foro Un teatro
Nuevo León No.46. Col. Condesa
Viernes 21:00 hrs.
Sábados 19:00 y 21:00hrs
Domingo 18:00 hrs

Chico conoce chica.


Autores
Ciudad de México, 1980. Dramaturga. Autora de Aún no recuerdo su rostro (FETA 2014). Fue Becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas (2009-2011) y de Jóvenes Creadores, FONCA, (2008-2009). Participó en los talleres de The Royal Court of London y realizó una residencia en la misma institución en marzo del 2013. Su obra Anatomía de la Gastritis, traducida al francés por David Ferré, fue editada por la editorial Le Miroir. Ha publicado Editorial El Milagro; Los Textos de la Capilla, segunda generación; Tierra Adentro, Buena tinta y la revista Este País. Su guion Distancias Cortas fue publicado en co-edición con IMCINE y Editorial Buena tinta, en 2012.

El club de los desahuciados (Dallas Buyers Club, 2013), película que se estrenó este fin de semana en las salas de nuestro país, está basada en una historia real: la del electricista y a veces vaquero de rodeo, Ron Woodroof, un “white trash” racista y homofóbico, que lleva una vida de excesos, con mucho sexo, infaltables drogas (legales e ilegales) y, en lugar de rock and roll, música country. Al saberse infectado con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) dice que prefiere morir con las botas puestas a quedarse agonizando en la cama de un hospital. Los médicos sólo le dan 30 días de vida pero empeñado en buscar cualquier método alterno para vivir en realidad se vuelven en 7 años (finalmente murió en 1992).

En el hospital, Ron Woodroof  conoce a Rayon, un transexual que pronto se vuelve su “socio de negocios”, como él precisa, y con quien en efecto monta un club para personas desahuciadas por la pandemia del sida y que no tenían acceso a las primeras drogas que se esperaba que curaran la infección. Es el verano de 1985, en Dallas, Texas, es decir, los años más crudos de la pandemia: cuando los infectados eran tratados como apestados, cuando la gente moría como moscas por enfermedades oportunistas como neumonía o el sarcoma de Kaposi y cuya única medicina al alcance era el AZT, cuya efectividad duraba muy poco pues luego su alta toxicidad también contribuía a la muerte inminente. Una de las primeras muertes reconocidas públicamente por sida fue la del célebre actor Rock Hudson (actuó al lado de James Dean en Gigante), a quien se hace referencia al principio de El club de los desahuciados, pues murió en octubre de 1985.

El club de los desahuciados es protagonizada por el actor texano Matthew McConaughey (en el papel de Ron Woodroof), quien antes prácticamente sólo había hecho comedias románticas como Cómo perder a un hombre en diez días. Además para esta película tuvo que bajar bastantes kilos de peso, así que con la combinación del papel que interpreta y la baja de peso quiso demostrarle a Hollywood que sí sabe actuar. En el papel del transexual Rayon está el actor y cantante Jared Leto, quien también tuvo que bajar algunos kilos. Ambos ciertamente están muy bien en sus respectivos papeles de El club de los desahuciados. Y sobre todo los dos saben que esa combinación es algo que gusta mucho en la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood. No por otra cosa, con su característica ironía, John Waters (el director de la célebre Pink Flamingos) declaró alguna vez que “un gay que haga de un gay merece un premio, eso sí es valentía”, en cambio, todos los heteros “ya quieren hacer un papel gay que por el ‘arte’ besan a otro hombre”.

Así, McConaughey y Leto se suman la lista de actores en papeles catárticos o melodramáticos, o bien, actores heterosexuales que han hecho papeles de gays en algunas películas para granjearse un Oscar o al menos la nominación: para empezar, hay que recordar a Tom Hanks desgañitándose como Maria Callas en Philadelphia; a Hillary Swank en el papel de Teena Brandon (o Brandon Teena, como él habría preferido) en Los chicos no lloran; a Mario Lopez asumiendo el papel del clavadista Greg Louganis; a Javier Bardem personificando al escritor cubano Reinaldo Arenas en Antes que anochezca; a Charlize Theron en Monster; a Meryl Streep en Las horas; a Heath Ledger y Jake Gyllenhall en Brokeback Mountain; al gran Philip Seymour Hoffman, recién fallecido, en Capote, y en años más recientes a Sean Penn en Milk, a Colin Firth en Un hombre soltero (la película del diseñador de modas Tom Ford basada en la novela de Christopher Isherwood), y a Annette Bening y Julianne  Moore, la pareja de lesbianas en Los niños están bien.

