Tierra Adentro

Aldo Rosales Velázquez

(Ciudad de México, 1986). Coordinador del Taller de Creación Literaria del FARO Indios Verdes. Autor de los libros de cuento Luego, tal vez, seguir andando (Río arriba, 2012), Entre cuatro esquinas (FETA, 2014), La luz de las tres de la tarde (BUAP, 2015), El filo del cuerpo (Revarena ediciones, 2016), Ciudad nostalgia (Abismos, 2016), Sombra-Reflejo (BUAP, 2017), Los panes y los pescados (Ediciones Periféricas, 2018), Tiempo arrasado (Revarena ediciones, 2019), Mismatch (Cuadrivio, 2020), Foley (Fondo Editorial del Estado de México, 2020, mención honorífica en el Certamen Literario Laura Méndez de cuenca 2018) y Especies carismáticas (Premio Nacional de Cuento Juan José Arreola 2023). También es autor de los libros de crónica Tren suburbano (Malpaís, 2019) y Linde faz (FETA, 2018) con el que obtuvo el Premio Nacional de Crónica Joven Ricardo Garibay. Obtuvo mención honorifica en el Premio Nacional de Periodismo Gonzo 2018 por la crónica Big Tony Bang. De igual manera, es autor de Nanda (Nitro Press-Ediciones La Rana, XIX Premio Nacional de Novela Jorge Ibargüengoitia) y del libro de ensayos Basado en hechos reales (Casa Bonsái, 2025). Becario del FONCA (en los periodos 2016 y 2021) y del PECDA Estado de México (2018) en el área de cuento. En su faceta como jurado, cuenta con participaciones en el comité de premiación del Premio Nacional de Crónica Joven Ricardo Garibay 2020, así como en los comités de selección de estímulos del PECDA de Jalisco (2017), Chiapas (2019) y Tamaulipas (2024), donde actualmente se desarrolla como tutor. Ha publicado cuento, poesía, crónica, ensayo, reseña y dramaturgia en medios como La Jornada, El Universal, Casa del Tiempo, Tierra adentro, entre otras, así como en las antologías De narcos a luchadores (Contrabando, España, 2019), Cecilia y el Vampiro (Editores Mexicanos Unidos, 2021, compilación de Bernardo Barrientos Domínguez). Ni una sola palabra (UANL, 2021), Covid-19 (FCE, Tierra Adentro, 2021) y Liminales II (Casa Futura ediciones, 2023), por mencionar algunas. Fue seleccionado para el número especial Nueve ensayistas (1985-1995) de Punto de partida y el número especial sobre crónica: La crónica, el arte de narrar, de La Jornada. Es egresado de la Licenciatura en enseñanza de inglés, de la UNAM.
Ilustración realizada por Mildreth Reyes
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El 23 de febrero del 2013, en Anaheim, California, tuvo lugar el evento numerado 157 de UFC, la liga con mayor importancia en el mundo de las artes marciales mixtas (MMA) a nivel mundial.
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Finalizado el encuentro (no recuerdo si fue aquella pelea contra Jerry Quarry), ya con las manos despojadas de los guantes y el vendaje, Mohamed Alí, sonriente, desparpajado, se lleva la derecha a la cabeza y acaricia el borde de su cabello dos, tres veces.
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El tiempo y el número, análisis de la simbología de la crucifixión y la vista en la narrativa de ficción de José Revueltas       Porque en realidad yo había escrito ese artículo para fijar mi prioridad sobre esa idea o descubrimiento que había realizado Ricardo Piglia, Respiración artificial   Rechazar a la mesera por segunda vez es la primera señal que me indica que llevo ya bastante tiempo aquí, sin pedir nada.
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Hoy para hablarte me he quedado solo; cerré para estar solo todas las ventanas, el ojo alegre de las cerraduras y los libros y las puertas.
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Christina Soto van der Plas ganó el Premio Nacional de Crónica Joven Ricardo Garibay 2019, aunque bien pudo haber ganado el de ensayo, o el de novela; más aún, cabe la posibilidad de que en un futuro exista un nuevo premio para obras como la suya, de semejante calibre y aliento, que no se dejan atrapar bien dentro de frontera alguna.
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  1 El espacio se reduce hasta pegarse a la piel y volverse una prenda más, ceñida por el sudor y la desesperación: un vagón del metro, cerrado y sin avanzar, es casi un ataúd, una fosa común de bordes exactos, simétricos.
Cortesía Museo del Estanquillo. Colecciones Carlos Monsiváis.
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En la Alameda Central todas las formas del olvido y del agua están presentes; desde sus malecones imprevistos puedo medir la soledad atlántica.
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  José Martí decía que el objetivo de su escritura era: “hacer llorar, sollozar, increpar, castigar, crujir la lengua, domada por el pensamiento, como la silla cuando la monta el jinete” y remataba con: “eso entiendo yo por escribir”.