Tierra Adentro

Alacena

El blog de la Redacción de Tierra Adentro.
José Emilio Pacheco (1989). Fotografía de Rogelio Cuéllar.

Digamos que no tiene comienzo el mar. 
Empieza donde lo hallas por vez primera 
y te sale al encuentro por todas partes.

J. E. Pacheco

 

Se entumen las manos y cae un golpe contundente en la boca del estómago. Escribir mil notas no te prepara para asimilar una pérdida tan absoluta. El fin del mundo se descubre aquí y ahora. El fin de una época; eso te llevas contigo. La soledad y este temblar de piel desnuda; sin ningún sonido, en mitad del desierto.

La tarde del 26 de enero falleció el escritor José Emilio Pacheco, en la Ciudad de México.

Por referencia de su hija Laura Emilia Pacheco, se sabe que hasta el último momento su padre escribió; actividad que desde muy joven lo colocó en  panorama cultural mexicano.

José Emilio Pacheco nació el 30 de junio de 1939. Estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde inició sus actividades literarias en la revista Medio Siglo. Junto a Carlos Monsiváis editó el suplemento de la revista Estaciones. También fue secretario de redacción en la Revista de la Universidad de México. Era especialista en Literatura mexicana del siglo XIX; además un gran estudioso de la obra de Jorge Luis Borges.

Entre sus obras más importantes están Morirás lejos, Las batallas en el desierto; La sangre de Medusa, El viento distante y El principio del placer. En poesía publicó Los elementos de la noche, El reposo del fuego, No me preguntes cómo pasa el tiempo, Irás y no volverás, Islas a la deriva, Desde entonces.

También realizó un gran trabajo como traductor, con sus versiones de Cuatro cuartetos, de T. S. Elliot; Un tranvía llamado deseo, de Tennessee Williams; De profundis, de Óscar Wilde y Vidas imaginarias, de Marcel Schwob.

“Lo dejo para que quien abra esto en cien años sepa quién fui, porque no creo que nadie recuerde mi obra.” Declaró el 21 de abril de 2010 al depositar una serie de objetos en la Caja de la Letras del Instituto Cervantes para ser abierta en 2110.

Lamentamos profundamente la pérdida de este querido escritor mexicano. Habitará la niñez y el recuerdo junto a su obra literaria.

¡Hasta siempre!

 

Autores
(ciudad de México, 1984). Poeta, narradora y editora. Ha publicado en diversas revistas literarias como Casa del TiempoDédaloSíncopeEste PaísPalestraMaldoror (Uruguay); la revista digital Valderrama y el suplemento cultural Guardagujas, de la Jornada Aguascalientes. Su primera obra poética Cosas que nunca dije antes de que estallaran las bombas fue publicada en 2012 por el sello editorial catalán Foc. Fue becaria en el área de narrativa por la Fundación para las Letras Mexicanas (2009-2010).

Recién nos enteramos del fallecimiento en Chile del poeta Marco Fonz, quién en 1998 editara en nuestro fondo editorial El ojo lleno de dientes. El programa Cultural Tierra Adentro lamenta profundamente su deceso y envía sus condolencias a familiares y amigos.


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.

Fundación SM y Conaculta convocan a los autores y autoras de literatura infantil y juvenil para participar en los premios “El Barco de Vapor” y “Gran Angular” 2014.

Los premios “El Barco de Vapor” y “Gran Angular” nacen en 1978 de la mano de la Fundación SM. En aquella época la producción de literatura infantil y juvenil en español era escasa. Las editoriales verdaderamente interesadas en su difusión buscaban en otros mercados lo que aún no existía en el de nuestra lengua: obras y autores que escribieran para niños y jóvenes. La creación de estos premios responde a la implicación activa del Grupo SM con la renovación educativa y cultural española.

El reconocimiento de la pluralidad lingüística y la diversidad cultural españolas se tradujo más tarde en la ampliación de la convocatoria. Así, a mediados de los años ochenta, nacen “El Vaixell de Vapor” y “O Barco de Vapor”, de literatura infantil en catalán y en gallego respectivamente. Al año siguiente, en 1985, les sigue “Baporea” (en euskera), y en 1990 “Gran Angular” en catalán.

