Tierra Adentro

Alacena

El blog de la Redacción de Tierra Adentro.
Adair Vigil

Flavio Valerio Aurelio Constantino

Estaba naciendo en un momento preciso:

El astrágalo de una columna corintia se sacudía con los pasos del Restaurador del Este y las hojas de acanto soplaban con tanta,

Tantísima fuerza que se confundían con el aliento de un nabateo a punto de morir, ese que alzaba sus plegarias a un toro joven llamado Baal y no dejaba de mirar, con pena y amor, a su reina Zenobia y no dejaba de mirar tampoco, con pena y disgusto, a Vabalato, el joven desobediente que los llevó a la perdición.

El oro se caía de la columna corintia y Palmira se caía también mientras

Flavio Valerio Aurelio Constantino

Estaba naciendo sobre el río Nišava, una de esas pocas gotas saladas que se vierten en el Mar Negro, la abundancia de agua más apesadumbrada que hemos visto en nuestra vida, cautiva de los Dardanelos y del Bósforo.

Y él, con dolor y sus cadenas, no se alegraba de casi nada,

Casi nada más que con el desengaño de aquellos que vivían en Batumi, los que se sabían más débiles que él y no podían bañarse en el puerto de profundísimas aguas.

Eran ellos, los que nacieron para ahogarse, y era él, quien tenía cuatro nombres.

Por eso, por sus cuatro nombres, Flavio Valerio Aurelio Constantino era también una gota de agua salada que estaba naciendo a los casi tres siglos de nuestra era para gobernar sobre los que se ahogarían.

Flavio Valerio Aurelio Constantino

Estaba naciendo como hijo de Constancio Cloro, el que castigó a los pictos, y de Elena, heredera de la servidumbre, nacida también entre molinos de sal como su retoño.

–Salinas están todas las almas nacidas aquí desde los fenicios del Levante mediterráneo.

Y, hoy por hoy, Elena es una santa, cubierto su manto de albahaca en Andalucía y festejada en la Romería de las Cruces al conmemorarla el 21 de mayo o el 18 de agosto, cuando nos fuimos de aquí pensando que ese día,

Ese día caminamos con la cabeza gacha por una calle de Constantinopla como lo hicieron Zenobia y Vabalato en Roma mientras

Flavio Valerio Aurelio Constantino,

Estaba naciendo.


Este poema forma parte de Constantinopla, libro que será publicado en la colección Lágrima de Batavia de Posdata Editores.


Autores
(Tlaxcala, 1985) participo en 2015 en el Programa Internacional de Escritura de la University of Iowa. Ha obtenido becas y residencias de Open Society Foundations, The Ragdale Foundation y del Programa Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes.
Grafógrafo Ediciones.

La importancia del libro desde su creación. El juego del objeto, la plataforma. La organización comunal que implica gestar actividades y artefactos culturales incluyendo las características de una ciudad y sus habitantes. La participación desde lo privado. En relación al movimiento independiente editorial y librero en la ciudad, aquí la continuación y parte final de la conversación con René Castillo, gestor cultural y editor en la ciudad de Tijuana:

¿Cómo observas la transición de los libros en el soporte de papel a los libros virtuales?

El libro impreso se encuentra en un momento clave para su evolución, sin duda, y la importancia y beneficios que los soportes electrónicos tienen para la industria del libro son de gran magnitud. No obstante, considero que la transición de un formato a otro será más paulatina de lo que muchos creen, y que dependerá en mucho del contexto geográfico y social del que se hable, además, claro está, del factor económico. Si bien la imprenta revolucionó el destino del libro en cuanto a su distribución en las masas, el libro electrónico, que bien puede considerarse un medio mucho más rápido para compartir información ya sea gratuitamente o por paga, sigue estando fuera del alcance de muchos, por lo que los libros vuelven a ser algo para sólo unos cuantos hablando en términos de la población mundial y, para quienes cuentan en la actualidad no sólo con servicio a Internet, sino también con los dispositivos necesarios para una lectura en soporte digital.  Estamos hablando de que el libro impreso, así a la “antigua” como le dicen las nuevas generaciones, hace uso de grandes tecnologías que en su momento marcaron toda una revolución, y que al inicio fueron un objeto de élite, a disposición de pocos y bueno, ahora cualquiera puede conseguirlo si así lo desea; quizás en un futuro se repartan tabletas a cada habitante del mundo y se cuente con una señal abierta cuando caigan los imperios de las telecomunicaciones; mientras tanto yo seguiré leyendo mi edición conmemorativa de El Quijote, impresa, por supuesto.

