Bernardo Esquinca (Guadalajara, 1972) es, sin ninguna duda, uno de los autores mexicanos que con mayor consistencia se han acercado al lado oscuro de la narrativa fantástica.
A estas alturas del siglo podría pensarse que leer revistas culturales es una costumbre de la antigüedad, una romántica tradición propia de almas sensibles, apegadas a la textura del papel y los efluvios de la tinta.
Detrás del amago sexo está mi nombre en zapatos de silesio mi luminosa arbitrariedad con el ánimo de un ladrillo azul olvidadizo permanezco bajo los garabatos de una santa y la gratuita enumeración de lo insano en el hogar de la sangre sobre el sexo de un pedazo de sol.
Entre el libro y la traducción
Con el pelo corto y sus gafas de pasta gruesa, deportivas, Rodolfo Mendoza me recibe en su mesa habitual de un conocido café del centro de la ciudad.
Al cierre de la edición impresa, Agustín del Moral fungía como director editorial de la Universidad Veracruzana, cargo que ahora ocupa Édgar García Valencia.