Es difícil pensar en un escritor mexicano más interesado por la sociedad que José Revueltas, quien, a menudo, veía comprometido su quehacer literario por su activismo político.
La primera vez que supe de los hijras fue por el cuento “El ojo Silva”, de Roberto Bolaño: en él, un fotógrafo viaja a la India con la tarea de ilustrar un reportaje sobre la prostitución en aquel subcontinente; en una de sus andanzas, entra a un prostíbulo donde le ofrecen dos niños capados.
Cuando se habla de nuevos dramaturgos es importante distinguir entre aquellos que están en formación, los cuales se la pasan escribiendo y aprendiendo de la prueba y el error, y los que se conocen porque se habla de ellos en los talleres literarios o en pláticas entre amigos que se dedican al teatro; los que tienen una o dos obras publicadas o montadas y aquellos y que a corta edad ya comienzan a tener una carrera sólida.