Sin importar cuál es nuestro soporte “favorito”, ambos tienen beneficios y debilidades que los hacen ser complementarios, y no enemigos. Yo sería, como dicen, un “romántico” que prefiere el olor al papel viejo, sus texturas, el diseño de los cabezales, pero que puede viajar con una biblioteca de miles de títulos en una tablet (aunque en el viaje apenas alcance a leer uno o dos…), porque finalmente hay una practicidad; y viceversa, creo que las generaciones que crezcan en las bibliotecas virtuales serán seducidos por estos viejos objetos en el momento en que tengan la oportunidad de convivir con uno, porque  al final también hay practicidad y tecnología en el libro impreso. Hay pues una balanza, y finalmente se utilizará el soporte que convenga según la situación y el momento en que se encuentre.

¿Cuáles son tus preocupaciones como editor?

Crear libros que por sí solos tengan un valor, como objeto de arte, y que estén a la altura de nuestros autores y público a manera de mostrarles nuestro respeto y compromiso hacia lo que hacemos.

¿Cuál es tu interés principal con tus índices y autores/as?

Que tengan una propuesta y sepan lo que quieren decir. Como en cualquier obra, creo que debe haber un discurso, en nuestro caso buscamos que el discurso del autor y el de la editorial se complementen. El libro-objeto debe rendirle justicia al contenido que resguarda, y viceversa. Hablar de un control de calidad es algo subjetivo, finalmente la selección viene de un gusto personal, de si la obra despertó o no algo en nosotros. Hay obras que traen a tu mente un diseño específico, desde la lectura del título uno está ya maquetando el libro. Como editor tienes la responsabilidad de trabajar obra de “calidad”, pero a mí me gusta pensarlo como la posibilidad de compartir tu visión con otras personas, de sugerirles aquello que tú disfrutaste. Es como ir armando tu biblioteca personal y que otros puedan consultarla.

¿Cuánto tiempo crees que puede tener de vida un proyecto editorial independiente?

El tiempo que estén dispuestos a trabajarlo, como cualquier otro proyecto. El truco es disfrutarlo, hacerlo porque se ama. En el momento en que uno deja de amar lo que hace, todo se muere. Hay que vivir apasionado, es lo que te mueve. De pronto los proyectos se pierden por cuestiones de dinero, por ejemplo, pero el dinero es sólo un factor, y bien puede reemplazarse por otros, aunque parezca imposible. La cosa es tener cabeza para proyectar las ideas, las estrategias, desarrollar proyectos sustentables. Grande o pequeño, funciona igual, hay que tener una visión clara, trabajar y ponerle corazón.

¿Desde cuándo comenzó a generarse la idea de este proyecto?

Mi pasión por los libros ha estado desde niño, pero fue en mi adolescencia cuando empecé a interesarme en hacerlos, más que nada porque coleccionaba libretas –aún lo hago-, y de pronto ya no tenía dinero para seguirlas comprando. Desde chico mi padre me regalaba Moleskines y les agarré el gusto. Después las veía en los aparadores de la Borders y se me iban los ojos, ahorraba para comprarlas; nadie de mis amigos entendía por qué me gustaban tanto esas libretas “simples”. Para mí esa sencillez era un lujo. Desde chico renegaba de los precios de las cosas cuando creía que yo podía hacerlo y con menos dinero, así que fue la cuestión económica la que me llevó a buscar las formas de hacer mis propias libretas, y sólo comprar aquellas cuyos diseños me interesaran de sobremanera, para coleccionar o para deshacer y volver a hacer: cuestión de aprendizaje. Así empecé. Y después había un montón de libros en blanco en mi escritorio. Sigo teniendo terror de escribir algo en mis libretas favoritas, así que pensé que si había otros como yo, pero que en lugar de hacer libretas escribieran historias, podríamos tener objetos bellos. Yo tenía como 14 años y soñaba con tener una cafebrería. Supongo que ahí comenzó todo. Después organicé junto con algunos amigos la entrega panfletaria de historietas, pero nada formal, hasta años después, por el 2008, cuando por falta de presupuesto para pagarle a un diseñador, tuve que diseñar la imagen y carteles de la Feria del Libro Usado que organizamos, y comenzaron a contactarme para realizar más diseños, incluido el de un libro, que se publicaría años después, en el 2011.

¿Cómo y porqué pensaste principalmente en libros?

