El silencio era un puñal que laceraba la garganta del jefe de tropa, ese que arrastraba a Cecilia hasta el improvisado cadalso levantado en los Zunzunes.
Estas historias las he contado un chingo de veces
Hiram de la Peña
Escribir ciencia ficción en países en vías de desarrollo es casi condenarse a no ser leído o tomado en cuenta por el resto de tus colegas.