Para conocer los detalles de estas convocatorias, descarga su PDF correspondiente:

El Barco de Vapor ——————————— Gran Angular

Para más información visita el sitio de Fundación SM en internet.


Autores
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–Para Gabriel Zaid, que sabe leer en bicicleta, en sus espléndidos 80 años


En nuestros días vemos con regocijo que el uso de la bicicleta es cada vez más popular en todo el mundo. Hay que subrayar que entraña muchas cosas: una manera de disfrutar el ocio, una actividad deportiva, una posibilidad de reconstuir la vida urbana.


Autores
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HTML Giant, una de las más prestigiadas páginas de literatura de Estados Unidos, acaba de publicar Luis Panini, autor de Mala fe sensacional, publicada en el Fondo Editorial Tierra Adentro en 2011.

Traducimos a velocidad la presentación:

Luis Panini es uno de los más talentosos escritores de quién no has escuchado hablar. Con escritos que recuerdan lo mejor de Franz Kafka, Lydia Davis, David Foster Wallace y Julio Cortázar, es una lástima no poder leerlo en ingles (hasta ahora!) Recientemente estuve en una clase en CalArts donde era el invitado especial de el curso de literatura latinoamericana de mi amiga Laura Vena, y fue un placer escucharlo hablar de su escritura y procesos creativos. Laura Vena tradujo algunos de sus cuentos (o fragmentos) al inglés, cuyo resultado pueden encontrar abajo, así que estoy muy emocionada de entrevistarlo y dar la primicia de estas traducciones al inglés.


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.
Fotografía de Héctor Río.

Era 1999. Yo cursaba el último mes del tercer grado de secundaria. A mi escuela entraron unos jóvenes con camisetas negras, blancas y rojas. Pasaron a cada salón de clases para informarnos sobre el movimiento estudiantil en la UNAM. Todos permanecimos en silencia durante la plática. Al final del día, como era costumbre de todos los estudiantes de allí, nos reunimos en “La Glorieta”; me sorprendió que los jóvenes del movimiento aún permanecieran en los alrededores de la escuela entregando volantes, pidiendo cooperación monetaria para así poder llevar a cabo más volantes; también informaban a todo el que se cruzara enfrente. Los miré detenidamente hasta que uno de ellos se acercó a mí y con una sonrisa me entregó un volante y una fotocopia con esto:

 

Confianzas

Se sienta a la mesa y escribe «con este poema no tomarás el poder» dice «ni con miles de versos harás la revolución» dice

y más: esos versos no han de servirles para que peones maestros hacheros vivan mejor coman mejor o él mismo viva mejor ni para enamorar a una le servirán

no ganará plata con ellos no tendrá cine gratis con ellos no le darán ropa por ellos no conseguirá tabaco o vino por ellos

ni papagayos ni bufandas ni barcos ni toros ni paraguas conseguirá por ellos si por ellos fuera la lluvia no mojará no alcanzará perdón o gracia por ellos

«con este poema no tomarás el poder» dice «con estos versos no harás la revolución» dice se sienta a la mesa y escribe

 

En aquella época leía la poesía que el enjuto maestro de Español nos dejaba de tarea, Sor Juana, Amado Nervo, Octavio Paz. Fue la primera vez que alguien me regaló un poema y me pidió que leyera en voz alta. De regreso a casa repasé muchas veces esos versos; hasta esa fecha no había leído nada así. Gelman me hizo compañía en mis primeros años de Prepa, cuando decidí estudiar literatura como carrera universitaria, cuando dejé la casa de mis padres a los 21 años; cuando me alejé de la universidad para ser poeta, para no buscar plata, para no conquistar nada en la vida de nadie; para escribir de él, quien sin saber, me enseñó a descubrir que existen esos  que escriben versos contundentes y hermosos, y se convierten en tus confidentes, en amigos para toda la vida.

