A media noche, aterrado, débil y ponderando
extraños tomos de vetusto folclor olvidado—
se mecía mi cabeza, casi en siesta, cuando una aldabada
sonó, como de alguien llamando a la puerta de mi habitación.
Lo primero que llamó la atención de Felipe cuando llegaron al claro del bosque fueron las manchas negras sobre la banca de piedra: alargadas, amplias, como pequeños riachuelos de suciedad.
Detrás de la alambrada se encuentra el monstruo
El tapiz social y cultural, hecho a través de hilos de distintas texturas y colores, ofrece una imagen resistente, sensata e incluso bella siempre que hallemos un ángulo para cobijarnos con buena sombra.