En estos tiempos oscuros donde el fascismo está encumbrado en distintas latitudes del planeta y donde el genocidio se transmite y viraliza a través de las redes sociales en tiempo real, es más urgente que nunca reivindicar la voluntad de protesta, imaginación y resistencia.
Sin tapujos, entre la inocencia y el asombro de quien tiene 13 años de edad, Andy le narra directamente a la audiencia lo que sucede cuando viaja desde la escuela en Santa María la Ribera hacia su casa en Ecatepec, en el último vagón del metro de la Ciudad de México.