*

Juan Gelman nació en la ciudad de Buenos Aires, el 3 de mayo de 1930. Fue poeta, periodista y traductor. Debido a su actividad política y periodísticas vivió en el exilio entre 1975 y 1988. Durante los años fuera de Argentina padeció en carne propia el dolor de la desaparición de su hijo y nuera, víctimas de la cruenta dictadura militar. Entre sus obras más destacadas están Velorio del soloGotánEl juego en que andamos, Serfíni o Cólera Buey, así como Los poemas de Sydney West, Traducciones, Fábulas, Relaciones, Hechos y relaciones o Si tan dulce; País que fue ser, entre otros. A lo largo de su vida recibió numerosos galardones, como el Premio Nacional de Poesía en 1997 y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2005;  el Premio Cervantes en 2007,  y dos años después la Asociación de Poetas Chinos le otorgó el Premio Antílope Tibetano. Vivió durante muchos años en la ciudad de México, donde finalmente falleció hoy martes 14 de enero de 2014. El mundo por ahora está en silencio, detenido, solo, ausente. Adiós, che. Adiós, querido amigo.


Autores
(ciudad de México, 1984). Poeta, narradora y editora. Ha publicado en diversas revistas literarias como Casa del TiempoDédaloSíncopeEste PaísPalestraMaldoror (Uruguay); la revista digital Valderrama y el suplemento cultural Guardagujas, de la Jornada Aguascalientes. Su primera obra poética Cosas que nunca dije antes de que estallaran las bombas fue publicada en 2012 por el sello editorial catalán Foc. Fue becaria en el área de narrativa por la Fundación para las Letras Mexicanas (2009-2010).
Miguel Ángel Burciaga. Fotografía de Eugenia Montalván.

8 de enero de 2014. Esta Navidad no podría haber faltado la nieve en Durango, aunque fuera de mentiritas; por eso fue buena idea decorar los árboles de la Plaza de Armas, frente a la Catedral, con ese toque blanco de luz chorreada entre las ramas, para que alucináramos un invierno fantástico; el clima era realmente propicio para hacernos a la idea de una nevada, y seguimos con mucho frío, aunque ya sin foquitos. Pero ese ambiente de luces, noche buenas y mensajes de amor y paz en las calles matizó el gran concierto que ofreció la Orquesta Filarmónica de Durango el 21 de diciembre, fecha significativa para la ciudad porque se abrió el Teatro “Ricardo Castro” con El Cascanueces de Tchaikovski en una memorable noche para quienes tuvimos el placer de conocer a un talento joven de la ciudad en su debut como director. Se llama Miguel Ángel Burciaga Díaz, tiene 21 años de edad y es músico de tiempo completo desde niño… La expectación era tremenda. Miguel Ángel es conocido, y respetado y querido como pianista; sin embargo, a los 15 años dejó la ciudad para irse a Buenos Aires, y regresó de la mano de Beethoven con su famosa 7ª Sinfonía, esa sutil, gloriosa y célebre obra maestra conmovedora, con cientos de miles de vistas en YouTube.

El Siglo de Durango, patrocinador oficial del concierto, ofreció a sus lectores una publicidad muy acertada: ¡logramos teatro lleno! Vaya, creo que todos compartimos este sentimiento de éxito, pues aquí, como en cualquier otra ciudad del mundo, queda bien hacer nuestro cada gran evento cultural, sobre todo si se trata de consentir a una orquesta que no está todavía perfectamente consolidada a pesar de que se fundó hace cinco años, sus integrantes son músicos de primer nivel y su director, el trompetista Juan Manuel Arpero, hace un trabajo magnífico. El hecho es que la orquesta se arma esporádicamente, invitando a músicos del D.F. y otras partes para un concierto nada más, pues aún no existe el presupuesto que garantice estabilidad para ofrecer un programa dividido en las temporadas de rigor.

Entonces, abrigada, discreta y entusiasta, me colé a los ensayos, y confieso haberme emocionado con la fortaleza y valentía serena del joven músico que se colocó frente a la orquesta vistiendo pantalón de mezclilla, camisa de cuadros y una cola de caballo negra a tono con el ajuar discreto que lo llevó a plantarse en el escenario.

Lo seguí con la cámara durante el ensayo, nunca se distrajo, nunca sonrió, nunca hizo un movimiento en falso: estaba embebido con su debut, y no podría haber sido de otra forma.

La noche del concierto, Juan Manuel Arpero lo presentó con estas palabras: “De corazón, con toda humildad, le doy la bienvenida al maestro Miguel Ángel”.

