Llueve y sonríes al sentir la lluvia que, muchos años después, sigue cayendo
Antonio Deltoro
Nunca he pensado que alguien me odie por tener un cuerpo con parálisis cerebral, quiero decir, que esa sea la razón por la que alguien, sin conocerme, me mire con malos ojos.
I
A menudo me pregunto a qué me hubiera dedicado de no haber nacido con parálisis cerebral, de no habitar la superficie con estas especificaciones distintas, como ese enchufe que siempre necesitará de un adaptador distinto para funcionar correctamente.