Tierra Adentro
Mapa del Eje de la Resistencia en Medio Oriente. Álvaro Merino, 2023. elordenmundial.com. CC0 1.0
Mapa del Eje de la Resistencia en Medio Oriente. Álvaro Merino, 2023. elordenmundial.com. CC0 1.0

Parte 3

La resistencia como única doctrina de seguridad viable

A medida que se calman las recientes rondas de agresión y represalias, Asia Occidental se encuentra en un punto de inflexión crítico. La prolongada confrontación entre el Eje de la Resistencia y la alianza estadounidense-israelí del Golfo ya no se limita a las sombras de la guerra encubierta ni a los márgenes de la diplomacia. Ahora se desarrolla en frentes abiertos, líneas divisorias políticas y cuellos de botella económicos. Lo que surja de esta confrontación moldeará no solo el futuro de Palestina y el Líbano, sino también el orden estratégico de toda la región.

1. Hacia una nueva ecuación regional: ¿guerra, resistencia o realineamiento?

En el centro de esta dinámica en desarrollo se encuentra la erosión gradual de la unipolaridad estadounidense, reemplazada no todavía por un nuevo orden multipolar estable, sino por una fase de transición marcada por la volatilidad, la asertividad y la recalibración. Estados Unidos y sus aliados regionales siguen buscando la contención, la normalización y la flexibilidad del régimen, pero la Resistencia, liderada por Irán, Hezbolá, las facciones palestinas, la Resistencia Islámica iraquí y Ansarullah de Yemen, ha trastocado ese cálculo al convertir las zonas de debilidad en puntos estratégicos de influencia.

Desde Gaza hasta el Mar Rojo, desde el sur del Líbano hasta el Golán, la Resistencia ha demostrado que ya no solo sobrevive bajo presión, sino que prospera en la confrontación. Los días de guerras unilaterales y mesas de negociación posconflicto sesgadas por la hegemonía estadounidense están llegando a su fin. En su lugar surge una confrontación más simétrica, donde incluso los regímenes más poderosos deben sopesar el costo de la agresión en vidas, legitimidad y logística.

La región se enfrenta actualmente a tres grandes posibilidades.

  1. Una guerra de desgaste de espectro completo. La posibilidad más peligrosa es la de una guerra sostenida y creciente en múltiples frentes. En este escenario, Israel, con el apoyo de Estados Unidos, podría desencadenar un conflicto a gran escala, ya sea por un error de cálculo o buscando asestar un golpe final contra Hezbolá o Irán. Sin embargo, como lo demuestra el ataque con misiles iraníes de abril de 2025 y la constante preparación de Hezbolá, este escenario no se limitaría a un solo frente. Probablemente abarcaría Líbano, Gaza, Siria, Irak e incluso bases estadounidenses en la región.1 Una guerra así sería catastrófica para la entidad sionista, que carece de la profundidad demográfica e infraestructural necesaria para soportar una guerra asimétrica, urbana y de misiles prolongada. Sin embargo, para Washington y sus socios, la desesperación por salvar la disuasión en declive podría invalidar las evaluaciones racionales de costo-beneficio.
  2. Contención estratégica y fragmentación regional. La segunda posibilidad prevé la continuación de las zonas de conflicto statu quo, donde Israel y Estados Unidos buscan contener la Resistencia mediante sanciones estratificadas, ciberguerra, ataques aéreos, sabotaje económico y pactos de normalización. Este modelo de “conflicto frío” se basa en gran medida en la cooperación entre el Golfo e Israel, el aislamiento político de Hezbolá, el debilitamiento del corredor sirio-iraní y la expansión de los vínculos de los regímenes árabes con Tel Aviv.2 Pero esta estrategia adolece de una debilidad fundamental: presupone que la Resistencia puede aislarse; por el contrario, los acontecimientos de los últimos dos años han demostrado que los movimientos de resistencia son ahora más interdependientes, resilientes y autosuficientes que nunca. Ansarullah controla las rutas comerciales del Mar Rojo, la Resistencia iraquí se ha reestructurado tras la retirada estadounidense, y Gaza, aunque asediada, sigue infligiendo daños estratégicos a la psique y la capacidad militar de Israel.3
  3. Surgimiento de un bloque regional centrado en la Resistencia. La tercera y más transformadora posibilidad es la de una nueva alineación regional, basada en la doctrina de la Resistencia, la soberanía estratégica y la seguridad colectiva, independiente de la hegemonía occidental. Este eje no es simplemente militar, sino también cultural, ideológico y, cada vez más, económico. Con la creciente influencia de los BRICS+, la expansión de la cooperación entre Irán y China y el giro de Rusia hacia la multipolaridad de Asia Occidental, el Eje de la Resistencia cuenta con un creciente margen de maniobra internacional.4