Además, muchos de ellos han ganado importantes premios justo por esos papeles que interpretaron: Tom Hanks, Hillary Swank, Charlize Theron, Seymour Hoffman y Sean Penn recibieron el Oscar; otros han recibo nominaciones justo por esos papeles que les han dado mayor proyección a sus carreras, es el caso de Bardem, Heath Ledger y Annette Bening. Cualquiera pensaría que son muy osados, incluso valientes como dice Waters, al hacer esos papeles para que luego la gente no los encasille por esos trabajos. Tal vez McConaughey y Leto ganen en la próxima entrega de los Oscar (o sus carreras despeguen y los tomen en serio), pues llegan con el antecedente de haber ganado en las mismas categorías los Globos de Oro. Lo que sí me parecería demasiado es que El club de los desahuciados gane en la categoría de mejor película.

Sin embargo, cualquiera pensaría que por la apertura y por la salida casi masiva del clóset por parte de algunos actores lo normal sería que actores gays hicieran papeles de gays. Pero ha sucedido lo contrario: por ejemplo, Rupert Everett (el compañero de Madonna en Una pareja casi perfecta) se quejó de que Colin Firth fuera el protagonista de Un hombre soltero, cuando él, inglés como el personaje y abiertamente gay, bien hubiera podido hacerlo. ¿Habría algún actor gay o trans que hubiera quedado mejor en el papel de Ray que interpreta Jared Leto?


Autores
(Ciudad de México, 1981) es autor de La síntesis rara de un siglo loco publicado por el FETA.

El Instituto Nacional de Bellas Artes invita al ciclo “Mutaciones estéticas” en una nueva sesión de “Narrativa estadounidense actual”, donde se hablará acerca de la narrativa de los Estados Unidos y se pondrá en perspectiva la literatura en prosa de ese país, en esta ocasión con especial atención en el escritor David Foster Wallace.

La cita para esta actividad en la que se abordará la vida y obra del autor de La broma infinita (1996), es el  12 de febrero, a las 19:00 horas, en la Sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes, Ciudad de México, y se contará con la presencia del escritor y traductor Roberto Frías y el escritor y editor Guillermo Núñez Jáuregui.

 

1891079_10151886613266123_516184705_n

 


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.
Fotografía Pixabay.

En The Guardian, a propósito de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, aparece una lista curiosa de textos en los que deportes de invierno forman parte importante del tema. Algunos de nuestros favoritos:

Robert Burns / curling

“Tam Samson’s Elegy” trata sobre un jugador de curling y en su quinta estrofa usa jerga propia del ejercicio. El debate sobre si Burns practicaba el deporte sigue haciendo estragos.

Don DeLillo / hockey de hielo

Co-escrito por DeLillo, quien usó el seudónimo Cleo Birdwell (en desuso desde entonces), Amazons retrata a una pionera jugadora de la NHL (National Hockey League). No obstante, el crítico Keith Gessen argumentó que “la gran novela americana de hockey” aún está por escribirse.

Roberto Bolaño / patinaje artístico

La pista de hielo presenta a una atractiva patinadora profesional, Nuria, a la que un embobado burócrata le construye su propia pista de patinaje, después de que no la aceptaran en el equipo olímpico.

 

Pueden leer el resto aquí.


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.
Los primeros cuatro números de Alba. Fotografía de archivo Alba.

Llama mi atención la propagación de los proyectos editoriales que en los últimos años han marcado pauta en el mundo de la edición independiente. Han trascendido, obvio, por su calidad y el interés que han generado tanto en editores, escritores y audiencia lectora. En esta ocasión no hablo de proyectos locales o nacionales, me refiero a proyectos que si bien no desde su inicio, pero sí al poco tiempo de haber surgido, cobraron auge y se extendieron rápidamente por diversas ciudades o países.

Pienso por ejemplo, en el proyecto “Eloísa Cartonera” idea original del escritor Santiago Vega (Washington Cucurto) en Buenos Aires, que luego de iniciar como un proyecto entre amigos se transformó en una actividad comunal y social al establecer relación directa con los cartoneros del barrio. Curiosamente este proyecto ha sido adoptado en muchas ciudades y países latinoamericanos, con diferentes objetivos y procesos de elaboración pero siempre con la premisa de la publicación original e independiente.

