DELANTE DE MÍ ESTÁ LA PISTA DE CORRER y el viento que desciende de las copas más altas de esos árboles variaciones de tonos verdes movimientos luz comienzo las primeras pisadas pensando en mi respiración que debe llevar la carrera la mente en mi cuerpo mis piernas endurecen en el esfuerzo por subir las pendientes jadeo otros jadeos pienso que es el último kilómetro en la colina desciendo siento el golpe del pecho mi corazón la sangre correr por mi cara caen las primeras gotas que se resbalan hacia la espalda pero quedan atrapadas en el círculo que forma mi playera en el cuello suave se junta un charquito a momentos frío cuando el aire lo pega a mi piel me asombro de estas piernas que avanzan a este cuerpo me pregunto hasta dónde podrán llevarme y pienso el día que subí una montaña desde antes del amanecer para ver el cielo la luna después los primeros tonos del sol encendiéndome un aire fresco casi frío sobre mi cara seguir caminando un placer primero en la respiración el sonido de los pasos la sangre saliva el viento quedito hasta que pasan las horas el dolor insoportable y el cuerpo casi comienza a desaparecer
DISPARO CON PISTOLA DE AIRE COMPRIMIDO
Los juegos olímpicos de París me trajeron a Kim Ye-ji
y ahora imagino que soy Hervé Joncour, y ella
la muchacha
(en este poema)
con ojos de sesgo oriental frente a mí
escuchando la historia de mi vida
sin despegar la mirada hasta que el agua
tibia en una taza al borde de mi boca
nos suspende la contemplación
en el silencio que en seguida corto aún
en la dulzura de mis labios humedecidos.