2. Asimetría, soberanía y la defensa de la resistencia armada en el Líbano y otros lugares

Tal cambio exigiría una mayor cohesión política entre los actores de la Resistencia, reformas institucionales en estados como Irak y Siria, y el desarrollo de infraestructuras económicas y mediáticas paralelas. La liberación de Palestina sigue siendo el motor moral de este bloque, pero su aspiración estratégica es una Asia Occidental soberana, descolonizada e integrada.

Irán, como pilar central de este bloque emergente, sigue considerando la confrontación no como una cuestión de mera supervivencia, sino como una victoria moral y civilizatoria. Como expresó el difunto ministro de Asuntos Exteriores, Hossein Amir- Abdollahian: “Esta región ha sufrido siglos de intervención. No permitiremos que su futuro se decida en Washington ni en Tel Aviv. Se forjará en Teherán, Bagdad, Beirut, Saná y Gaza.5

Por supuesto, el enemigo no cederá su control silenciosamente. El sistema de alianzas de Washington, desde la presencia del CENTCOM6 hasta los Acuerdos de Abraham, sigue firmemente comprometido con la preservación de la superioridad militar israelí y la sumisión de los Estados árabes. Pero la superioridad en el papel ya no garantiza el control en la realidad. Como lo han demostrado la doctrina de Hezbolá en el campo de batalla, la estrategia naval de Ansarullah y la capacidad disuasoria de largo alcance de Irán, el futuro no pertenece a quienes tienen más armas, sino a quienes están más dispuestos a usarlas para la justicia.

En esta década decisiva, el camino de la Resistencia no es meramente reactivo, sino visionario. Imagina una Palestina liberada, un Líbano soberano, una Siria unificada, un Irak independiente y una región que ya no esté condicionada por los dictados occidentales ni el terror sionista. Ya sea a través del conflicto, el reajuste político o la perseverancia revolucionaria, esta visión ya no es una esperanza, sino un horizonte cercano.

Doctrina del Eje: de la resistencia reactiva a la configuración estratégica regional

Los acontecimientos que se desarrollan en Asia Occidental, ya sea en el devastado territorio de Gaza, las amenazadas cordilleras del sur del Líbano o los cielos disputados de Damasco, no existen de forma aislada. Forman parte del entramado de una doctrina emergente, definida por el Eje de la Resistencia no solo como un mecanismo de defensa reactivo, sino como una fuerza estratégica para reconfigurar la dinámica de poder y la brújula moral de la región. En este contexto, la Resistencia ya no opera al margen del mapa geopolítico, sino que ahora se sitúa en su centro.

1. Hacia un frente unificado: la resiliencia del Eje ante la renovada agresión

Lo que comenzó como frentes fragmentados —las intifadas palestinas, la liberación libanesa y la oposición iraquí a la ocupación— se ha fusionado en una matriz transnacional de disuasión, legitimidad y claridad ideológica. La Resistencia ya no es una respuesta a la dominación extranjera; es una alternativa a ella. Propone no solo resistir la alianza sionista-estadounidense-del Golfo, sino volverla obsoleta política, militar y culturalmente.

La concepción tradicional del Eje como una coalición de actores militantes liderada por Irán no capta la profundidad intelectual y estratégica de este proyecto. Irán puede ser su ancla geopolítica, pero su éxito reside en su resiliencia distribuida: la estructura de mando disciplinada de Hezbolá y su legitimidad popular en el Líbano; la transformación de Ansarullah de la rebelión al gobierno en Yemen; la reconstitución de la resistencia iraquí bajo un paraguas soberano; y la firmeza de grupos palestinos como Hamás y la Yihad Islámica frente a un asedio genocida.7

Estas fuerzas no están unidas por alianzas transitorias, sino por un núcleo ideológico arraigado en el antiimperialismo, la justicia para Palestina y la soberanía regional. El enemigo, en cambio, se define por la fragmentación entre los valores occidentales y las prácticas coloniales, entre las élites árabes y sus pueblos, y entre la falsa apariencia de estabilidad y la violencia estructural de la ocupación.