Un proyecto también de gran calidad, creado más recientemente es sin duda Alba. Revista de literatura latinoamericana, originado en París en 2008 y luego expandido en ciudades como Londres, Pekín o Berlín; Con el objetivo de difundir la literatura latinoamericana en Europa, este proyecto nace y crece haciendo de su materia prima un “objeto compartido de reflexión y diálogo cultural”. En este espacio-revista-contenedor-universo-plataforma, las fronteras simbólicas, históricas y materiales han comenzado a flaquear produciendo sensibilidades y semánticas fluctuantes. Un desafío, dicen sus editoras y editores.

Alba. Revista de literatura latinoamericana, en Berlín, comenzó en el año 2011. Publicada semestralmente, la revista bilingüe (español-alemán) se genera siempre a través de una ardua y estricta preparación, donde el intercambio de significados culturales así como el diálogo trasatlántico e interurbano son elementos centrales en este juego de pretensiones utópicas. Esto último dado que sus editoras y editoras exclaman los siguiente:

Alba es un producto de un trabajo entusiasta y desinteresado…sólo queremos participar del sueño de voltear hasta el último muro para tratar de encontrarnos en el coro de las diferencias. Por eso Alba también es una utopía. Una pretensión. Una apuesta por escrituras y pensamientos pluriversales.

Con cuatro números y un quinto en puerta, este proyecto se esmera en presentar “literatura latinoamericana excluida de los catálogos editoriales más convencionales”, premisa que celebro y aplaudo dado que se trata de una labor que exige escarbar con pico y pala un poco más allá del sobrevalorado terreno literario. Diversidad y heterogeneidad son también factores clave en la dirección de esta revista; como equipo organizan además actividades diversas, todas alrededor de la literatura, los libros y el arte.

Por ejemplo, algunos de los autores y autoras del índice de Alba en su edición número dos, son: Luis Chaves, Edgardo Cozarinsky, Mayra Santos-Febres, Alessandro Buzo, Nona Fernández, Daniel Durand, Oscar Petrel, Leonardo Pascuti, Minerva Reynosa, María Paz Ruiz Gil, Lauri García Dueñas, en otros números Samanta Schweblin, César Aira, Bruna Beber, Alberto Chimal, participan entre muchos otros autores.

Al ser un proyecto joven, es importante mencionar que ya desde su tercer número han tenido presencia en ferias como la de Frankfurt, donde autores y autoras (escritores y artistas gráficos), a través de Alba han sido presentados a un público interesado en conocer y aprender de la prosa, la poesía y la gráfica latinoamericana.

El quinto número ha sido dedicado a la literatura del Caribe, será presentado durante la primavera que se aproxima. Enhorabuena la propagación, difusión, multiplicación de proyectos decididos a crear espacios donde —por lo menos en concepto o idea— no existan las fronteras.

Visita su página en: http://www.albamagazin.de/es/


Autores
(Guanajuato, 1973). Realizó estudios de licenciatura en Diseño Gráfico y la maestría en Estudios Socioculturales. Ha publicado los siguientes libros: Libro del Aire (Editorial De la Esquina, 2011), Okupas (Letras de Pasto Verde, 2009), Todas estas puertas (Tierra Adentro, 2008), Entre las líneas de las manos (en el libro Tres tristes tigras, Conaculta, 2005) y Bravísimas Bravérrimas. Aforismos (Editorial De la Esquina, 2005). Participó en el Laboratorio Fronterizo de Escritores/Writing Lab on the Border (2006), participó en el Festival de Poesía Latinoamericana LATINALE 2007 con sede en Berlín. Recibió la beca del FONCA para escritores en 2007. En Mayo de 2012, participó en las jornadas literarias “Los límites del lenguaje” con sede en Moscú. Su trabajo escrito y gráfico ha sido incluido en varias antologías así como en revistas nacionales e internacionales. Desde el año 2001 vive en Tijuana. Ama la música y ama dibujar.

