Tierra Adentro

UÑAS: PLIEGO DE PRINCIPIOS

Si he de hablar de mis uñas

lo haré asida a esa piel, la más fina

donde mi cuerpo se alarga

como las ramas tiernas del árbol

que juegan con el aire más endeble.

Una y mil veces

buscaré sobar el mismo verso

que de repetirse hará cantar

el filoso extremo de mis dedos.

Hablaré, sí, de mis uñas

como si nunca hubiesen rasgado piel alguna

como si ignorara el filo de su borde

como quien escribe lamentos

en la carnosa densidad de una espalda.

Las uñas son todas

esquirlas

trozos de piel endurecida

tejido marchito, arma de un solo filo

testigo del desuello, trama desprendida

en la tersura de los frutos

o en la violencia salvaje

de la calle oscura.

Uñas somos

y en su incisiva transparencia

habita la verdad de nuestro origen

testifican nuestro nacimiento

y dan fe de nuestra muerte.

UÑAS LIMPIAS

Medias lunas sobresalen de la punta de mis dedos. Espadas de seda tornasol. Del uno al diez hacen frente a los ojos, al juicio sumario de un desfallecido pelotón que persigue refrendar mi pulcritud. El preludio fue el afluente, que desprende el jabón de las manos que harán frente al escrutinio. El agua que lava, remoja, remueve y separa es del río, que huele a valle, a trigo recién cortado, alfalfa humedecida y a flor, esas ramitas silvestres que roban humedad a la orilla del canal para brotar, nimias, como la brisa de las mañanas veraniegas. Blancas, leves mis uñas, dientecillos afilados del extremo de mis dedos, no saben de culpas y deberes. Mi pulcritud no es suficiente, son mis dos manos contra sus ojos, que penan su longitud extrema. Y frente a cuarenta pupitres, dos navajas feroces, la risa de todos y mi vergüenza, sufro por mis diez caballos mudos, esos dedillos que abrazan al lápiz para aprender una nueva lección de crueldad.

ESMALTE DE UVAS

Ella toma vino blanco

porque hace juego

con el esmalte de sus uñas.

Acomoda los dedos

en la barriga cristalina de una copa

y las mira subir,

arrimar a su garganta

la esencia frutal y la arena

del valle aburrido.

Pero eso no importa.

Los cinco deditos

dormitan en el espejismo de otras manos

que desprenden racimos

de futuro fermento,

bienestar transitorio,

muy lejano a ese afán.

A ella no le gusta el vino blanco

ni mirar el sol tras de unos lentes.

Su sombrero no combina

con las ramas hirientes

de la cepa tornasol.

Tampoco cuenta,

con los días en su espalda,

y si hay o no tedio

pues el viento enreda su pelo

lo acicala salino

con un Santana que anuncia

el final de la vendimia.

Ella no barniza las puntas de sus dedos

ni prueba las uvas

pero sí se desgañita

con los frutos en flor.

No piensa en esmaltes

ni en mujeres con sombrillas

solo para sí será llenar las canastas

frente a los surcos infinitos

de su hambre.


Autores
(Mexicali, Baja California, 1968). Es poeta, narradora, diseñadora y editora. Su trabajo literario ha sido incluido en antologías y revistas nacionales y gringas. Es autora del poemario Señero (2014); Postales de Inglewood, su libro de cuentos, recibió el Premio Nacional Dolores Castro en la categoría de narrativa 2017; y el poemario Cuadernos de la dispersión recibió, en 2018, el Premio Estatal de Literatura que otorga el Instituto de Cultura de Baja California. Ha sido editora desde 1991. De 2000 a 2003 dirigió el programa editorial de revistas científicas de la UABC. De 2003 a 2011 estuvo a cargo del Departamento de Editorial Universitaria. Fue Coordinadora General de la Feria Internacional del Libro de la UABC de 2003 a 2013. De 2013 a 2022 fue redactora de cápsula de literatura y divulgación para la radio y televisión universitaria. Es propietaria, editora y gestora del sello editorial autogestivo Pinos Alados. Actualmente se desempeña como diseñadora del Programa Editorial del Centro de Enseñanza Técnica y Superior.
Similar articles