2. La siguiente fase: prepararse para una conflagración más amplia, anclada en la Resistencia

Una evolución clave en la doctrina de la Resistencia es el cambio de una postura disuasoria a una postura moldeadora. Si antes la Resistencia se preparaba para la guerra para evitar la derrota, ahora se prepara para la confrontación para ganar terreno estratégico. El ataque con misiles iraníes de abril de 2025, las operaciones sostenidas de Hezbolá en el sur del Líbano, el bloqueo naval impuesto por Ansarullah en el Mar Rojo y la resiliencia palestina dentro del asedio de Gaza no son actos aislados de represalia; son componentes de un mensaje unificado: “No aceptamos el orden existente y tenemos los medios para derrocarlo”.

Esta doctrina no se limita a los campos de batalla. Ahora permea los medios de comunicación, la guerra narrativa y la diplomacia estratégica. Los medios iraníes y afines a la Resistencia han superado la desinformación occidental al generar conciencia global sobre Gaza, Palestina y la complicidad estadounidense.8 El martirio de periodistas, el silenciamiento de voces y los ataques a líderes de la resistencia no hacen más que amplificar la coherencia ideológica de la lucha del Eje. No se busca solo la victoria militar, sino la derrota de la hegemonía moral occidental.

La desesperación del enemigo se hace visible en su extralimitación. Desde los frenéticos envíos de armas a Israel hasta el despliegue de portaaviones estadounidenses en el Mediterráneo Oriental, desde las sanciones a las economías afines a la Resistencia hasta las difamaciones mediáticas orquestadas, Washington y Tel Aviv ya no defienden un orden seguro. Están gestionando su colapso.9 

El ex secretario general de Hezbolá, el mártir Sayyed Hassan Nasrallah, capturó la esencia de este momento cuando dijo: “No somos un movimiento de supervivencia. Somos un movimiento de liberación. Y no esperaremos el permiso de las potencias mundiales para hacer lo que exige la justicia”.10

Esta nueva era exige un nuevo léxico político. No es una época de inestabilidad, es una época de reajuste. No es un choque de civilizaciones, es la recuperación de una civilización a la que durante mucho tiempo se le negó el derecho a forjar su propio destino.

La Resistencia ofrece hoy un marco que desafía los tres pilares del dominio sionista occidental en Asia occidental:

  • Superioridad militar mediante la disuasión descentralizada.
  • Coerción política a través de alianzas regionales de soberanía mutua.
  • Control narrativo a través de la verdad arraigada en la resistencia vivida.

Mientras el régimen sionista pierde legitimidad y el imperio estadounidense se repliega tras una diplomacia militarizada, la Resistencia se alza no con triunfalismo, sino con determinación. Carga con el peso de sus mártires, la urgencia de su causa y la claridad de su rumbo.

Y así, mientras los políticos en Washington y Tel Aviv hablan de “contención”, el Eje habla de inevitabilidad. Esto no es una fase. Se trata de un nuevo paradigma regional, liderado por aquellos que han elegido el honor antes que la humillación, la justicia antes que el compromiso y la resistencia antes que la rendición.

El camino por delante: consolidar los logros, desafiar la contención, prepararse para la fase decisiva

A medida que se agudiza la confrontación regional, el Eje de la Resistencia se encuentra en una coyuntura decisiva, marcada no solo por amenazas externas y presiones internas, sino también por una oportunidad estratégica sin precedentes. Lo que la Resistencia ha logrado en las últimas dos décadas, en particular desde el inicio de la guerra en Siria y la guerra del Líbano de 2006, constituye un cambio de paradigma regional. Lo que ahora debe hacer es consolidar esos logros, fortalecer sus alianzas y trazar un camino claro hacia el futuro liberacionista que imagina.