Los libros siempre han estado presentes en mi vida; yo no podía dormirme si mi padre no me leía o se inventaba una historia para contarme cada noche; después me tocó conocer a un librero de viejo que surtía su biblioteca, Don Ramón Nava y Nava, un señor de barbas blancas que alguna vez me tomó del hombro y me dijo: “¡Chamaco!, algún día tú tendrás la Librería Castillo, ya verás, ya verás”, y se reía. Todavía me sigue diciendo “chamaco” cuando me saluda, y sigue vendiendo libros, y me visita en la cafebrería. Entre él y mi padre me regalaron el gusto y el asombro por los libros, los de empastados y encuadernaciones hermosas, y pues, ¿qué más? yo quería hacer libros así algún día, y que la gente sintiera lo que yo sentí cuando vi esos libros. Es un oficio muy bello.

¿Cuáles son tus expectativas para la editorial?

Consolidar el proyecto en la ciudad y ser un punto de referencia en cuanto al quehacer editorial en Baja California; una de las cosas en las que estamos trabajando es en la proyección de nuestra colección en otras ciudades del país y fuera de él, no tanto por ganar “prestigio” y “reconocimiento”, sino por lograr compartir con más personas lo que nos gusta, y tener la oportunidad de mostrarle nuestro trabajo a otras editoriales independientes y autores con los que pudiéramos llegar a colaborar. Lo primordial es disfrutar lo que hacemos, aprender en el camino  y fortalecernos para estar listos para dar lo mejor en cualquier circunstancia.

¿Alguna idea particular en relación al contexto editorial regional?

Baja California siempre ha tenido un movimiento editorial muy rico, muchos escritores que ahora son publicados por las grandes casas editoriales empezaron autopublicándose en ediciones “caseras”,  estaban los fanzines, las revistas, aunque muchos eran underground. De unos años para acá muchos proyectos empezaron a decaer y de pronto había solamente uno o dos sellos reconocidos y el resto eran publicaciones de revistas. Actualmente comienzan a surgir sellos editoriales con propuestas muy específicas, y eso entre otras cosas, da la posibilidad de crear un grupo de editores que busque la profesionalización del campo, además de que se trabaje en crear públicos para los proyectos. Por otra parte, nos da la oportunidad de apoyar a más escritores de la región y de proyectar el trabajo que se realiza en Baja California a una mayor escala.

 


Autores
(Guanajuato, 1973). Realizó estudios de licenciatura en Diseño Gráfico y la maestría en Estudios Socioculturales. Ha publicado los siguientes libros: Libro del Aire (Editorial De la Esquina, 2011), Okupas (Letras de Pasto Verde, 2009), Todas estas puertas (Tierra Adentro, 2008), Entre las líneas de las manos (en el libro Tres tristes tigras, Conaculta, 2005) y Bravísimas Bravérrimas. Aforismos (Editorial De la Esquina, 2005). Participó en el Laboratorio Fronterizo de Escritores/Writing Lab on the Border (2006), participó en el Festival de Poesía Latinoamericana LATINALE 2007 con sede en Berlín. Recibió la beca del FONCA para escritores en 2007. En Mayo de 2012, participó en las jornadas literarias “Los límites del lenguaje” con sede en Moscú. Su trabajo escrito y gráfico ha sido incluido en varias antologías así como en revistas nacionales e internacionales. Desde el año 2001 vive en Tijuana. Ama la música y ama dibujar.

El jurado, conformado por Geney Beltrán Félix, Luis Zapata y Jorge Fernández Granados otorgó el Premio Tlaxcala de Ensayo, convocado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Instituto Tlaxcalteca de la Cultura, Gabriela Conde Moreno (Tlaxcala, 1979), por el trabajo Prosas sin prisa, en el cual ensaya a cerca de sus ficciones favoritas y la cultura pop.

El dictamen a favor de Conde se determinó “por tratarse de ensayos que  revelan una voz literaria inteligente con percepción y agudeza para acercarse a temas propios de la ficción en sus distintas vertientes contemporáneas”.

Gabriela Conde realizó estudios de derecho en Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, UPAEP, y posteriormente de Literatura y Poder, en la Universidad Carlos III, de Madrid. Ganó el premio Tlaxcala de narrativa en el 2003. Publicó un libro de relatos intitulado Espejo sobre la Tierra, y ganó la primera mención del premio Internacional de cuento Melpómene, en Canarias España. Ha publicado en revistas nacionales e internacionales como Ordradrek, VICE  y  Documenta Magazine.