El chico salió al escenario. Los músicos se pusieron de pie, la gente lo recibió con cariño, él levantó los brazos y Beethoven resucitó de entre los muertos, aunque quizá había hecho acto de presencia con más contundencia en los ensayos, sin duda. Pero fue una noche triunfal, desde luego; con frac, Miguel Ángel brilló con luz propia.

Obviamente le pedí que nos hablara de lo que significó para él este trance, y dijo: “A veces uno tiene el tabú de que la gente no lo va a comprender, pero a los 21 años Beethoven compuso su primera sinfonía y con ella le dio la vuelta a todo el clasicismo; a esta misma edad

Mozart era uno de lo músicos más grandes de Europa, sin embargo Revueltas empezó a componer a los 30 años; más que la juventud, cada uno de ellos encontró el momento de su vida para aportar, crecer y beneficiar a la sociedad”.

–¿Qué granito de arena aportas o aportarás tú?

–Poder difundir la música académica o clásica desde el piano o la dirección es importante, porque esta música no es solo para disfrutar ni tampoco representa pensamientos complicados; esta música demuestra la intención que siempre tuvo la sociedad por avanzar. A mí siempre me llama la atención ese afán de los compositores de revolucionar cada época; me pregunto por qué si ya hubo un Beethoven o un Bach el ser humano tiene la necesidad de cambiar y superarse… La música ha seguido creciendo y avanzando, y cada uno de los compositores dejó un legado sobre el espíritu y la necesidad de expandir el pensamiento y la visión de una sociedad a pesar de que en el momento no siempre fueron bien recibidos. El músico es un motivador de la sociedad y debe de aportar un conocimiento que realmente la induzca a crecer. La música es entretenimiento en cierto sentido, hay momentos para distenderse, para cantar, pero a la gente le hace falta apreciar esta clase de música porque en estas obras se muestra la necesidad de la sociedad de mirar hacia delante.

Miguel Ángel Burciaga Díaz ensaya la 7a Sinfonía de Beethoven2

–¿Cómo te sientes estando frente a la Orquesta Filarmónica de Durango?

–Bueno, esta es una experiencia muy especial porque es la primera vez que dirijo una orquesta profesional, digamos que es mi debut como director, si bien he trabajado con la orquesta en la universidad donde estudio, no es igual que ser el responsable absoluto de la interpretación de una obra, y estoy muy contento; me gusta mucho cómo trabaja la orquesta, y me han recibido de forma muy cálida, y creo que he podido trabajar muy cómodamente con ellos; además, todos son muy buenos músicos, son profesionales muy destacados cada uno en su instrumento, y para mí es un placer ser partícipe de su trabajo.

–¿Ya conocías a la orquesta?

–Sí, desde su inauguración, estuve presente en ese primer concierto, pero también hice dos conciertos con ellos como solista al piano.

–Háblanos de tu carrera, ¿cuánto te falta para terminar? ¿Cuál es el siguiente paso?

–Principalmente soy pianista. Empecé desde muy niño con el piano, me fui a Buenos Aires a los 15 años a especializarme en el instrumento con la maestra Alicia Belleviye, con quien sigo estudiando hasta la fecha, y a los 17 años ingresé a la licenciatura en dirección orquestal en la UCA, Pontificia Universidad Católica Argentina; ahora estoy en el cuarto año de la carrera, me falta uno para recibirme, y de alguna manera me he destacado; de hecho, la universidad me becó por ser promedio elevado, y es una beca que se defiende año con año y que yo tengo desde que arranqué, así que esto me ayudó para que el ingeniero Enrique Escajeda (director técnico de la Orquesta Filarmónica de Durango), quien me ha impulsado tanto en el piano como en la dirección, me abriera esta oportunidad, y el maestro Arpero, director titular de la Orquesta Filarmónica me cedió un espacio y aceptó compartir un programa. Para mí, tener la experiencia de trabajar profesionalmente antes de titularme es muy importante, y es una de las cosas que tiene la música, pues así como juega con el tiempo, que básicamente es su función, también en el ámbito profesional uno puede desarrollarse antes de tener un título, un papel que lo certifiqué, y a mí me queda un año más en Buenos Aires. Mi idea es regresar a México y ver la posibilidad de especializarme, todavía no sé si en piano o en dirección, pero quiero continuar mis estudios en Estados Unidos.