La Resistencia ya no es una estructura reactiva, sino un actor estratégico con iniciativa. Pero la iniciativa no debe confundirse con la permanencia. La alianza sionista-estadounidense-del Golfo no ha sido derrotada, solo expuesta. Su capacidad para causar devastación sigue siendo potente. Sin embargo, es cada vez más incapaz de asegurar la victoria estratégica o la legitimidad pública. Por lo tanto, el trabajo futuro no debe centrarse únicamente en la preparación militar, sino en profundizar la soberanía, la cohesión social y la claridad ideológica en todo el Eje.

1. Fortalecimiento de la infraestructura de disuasión multifrontal

El éxito de la Resistencia reside en su interconectividad, su capacidad para expandir los planes del enemigo a múltiples frentes. El frente sur de Hezbolá, la disuasión de largo alcance de Irán, la capacidad de disrupción marítima de Ansarullah y la presión de la resistencia iraquí sobre las fuerzas estadounidenses desde sus bases conforman una red de defensa recíproca. Esto debe institucionalizarse aún más. Estructuras de mando conjuntas, corredores de comunicación seguros, interoperabilidad de misiles y protocolos coordinados de represalia garantizarán que cualquier ataque a un nodo tenga respuesta en todo el eje.11

Además, la innovación defensiva es crucial. El Eje debe seguir invirtiendo en guerra con drones, ciberdisuasión, sistemas de defensa subterráneos y tecnologías de comunicación sin cobertura satelital. La guerra asimétrica ya no consiste en compensar la debilidad, sino en la ventaja estratégica de la Resistencia.

2. Contrarrestar las herramientas de contención blanda

El enemigo se ha volcado hacia la guerra económica, la disrupción narrativa y las campañas de desestabilización interna. Líbano, Irak, Siria y Yemen están sometidos al estrangulamiento financiero impuesto por Occidente, a las operaciones psicológicas mediáticas y a la infiltración de las ONG. La Resistencia debe contrarrestar esto mediante instituciones económicas paralelas, resiliencia alimentaria y energética, y una nueva generación de medios de comunicación de resistencia que hablen a través de sectas, clases y fronteras.12

El asedio económico debe romperse no solo mediante el contrabando o los subsidios, sino mediante el desafío ideológico al consenso neoliberal. La economía de resistencia debe defender la producción cooperativa, la independencia comercial regional y la inversión en las capacidades de combate y reconstrucción de la población, no la dependencia del FMI ni las ilusiones del Golfo.

3. Profundización de la legitimidad popular y la cultura revolucionaria

La Resistencia deriva su poder del pueblo; esta es su distinción fundamental frente al enemigo. Pero la legitimidad debe ganarse constantemente, especialmente a medida que la Resistencia pasa de ser un actor en el campo de batalla a ser un gestor de facto de la estrategia regional. La justicia social, la lucha contra la corrupción, la prestación equitativa de servicios y la inclusión de jóvenes y mujeres en el liderazgo no son distracciones liberales, sino imperativos revolucionarios.13

En cada aldea del sur del Líbano, en cada callejón de Gaza, en cada ciudad santuario de Irak y en cada barrio de Saná, la Resistencia no debe ser solo la espada, debe ser la columna vertebral de la sociedad.

4. Articular una visión posliberación

La Resistencia no puede terminar con la liberación; debe continuar en el gobierno. ¿Cómo se ve una Palestina possionista? ¿Qué instituciones reemplazarán la ocupación en Al-Quds? ¿Cómo puede el Líbano reconstruirse bajo la tutela de la Resistencia sin caer en trampas sectarias? Estas no son preguntas académicas, sino urgentes.14

La Resistencia debe comenzar a convocar cumbres intelectuales estratégicas, plataformas regionales de reconstrucción y equipos de planificación posconflicto. La victoria llegará, pero sus consecuencias no deben quedar en manos de quienes no han derramado sangre por esta tierra ni han creído en su dignidad.

