La literatura mapuche contemporánea se ha configurado, durante las últimas décadas, como un espacio de cruce, tensión y diálogo entre memorias ancestrales, experiencias urbanas, desplazamientos territoriales y problemáticas políticas y sociales que atraviesan al conjunto de las sociedades latinoamericanas.
En más de un par de ocasiones he contado que cuando migré a la ciudad de Jobel comencé a usar la máscara de “indígena” para identificarme ante los dueños de ese mundo.