Tierra Adentro

Integrada por tres argentinos que dialogan de forma estratégica con su tiempo, Clase Turista es una máquina de proyectos: publicaciones que van del papel a la pared, o de lo digital a lo cinematográfico. Estos tres editores estuvieron a cargo de la Zona Futura de la Feria del Libro en Argentina y tienen en la mira a nuestro país como posible colaborador para un tiempo nada lejano.

Clase Turista fusiona la filoso punk del do it yourself con el planeamiento de guerrilla latinoamericana: síntesis conceptual, mínimos recursos, máximo impacto. Fue creada a fines del año 2005 por tres amigos: Iván Moiseeff, Esteban Castromán y Lorena Iglesias, quienes hicieron de la singularidad su marca. Comenzaron publicando libros raros, como: Breve Antología de Poesía Iraquí Contemporánea, cuya cubierta emula un sobre-bomba; una antología de poetas africanos con tapas forradas de piel sintética; y un manual de supervivencia para el Apocalipsis, con consejos que van desde cómo armar un refugio nuclear hasta técnicas para luchar contra un zombi, pasando por consejos sobre cómo enfrentar la idea de la propia muerte. En este último caso, el libro simula un cuadrado de césped.

MÁS ALLÁ DEL LIBRO

¿Por qué decidieron usar tapas tan curiosas? “Nos gusta que la ficción desborde el interior dellibro, que la lectura comience ya desde la misma tapa. Es una entrada distinta para construir sentidos”, explica Esteban Castromán. “La apuesta del sobre-bomba es que haya un sentido, más allá de lo estéticamente interesante”, opina Iglesias. “Así como en los reportajes de la CNN hay un discurso estandarizado sobre lo que es un árabe, jugamos con eso en la tapa desde un doble sentido: con el estereotipo y con el poder que tiene la poesía. Funciona como una puesta en abismo de nuestros prejuicios. Un libro que finge que va a explotar pero lo que estalla, al abrirlo, son las propias ideas que tiene uno del otro”.

Su nuevo libro, “editado” en mayo de este año, es una pared de quince metros de largo levantada durante un imaginario fin del mundo, cubierta por mensajes desesperados, hipótesis de aniquilaciones masivas, afiches gubernamentales y otras microficciones postapocalípticas. En su creación participaron artistas de diferentes países. Su primera presentación fue en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires 2012, donde el público colaboró con sus propios mensajes.

El libro Muro del fin del mundo, nombre de este volumen/instalación itinerante de literatura y artes visuales, fue realizado junto con el diseñador Ezequiel Black. En sus quince metros se acumulan hojas manuscritas, carteles impresos, fotos, fotocopias y dibujos con pedidos, pensamientos y advertencias. “Es como viajar en la máquina del tiempo y caer justo en el fin del mundo, frente a esta pared”, explica Iván Moiseeff. “Tienes carteles que simulan la comunicación gubernamental bajo catástrofes, ficciones de gente que pide consejos, advierte a los demás sobre lugares hostiles o diferentes eventos que ocurren durante la catástrofe. Superpusimos todas las hipótesis de aniquilación, hay carteles que advierten sobre alienígenas, otros sobre zombis, catástrofes naturales, mutantes y la lista es infinita, como el temor mismo.”

En su elaboración, trabajaron escritores y diseñadores de Argentina y España. Luego de su lanzamiento en Buenos Aires, el Muro del fin del mundo se presentará en Bélgica, España y México, sumando artistas en cada país y extendiendo su volumen.

PELÍCULAS FANTASMAS

Además de libros (y paredes), también tienen otras publicaciones que salen de lo ortodoxo, como su colección Mental Movies, un proyecto donde piden a distintos escritores que, en unos diez mil caracteres, relaten qué película filmarían si tuviesen un presupuesto ilimitado. Luego un artista visual diseña el cartel de esa película apócrifa y un grupo de rock se encarga de componer la canción de la banda de sonido. Cada ejemplar es un afiche. De un lado, el cuento; y del otro, la representación visual del guión, a modo de afiche cinematográfico.

Mental Movies es parte de una colección llamada “Millonarios por dentro”, que trabaja cierta idea de una riqueza ubicada en la imaginación en lugares donde el asedio económico es algo constante. Explica Lorena Iglesias: “Para nosotros, como latinoamericanos, las superproducciones suelen realizarse más en la mente que en la realidad pero como nos interesaban esas historias faraónicas que se construyen en conversaciones, algunas noches entre amigos, puede ser en una fiesta o en algún antro, cuando todos están estimulados. Queríamos encontrar un formato para que circularan esas ideas titánicas, costosas y delirantes, que uno cuando las escucha, piensa.”

