¿Y si escribir fuera como ese momento del parto, cuando ya no hay fuerzas ni para mantener los ojos abiertos, cuando escapa la energía en los gritos, cuando es mejor cancelar para poder irse a dormir? Cuando escribo, me asomo a ese otro mundo donde viven las historias, como a través de un agujero en el hielo, y las pesco para traerlas a este lado materializadas en letras.