Hay pasajes estéticos que van más allá de la lógica, en ellos se pondera la experiencia sensible, ya que es más básico sentir y vivir el arte que intelectualizarlo.
La vida gay en México durante los años ochenta tuvo varios contrastes pues, sin las leyes de no discriminación o de matrimonios entre personas del mismo sexo que hay actualmente, existían los ligues fugaces y clandestinos, pero también tenía su lado con aires de sofisticación y el mundo glamuroso gracias a las cantantes y actrices a quienes tanto admiran los gays, todo eso con lo que después arrasó el sida.