Tierra Adentro

Poesía

Fotografía de Wenuan Escalona
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Surco Se trata de sostener el aliento hasta el final de la línea, y al regreso las bestias de cuernos ahogados en música resistan la violencia y el idioma.
Fotografía de Wenuan Escalona
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a Thoreau y Lafargue A muy temprana edad padecí la fiebre de las pérdidas; era muy necia para poder reconocer en el tuétano de las alucinaciones el tono de las grandes profecías, develadas sólo en la angustiante parálisis del sueño: “Serás muy joven todavía, pero ya tendrás la vida embargada, pondrás el lomo bajo las horas y atizarás el fogón con la pura mano; a ti también van a decirte, qué ingenua serás entonces para creerlo, que el esfuerzo se cobra alto (y mira si no lo estoy pagando caro); dejarás los riñones en el fuete porque estarás aferrada a la gloria y a las victorias materiales; te dirán que eso es la felicidad, y tú confiarás que es ahí donde reposa.
Explosión del USS Lexington , 1942. Imagen de dominio publico, recuperada de Picryl. com
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El horizonte siempre sería nuestra certeza, nuestra constante, vieras hacia donde vieras ahí estaría firme y sereno, el horizonte.
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El pollo Kentuchy es decadente y depravado porque elimina la división entre sujeto y objeto, ficción y no ficción, porque incita a caerse por el hueco de un ascensor y aterrizar en una piscina de sirenas que anuncian: lo importante no es la carrera —de hecho Thompson no la veía— sino la fiesta, el surrealismo y el degenere, la conciencia marrana, el espíritu desgarrado por sí mismo, para el Cazador todo artículo periodístico es un acto de agnición (véase descubrimiento) para el Cazador todo artículo periodístico es un acto de ignición (véase autodescubrimiento), tengo un amigo que estudió derecho para meter al bote a dos tres gente y para decir igual que el Dr.
"Desnudo femenino visto de espaldas", circa 1909. Pierre-Auguste Renoir. Óleo sobre lienzo. Dominio público.
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No eran celos, amor, sino exigencia de tu plenitud, de tu totalidad.
Sedimento, 29 cm x 21 cm, tinta china con acuarela. Autor: Alejandra Torres García
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Primero fui hombre Un cinturón de agua escondía entre la espuma  la mitad de mi cuerpo, como la charca a los lechones.
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No olvido el olor  de los grandes eucaliptos que morían en espera del torrencial de julio.
Óleo pastel sobre madera, 2021. Julieta Benedetto.
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Cuentan en el pueblo que, en épocas pasadas y hasta mitad del siglo XX, las mujeres que quedaban embarazadas sin estar casadas —y no llegaban a abortar de forma clandestina por cuestiones religiosas o por falta de recursos—; al parir les quitaban sus hijos recién nacidos y las dejaban encerradas de por vida en casas oscuras.