En Las batallas en el desierto, Carlitos, un estudiante de primaria, cuenta la historia de su amor imposible con la madre de su mejor amigo, así que cuando se lo confiesa a esa mujer mucho mayor que él se desata un escándalo familiar que se extiende al ámbito social con severas repercusiones para todos. Sin embargo, ese suceso será sólo el pretexto para reconstruir el México que vivió en su infancia: aquel México gobernado por los cachorros de la Revolución que en sus discursos proclamaban la riqueza para todos, aunque sólo unos cuantos eran los beneficiados (e inicia así el auge de la clase alta mexicana). Escrita con nostalgia, sí, pero sin concesiones a la hora de exponer esos abusos del poder de los que todos hablaban.

A través del relato de ese personaje, José Emilio Pacheco (Ciudad de México, 1939-2014) recrea toda una época en apariencia lejana; como si se tratara de una fotografía de generación pues es asombroso todo lo que esta novela contiene en unas cuantas páginas de una prosa refinada no exenta de sus momentos bienhumorados. Las batallas en el desierto fue publicada originalmente en 1981 y cinco años más tarde apareció Mariana, Mariana, la versión cinematográfica de Alberto Isaac con el guión de Vicente Leñero. Años después, la banda Café Tacuba compuso una de sus canciones más emblemáticas inspirada en esta novela, Las batallas: “Oye, Carlos, por qué tuviste que decirle a Mariana que la amabas…”

La pequeña gran historia del amor de Carlitos por Mariana, es sólo el pretexto para volver al pasado, para hacerlo actual, traerlo a nuestros días con la nostalgia de la infancia. En 2008, se conmemoraron los 70 años de vida de José Emilio Pacheco y con ese motivo ediciones Era lanzó una edición especial de esta novela breve con fotografías de Nacho López. Ahora, con la reciente muerte de José Emilio, la relectura de esta genial novelita suya ese pasado lejano que algunos no vivimos regresa con asombrosa similitud. Así, esa edición y la relectura son una manera de reconocer sin miramientos una de las obras más virtuosas, diversas y sólidas de la literatura mexicana.


Autores
(Ciudad de México, 1981) es autor de La síntesis rara de un siglo loco publicado por el FETA.
Fotografía Pixabay.

La primera imagen: un niño mirando detrás del cristal de pecera gigante, dentro de ella un hombre-buzo. Casi un libro infantil. Lo abrí con actitud desenfadada, no quise mostrar esa felicidad de niña que recibe una manta llena de retazos de telas de colores bordados por la abuela. No leí nada preciso de primera vista. Seguí la conversación con el libro en la mano como si me hubiese desecho de su presencia. Lo sostuve bien. De regreso a casa, a mitad del camino lo abrí:

verdes los azulejos del baño ///  adornos, ventanas y edificios, cuatro segundos cerrando cada dirección /// decirlo descuido, recurso del cuerpo /// celeste una virgen ilustra /// sin ser Manila, inminente futuro ahí

Cuando te sorprendes sonriendo y con un libro en las manos, sientes que la luz de la casa estará encendida por siempre.

Casi ininteligible. La poesía de Patricio Grinberg oscila entre lo inmedito y la mitología de un personaje levitando. La vida desde arriba. La posibilidad del después fincada en un pasado que a pesar del esfuerzo no logra desprenderse. Eres otro, pero en el mismo cuerpo, con las mismas costumbres y los mismos miedos.

Quien lea la poesía de Grinberg no encontrará un poema o libro de poesía convencional. La versificación y el uso del lenguaje son una apuesta por la desubicación y la reelectura de los textos para abtraer la imagen, la sentencia implícita. También existe en su poesía angustia y despesperación, al construir frases casi no frases y ser sucinto en imágenes. En él: la contundencia y la furia.

Aquí la entrevista que le realicé al poeta Patricio Grinberg:

 

¿Qué es un país?

No sé, una piñata, en el mejor de los casos algo parecido al cuchillo de Lichtenberg (no tiene hoja y  le falta el mango).

¿Qué es el bien?

“¿Cómo podría saberlo? ¿Puede ser bueno para los peces lo que es bueno para el mono? ¿Sigue siendo hermosa una mujer atrapada en un gesto de resentimiento? ¿Puede una princesa ser princesa si se aleja demasiado del palacio?”, algo como eso respondió Wang Ni cuando le preguntaron lo mismo.

¿Por qué poesía?