 

La redacción de Tierra Adentro felicita con entusiasmo a una de sus colaboradoras por este reconocimiento.

 


Autores
La redacción de Tierra Adentro trabaja para estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México.
Alessandro Baricco

El escritor italiano Alessandro Baricco, autor de Oceano Mar y 1900, presentó a la prensa mexicana la Scuola Holden, (por Holden Caufield, por supuesto) de la cual es director. La Scuola Holden es una escuela de Storytelling. Un lugar único donde se enseñan las técnicas con las que los objetos de nar- ración están producidos, en el presente. En 19 años de experiencia se ha especializado hasta convertirse en un auténtico laboratorio: quien tiene la urgencia de una historia aquí aprende a contarla con lenguajes y herramientas diferentes.
Pero la Scuola Holden es también otra cosa, un centro de producción cultural: eventos, encuentros, proyectos, contenidos. Un lugar abierto donde hacer nacer y crecer las ideas.

Frente a la pregunta de por qué es mejor una escuela de escritura que aprender por cuenta propia, Baricco aclaró que si bien es cierto que muchos grandes escritores nunca pusieron un pie en una escuela, demasiada soledad es mala. La sociedad actual encierra la creatividad, y una escuela especializada puede volver a abrir la creatividad de los alumnos.


Autores
Claudio López, Javier Cercas y Rafael Perez Gay

Les compartimos un par de frases de Javier Cercas en la presentación de Las leyes de la frontera:

La novela es un cocido. Un monstruo omnívoro que se lo come todo. Así va evolucionando.

Cuando veo una frase bonita, la tacho. Detesto la literatura ornamental, es decir, la literatura que suena a literatura.


Autores
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Someck, Castillero y Grossman

Ante un auditorio atiborrado, y con la presencia de David Grossman y Ronny Someck, Silvia Eugenia Castillero fue la encargada de presentar el número 73 de la revista Luvina, dedicada a la literatura israelí: “la literatura más lejana, geográfica y gramaticalmente hablando, que hemos glosado”. Este número reúne a 46 autores de varios géneros y generaciones, entre ellos David Grossman, Ronny Someck, Amos Oz, Yoram Kaniuk y Etgar Keret. Grossman leyó en hebreo un fragmento de su novela La vida entera, sobre una madre que trata de explicarle la situación de Israel a su hijo. Por su parte, Someck causó lágrimas con la lectura de sus poemas entre el público asistente y se llevó una fuerte ovación al final de la misma, también en hebreo.


Autores
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Cayuela, Oviedo y Taibo.

En breve y amena charla para presentar al público la nueva colección de clásicos literarios de la Dirección General de Publicaciones se dieron cita en la sala Agustín Yáñez Ricardo Cayuela, Director General de la DGP, José Miguel Oviedo, uno de los más grandes críticos literarios de nuestra lengua, y el novelista y periodista Benito Taibo.

Ricardo Cayuela expuso que las razones para crear esta nueva colección es que el gobierno mexicano ha tenido una gran labor editorial, pero que con el tiempo se han ido desvirtuando, al tomar el papel de un editor privado. Ahora el Estado debe apuntar más hacia el fomento a la lectura y no hacer una competencia desleal a la industria editorial.

“La palabra clásicos suele sugerir un libro largo y aburrido”, comenzó José Miguel Oviedo, parafraseando a Borges. “Esa es una idea falsa y peligrosa, releer esos libros nos confirma que están vivos, no son momias”. Los clásicos son los autores de los cuales provenimos y que para cada época significan cosas muy diferentes, explicó.

Por su parte Benito Taibo dijo estar convencido de que si estos textos clásicos que generan una educación sentimental llegan a manos de los jóvenes, esto permitirá que generen una relación con la otredad que los aleje de la violencia. “Los libros salvan”, concluyó.


Autores
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David Grossman y Mario Vargas LLosa abrieron ayer por la mañana el Salón literario “Carlos Fuentes” de la FIL Guadalajara:

No escribo para escaparme de la pena o enfrentarme a ella de una manera más concreta. No soy un escritor ‘escapista’. El escribir, en cada condición, en cada cosa que me ha sucedido en la vida, es una forma de Estar en la situación: hay muchas distracciones tan sofisticadas, tanta manipulación que no nos permite enfrentarnos a la dureza y la tragedia de la vida. Vivimos de una manera tan corta, que la forma de estar en la vida es enfrentarme a ella y mi forma de enfrentarla es con la escritura, con dar los nombres privados a la realidad.

—David Grossman


Autores
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