–¿Cómo ha sido tu relación con la música de los 15 años hasta ahora?

–La verdad, no recuerdo nada de mi vida sin música. Empecé a los 4 años con el piano como un compañero o como un juego… Pero cuando me fui a Buenos Aires me di cuenta de lo apasionante que era para mí la música. A los 12 años decidí dedicarme profesionalmente a esto, y a los 15 se me dio la oportunidad de hacerlo abiertamente, y la música es el motor de mi vida. Me ha enriquecido mucho como persona. A partir de la música he entendido a la sociedad, he entendido la función que cumple la música no solo en el plano sentimental o emocional en el público, sino en el desarrollo de una sociedad, y poder participar de eso es una experiencia hermosa. La música es una de las ramas del conocimiento humano que más resalta los sentimientos, pero no deja de tener esa conjunción entre el sentimiento y el pensamiento, que es lo más elevado a lo que puede llevarse el espíritu. La verdad, muchas veces me dicen que me la paso encerrado ocho o diez horas al día estudiando, pero yo no me doy cuenta porque vivo muy feliz haciendo música.

–Si tuvieras que poner en la balanza el piano y la dirección de orquesta, ¿hacia dónde se inclinaría más?

–La verdad, a los dos años jugaba a ser director de orquesta, y me subía a un banquito para imitar a los señores que veía con la batuta; mi madre escuchaba música clásica, aunque no es músico, pero yo sabía que para hacer una carrera había que ser instrumentista, primero, aunque yo era muy chico, y  ahí pasó algo engañoso, yo pensé que el piano iba a ser nada más un trámite para llegar a la dirección, y resultó que el piano se convirtió en el centro de mi vida musical; al piano le debo la formación, la experiencia, el conocimiento y muchas de las satisfacciones que he logrado en mi vida; interpretar el instrumento supera cualquier sensación que haya tenido. De hecho, hubo un momento en el que dije definitivamente me voy a dedicar al piano hasta que ingresé a la carrera de dirección y retomé ese viejo sueño que tuve en la infancia de ser director, y ahora que recién estoy empezando es difícil escoger entre ambas carreras, de algo sí estoy seguro: el piano no lo voy a soltar; la dirección es un campo más cerrado que requiere más tiempo y continuidad, y ahora quizá tenga un poco más de peso en mi vida la dirección porque es muy atrayente, e influyen muchos factores que no me permiten ver cuánto lo disfruto, pero realmente me gusta.

–Siendo adolescente pasaste por un cambio de vida drástico al llegar a Buenos Aires, cuéntanos.

–Sí, fue un cambio radical; había salido pocas veces de Durango (con ocasión de algún concurso), aunque la verdad casi no hacía nada fuera de Analco, mi barrio, pero durante toda mi carrera musical no salí nunca, y de repente llegar a una ciudad tan grande como Buenos Aires, donde el hecho de que hablen español no garantiza nada, y las costumbres son totalmente distintas, la gente me pareció como de otro planeta, por decirlo así, es el otro extremo del mundo, aparte de todo el movimiento cultural que hay, y me costó adaptarme. Tenía 15 años, era muy joven; mi madre se fue conmigo pero igual para ella fue cosa de irse adaptando. Mi maestra es una persona con un carácter fuerte, y la relación con ella fue muy difícil hasta que pude entrar en la dinámica porque si no hubiera estado estudiando, yo no se cómo hubiera podido sobrevivir, pero finalmente me adapté a las costumbres, ahora tengo a mis amigos, me gusta el tango, me adapté a la cultura, y de hecho ahora la aprecio, tanto que la voy a extrañar cuando la tenga que dejar; ya me encariñé con el lugar.

Miguel Ángel Burciaga aunque parece tímido, es un gran conversador, como es evidente. No esconde barajas bajo la mesa, se declara adicto a la buena comida mexicana y también se asume como una persona feliz: “una de las ventajas que tiene la música es que lo que se aprende no está en los libros, pero por las necesidades del mundo moderno es importante tener un título, y por eso entré a la carrera, donde de entrada le dicen a uno que para solventar el gasto y tener una beca debe esforzarse, y es lo que hice. Ahora puedo asegurar que soy una persona muy feliz. Me consta”.

