En Tierra Adentro tenemos la convicción, y el gusto, de difundir la obra de jóvenes de todas las disciplinas artísticas. Y no estamos solos: por eso los invitamos al ciclo Poesía en Voz Alta.14 El sonido que delira, que llenará de poesía, charlas y música a Casa del Lago, del 1 al 6 de este abril.
Este festival, que lleva el nombre de los eventos que organizaba Juan José Arreola en el mismo centro cultural de Chapultepec, celebra diez años de consolidarse a nivel internacional. La programación de esta edición estuvo a cargo de José Eugenio Sánchez y Mardonio Carballo.
Se presentarán 18 participantes que representan a 8 países: Eugen Gomringer (Bolivia/Suiza), Nora Gomringer (Alemania/Suiza), Lalo Barrubia (Uruguay/Suecia), Christophe Fiat (Francia), Khalid K (Marruecos/Francia), Josep Pedrals (España) y Eric Doradea (El Salvador); por parte de México estarán Lukas Avendaño (Oaxaca), Diana Garza Islas (Nuevo León), El Basi (Durango), Yair López (Jalisco), Briceida Cuevas (Campeche), Ángel Ortuño (Jalisco), el dúo Benerva (Querétaro/Nuevo León) y Los Cardencheros de Sapioriz (Durango).
Decir que Octavio Paz escribió los Topoemas en 1968 sería impreciso, y no por dudas en cuanto a las fechas sino porque escribir sería un verbo incompleto para definir a estos seis poemas visuales que dialogan con los caligramas de Apollinaire, los ideogramas y la caligrafía china; la tradición visual india, el haiku, la poesía concreta brasileña, entre muchos otros elementos de diversas culturas que nutrían la imaginación y la inteligencia del poeta.
Los seis Topoemas son resultado de las investigaciones del poeta con la poesía espacial. Como escribe el crítico Saúl Yurkievich, en ellos “la página semeja el espacio estelar donde las palabras se despliegan, rotan movidas por su energía e irradian sentido”
Víctor Ponce es quien anima estas piezas a partir de una cuidadosa lectura a las notas que el mismo Octavio Paz hizo a sus poemas-signo. Potencializó el movimiento que imaginó el poeta detrás de estas imágenes: los desplazamientos tipográficos, el efecto de ascenso y descenso de los trazos, la pulverización, son cualidades tangibles de los textos que, gracias a las herramientas tecnológicas, pueden materializar el lenguaje y transformarlo en objetos móviles.
El Programa Cultural Tierra Adentro lamenta el fallecimiento de la poeta Helena Paz Garro, ocurrido el día 30 de marzo en medio de las celebraciones para homenajear a su padre, Octavio Paz.
Helena Paz Garro nació en diciembre de 1939 en el seno de una familia conformada por dos de los escritores más brillantes de la literatura mexicana: Octavio Paz y Elena Garro. Su infancia transcurrió en un periodo prolífico y activo profesionalmente en la vida de sus padres. Para muestra, lo que dice Paz en su poema “Niña”:
Nombras el árbol, niña.
Y el árbol crece, lento y pleno,
anegando los aires,
verde deslumbramiento,
hasta volvernos verde la mirada.
Para el autor de El laberinto de la soledad, ver a esa niña, quien lo “levanta y resucita”, en pleno descubrimiento del lenguaje, es la misma manera en la que Paz Garro vivió: en busca del lenguaje y la palabra. En palabras de René Avilés Fábila,
La poesía de Helena es excelente, fina, sutil, de imágenes distinguidas. No son las deslumbrantes del padre, pero son eficaces y eso es lo que cuenta. Su hasta hoy único libro autobiográfico, Memorias, es sin duda el mejor de los testimonios que se han dado en las letras latinoamericanas. Es un libro duro, no es complaciente en sus recuerdos, hay palabras severas para el padre y velados reproches a su madre. Básicamente hay una verdad que asombra. Escrito con elegancia, con una prosa trabajada, reconstruyendo una vida incierta, de vaivenes y pugnas para ella apenas justificadas y justificables, la escritora nos ofrece su vida, una asombrosa vida llena de claroscuros.
