Tierra Adentro

Treinta y uno

Voy a empezar por el cuerpo,

por los ovarios reventados

entre las palabras y las letras

y lo que poco a poco

he interpretado como hambre.

 

¿Somos aquello que rechina

en los dientes

cuando una palabra remite a otra

que nos ha lastimado?

 

Como mujeres nos enseñan

a odiarnos a nosotras mismas,

con la mandíbula apretada,

con el sistema nervioso

comprometido.

A contar historias de sacrificios.

 

En mi año número treinta y uno

voy a deshacer las palabras

y luego el espacio entre las letras

y luego las caderas abiertas

y luego el espejo

dismórfico

entre ríos de leche y proteína.

 

Para perder la memoria

de quién inventó este dolor

voy a empezar por mi cuerpo,

caliente como el cielo,

deseoso, moreno,

agotado de buscar

las coordenadas

de algo de lo que he sido testigo.

 

¿Seré también aquello que rechina

como el odio?

 

A los treinta y uno voy a empezar

por deshacer la sangre.

La herencia.

Las ruinas de mi antiguo testamento.

 

 


 

Un departamento iluminado

How to love and never land

Sarah Kinsley

Mi trabajo es comprar las cortinas,

para cubrir las ventanas completas.

Mi trabajo es medir los centímetros

del colchón

para que no se extienda más allá del clóset,

que la estufa y el refrigerador

quepan en la cocina.

Que el departamento amueblado

sea más que sólo un cubículo

en un nuevo edificio.

 

Que sea una casa.

 

Mi trabajo es dejar en la mesa de la cocina

pequeños post-its

de lo que un día será un poema.

 

Mi trabajo es mirar la infancia que no recuerdo

y repetirme que sí era yo su protagonista.

Convencerme de que algo me dijo la lluvia,

y aún sin ella,

puedo sonreír todavía

en este departamento iluminado.

 

El aire empuja este hilo de redención,

una caligrafía,

al interior de mi casa.

Yo termino de escribir este poema

en un post-it.

 

Sí era yo la protagonista,

algo me dijo la lluvia:

¿pero qué era?


Autores
(Tijuana, 1995) Es licenciada en Escritura Creativa por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Fue librera, becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas (2022-2023) y residente de la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores (2019-2020). Actualmente es editora de la revista Casa del tiempo de la Universidad Autónoma Metropolitana. También coordina círculos de lectura y talleres de escritura. Ha publicado dos poemarios: Hipocampo (Dharma Books, 2021; Isla elefante, 2025) y Algo tibio que matar (El toro celeste, 2025).
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