–¿Buenos Aires es otro mundo?

–En Buenos Aires no hay maíz, no hay frijol y no hay chile… Allá no duermen. En la noche la ciudad está totalmente activa, y ¡nadie se ve desvelado! Por cualquier cosa saltan, se pelean en cualquier instante… y en cambio a mí me dicen que soy muy tranquilo, que nunca me enojo.

–¿Cuáles son tus compositores preferidos?

Miguel Ángel Burciaga. Fotografía de Eugenia Montalván.

Miguel Ángel Burciaga. Fotografía de Eugenia Montalván.

–El que más admiro por lo que hizo es Bach, y me gusta todo; soy totalmente parcial para evaluar su música porque a mí me fascina, pero lógicamente otro músico que me entusiasma mucho es Beethoven, de hecho en el piano es uno de los que más he interpretado, y elegí la 7ª Sinfonía para mi debut porque me identifico mucho con él; no sé si en el carácter tengamos algo en común, yo creo que no, pero sí coincido con la fuerza que todo el tiempo le invade, esa expresión, esa tirada hacia delante con la que movió a su sociedad y rompió paradigmas. Otra persona impresionante es Mozart, considerado por todos el gran genio de la música, y tienen razón, nadie pudo haber hecho lo que hizo él en tan poco tiempo y con esa perfección; yendo más adelante uno de los compositores que más admiro es Debussy, lo interpreto bastante en el piano, y me sorprende cómo revolucionó la música y le abrió paso en el siglo XX. Me fascinan casi todos los compositores rusos de finales del siglo XIX; los tachan de anticuados, pero su música expresa algo más lejos de una estética o una técnica. Obviamente el revolucionario Stravinski y, bueno, particularmente me fascina la música de Revueltas; de hecho, una entre las miles de rezones que tuve para escoger la carrera fue poder interpretar como director la música de Revueltas porque él no hizo nada para piano, y lo único que podría llegar a interpretar es la música sinfónica que compuso, extraordinaria y nada fácil. ¡Ojalá pudiera algún día hacerlo! Es muy reconocido en todo el mundo, no pocas personas han dicho que es el mejor músico que dio Latinoamérica.

–Dinos más de Silvestre, ándale…

–Es una persona totalmente singular. Estaba enamorado de México. No llevó al nacionalismo una copia de lo que hacían otros compositores; él disfrutaba ver una banda de pueblo, meterse a un baile en cualquier región o ciudad, y escuchar a los músicos que aprenden de oído, eso era lo que a él le apasionaba, y es la música que tenía impregnada; cuando hicieron estudios de sus obras se dijo que nunca copió ninguna melodía, todas las inventaba y salían como si fuera un mariachi o del director de una banda de pueblo; el humor de Revueltas es singular, encarna el humor mexicano, pues la risa es uno de nuestros más grandes valores. Revueltas lo demostró, por ejemplo, cuando murió García Lorca; muchos artistas le hicieron homenajes luctuosos a través de una obra dramática y desgarradora, pero Revueltas, en cambio, planteó un funeral al estilo mexicano, con los borrachos llegando riéndose, el mariachi desafinado, las notas infantiles burlonas y resultó una de las obras más geniales; admiro esa actitud: ir en contra de todo y decir “yo compongo música y espero que les guste”, sin tratar de congeniarse con los altos intelectuales. A una persona tan grandiosa como él no le preocupaba nada más; de hecho, renuncia a ser director del conservatorio porque no tenía tiempo para componer, y eso no lo haría nadie; es una personalidad, lo único que lamento es su muerte tan prematura, ¡debió haber vivido cien años!

–Por último, define felicidad.

–Se es feliz cuando uno entiende su entorno, con sus problemas y virtudes y sabe cuál es su posición para aportar un granito de arena; también se es feliz cuando se conoce la amistad, y también estando satisfecho con lo que uno tiene. Pero, además, mientras yo pueda hacer música, que es lo que realmente me preocupa, voy a estar bien.