5. Reafirmando la misión moral

En definitiva, lo que distingue al Eje no son sus armas, sino su brújula moral. En un mundo donde el genocidio se transmite en directo y el imperio se esconde tras la jerga de los derechos humanos, la Resistencia se erige como la última voz de los oprimidos. No libra una guerra por territorio, sino que resiste por la verdad, la justicia y la liberación. Esta claridad moral debe permanecer intacta, especialmente en tiempos de victoria, cuando las tentaciones del poder amenazan la pureza de propósito. Como advirtió el mártir Sayyed Hassan Nasrallah: “No nos resistimos a sustituir al tirano; resistimos a acabar con la tiranía, para que nadie vuelva a ser tirano jamás”.15

Este no es el final del camino, es el comienzo de una nueva era. El enemigo está acorralado, pero aún armado. El pueblo está cansado, pero se mantiene firme. La Resistencia está herida, pero sigue en pie. 

En los próximos días y años, la pregunta no será si el Eje puede sobrevivir. Ya lo ha hecho. La verdadera pregunta es: ¿Podrá construir? ¿Podrá gobernar? ¿Podrá sanar lo que la ocupación, el imperio y la traición han destruido? Si es posible, Palestina no será sólo un sueño postergado sino un destino que se acerca.

Mapa del Eje de la Resistencia en Medio Oriente. Álvaro Merino, 2023. elordenmundial.com. CC0 1.0
Mapa del Eje de la Resistencia en Medio Oriente. Álvaro Merino, 2023. elordenmundial.com. CC0 1.0
  1. Al-Mayadeen English, “La respuesta de Irán en abril: un mensaje regional con consecuencias globales”, abril de 2025.
  2. The Washington Institute, “Después de Gaza: Contención estratégica de Irán y Hezbolá”, marzo de 2025.
  3. Yemen Analysis Bureau, “El poder naval de Ansarullah en el Mar Rojo: Un cambio en la disuasión marítima”, junio de 2025.
  4. Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, “Asia Occidental en un mundo multipolar: Informe estratégico”, mayo de 2025.
  5. Hossein Amir- Abdollahian, Discurso en la Conferencia de Soberanía de Asia Occidental, Teherán, mayo de 2025.
  6. Comando Central de los Estados Unidos.
  7. Centro de Estudios de la Resistencia, “La doctrina en red: eje de resistencia en la transición estratégica”, Universidad de Teherán, junio de 2025.
  8. Instituto Al-Mayadeen, “Guerra narrativa en la era del asedio digital: cómo los medios de resistencia contrarrestan la hegemonía occidental”, abril de 2025.
  9. The Intercept, “La desesperación de Estados Unidos y la escalada militar en Asia occidental: un sistema bajo tensión”, mayo de 2025.
  10. Sayyed Hassan Nasrallah, Discurso en el aniversario de la liberación, 25 de mayo de 2025. Al- Manar.
  11. Centro de Estudios de Resistencia Estratégica, “Operaciones conjuntas del Eje: lecciones de la confrontación de abril”, junio de 2025.
  12. Al -Akhbar Research Desk, “La guerra de asedio económico y la respuesta del Eje”, abril de 2025.
  13. Informe de la Universidad Imam Sadiq, “De la resistencia a la construcción de naciones: ética política en Asia occidental”, mayo de 2025.
  14. Foro Estratégico Palestino, “El día después de la liberación: marcos jurídicos y políticos para la Palestina possionista”, junio de 2025.
  15. Sayyed Hassan Nasrallah, “Sobre la ética de la resistencia y el poder”, discurso ante una delegación estudiantil, mayo de 2025.

Autores
Madre de tres hijos. Tiene un doctorado en Gestión por la Escuela Doctoral de la Universidad Libanesa, con una tesis sobre "El efecto de las diferencias intergeneracionales en la productividad laboral en el Líbano". Además, posee dos maestrías por la misma universidad: una sobre "El efecto de la política en la inversión extranjera directa en el Líbano" y otra sobre "La aplicación de la gestión del conocimiento en una institución de medios". También es miembro de la Red de Medios Blue Peace para la gestión transfronteriza del agua en Medio Oriente. Osman es profesora universitaria en la Universidad Internacional Libanesa y en la Universidad Maaref. Conduce y produce el programa político The MidEaStream. Es escritora y sus comentarios sobre asuntos de Asia Occidental han sido publicados en diversos medios de comunicación internacionales y regionales.