Tras pasar por Argentina, el proyecto tuvo su primera edición en México el año pasado. Ahí, los directores Fernando Eimbcke, María Novaro, Nicolás Pereda y Luis Téllez escribieron qué películas filmarían si tuvieran un presupuesto millonario. Los carteles fueron diseñados por Alejandro Magallanes, Dr. Alderete, Fernanda Brunett y Javier Gutiérrez. Y las canciones fueron compuestas por Natalia Lafourcade, Alex Otaola, Songs for Eleonor y Torreblanca. El resultado fue una caja con los cuatro afichesrelatos más un cd con las canciones. El evento fue coproducido por la Cineteca Nacional de México, el Museo Carrillo Gil y la Fonoteca.

Además de la ciudad de México y Buenos Aires, el proyecto ya se presentó en Bélgica y España. Explica Esteban Castromán: “ Nos entusiasma esta idea de conocer qué súper-producciones realizarían los países que no hacen este tipo de películas. Estamos acostumbrados a ver los films de Estados Unidos, con su combo de disparos + grandes objetos que estallan + chicas con poca ropa. Bueno, ¿cómo sería una película colosal hecha en México, Brasil, Paraguay, Nigeria o Turquía? Bien, ya sabemos que no hay lana para realizarlas pero, mientras tanto, imaginémoslas, cerremos los ojos, contémonoslas unos a los otros.”

ZONA FUTURO: VIAJES AL MAÑANA

En cuanto a eventos, Clase Turista viene de lanzar la Zona Futuro, dentro de la Feria Internacional del Libro Buenos Aires 2012, el evento cultural más grande de la Argentina, por el que pasaron más de un millón trescientas mil personas durante veintiún días. Zona Futuro se diseñó como un espacio para conocer las nuevas escenas literarias, los ciclos de cultura más singulares de Buenos Aires, muestras sobre los cambios en la lectura en la era digital, una audioteca de poesía y micro-conferencias sobre cultura contemporánea. Por su escenario pasaron más de doscientos actores de la nueva literatura argentina. Pero no sólo escritores y editores, también músicos, cineastas, periodistas, actores y agitadores culturales para compartir sus proyectos, sus gustos y técnicas de producción.

Así, por ejemplo en el ciclo “7 Maravillas”, invitaron a escritores, directores de cine, diseñadores, fotógrafos, músicos, periodistas y otros agitadores a subirse al escenario para recomendar en doce minutos siete cosas que adoran: desde libros a páginas web, videoclips, ideas, personas, colectivos artísticos y otras experiencias. El formato viral llevado a escena. En “Próximos Estrenos” los escritores contaban-relataban los libros que estaban preparando mediante microconferencias audiovisuales. Una inmersión en las obras en construcción. En “Ciclos Embebidos”, invitaron a los ciclos de literatura, filosofía y cultura más singulares que circulan por Buenos Aires, desde ciclos donde se hacen covers literarios, hasta otro donde se catan vinos e ideas filosóficas o los invitados cuentan sueños y proyectos inconclusos en su vida. También hicieron varias charlas sobre los videojuegos como nuevo paradigma literario, talleres sobre novela gráfica.

La Zona Futuro tuvo un sector para que los visitantes experimenten los nuevos dispositivos que están revolucionando el mundo de la lectura: los libros digitales y las tabletas. Ahí, los participantes probaron ereaders y tablets, y despejaron dudas con asistentes que los ayudaban en su exploración de la lectura digital.

En palabras de Esteban Castromán: “Nuestra intención era armar un radar 3d de lo que estaba pasando con la cultura actual. Es una oportunidad para que un público más mainstream, como es el de la Feria a esa zona ligada al “margen”, “a lo alternativo”, a las canteras donde se construyen literatura y circulan los nuevos escritores que mañana serán conocidos. También, una zona para que el público se acerque a saber qué pasa con la lectura hoy, en plena revolución: los fenómenos de autoedición, los formatos digitales, las batallas por los derechos, etc. Una forma de darle visibilidad a muchos de los que están construyendo hoy el canon del futuro.”

“El próximo paso es crear plataformas de interacción entre Argentina y México, primero, y luego extenderla a otros países de la región. Impulsar cruces entre las distintas escenas literarias, estimular las lecturas de los autores, productores y artistas que están produciendo cultura en el continente”, explica Iván Moiseeff. Para acercar México a Argentina ya están trabajando en su primer libro digital (una breve antología de cuentos de autores mexicanos) y un evento en el que durante algunos días se “teletransportó” parte de la cultura actual de México en un festival en la calle, con escritores y editoriales independientes.

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