Miguel Ángel tiene un teléfono prestado durante su estancia en Durango. Su número de Buenos Aires no me lo dio, sin embargo, su correo electrónico está disponible para todos:miguel.burciaga92@hotmail.com

 


Autores
Es autora del libro Premio Casa de las Américas. 50 años – 11 entrevistas, investigación con la que se tituló como antropóloga con especialidad en lingüística y literatura por la Universidad Autónoma de Yucatán. Para 2014 prepara un libro testimonial sobre los contrastes culturales entre Yucatán y Durango, proyecto que surgió por iniciativa del programa Tierra Adentro.

El año pasado, mientras leíamos el prestigioso volumen Best American Short Stories correspondiente al 2012, nos encontramos con un cuento, “Navigators”, que nos llamó no sólo por su excelente factura, sino porque había sido publicada en una pequeña revista literaria Hobart, a diferencia del resto de los textos, que provenían de las más importantes publicaciones periódicas de Estados Unidos. Además, su autor no tenía aún ningún libro publicado. “Navegantes” cuenta la historia de un padre y un hijo que encuentran solaz en un videojuego muy peculiar. ¿Cómo es que llegó este cuento de una pequeña revista a ser reconocido como uno de los mejores del año? Para indagar sobre esta y otras cuestiones, decidimos hacer una breve entrevista con Mike Meginnis.

Como pueden ver los visitantes de mike-meginnis.com es editor, escritor, diseñador y columnista. “Lo que mi sitio no dice es que tengo un trabajo de medio tiempo en un despacho de abogados”, nos cuenta Mike. "Un día normal comienza con cuatro horas ahí. Después vengo a casa, hago la comida y me encargo de lo más urgente. Trato de que mis labores editoriales y de diseño no se traslapen, pero con frecuencia esto ocupa el resto de la tarde. En el tiempo que me queda escribo y leo, a veces durante horas, a veces sólo unos minutos. Si no estoy trabajando en ninguna historia –como es el caso– paso mucho más tiempo leyendo.

»A veces mi vida es muy estresante, pero tengo una regla: aunque escribir no sea mi prioridad ese día, me aseugro de que siempre haya tiempo para ello.

Tierra Adentro: ¿Puedes contarnos como fue que “Navegantes” llegó de Hobarts hasta Best American Short Stories (BASS)? ¿Aparecer en esta compilación ha ayudado o entorpecido tu carrera literaria de alguna forma?

Mike Meginnis: Honestamente no sé cómo se haga la selección de BASS. Creo que Aaron Burch, el editor en jefe de Hobart debe haber enviado toda la revista para su consideración. No creo que marquen ciertos cuentos para Best American Short Stories como sí se hace con el premio Pushcart, aunque podría equivocarme. En algún momento Heidi Pitlor, la editora de la serie de BASS tuvo que leer la historia y seleccionarla para el editor invitado, Tom Perrotta, quién fue el responsable final de la selección tras consultar con Pitlor, según entiendo.

Es difícil decir cuanto han cambiado las cosas tras aparecer en BASS. Es cierto que la gente me percibe a mí y a mi trabajo de otra forma, y he recibido mucha correspondencia maravillosa de mis lectores. En definitiva provocó interés por mi trabajo en revistas literarias. Pero la mayoría de la gente suponía que conseguiría un agente inmediatamente y eso no ha sucedido. Los agentes leen mi trabajo con mayor consideración de la que tendrían de otra forma, pero nadie ha decidido representarme. Lo cual significa que aún hay tiempo para que un agente emprendedor se avispe y me lleve consigo.

TA: Hay grandes escritores reconocidos en The Best American Short Stories 2012, como Steven Millhauser, George Saunders y la ganadora del Nobel, Alice Munro. Parece que fue un gran año para los cuentos norteamericanos. ¿Piensas que la ficción breve está entrando en una edad dorada en Norteamérica? Parece que es más sencillo ver publicada una compilación de cuentos ahora que hace una década.

MM: No soy bueno para este tipo de generalizaciones porque no creo en ellas. Creo que las publicaciones en línea y la proliferación de pequeñas revistas en Estados Unidos (y quizá en todas partes, aunque no lo sé de cierto) permiten que todos los que quieren participar en la publicación de cuentos pueden encontrar un nicho. Eso está muy bien. Dicen que no puedes vender un libro de cuentos a una editorial grande sin una novela para endulzar el trato, pero las editoriales pequeñas editan muchas antologías, así que tal vez sea más sencillo. Yo aún no tengo un conjunto de relatos con el que me sienta confiado para enviar a dictaminación, pero estoy cerca, así que lo averiguaré pronto.