En un comentario etimológico probablemente falso pero del todo afortunado, Pascal Quignard sugiere que las palabras latinas flare -soplar así como se sopla una flauta- inflare, fellare, tienen su origen en la griega phalos, y todas, de alguna manera u otra, suponen infundir energía, cargar la realidad, el ejercicio de otorgarle a la realidad una forma aumentada.

Poesía es una forma rara de intentar hacer lo mismo pero con palabras.

¿Utopía o realidad?

No hay oposición, la realidad es una forma de utopía.

¿Qué es dios?

Entre el nirvana y el samsara no hay ninguna diferencia (Nagarjuna dixit),  el nirvana es el samsara y el samsara es el nirvana, la única diferencia entre uno y otro es la forma en que se los experimenta.

¿Eres lo que planificaste ser?

A los nueve yo quería ser camionero.

¿Quién y cómo es tu mejor amigo?

Me resultaría difícil describirlos y no veo ninguna necesidad de nombrarlos.

¿Qué es la izquierda y qué es la derecha?

La mano con la que me rasco y la mano con la que escribo.

¿Cuál es el momento de la Historia que consideras más relevante?

Éste, 9 de noviembre 2013, 9:24 am (medio dormido, la taza de café todavía caliente)

 ¿Por qué las fronteras?

Para poder hacer sentido cada vez que decimos adentro o afuera.

¿Fama?

La escritura sólo te entrena para la indiferencia.

¿Publicar en Latinoamérica?

Escribiendo se pierde el tiempo, publicando también se pierde dinero. El asunto es perder.

¿Dices soy del sur?

Acá el sur es Tierra del Fuego.

¿Eres libre?

Sí, no, no sé, depende, igual que todos.

¿Qué es una ciudad?

Mucho ruido, una secuencia enorme y aparentemente desarticulada de movimientos y ruidos.

¿Qué piensas de la relación entre poesía y política?

Sólo diciendo política a cualquier manifestación de poder, asignando valor político a cada palabra, pero en ese caso también serían políticas las distintas formas de atarse los cordones de los zapatos y cualquier receta de cocina.

¿Cómo opera la memoria en el espacio de lo poético?

Como algo que intencionalmente se desarticula y se reinventa apenas el artificio poético se enciende.

¿Cómo es la figura de un poeta en el presente?

Ninguna marca particular, un tipo como cualquiera.

¿Qué papel tiene lo poético en la vida cotidiana?

Nada más allá de algunas horas de trabajo, por la noche o por la mañana.

(Si la experiencia poética de pronto abandona el texto ya no es poesía, es otra cosa, es la vida).

¿Qué pasa con el significado en la poesía, ha cambiado su papel en el presente; es relevante?

El significado no es opcional, nunca ningún texto escapa al significado, lo único que cambia son las formas de trabajarlo.

¿La Historia tiene cabida en la poesía? ¿Si es el caso, cómo se da esa relación?

En la poesía cabe cualquier cosa y todo lo que entra necesariamente se deforma. También la historia (y también las leyes de la termodinámica y los patitos de hule, el brócoli, también el porno de los años treinta).

¿Qué es el hogar?

Oikew en griego significa vivir, estar. Oikeiw unir, apropiarse, ganar, ser amigo. Oikos significa casa y lo que es propio, significa familia, fuego familiar, significa templo.

¿Qué es la amistad?

Un pequeño repertorio de gestos vacíos que sólo significan o parecen significar dentro de un mecanismo completamente privado.

¿Qué es el futuro?

Un presente diciendo otro (un presente que todavía no).

¿Eres feliz?

Siempre, aunque pareciera todo el tiempo esforzarme por disimularlo.

**
Patricio Grinberg  (Buenos Aires, 1971). Publicó La Jabalina (tsé-tsé, 2002), Manila (Zindo&Gafuri, 2010) y VHS (Zindo&Gafuri, 2010). Es administrador del blog de poesía -y coeditor del sello editorial Zindo&Gafuri.


Autores
(ciudad de México, 1984). Poeta, narradora y editora. Ha publicado en diversas revistas literarias como Casa del TiempoDédaloSíncopeEste PaísPalestraMaldoror (Uruguay); la revista digital Valderrama y el suplemento cultural Guardagujas, de la Jornada Aguascalientes. Su primera obra poética Cosas que nunca dije antes de que estallaran las bombas fue publicada en 2012 por el sello editorial catalán Foc. Fue becaria en el área de narrativa por la Fundación para las Letras Mexicanas (2009-2010).