Su obra poética, casi toda reunida en La rueda de la fortuna (FCE, 2007), es testimonio de aquella niña que nombraba árboles y aparecían. Hechicera, polémica, sorprendente y eclipsada, despedimos a Helena Paz Garro.
El poeta y novelista Daniel Saldaña París organiza para el Museo Universitario del Chopo una serie de lecturas en un ciclo llamado “Karaoke Sor Juana. Entre la tradición y el remix: nueva poesía del DF”:
Actualmente, la poesía mexicana ha renunciado a la torre de marfil en el sentido de que no sólo se lee y se habla de ella en recintos solemnes, sino que se escribe y se lee en las calles de la ciudad, en contacto con el ruido, las voces, la realidad cotidiana y además al alcance de cualquier persona. Asimismo, en los últimos años ha experimentado con nuevos recursos y materiales culturales (audio, video, etc) en una suerte de sampleo que da como resultado un karaoke hiper textual. Es por ello que resulta paradójico que muchas de las lecturas y presentaciones transcurran ajenas a ese contexto diverso.
Dado el panorama anterior, el Museo Universitario de Chopo organiza este ciclo de recorridos. El primero será en el Salón París, ubicado en Jaime Torres Bodet 152, frente a la Alameda de la Santa María,con la participación de los autores Rodrigo Flores, Maricela Guerrero, Inti García Santamaría y Daniel Saldaña París.
Miércoles 26 de marzo, 20:00 horas
Jaime Torres Bodet 152, Col. Santa María la Ribera.
Entrada libre
La Fundación para las Letras Mexicanas, institución creada para fomentar la creación y, por tercer año consecutivo, la investigación de la literatura mexicana, una vez más abre sus convocatorias de becas para todos aquellos jóvenes que quieran incursionar en el mundo de las letras de manera institucional.
En su página podemos encontrar las bases para obtener las becas que engloban dramaturgia, ensayo literario, narrativa, poesía e investigación, ésta última vislumbra como objetivo la creación de la Enciclopedia de la Literatura en México.
Las convocatorias, una enfocada a la creación y otra a la investigación, están abiertas a todos los jóvenes de la República menores de 30 años de edad y que acepten mudar su lugar de residencia a la Ciudad de México, dado que dentro del programa se comprenden tutorías, seminarios, conferencias, cursos y talleres, impartidos por reconocidos catedráticos y escritores.
El cierre de la convocatoria es el 16 de junio del presente año y la duración de la beca va del 1° de octubre del 2014 al 30 de septiembre de 2015.
Dichas becas son una plataforma de aprendizaje y experiencia dentro de las letras en México.
Hoy da inicio la 30 edición del Festival México en el Centro Histórico de la ciudad de México con un concierto en Bellas Artes a cargo del pianista Alexander Toradze y la Orquesta Sinfónica Nacional; quienes interpretarán el Concierto No. 2 de Dmitri Shostakovich. La gala iniciará con La Fundición de Hierro de Alexander Mosolov y finalizará con la suite del ballet Romeo y Julieta de Sergei Prokofiev.
El festival se llevará a cabo del 13 a 23 de marzo, en el cual podremos ver cerca de 200 eventos de danza, música, cine, gastronomía, artes visuales entre otros. Las sedes serán distintos recintos del Centro Histórico así como plazas públicas, calles y museos. Así mismo será el escenario de cerca de 55 artistas, de 22 países como Alemania, Argentina, Austria, Australia, Bélgica, Canadá, Chile, Estados Unidos, España, Francia, Italia, Japón, Líbano, México, Reino Unido, Siria y Serbia.
Dará cabida al estreno mundial en español de la obra “White Rabbit Red Rabbit” del escritor iraní Nassim Soleimanpour; Akram Kahn, una compañía de danza inglesa; el conjunto polifonético originario de Córcega, A Filetta; Ji-Hae Park, violinista coreana; Miguel Poveda, el cantautor flamenco que se presentará en el Palacio de Bellas Artes, y la cantante canadiense de origen esquimal Tanya Tagaq.
