Con este número, después de más de veinte años de periodicidad bimestral la revista se convierte en una publicación mensual, que busca ser más económica y alcanzar una mayor presencia.
En los días que siguieron inmediatamente a la muerte de Rubén Bonifaz Nuño releí sus Calacas, que ya me habían divertido y maravillado en 2003, cuando las publicó El Colegio Nacional.