Si quieres ser alguien en el mundo del boxeo debes de tener hambre, y yo nunca supe de alguien tan hambriento hasta aquella noche en que me enteré de la derrota de el Escocés Estrada.
Los novios comenzaban a prepararse para la ronda de fotografías, así que Edith abandonó el plato de helado y descalza y con su copa de vino en la mano, corrió escaleras arriba, al entrepiso.