En lo personal, mi edad dorada de la ficción breve tendría muchos más cuentos largos. La mayoría de los textos que escribo son largos y puede ser muy complicado colocarlos; ciertamente lo era cuando nadie sabía quién era.

TA: Cuéntanos sobre “Navegantes” y el resto de tu trabajo. Si nos ha gustado, ¿qué más deberíamos leer?

MM: “Navegantes” es particular dentro de mi trabajo porque todo lo que sucede es literalmente posible; la mayoría de mi trabajo tiene una tendencia surrealista o fantástica más cercana al tono de la parte del videojuego. Si buscan algo similar, mi cuento “Better Weather” también es realista y viene de una emoción semejante. Tengo también una historia formalmente alocada sobre videojuegos y obsesión en una perspectiva muy distinta, llamado “Angband, or His 55 Desires”. En mike-meginnis.com pueden encontrar enlaces a otras revistas y sitios donde he publicado.

Los últimos meses he disfrutado mucho con los libros de Kiese Laymon, Gabriel Blackwell, Alissa Nutting, Lindsay Hunter, Roy Kesey y Elisa Gabbert. Evan Lavender-Smith, Rachel B. Glaser y Matt Bell son geniales, también, y estoy muy emocionado sobre los próximos libros de Kelly Link.

TA: ¿Sabes que te seguimos en twitter? Se ve que eres un videojugador apasionado. ¿Qué piensas de los videojuegos como arte? ¿Cuáles son tus juegos favoritos?

MM: Creo que los videojuegos están en el mejor punto de su creatividad, en gran parte gracias a la diversidad de desarrolladores independientes y atrevidos, así como de algunos grandes estudios que hacen cosas geniales. En lo personal me emocionan más los pequeños juegos excéntricos de los pequeños desarrolladores, especialmente los juegos rougelike y roguelike-like. Ahora mismo juego mucho Spelunky, Binding of Isaac y Don´t Starve. Mi blockbuster favorito más reciente es The Last of Us, que tiene varias debilidades pero también momentos y mecánicas perfectos. Pero en general los blockbusters no me funcionan, porque se esfuerzan demasiado en historias débiles y campañas mal diseñadas.

Una de las cosas más curiosas sobre los videojuegos con mucho presupuesto es que tienden a tener más historia que los juegos indie; tienen enormes guiones con toneladas de palabras. En mayor parte esto se debe a que tratan de imitar a las películas con mucho presupuesto, pero invierten mucha energía y dinero en su historia.

Dicho esto, no creo que el problema sea tanto el dinero como el hecho de que los videojuegos son un medio joven que todavía no sabe bien a bien cómo integrar el juego y la trama. A largo plazo, tiene que haber una convergencia: el juego será la historia. Mi juego ideal es uno en el que la mecánica es tan dramática, tan rica en atmósfera y personajes, que la historia sucede siempre que juego y no sólo en escenas pre-diseñadas. Algunos juegos indie lo consiguen por breves momentos, FTL: Faster Than Light lo hace y Hotline Miami también, y hasta cierto punto las gráficas retro los ayudan, porque trabajar con recursos limitados obliga a los desarrolladores a aprovechar al máximo lo que tienen, porque las secuencias pre-escritas interfieren.

Algunos de mis clásicos favoritos son Metroid, Einhander, Super Smash Bros., Final Fantasy VII, y Final Fantasy XII. Seguro hay muchos más.

TA: Para terminar, cuéntanos qué es lo que te emociona en este momento.

MM: Hablé de Kiese Laymon arriba. Su libro Long Division es lo mejor que he leído este año. También me emocionan cosas algo menos recientes: la música de Michael Nyman y las novelas de espías de John le Carré, por ejemplo.


Autores
es escritor. Colabora para Noemi Press editando relatos de ficción. Coedita la revista Uncanny Valley. Su cuento “Navigators”, incluido en este número, apareció en The Best American Short Stories 2012 . Vive y trabaja en Iowa City, con su esposa y una gata llamada Molly. Su novela Fat Man and Little Boy, aparecerá en Black Balloon Publishing en 2014.
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.