Tierra Adentro

posada

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POSADA ÁCIDA Es cierto que después de cuatro horas de camino, María no lograba encender el bluetooth de la bocina y sus ojos ardían un poco más que la misma garganta del desierto… también es cierto que para el burro fue una excelente idea salir con los pantalones hasta el copete de yerba, y sí, José tenía cierta habilidad de enjugarse el sudor sin picarse los ojos.