El próximo número de diciembre de Letras Libres trata de "La infancia reinventada", así como en la Revista Tierra Adentro publicamos un especial a la literatura infantil recientemente.
No es secreto que existan ciudades que poco a poco se reconocen como semilleros de creadores escénicos: Querétaro, Guadalajara y Xalapa aparecen en la mente cuando de proliferación artística hablamos… pero ¿qué ocurre con aquellos estados a los cuales la suerte no les ha sonreído de igual forma? ¿Cómo se sobrevive? ¿Cuáles son los rostros y las historias, que hacen posible que el teatro no muera en un ambiente poco propicio?
Hortensia López Gaxiola, titiritera sinaloense y miembro fundador, en 2002, de la compañía de Títeres “Filibusteros” es un claro ejemplo de amor por el escenario
Preocupada por su formación y por la situación del teatro en Culiacán, ha ido abriendo camino dónde los demás veían puertas cerradas; tanto así, que en 2010 decidió formar su propio colectivo titiritero llamado “Imaginaría Títeres”, donde escribe, construye, actúa y dirige sus propios textos.
Por amor a escuchar/
nuestras propias voces, y por temor a escuchar/
lo que decimos en las voces de otros que vuelven/
de la tierra, hablamos mientras escuchamos.
“El fado es la fatiga del alma fuerte, el mirar de desprecio de Portugal al Dios en que creyó y que también le abandonó” escribió Fernando Pessoa para definir el fado, el género musical portugués que más que definir un ritmo, menciona la saudade, como una condición del alma y un pacto con el hado.