Para mayor información podemos visitar el sitio web del Festival, en él podemos encontrar los horario, precios, ubicaciones de los recintos donde se desarrollará cada evento e instrucciones para la compra de boletos.
El pasado 5 de marzo murió, a los 91 años, Luis Villoro Toranzo (1922), el filósofo catalán de padres mexicanos que nació en Europa por azares de la Revolución mexicana. Volvió a México para vivir y estudiar; para aportar más que una destacada vida académica y de funcionario ejemplar en que se convertiría en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde inicialmente se formó en la Facultad de Filosofía y Letras (estudió después en La Sorbona, en París, y en la Ludwiguniversität de Munich, Alemania). Fue profesor de la misma UNAM e investigador de su Instituto de Investigaciones Filosóficas, del que sería más tarde director e investigador emérito. Ocupó cargos importantes dentro y fuera de la academia: en el Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República, como director de la Revista de la Universidad, siendo presidente de la Asociación Filosófica de México, como embajador ante la Unesco y también al ser miembro honorario de la Academia Mexicana de la Lengua. Lúcido activista asomado en el patio de la vida política y, frente a todo, un hombre preocupado por las paradojas de la alteridad social y la injusticia.
Algunos de sus libros, desde su laureada tesis profesional (que se convirtió en su primer libro): Los grandes momentos del indigenismo en México, 1950), son clave para comprender el pensamiento en el México contemporáneo: Creer, saber, conocer (1982), El poder y el valor. Fundamentos de una ética política (1997), Estado plural, pluralidad de culturas (1998), De la libertad a la comunidad (2001), entre otros títulos que conforman su vasta obra.
Para Villoro, el concepto de lo indígena formó parte honda de sus preocupaciones filosóficas y políticas. Para él (que guardaba en la memoria infantil el recuerdo imborrable de la humillación de la que fue testigo ante el contraste entre ricos y pobres), el indígena no fue jamás un ente abstracto sino un humano concreto, flagelado por la exclusión y la injusticia.
Para su labor de pensador los pueblos originarios representaron una razón de sus reflexiones existenciales, morales, políticas y son imprescindibles muchos de sus estudios para comprender nuestra historia, el presente y lo que mucho de su devenir implica.
Leer y releer a Villoro será primordial para la historia de las ideas más allá de nuestra geografía. Su obra es un aporte a la comprensión de la incluyente y diversa Hispanoamérica.
La revista ICON, de El País, se hace una pregunta que sacudió las páginas de The New York Timesla semana pasada: ¿Qué fue de los chicos malos de la literatura? Claro que juegan, y lo reconocen, con estereotipos. Sin embargo, no deja de hacer ruido la pregunta, ¿dónde, en definitiva, están los chicos malos de las letras? Una posible respuesta es que están en la Alt lit. Les compartimos un fragmento:
Sí existen autores que persisten en la manía de coquetear con la imagen de malotes como Houllebecq o que no provienen de círculos académicos como Donald Ray Pollock, pero los tiempos de Lord Byron parecen remotos. Los autores con cierta repercusión son los que se presentan como realmente constantes y metódicos. El epítome del autor que anota al final de su novela el modelo de Mac con el que la escribió y los caffè macchiato de Starbucks que consumió durante su escritura encontraría su epítome en Franzen, el autor de Libertad. No es el único: el modelo de escritor gafitas que da clases de posgrado y que se permite algún hobby algo excéntrico, como de novela de Chesterton, es el predominante. De hecho, este perfil hegemónico ha dado lugar a cuentas paródicas como @emperorfranzen, una falsa cuenta de Twitter (aunque el que la gestiona dice que el que es unfake es el Franzen real), en el que se presenta una especie némesis arisca, diabólica y cascarrabias del responsable de Las correcciones.