Es difícil de precisar, como siempre, pero a esta edad de máximas, al restregar con el dedo hasta que brilla el Chipre y el chipre es hueso o asoma un genio— será quizá cosa de agradecerse el que haya todavía sol en la palapa y la alta pila de monedas que se cae a cada orgasmo: sin duda un excesivo sentir de suficiencia, sin duda una peroración que va quedando sola como la mañana en que representaron sobre la cubierta del Nautilus un intento de pantomima; un marinero hacía de mujer (según se adivinaba por la enorme peluca de estopa amarilla y pechos simulados con trapos), gesticulaba, se fruncía, manifestaba todas las muestras de: a) el arrepentimiento, b) la duda, c) el terror; el otro se mantenía impasible, atajándola con cortos ademanes protocolarios; el tercero daba la espalda; la mujer cayó de hinojos y antes de que pudiera abrazar las rodillas al impávido, éste se hincó también, desorbitado, hacía que la iba a estrangular; ella cubría su rostro, luego se cruzaba las manos delante como Osiris.
Desde sus primeros intentos de trasladar el alemán de Novalis y de Grünbein al español, Daniel Bencomo sugiere, a través de estos apuntes, que traducir poesía es la tarea viva de transmitir ecos de otros ecos, un ejercicio en contra de la fidelidad.
Ocupáis tres asientos frente a mí en el autobús que se desplaza desde nuestro barrio alejado del centro al centro; al centro de nuestra localidad minúscula, entiéndase, no al centro de las cosas, no a la esencia misma ni a la materia nuclear donde la vida
bang
donde la vida
se expande y obedece a todos los fenómenos —etcétera— que dicta la astrofísica.
El ciclo ¨Lectura en voz de sus autores¨ del Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia tiene la finalidad de dar a conocer, a través de la entonación y gestos del artista, el desarrollo y experiencia del autor al crear su obra.